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Prueba X de la Inexistencia de Dios.
El problema del mal
Es el problema del Mal el cuarto y último argumento contra el Dios gobernador, a la par que el primero va contra el Dios justiciero.
Yo no diré que la existencia del mal, mal físico, mal moral, sea incompatible con la existencia de Dios. Lo que digo es que es incompatible con el mal la existencia de un Dios infinitamente poderoso e infinitamente justo.
El razonamiento es conocido, aunque no sea más que por las múltiples refutaciones –siempre importantes– que se le han opuesto.
Se remonta a Epicuro, por lo cual cuenta ya con más de veinte siglos de existencia, pero, por viejo que sea, conserva a través del tiempo todo su vigor. Es el siguiente:
El mal existe. Todos los seres sensibles conocen el sufrimiento. Dios, que todo lo sabe, no debe ignorarlo. ¡Y bien! De dos cosas una: O Dios quiere suprimir el mal y no puede. O Dios puede suprimir el mal y no quiere. En el primer caso, Dios quisiera suprimir el mal, y por ello es bueno, comparte los dolores que nos aniquilan, que nosotros sufrimos. ¡Ah, si solo dependiera de Él! El mal seria suprimido y el bienestar reinaría sobre la tierra. Una vez más diremos que Dios es bueno, pero es impotente al no poder suprimir el mal.
En el segundo caso, Dios podría suprimir el mal. Seria suficiente que lo quisiera, para que el mal fuera abolido. Es todopoderoso, mas no lo quiere suprimir, y, por lo tanto, no es infinitamente bueno.
Aquí Dios es poderoso pero no es bueno; allá Dios es bueno, mas no es poderoso. Pero para admitir su existencia no es suficiente que posea una de esas dos perfecciones: poder o voluntad, es indispensable que posea las dos. Este razonamiento no ha sido jamás refutado.
Entendámonos: al decir jamás; quiero decir que no se ha llegado a refutarlo razonadamente, aunque muchas veces se ha ensayado. El intento de refutación más conocido es el siguiente:
“Vosotros planteáis en términos erróneos el problema del mal. Es un equivoco cargar sobre Dios la responsabilidad. Cierto que el mal existe, es innegable; pero es al hombre a quien hay que hacer responsable: Dios no ha querido que el hombre sea un autómata, una maquina, que obedeciera fatalmente. Al crearlo le dio completa libertad tan generosamente otorgada, le concedió la facultad de hacer en todas las circunstancias el uso que creyera más conveniente; y si el hombre en vez de hacer uso noble y juicioso de este don inestimable, lo hizo criminal y odioso, no es a Dios a quien hay que acusar, pues seria injusto: hay que acusar al hombre, lo que es más equitativo.”
He aquí la clásica objeción. ¿Cuánto vale? Nada. Me explicare: hagamos distinción entre el mal físico y el mal moral. El mal físico es la enfermedad, el sufrimiento, el accidente, la vejez, con su cortejo de reminiscencias y enfermedades; es la muerte, que indica la perdida cruel del ser que amamos. Hay niños que mueren algunos días después de nacer, sin haber conocido otra cosa que el sufrimiento; existen numerosos individuos para quienes la vida no es sino una larga serie de sufrimientos, para los que hubiera sido preferible no haber nacido; en el orden natural, las epidemias, los cataclismos, los incendios, las sequías, las inundaciones, las tempestades, el hambre, toda esta enormidad de trágicas fatalidades, acumula el dolor y la muerte. ¿Quién osará decir que de este mal físico debe hacerse al hombre responsable? ¿Quién no comprende que si Dios ha creado el Universo, si es Él quien le ha dotado de las formidables leyes que lo rigen, y si el mal físico no es sino el conjunto de esas fatalidades que resultan del juego normal de las fuerzas de la naturaleza? ¿Quién no comprenderá que el autor responsable de estas calamidades lo es con toda certeza el que ha creado el Universo y lo gobierna?
Supongo que sobre este punto no hay duda posible. Dios que gobierna el Universo, es el responsable del mal físico. Con esta respuesta seria suficiente, y, sin embargo, voy a continuar. Pretendo que el mal moral es tan imputable a Dios como el mal físico puesto que si Dios existe, es Él quien ha ordenado la organización del mundo físico y que, en consecuencia, el hombre, victima del mal moral, como del mal físico, no es ni mas ni menos responsable del uno que del otro.
Continuare, mas para ello he de ligar lo que sobre el mal moral tengo que decir en la tercera y ultima serie de mis argumentos.
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Para los Ateos este es el argumento al que más aludimos en nuestras conversaciones con Creyentes; y a la vez, es uno de los argumentos que más le cuesta responder a los que dicen Creer en Dios.
El planteamiento del problema es muy sencillo: Si Dios es todopoderoso y es infinitamente bueno… ¿Por qué hay tanto mal en el mundo?
Ya este es un tema que ha sido tocado en varias ocasiones en este sitio.
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Veamos como se desarrollaría una conversación Creyente-Ateo sobre el tema:
- Ateo: Si Dios es todopoderoso y es infinitamente bueno… ¿Por qué hay tanto mal en el mundo?
- Creyente: No se por qué siempre los Ateos utilizan siempre esta pregunta para negar a Dios
- Ateo: Porque es una pregunta muy valida que puede probar que Dios o no es Todopoderoso o no es bueno.
- Creyente: Antes que nada debo decirte que Dios no es responsable del mal en el mundo, es el hombre al pecar quien introdujo el mal. Recuerda que Dios nos creó para ser perfectos. Es el hombre con su orgullo y avaricia quien permitió que el mal dominase.
- Ateo: Bueno, en realidad Dios SI es responsable del mal ya que, en teoría, Dios es el responsable de todo; recuerda el dicho que aluden siempre los Cristianos “No cae una hoja de un árbol al suelo sien el consentimiento de Dios”… Si esto es cierto, sería lo mismo que decir “No peca un hombre en el mundo sin el consentimiento de Dios”
- Creyente: Pero Dios no creó el mal. El mal es independiente de Dios.
- Ateo: Esa aseveración no es para nada correcta. La Biblia dice en innumerables ocasiones que Dios es el creador del mal. Si lees los siguientes versículos, te darás cuenta que Dios es creador y responsable del mal:
Éxodo 4,11 / Job 30,23 / Job 42,11 / Isaías 45,6-7 / Jeremías 18,11 / Amos 3,6
Además, recuerda que Dios es el Creador de todas las cosas, TODAS; por lo que si me dices que Dios no creó el mal, entonces hubo algo que Dios no creó por lo que se rompe la premisa de ser el creador de todo.
- Creyente: Es que no entiendes. Es el hombre el responsable.
- Ateo: ¿Sabes que simplemente ignoras lo que te estoy planteando?
- Creyente: ¿Qué?
- Ateo: Bueno, esta conversación se volvió algo surrealista… volviendo al pecado original del hombre, asumo que al tu decir que el hombre es responsable del pecado estas admitiendo la existencia de seres como Adán y Eva y al mismo tiempo aceptando que todas las historias del Génesis son ciertas y verídicas.
- Creyente: Claro que existieron Adán y Eva. La Biblia lo dice.
- Ateo: Ok, basándonos en eso y suponiendo que el mal entró en el mundo por culpa del pecado original… ¿Acaso Dios no sabía que Adán y Eva pecarían?
- Creyente: Bueno, Dios lo sabía, el es Omnisciente. Pero recuerda que también nos dio libre albedrío. Ellos pudieron elegir no hacerlo.
- Ateo: Espera, ya Dios sabía que ellos pecarían pero al mismo tiempo ellos eligieron. ¿Cómo pueden elegir algo que ya Dios sabía que ocurriría? ¿No es algo contradictorio eso?
- Creyente: Se para algunos esto puede sonar extraño… pero recuerda, Dios tiene sus razones para hacerlo; jamás unos simples humanos como nosotros podemos entender sus decisiones.
- Ateo: … Déjame adivinar, dirás: “Los caminos de Dios son misteriosos” y que tus dudas se las plantearas a tu guía espiritual de la iglesia.
- Creyente: ¡Claro!... veo que ya estas entendiendo como funciona Dios. Que bueno que el espíritu santo te comienza a iluminar el entendimiento…
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Veamos que nos dice la doctrina Católica sobre la existencia del mal:
57. Si Dios es todopoderoso y providente ¿por qué entonces existe el mal?
Al interrogante, tan doloroso como misterioso, sobre la existencia del mal solamente se puede dar respuesta desde el conjunto de la fe cristiana. Dios no es, en modo alguno, ni directa ni indirectamente, la causa del mal. Él ilumina el misterio del mal en su Hijo Jesucristo, que ha muerto y ha resucitado para vencer el gran mal moral, que es el pecado de los hombres y que es la raíz de los restantes males. (Catecismo de la Iglesia Católica # 309-310 324, 400)
58. ¿Por qué Dios permite el mal?
La fe nos da la certeza de que Dios no permitiría el mal si no hiciera salir el bien del mal mismo. Esto Dios lo ha realizado ya admirablemente con ocasión de la muerte y resurrección de Cristo: en efecto, del mayor mal moral, la muerte de su Hijo, Dios ha sacado el mayor de los bienes, la glorificación de Cristo y nuestra redención. (Catecismo de la Iglesia Católica # 311-314 324)
(tomado del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica)
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Es realmente asombroso como los Creyentes intentan no solo justificar la existencia del mal en el mundo sino el tratar de dejar a Dios como un ser bueno y perfecto en toda esta situación. Estos planteamientos son solo aceptados por aquellos que por “Fe” quieren aceptarlo.
Leamos un poco más:
¿Por qué si Dios nos ama nos suceden cosas malas?
Ciertamente, Dios nos ama ... y nos ama mucho, muchísimo más de lo que podemos imaginarnos, pues nos ama infinitamente. Pero sucede que a veces creemos que Dios no nos ama, porque no nos ama como nosotros creemos que nos debe amar.
En realidad lo que sucede es que estamos pensando igual que cuando éramos niños y nuestros padres no nos daban todo lo que queríamos. Y eso era motivo de protesta y reclamo. O estamos actuando igual a cuando nos prohibían una actividad y también protestábamos. O como cuando nos causaban un dolor necesario para curar una enfermedad: una medicina desagradable, un tratamiento doloroso, etc. ¡Cómo protestábamos y nos oponíamos a esas cosas “malas”, que en realidad eran “buenas”!
Dios también es Padre. Y es un Padre infinitamente más amoroso e infinitamente más sabio que nuestros padres terrenales. Sólo El sabe lo que más nos conviene. Y a veces las cosas que consideramos “malas” son todo lo contrario: muy buenas. Tal vez mucho mejores que las que consideramos “buenas”.
No podemos medir las cosas de Dios con medidas terrenas, sino con medida de eternidad. Dios sabe mucho mejor que nosotros. Si nuestros padres sabían lo que más nos convenía cuando éramos niños, ¡cómo no confiar en que Dios es el que sabe lo que nos conviene a cada uno!
El problema es que los planes de Dios son a largo plazo, a muy largo plazo, a plazo de eternidad. Y nosotros queremos reducir a Dios a nuestro plazo que es muy corto, muy cortico. Queremos reducir a Dios a esta vida terrena, que es muy cortica, si la comparamos con la vida en la eternidad.
Para poder comprender, aunque sea un poquito, los planes de Dios tenemos que comenzar a ver nuestra vida aquí en la tierra con anteojos de eternidad. Así, tal vez, podamos comenzar a comprender cómo los planes de Dios sí tienen sentido y cómo las cosas que creemos “malas” no son tan malas, sino buenas.
¡Cómo nos cuesta aceptar un sufrimiento, una enfermedad! Y en el plan de Dios mucho bien proviene del sufrimiento. Veamos a Jesucristo: su sufrimiento nos trajo la salvación. Por la muerte de Cristo todos tenemos derecho a una vida de felicidad plena y total para toda la eternidad.
Por cierto, no fue así al comienzo. Dios no creó a los seres humanos para el sufrimiento. Pero al oponernos a Dios por el pecado, entró el sufrimiento al mundo, así como la muerte y las enfermedades. Y Dios que es infinitamente bueno, cambia las cosas “malas” en buenas, cambia el sufrimiento en ganancia ... para la vida eterna.
El sufrimiento es un misterio. Como todo misterio no es posible explicarlo satisfactoriamente. Sólo lo comprenderemos después de esta vida. Allá en la eternidad comprenderemos los planes de Dios mucho mejor que ahora. Mientras tanto, confiemos en Dios. El es el que sabe.
http://www.buenanueva.net/preguntasb/cosasmalas.htm
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Amigos lectores Creyentes, es indudable que las cosas malas y desagradables suceden y siempre seguirán ocurriendo. Hay cosas que nos pasan y las vemos como malas, cuando en realidad no somos más que “Daños colaterales” de consecuencias que inevitablemente ocurren como los desastres naturales. No podemos culpar al hombre de los terremotos y volcanes. Es simplemente como actúa y seguirá actuando la naturaleza. Simplemente nosotros resultamos afectados por ese comportamiento. En todo caso el hombre sí es responsable de muchas de las cosas malas que nos ocurren: asesinatos, robos, terrorismo, conspiración, atentados contra la naturaleza, y todo tipo de maldad generada por la mente y acción del hombre. Y el hombre, como responsable de estos males debería ser también quien los resuelva con acciones efectivas y aplicables. El esperar que algún ser divino invisible resuelva o que al menos nos ayude a resolver nuestros problemas, es simplemente ingenuidad. Todo esto sin contar que mucho del mal que ha habido en la historia de la humanidad fue generado precisamente por la creencia en este tipo de seres divinos llamados Dioses.
Nosotros los hombres pensantes deberíamos aceptar y realizar las siguientes dos cosas para mejorar el “Mal” que existe en el mundo: Primero: Aceptar que cuando la naturaleza actúa nos puede afectar de forma negativa. Y segundo: dejar de culpar y buscar soluciones en Dioses y aceptar de una vez nuestra responsabilidad y actuar de manera correcta y efectiva para corregirlas; y dejar de hacer caso a voces en nuestra cabeza, escritos en un libro viejo o de la voz susurrante de un fanático religioso.
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Fuente: Sébastien Fauré. 12 Pruebas de la Inexistencia de Dios.
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Ver Articulo Dios creador del Mal
Ver Articulo Implicaciones Morales y Éticas de Dios y el Mal
Ver Pruebas de la Inexistencia de Dios
Ver Sección: Tema Abierto
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"Las 2 muletas que sostienen el cristianismo: Primera la fe, que se superpone a la razón para creer como verdaderas las cosas mas inverosímiles, absurdas e ilógicas. La segunda es el libre albedrío, que permite decir que todo lo bueno viene de Dios y todo lo malo de los hombres” Anónimo.