lunes, 16 de diciembre de 2024

Trump y el Nacionalismo Cristiano





¿Qué es el Nacionalismo Cristiano exactamente?

Si te alarma el ascenso del nacionalismo cristiano, lo peor que puedes hacer es darle una definición muy general.

27 de febrero de 2024

Opinión

David French


Si te alarma el ascenso del nacionalismo cristiano, lo peor que puedes hacer es darle una definición muy general. Si lo defines de manera muy abierta, le estás diciendo a millones de ciudadanos de a pie que van a la iglesia que el simple hecho de que trasladen los valores religiosos a la esfera pública de alguna manera los pone en la misma categoría o en el mismo bando de los verdaderos supremacistas cristianos, los autoritarios iliberales que quieren transformar a Estados Unidos a su propia imagen fundamentalista.

Aquí viene a colación el nuevo documental God and Country, el cual explora el papel del nacionalismo cristiano en la política estadounidense. Incluso antes de enterarme de que Rob Reiner (director de Cuestión de honor) había participado en el proyecto, accedí a que me entrevistaran los cineastas por dos motivos importantes: en primer lugar, quería asegurarme de poder dar una definición sensata del nacionalismo cristiano, una que no pusiera en entredicho a los cristianos simplemente por llevar sus valores a la esfera pública. En segundo lugar, me interesaba describir con exactitud los motivos por los que el verdadero nacionalismo cristiano representa un peligro real para nuestra Constitución.

Para comprender qué es el nacionalismo cristiano, es importante saber qué no es. Nacionalismo cristiano no se refiere a que la fe cristiana de una persona le dé forma a sus valores políticos. De hecho, muchos de los movimientos sociales más importantes de Estados Unidos han tenido una buena dosis de teología cristiana y activismo cristiano. Muchos de los abolicionistas de nuestra nación condenaron la esclavitud desde los púlpitos del norte. En cuanto al movimiento de derechos civiles, aunque no fue solo cristiano, sí fue un movimiento cristiano en general: Martin Luther King Jr., se sabe, era un ministro bautista.

Cualquiera puede estar en desacuerdo con los postulados cristianos en torno a los derechos civiles, la inmigración, el aborto, la libertad religiosa o cualquier otro punto de conflicto político. Los cristianos están en desacuerdo entre sí en estos temas todo el tiempo. Pero no es más ilegítimo ni más peligroso que un creyente someta a debate público su perspectiva del mundo a que una persona laica debata su propio razonamiento moral laico en el ámbito político. De hecho, en lo personal, he aprendido gracias a creencias distintas de la mía y lo cierto es que nuestra esfera pública se empobrecería si no tuviera acceso al pensamiento y las ideas de los estadounidenses creyentes.

El problema con el nacionalismo cristiano no tiene nada que ver con la participación cristiana en la política, sino con la creencia de que los valores cristianos deberían tener prioridad en la política y el derecho. Puede manifestarse en la ideología, la identidad y las emociones. Además, si llegara a arraigarse, cambiaría por completo la Constitución y fracturaría nuestra sociedad.

Los sociólogos Samuel Perry y Andrew Whitehead definen al nacionalismo cristiano como un “marco cultural que difumina las distinciones entre la identidad cristiana y la identidad estadounidense, pues considera que entre ellas hay una relación estrecha y, por lo tanto, intenta mejorar y preservar su unión”. El escritor y pastor Matthew McCullough define el nacionalismo cristiano como la “forma en que los cristianos conciben la identidad estadounidense y el sentido de lo estadounidense, una noción según la cual la nación desempeña un papel central en los propósitos históricos en el mundo del Dios cristiano”. Ambas definiciones son excelentes, pero ¿Cómo es en la práctica el nacionalismo cristiano ideológico?

En 2022, una coalición de escritores y líderes de derecha publicaron un documento titulado: “Conservadurismo nacional: declaración de principios”. En la sección dedicada a Dios y la religión pública, señala: “Si existe una mayoría cristiana, la vida pública debe centrarse en el cristianismo y su visión moral, misma que debe ser honrada por el Estado y otras instituciones públicas y privadas”. Esta declaración ideológica es extraordinaria —y siniestra—, pues su aplicación relega de inmediato a las personas que no son cristianas a una posición de segunda categoría. Va totalmente en contra de la Primera Enmienda y equivaldría a imponerles una especie de deferencia obligatoria hacia el cristianismo a las minorías religiosas y a las personas que no son creyentes.

Pero el nacionalismo cristiano no solo está arraigado en la ideología, sino que también tiene raíces profundas en la identidad, la creencia de que los cristianos deben mandar. Es el núcleo central del Mandato de los siete montes, movimiento dominionista surgido del pentecostalismo estadounidense que es, dicho sin rodeos, una política de identidad cristiana con esteroides. Paula White, la asesora espiritual más cercana de Donald Trump, es una adepta a este movimiento, al igual que el magistrado Tom Parker, presidente de la Corte Suprema de Alabama, quien redactó una opinión concurrente sobre la decisión reciente del tribunal en el tema de la fecundación in vitro. El movimiento sostiene que los cristianos están llamados a gobernar siete instituciones sociales clave: la familia, la Iglesia, la educación, los medios, las artes, los negocios y el gobierno.


No obstante, tampoco hace falta ahondar en la teología de los siete montes para encontrar ejemplos de política de identidad cristiana. El uso del cristianismo como requisito no oficial pero sí necesario para ocupar un cargo público forma parte rutinaria de la política en las áreas de Estados Unidos en las que es más generalizada la asistencia a la iglesia. Es más, uno de los argumentos republicanos comunes a favor de Trump es que, aunque no sea devoto, sí puede colocar a muchos cristianos en el gobierno.

Entonces, ¿Qué es la política de identidad cristiana sino otra forma de supremacía cristiana? ¿Qué hace a una persona, por el simple hecho de identificarse como cristiana, una mejor candidata para ocupar un cargo? Después de todo, muchos de los peores actores en la política estadounidense se presentan como creyentes. Los escándalos y la corrupción son tan generalizados en la Iglesia que cuando una persona dice “soy cristiana”, eso no me dice casi nada sobre su sabiduría o virtud.

Por último, no podemos olvidar las emociones intensas que provoca el nacionalismo cristiano. La mayoría de los creyentes no siguen muy de cerca los argumentos ideológicos y teológicos. En palabras del historiador Thomas Kidd: “El verdadero nacionalismo cristiano es más una reacción visceral que una postura adoptada racionalmente”. En otras palabras, se relaciona con un sentido visceral de que el destino de la Iglesia está estrechamente ligado con el resultado de cada competencia política.

Ese fervor puede hacer muy ingenuos a los creyentes e incluso potencialmente peligrosos. Su dinámica de combate entre el bien y el mal puede hacer que los cristianos crean que sus opositores políticos son capaces de cualquier cosa, incluso de amañar las elecciones. Esto hace parecer que hay más en juego en las elecciones, a tal punto que perder representa una catástrofe inconcebible, pues están en riesgo el futuro de la Iglesia y del Estado. Como vimos el 6 de enero de 2021, esta creencia propicia acciones violentas.

Los nacionalistas cristianos comprometidos constituyen tan solo el 10 por ciento de la población, según una encuesta sobre nacionalismo cristiano del PRRI/Brookings realizada en 2023. Pero incluso los miembros de una minoría tan pequeña pueden obtener un enorme control cuando logran mezclarse con el electorado cristiano más numeroso al presentarse con un “somos como tú”. Por esta razón no podemos confundir el activismo cristiano con el nacionalismo cristiano. Es posible acoger la participación cristiana en la esfera pública y también resistir la dominación, de cualquier fe o credo.


David French es columnista de la sección de Opinión del The New York Times y escribe sobre derecho, cultura, religión y conflictos armados. Es veterano de la Operación Libertad de la guerra en Irak y fue litigante constitucional. Su libro más reciente es Divided We Fall: America’s Secession Threat and How to Restore Our Nation.

Fuente:

https://www.nytimes.com/es/2024/02/27/espanol/opinion/nacionalismo-cristiano-que-es.html


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Trump, alentado por el peligroso Nacionalismo Cristiano


El atentado al aspirante presidencial Donald Trump beneficia su posicionamiento para asumir un segundo mandato

Miércoles 17 de julio de 2024

Bernardo Barranco V.


El atentado al aspirante presidencial Donald Trump beneficia su posicionamiento para asumir un segundo mandato. Malas noticias para México. Detestables augurios para el progresismo social latinoamericano. Trump representa el odioso supremacismo blanco, se puede presentar como una ideología política o una religión. La supremacía de la raza blanca es un conjunto de dogmas que se sustentan como superiores a todas las otras razas y etnias. Sin embargo, hay que decirlo, los protestantes evangélicos blancos representan sólo 14 por ciento del país y constituyen un tercio de la base del Partido Republicano.

Debemos prepararnos para el potencial regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. En Europa están divididos, mientras los grupos de derecha y ultraderecha en el poder lo festejan, otros, en cambio, le temen.

Sorprende que políticamente, Estados Unidos esté dominado por ofertas presidenciales gerontocráticas. Joe Biden, de 81 años, ya no parece tener energías para dirigir el país. Sin duda, los continuos olvidos y desorientaciones serán usados como parte de la campaña sucia de los republicanos. Mientras, Trump está convertido en un héroe, sobreviviente de un temerario atentado, goza ahora de una popularidad épica. El extremismo ultraconservador de Trump, tan histriónico como impredecible, vincula su rol en la historia estadunidense como un mandato divino. Esta elección promete ser diferente de las demás.

Es un hecho que la ultraderecha secular, fascista o supremacista tiene en la Iglesia católica a una gran aliada. El reconocido teólogo Juan José Tamayo, autor del libro La internacional del odio, denomina al cristianismo de Trump cristoneofascismo. El autor explica en el libro su concepto: el cristoneofascismo es esa alianza entre la ultraderecha legitimada por el capitalismo y los movimientos cristianos integristas que encuentran el apoyo de importantes jerarcas de la Iglesia católica y evangélicas. Casi todos los adversarios del papa Francisco, crítico implacable del neoliberalismo.

En Estados Unidos, los expertos en derechas y religión hablan de nacionalismo cristiano. Nosotros también le podríamos denominar nacionalismo evangélico. Es una ideología de la derecha subalterna. Desmesuradamente influyente entre los creyentes conservadores. Se basa en la idea de que Dios mandata que Estados Unidos es el nuevo país elegido. Que debe ser un Estado etnorreligioso controlado por protestantes europeos. Sostiene que las leyes estadunidenses deberían basarse en interpretaciones evangélicas del texto bíblico y que los cristianos estadunidenses deberían ejercer dominio religioso sobre los otros discursos de la sociedad.

Los nacionalistas cristianos en Estados Unidos creen que el país fue fundado como una nación cristiana y que los valores cristianos deben ser prioritarios en todo el gobierno y la vida pública. A medida que el país se ha vuelto más diverso y secular, Russell Vought, ex funcionario del gobierno trumpista, ha aceptado la idea de que los cristianos están siendo atacados y ha hablado de que podría implementar respuestas punitivas.

La agenda del nacionalismo cristiano es antimigratoria o, en el mejor de los casos, de migración restrictiva, es decir, las personas inmigrantes deben aceptar las enseñanzas bíblicas: el Dios de Israel, sus leyes y su comprensión de la historia.

Russell Vought está involucrado en el llamado Proyecto 2025, plan conservador liderado por la Fundación Heritage que busca remodelar el gobierno federal. Vought fue nombrado director de políticas del comité de plataforma del Comité Nacional Republicano en mayo de 2024. Tiene una estrecha afiliación con el nacionalista cristiano William Wolfe, otro ex funcionario de la administración Trump que ha abogado por revocar el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Coordinado por la Fundación Heritage y escrito por una serie de organizaciones conservadoras, incluidas algunas lideradas por nacionalistas cristianos, el Proyecto 2025 se sincroniza estrechamente con una agenda evangélica para hacer cumplir una definición binaria de género y al mismo tiempo poner fin al acceso al aborto, la anticoncepción y los cuidados al final de la vida. Entre sus innumerables recomendaciones políticas, el documento que tiene más de 900 páginas exige al próximo presidente republicano: 1) prohibir la ideología transgénero como la pornografía y encarcelar a los maestros y bibliotecarios escolares que eduquen a los estudiantes sobre ella; 2) exigir que las clínicas de salud reproductiva financiadas con fondos federales proporcionen información sobre la importancia del matrimonio; 3) reconocer el domingo como día de descanso según la tradición judeocristiana y exigir a los empleadores que paguen a los trabajadores tiempo y medio si trabajan en sábado; 4) despojar a toda la legislación, regulaciones federales y subvenciones del lenguaje que cubra el aborto, la salud reproductiva, la orientación sexual, la identidad de género, la diversidad y otros auxilios rechazados por la derecha.

El trumpismo sostiene que la mayoría de partidos de derecha latinoamericanos son blandengues y no representan el nacionalcristianismo, por lo que es necesario que endurezcan sus posiciones. Dios debe imponerse sobre las débiles ideologías del poder. Eduardo Verástegui, en México; Javier Milei, en Argentina; Jair Bolsonaro, en Brasil; Nayib Bukele, en El Salvador, entre otros, saldrán fortalecidos con el probable triunfo de Trump. Hay que decirlo, el nacionalcristianismo con que coqueteó Xóchitl Gálvez durante su campaña, es discrepante con la democracia, el nacionalismo cristiano va a contramano de los valores democráticos modernos.

Fuente:

https://www.jornada.com.mx/2024/07/17/opinion/018a2pol

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“Prácticamente cualquier cosa, por absurda, tonta o ridícula que sea, ha sido creída o afirmada como cierta en un momento u otro por alguien, en algún lugar en nombre de la fe”

James T. Houk




lunes, 9 de diciembre de 2024

Querido Cristiano: Es posible que estés adorando al Anticristo




Querido Cristiano:

Es posible que estés adorando al Anticristo


En los últimos años he tenido una revelación: los cristianos están adorando al Anticristo.

27 de noviembre de 2022

Por Richard Carrier


En los últimos años he tenido una revelación: los cristianos están adorando al Anticristo. No todos, por supuesto. Pensemos, por ejemplo, en los jóvenes cristianos que se acercan a mí después de una presentación ante un grupo de la iglesia para explicarme su decepción con sus líderes y cómo desprecian todo lo que predican sus iglesias, obsesionados con el aborto y los derechos de los homosexuales y todo el régimen político conservador, mientras que ellos sólo quieren hacer “cosas de Jesús”, como acabar con la pobreza y aliviar el sufrimiento. Están adorando a Cristo. Todos los demás, todos los que expulsan a gente como ellos de las iglesias en todo el mundo por ser, básicamente, herejes indeseados, están adorando al Anticristo. Y creo que eso afecta a la mayoría de los cristianos del mundo; pero especialmente a los estadounidenses conservadores. ¿Todo cardenal y predicador que conduce un coche de lujo, viaja en aviones privados o vive en una casa de un millón de dólares? Anticristo; Obviamente. Pero me refiero a algo mucho más generalizado y sustancial que eso. Tengan paciencia. Pronto se les abrirán los ojos.

No necesitamos creer en Jesús o en Dios para que mi conclusión sea cierta. Podemos adoptar una verdad simple que tanto creyentes como no creyentes están de acuerdo: ya sea de manera sobrenatural o simplemente un memeplex, las personas pueden “encarnar” a Cristo como un ideal, haciendo lo que predica y hace el personaje de las primeras cinco novelas del Nuevo Testamento; y en este sentido se puede decir que uno está adorando verdaderamente a Cristo: en lugar de simplemente torpemente realizar rituales y dar un sermón, en cambio es literalmente como Cristo. Esto es lo que significa encarnar el Espíritu de Cristo: llegar a ser como él es y hacer lo que enseñó. Vivir la vida de Cristo. Eso es lo que significa realmente adorar a Cristo. Y no es necesario que exista una persona así para que ese sea el caso.

Ahora bien, aquí viene la patada en los testículos. La palabra “Anticristo” significa, literalmente, lo opuesto a Cristo. En otras palabras, si encarnas el Espíritu que es lo opuesto a lo que Cristo enseñó, estás encarnando el Espíritu del Anticristo. Por lo tanto, en realidad, en verdad, no estás adorando a Cristo, sino al Anticristo. Literal o figurativamente, el Anticristo ha reclamado tu alma y te ordena que le obedezcas. Enseñas lo que enseña ese monstruo oscuro; haces lo que hace ese monstruo oscuro; vives como ese monstruo oscuro viviría en tus mismas circunstancias. Por lo tanto, puedes encarnar el espíritu de Cristo o el espíritu del Anticristo. ¿Cómo puedes saber la diferencia? y en qué medida, enseñas, haces y vives lo que es exactamente lo opuesto a lo que el carácter de Jesucristo enseña y hace en los Evangelios y en el libro de los Hechos (donde, a veces la gente olvida, Jesús también aparece y habla, y anima las acciones y decisiones de su rebaño; solo que con menos frecuencia).

Hay muchas cosas que son realmente horribles acerca de Jesús el Cristo. De ninguna manera estoy respaldando la vida “totalmente” cristiana. Jesucristo es en realidad un mal ejemplo a seguir; y sus enseñanzas no son tan sabias ni sostenibles para una sociedad. Pero incluso con eso dicho, hay muchas cosas sobre las que el personaje del Nuevo Testamento de Jesús es bastante inequívoco que están al menos más cerca del Lado Luminoso de la Fuerza, del cual la mayoría de los cristianos ahora hacen, creen y enseñan exactamente lo opuesto, abrazando así inequívocamente el Lado Oscuro de la Fuerza.

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Evidencia: La mayoría de los cristianos quieren orar en público, incluso luchan por el privilegio de hacerlo ante un público reticente en partidos deportivos, escuelas, reuniones del Congreso y del gobierno; pero aún más en general, frente a familiares y compañeros, incluso en la televisión nacional.

Pero el Espíritu de Cristo dijo: “Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, porque ellos aman orar de pie en las sinagogas”, es decir, incluso en las iglesias , “y en las esquinas de las calles para ser vistos por los demás”. Cristo advierte: “En verdad os digo que ya han recibido su recompensa”. Pero, Jesús ordena: “Cuando ores, entra en tu aposento, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Entonces tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará”. ¿Qué es lo opuesto a esto? Toda oración pública, incluso voluntaria, incluso en casa o en la iglesia, es el camino del Anticristo. Si oras en público, incluso delante de tu familia en casa o de tus compañeros en la iglesia, y ciertamente si apoyas que se imponga la oración pública a las personas en eventos, en escuelas, en tribunales de justicia, en concilios y legislaturas, eres del Anticristo. Porque con ello estás encarnando lo opuesto a Cristo.

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Evidencia: La mayoría de los cristianos aprueban, de hecho a menudo incluso insisten en, todo tipo de violencia en defensa propia, imaginaria o real. Por esa razón apoyan la posesión de armas. Perros guardianes feroces. Bates de béisbol junto a la mesita de noche. Violaciones en prisión y todo tipo de otras formas de sufrimiento para los encarcelados. La pena de muerte. La guerra. Las palizas y asesinatos policiales. Incluso ondean banderas azules que anuncian su apoyo a la violencia policial. Apoyan que se gasten cantidades extraordinarias de dinero público para mantener toda una maquinaria de violencia global, mientras que se oponen a desviar cualquier centavo a la salud nacional. Muchos no dudarían en matar a tiros a un intruso. Ni se sentirían mal por ello. La mayoría, que se abstienen sólo por ser aprensivos, todavía darían palmaditas en la espalda a cualquiera que lo hiciera. Sus demandas de crueldad violenta contra inmigrantes y refugiados se pueden escuchar incluso en todo el país.

Pero el Espíritu de Cristo dijo: «Ustedes han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente”. Pero yo les digo: No resistan al que los maltrata. Si alguien los abofetea en la mejilla derecha, preséntenle también la otra mejilla. Y si alguien quiere ponerte pleito para quitarles la túnica, entréguenle también la capa. Si alguien los obliga a llevar carga por una milla, acompáñenla dos. Al que les pida, denle y al que quiera tomar de ustedes algo prestado, no se lo vuelvan a dar.»

Jesús os ordenó, pues, no resistir a un atacante, ni siquiera a un ladrón o a un esclavista. Ni siquiera debéis defenderos en los tribunales contra demandas judiciales. Es tan absoluto que debemos concluir que quiere decir que ni siquiera debéis resistiros a un violador, a un invasor en tiempos de guerra o a un intruso en casa. Debéis absteneros de toda violencia, incluso en defensa propia. Ni siquiera debéis permitir que el sistema legal intervenga y os proporcione violencia protectora, como implica directamente su cita de la ley de la Torá, como también su mandato de que no os defendáis ni siquiera contra demandas judiciales. Por tanto, cualquier cristiano que no sea un pacifista absoluto está encarnando al Anticristo en algún sentido medible. Pero todos los belicistas y los que se jactan de la violencia, los promotores de las armas y de la violencia policial, están totalmente al servicio del Anticristo, porque están encarnando exactamente lo opuesto de Cristo.

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Evidencia: La mayoría de los cristianos desprecian a los inmigrantes y a los sin techo, y se esfuerzan por rechazarlos, rechazarlos y quitarles todo refugio o asistencia social que se les brinda. Quieren que los sin techo sean arrestados o expulsados ​​de la vista; algunos incluso quisieran que los mataran. Aúllan ante cualquier ayuda o hogar que se les brinde a los refugiados. Consideran y tratan a los inmigrantes como poco más que ladrones o alimañas, una amenaza invasora que debe ser aborrecida y literalmente aislada de su hogar o ayuda.

Pero el Espíritu de Cristo dijo: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me acogisteis; estuve desnudo, y no me vestisteis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis”. Y los condenados, nos dice Cristo, le preguntarán entonces: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te ayudamos?”. Y Él les responderá: “En verdad les digo que todo lo que no hicieron con uno de estos más pequeños, tampoco lo hicieron conmigo”. Cada persona sin hogar, cada refugiado, cada inmigrante en busca de una vida mejor es Cristo mismo. Su Cristo les dijo esto.

Incluso Juan el Bautista dijo, de hecho, para anunciar el camino de Cristo: “El que tenga dos túnicas, que las dé al que no tiene, y el que tenga qué comer, que haga lo mismo”. Y esto se refleja en la parábola de Cristo del Buen Samaritano, que era el equivalente moral de un refugiado: atacado y despojado de sus medios de vida y abandonado para sobrevivir en una tierra extranjera. Cristo os ordena que lo ayudéis , no que lo rechacéis. Los sin techo están esencialmente en el mismo aprieto, y merecen esencialmente la misma recompensa; como Cristo ordena, debéis acogerlos, vestirlos, alimentarlos y darles alojamiento. Así que si tomáis la posición opuesta en estas cosas, si no hacéis todo lo que está a vuestro alcance para dar hogares a los sin techo, comida a los hambrientos, para dar refugio a los refugiados y a los inmigrantes (los “extranjeros”) por igual, si os oponéis a las políticas sociales que hacen estas cosas, estáis sirviendo al Anticristo. Porque estáis sirviendo al espíritu opuesto al de Cristo.

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Evidencia: La mayoría de los cristianos conservadores en Estados Unidos se oponen a la atención sanitaria pública (es el último país del mundo desarrollado que no ha creado y disfrutado de una atención sanitaria universal). Quieren gastar miles de millones en una máquina de guerra, pero no en ninguna máquina de bien público. Quieren que los ejércitos y las armadas se extiendan al extranjero, pero no quieren curar a sus propios enfermos en casa, y menos aún ayudar a los enfermos mentales.

Pero el Espíritu de Cristo dijo: “Sanad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad fuera demonios. De gracia recibisteis, dad de gracia”. Dad de gracia. Así como recibiréis de gracia. Sanad enfermos . Cristo os lo manda. Resucitad muertos. Cristo os lo manda. Limpiad enfermos. Cristo os lo manda. Expulsad demonios. Cristo os lo manda. Si tomáis la posición opuesta, de oponeros en lugar de actuar para proporcionar todas estas cosas de gracia a todos, de oponeros en lugar de apoyar la atención sanitaria física y mental universal, habéis tomado la posición opuesta a la de Cristo. Estáis sirviendo al Anticristo.

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Evidencia: La mayoría de los cristianos promueven el odio hacia sus enemigos, a menudo incluso hacia las minorías, y el amor sólo hacia los suyos. Su apoyo verbal al amor cristiano no oculta sus verdaderas creencias y conductas. Su odio ha llevado a muchos a cometer crímenes de odio, a sumarse a insurrecciones, a amenazar a sus iguales con violencia; a ondear banderas azules en apoyo de golpear y matar a las minorías; y muchos más que hacer estas cosas, las respaldan o defienden, o miran para otro lado, simpatizando secretamente con ellas en su corazón. Actuar con odio. Pensar con odio. Esto se ha convertido en una norma cristiana.

Pero el Espíritu de Cristo dijo: “Ustedes han oído que se dijo: “Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo”. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, para que sean hijos de su Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos. Si ustedes [solamente] aman a quienes los aman, ¿qué recompensa tendrán? ¿No hacen eso también los publicanos? Y si saludan sólo a los suyos, ¿qué hacen de más? ¿No hacen eso también los paganos? Sed, pues, perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto”. Cualquier cristiano que exprese o sienta odio o desdén por alguien, ya sea vecino, minoría o enemigo político, y no se castigue por ello y cambie más su actitud hacia Cristo, cuanto más se entregue a su odio y desprecio, más estará encarnando lo opuesto de Cristo y, por lo tanto, estará sirviendo al Anticristo.

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Evidencia: La mayoría de los cristianos defienden su derecho a la propiedad y a la riqueza, a ser más ricos que otros, a tener más dinero, bienes y propiedades que otros, y con este fin incluso se oponen a los impuestos o a cualquier otra redistribución de la riqueza (y mucho menos a la ayuda extranjera).

Pero el Espíritu de Cristo dijo : “No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y los insectos destruyen, y donde los ladrones minan y roban. Acumulen más bien tesoros en el cielo… Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”. Porque “Nadie puede servir a dos señores. O odiarás a uno y amarás al otro, o te apegarás a uno y despreciarás al otro. No se puede servir a Dios y al dinero”. Jesús ordena así a cada uno que no se preocupe por acumular posesiones, sino que cuente con su comunidad, su sociedad, para asegurarse de tener todo lo que necesita; en otras palabras, nos ordena que encarnemos el socialismo. Este es de hecho uno de los temas más claros y repetidos que definen al Espíritu de Cristo.

Según relata Mateo , cuando un hombre rico le preguntó cómo podía asegurarse un lugar en el cielo, Jesús respondió:

«Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme.» Al oír esto, el joven se fue triste, porque tenía muchas riquezas. Jesús dijo a sus discípulos: «Les aseguro que es difícil que un rico entre en el Reino de los Cielos. Les repito que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios.»

De la misma manera, en la parábola de Lázaro, un hombre rico es condenado a las llamas eternas del infierno, explícitamente sin ninguna posibilidad de perdón o indulto, simplemente porque no compartió su riqueza con los pobres y necesitados. Y nuevamente, Jesús aprueba el socialismo de Zaqueo, quien jura dar la mitad de su riqueza a los pobres y devolver a cualquiera a quien estafó cuatro veces más de lo que tomó; y Jesús dice que de esa manera ha seguido bien las enseñanzas del Señor y, por lo tanto, se salvará. De muchas maneras como estas, Jesús condena repetidamente a los ricos, y de hecho a cualquiera que se oponga a compartir y redistribuir sustancialmente la riqueza. En cambio, ordena compartir, redistribuir, vender sus bienes y propiedades para poder dar a los pobres lo que necesitan.

Jesús también apoyó plenamente el pago de impuestos (que incluso entonces financiaban programas de bienestar social como el gasto en infraestructura, el suministro de agua municipal y la ayuda alimentaria: véase Los cristianos no inventaron la caridad y la filantropía). De hecho, nunca se opuso a los impuestos en ninguna forma. Su comunidad inspirada ideal, de hecho, adoptó el credo marxista: de cada uno según sus posibilidades, a cada uno según sus necesidades (solo lea Hechos 2 y Hechos 4). Un gobierno cristiano haría lo mismo; y Jesús ya respaldó el uso de impuestos obligatorios para hacerlo. Jesús también ordenó que compartiéramos nuestra riqueza sin alardear de ella o incluso mencionarla. Así que, nada de poner tu nombre en los edificios, ni esperar ningún retorno personal de la inversión, ya sea gloria o favor.

Si no apoyas lo mismo, si en cambio te opones a todas estas cosas que Jesús enseñó: socialismo, impuestos, redistribución sustancial de la riqueza, si persigues lo opuesto (aferrarte a tu dinero, no dejar que nadie lo grave, acumular capital, disfrutar de lujos, votar por impuestos más bajos, hacer contribuciones caritativas meramente simbólicas; recuerda, Zaqueo dio la mitad, y se esperaba que el hijo rico diera todo, mientras que típicamente los cristianos dan trivialmente, y eso en su mayoría solo a las arcas de sus propias iglesias ricas en lugar de a alguien genuinamente necesitado: si vives inconscientemente sin hacer nada por cada Lázaro que podría beneficiarse de tu compartir, cada extraño necesitado (recuerda los mandamientos de Jesús sobre ese asunto; los acabamos de repasar), entonces estás encarnando lo opuesto de lo que Cristo enseñó. De ese modo estás adorando al Anticristo. Estás realizando en tu comportamiento y acciones no el mundo deseado por Cristo, sino el mundo deseado por el Anticristo. Por lo tanto, sois servidores del Anticristo. El hecho de que los llaméis Cristo no es más que otro disfraz satánico. En verdad, habéis elegido construir y servir al mundo del Anticristo en lugar del de Cristo.

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Evidencia: La mayoría de los cristianos no sólo juzgan a los demás, sino que incluso utilizan esos juicios como excusa para quitarles derechos a los demás (ya sea por ley o por presión social), en lugar de regular su propia conducta. En lugar de limitarse a seguir su propia religión y abstenerse de tener relaciones sexuales (gays o heterosexuales) o de abortar, o sólo adherirse a sus propias normas de género, tratan de empoderar a la sociedad para que suprima y reprima la sexualidad humana en todo momento (gays y heterosexuales) e imponga sus propias normas de género a todos los demás, y obstaculice el acceso de los demás al aborto. Bloquean la educación sexual. Su objetivo es impedir que la gente conozca la historia del racismo. Obstaculizan el acceso a los métodos anticonceptivos. De innumerables maneras utilizan su juicio sobre los demás para controlar a otros, a personas que ni siquiera son cristianas, o a cristianos que no comparten sus juicios.

Pero el Espíritu de Cristo dijo: “No juzguéis, para que no seáis juzgados también vosotros. Porque con la misma manera que juzgáis, seréis juzgados, y con la misma medida con que medís, se os medirá”. Y: “No juzguéis, y no seréis juzgados. No condenéis, y no seréis condenados. Perdonad, y seréis perdonados. Dad, y se os dará”, porque “con la misma medida con que medís, se os medirá”. Cristo condenó la lapidación de los pecadores, literal y figurativamente. Manda a amar, no a condenar; a tratar a los demás como querríamos ser tratados, lo que, llevado a su sentido completo, solo puede significar: “si fuerais ellos”. Si actúas de manera opuesta a esto, si piensas de manera opuesta a esto, si juzgas en lugar de perdonar, e incluso utilizas tu juicio para oprimir y controlar a otras personas en lugar de regularte tú solo, de cualquiera de estas maneras u otras, entonces estás encarnando lo opuesto de Cristo. Estás sirviendo al Anticristo.

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Incluso los cristianos que aceptan el divorcio, o no se mutilan o castran cuando simplemente experimentan lujuria, se están inclinando hacia el bando del Anticristo. Pero las ideas retrógradas y tóxicas de Jesús sobre el matrimonio y el sexo (e incluso los gérmenes) son viles de todos modos, así que aquí preferiríamos tener al Anticristo entre nosotros. Menos el resto. Y en cualquier caso, los mandatos de Cristo de amar a tus enemigos y pecadores por igual, de perdonar todas las cosas, de tratar a los demás como te gustaría que te trataran si estuvieras en su lugar, de hecho de no juzgar en absoluto, o de juzgar como te gustaría que te juzgaran -en todos los casos, de una manera u otra, no hacer daño- cuando se combinan con el conocimiento científico moderno sobre la psicología y la sociología humanas, obligan a cualquier persona cristiana a abandonar esas enseñanzas retrógradas y sin hechos atribuidas a Jesús, así como cualquier otra cuyo seguimiento violaría de hecho todos esos mandamientos superiores. Como admitir que debemos recurrir al uso de la fuerza, legal y física, pero solo cuando sea legítimamente necesario y nunca con alegría; o perdonar a las personas tóxicas sólo cuando se han reformado legítimamente y han enmendado sus errores. Pero eso es filosofía. Y aquí estoy hablando de una religión.


De todas estas maneras, hay cristianos y cristianismos que tienden a parecerse más a Cristo que aquellos que persiguen una servidumbre fanática al Anticristo. Pero son en su mayoría progresistas liberales (sólo un número diminuto, en proporción, son conservadores política o incluso socialmente). Y son la minoría, tanto numéricamente como en lo que respecta a su cuota de poder político y social. Si no fuera por los votantes no cristianos que respaldan a candidatos y políticas progresistas, literalmente nunca tendríamos ninguno. En promedio, en el mundo desarrollado, los no cristianos son más parecidos a Cristo que la mayoría de los cristianos. Hoy en día, la cristiandad se enorgullece de hacer el bien al mundo, pero una gran parte de ella condena todo lo que haga eso, desde las vacunas hasta la asistencia social, oponiéndose incluso a los condones en medio de una epidemia de SIDA, o defendiendo a los pedófilos en lugar de proteger a los niños de su depredación. De este modo, el cristianismo se está convirtiendo en un culto global al Anticristo. Satanás ha capturado y plantado su bandera ideológica en casi todas las iglesias del mundo. Los cristianos, en su mayoría, lo obedecen ahora.

La lucha por recuperar el cristianismo para Cristo existe, pero no me parece que tenga muchas posibilidades de éxito: quienes abogan por el espíritu genuino de Cristo tienen más probabilidades de ser expulsados ​​de la iglesia y del cristianismo en su totalidad, y sólo quedarán sirvientes del Anticristo para poblarla.


Se podría decir que Isaías 32 predijo esta captura del cristianismo por el Anticristo:

5 El necio ya no será llamado noble,

ni el malvado será muy respetado.

6 Porque los necios hablan necedades,

su corazón está inclinado a la maldad;

practican la impiedad

y difunden el error contra el Señor;

a los hambrientos dejan vacíos

, y a los sedientos les quitan el agua.

7 Los malvados usan métodos perversos,

inventan planes perversos

para destruir a los pobres con mentiras,

aun cuando la oración de los necesitados sea justa.


Entonces.

Querido cristiano:

Tu propia Biblia te advierte que juzgues a las personas por sus frutos, no por sus palabras; que tengas cuidado con los falsos Cristos y aquellos que predican a “otro” Jesús, que tengas cuidado con los espíritus engañadores (1 Juan 4:1 y 1 Timoteo 4). ¿Cuáles son los frutos del Anticristo? ¿Cuáles son los frutos de quienes le sirven? ¿Qué es el Espíritu engañador? ¿Qué es el “otro” Jesús? Todas las cosas opuestas a Cristo. Sabes que esto es verdad. No necesitas confiar en mí en esto. Puedes confirmarlo tú mismo. Las cosas del Anticristo son todas ideales conservadores despiadados, desde la oposición al socialismo y los impuestos para el bien común, hasta el apoyo a la violencia y el salvajismo, ya sea en casa, por parte de la policía o en el extranjero en la guerra. Convierten los arados en espadas. Se enfurecen con ira y odio. Insisten en la oración pública en lugar de la privada. Se oponen tanto al acceso al conocimiento como a la responsabilidad pública (rechazando tapabocas, vacunas, incluso a los contaminadores que pagan el costo de contaminar). Se oponen a la asistencia sanitaria y a los hogares para los sin techo. Incluso defendieron la tortura humana en la irónicamente llamada “guerra contra el terrorismo”. Incluso blasfeman el nombre de Dios, utilizándolo en vano contra la propia Ley de Dios, insistiendo en que se estampe en su dinero. Donan trivialmente a la caridad, y casi nada de eso realmente a los necesitados. Desprecian el compartir. En cambio, acumulan riqueza y defienden a quienes acumulan aún más. El anticristismo ha ganado. Ha reclamado el mando dominante de la cristiandad.

Hasta aquí llegan los verdaderos cristianos, aquellos que quieren encarnar al verdadero Cristo, hacer “cosas de Jesús”. En cambio, en casi todas las iglesias se enfrentan a una masa de cristianos que sirven al Anticristo, que condenan a los homosexuales, que no les aplican ninguna regla de oro a ellos ni a nadie, e incluso buscan alegremente atrapar a las mujeres en embarazos no deseados que no pueden permitirse, en lugar de ayudarlas a evitarlos o a permitírselos. Así que les importa más el sufrimiento inexistente de las personas hipotéticas que el sufrimiento real de las personas reales. Cristo ni siquiera dijo una palabra en contra del aborto o de la homosexualidad, pero los cristianos dedicarán más esfuerzos y preocupación llenos de odio a esos asuntos que al amor, al perdón, al bienestar social o a cualquiera de las cosas que Cristo ordenó. Éste es el fin de la iglesia cristiana. El diablo ha engañado a sus devotos para que lo sigan bajo el mero nombre de “Cristo” y se olviden del verdadero Cristo y de todo lo que realmente enseñó.

Como escribí en respuesta a observar que el mismo triste destino le sucede al hinduismo hoy:

En efecto, el cristianismo ha sido reestructurado para que cumpla esa misma función de opio sobre los exitosos en Estados Unidos, y ese puede ser uno de los factores que sustentan una alta religiosidad entre los miembros exitosos de las clases media y alta de Estados Unidos. Por lo tanto, no se trata sólo del miedo a la muerte, o de la pérdida de sentido, o de la pérdida de control sobre la sociedad o los vecinos o los hijos, o de la necesidad de justificar los propios prejuicios (todas las cuales son funciones obvias de la religión estadounidense; todos podemos señalar ejemplos, sin importar cuánto nieguen algo de ello los creyentes).

[El cristianismo de hoy] también trata de resolver la disonancia cognitiva sobre el deseo de ser egoísta, mimado y privilegiado sin sentir esa terrible culpa (que surge cuando alguien se da cuenta de que se ha convertido en el mismo villano que antes despreciaba [y que el mismo Jesús condena repetidamente]). Parece inverosímil que una religión inventada originalmente para enfatizar esa culpa y su alivio mediante el abandono de la riqueza y el privilegio propios y su compartimiento con los desfavorecidos, se haya convertido en una religión que enfatiza exactamente lo opuesto. Y, sin embargo, por inverosímil que parezca, esto ha sucedido innegablemente. Los cristianos ahora adoran al Anticristo. Y aparentemente su Dios “ les ha enviado un poderoso engaño ” para que ni siquiera se den cuenta.

Los cristianos ahora creen falsamente que son los justos, cuando en realidad son los condenados. Y esto es así por la descripción que hace su propio Libro, por las palabras de su propio supuesto Cristo, cuyas enseñanzas han abandonado por exactamente lo opuesto. Han repudiado a Cristo y lo han escupido; ahora sirven al Anticristo.

Así que aquí estamos.

He demostrado abundantemente que la mayoría de los cristianos conservadores en realidad se están comportando de acuerdo con los ideales del Anticristo. A los cristianos se les advierte que incluso Satanás se disfraza de ángel de luz; el Anticristo, de igual manera. Es simple matemática. Adorar y seguir a Cristo significa encarnar en tus creencias, enseñanzas y acciones el espíritu de Cristo, viviendo según esos ideales. Y el “Anticristo” significa “lo opuesto a Cristo”. Por lo tanto, si encarnas un espíritu opuesto al de Cristo, si tus creencias, enseñanzas y acciones se ajustan a ese espíritu, si vives según los ideales de ese espíritu, los ideales opuestos a los de Cristo, entonces estás encarnando al Anticristo. Por lo tanto, estás siguiendo al Anticristo. Así que cada vez que piensas que estás adorando a Jesucristo como el que respalda esos valores, valores en realidad opuestos a los de Cristo, en realidad estás adorando al Anticristo. Es entonces al Anticristo al que has abrazado con tu alma y has dejado que gobierne tu corazón. Por lo tanto, estás en connivencia con el Anticristo. Eres agente del Anticristo. Ustedes son los engranajes que crean su mundo, porque están haciendo realidad los sueños e ideales del Anticristo, no los de Cristo.

Quizás quieras reconsiderarlo.


Richard Carrier es un autor y orador de renombre mundial. Como historiador profesional, filósofo publicado y destacado defensor del movimiento estadounidense de librepensamiento. Sus libros y artículos han recibido atención internacional. Con un doctorado de la Universidad de Columbia en historia antigua, se especializa en la historia intelectual de Grecia y Roma, particularmente la filosofía antigua, la religión y la ciencia, con énfasis en los orígenes del cristianismo y el uso y progreso de la ciencia bajo el imperio romano. También es un experto publicado en la filosofía moderna del naturalismo como cosmovisión.


Traducido del original:

https://www.richardcarrier.info/archives/21092

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“El panteísmo es un ateísmo sazonado. El deísmo es un teísmo suavizado”


Richard Dawkins