lunes, 28 de febrero de 2022

La bondad de Dios según la Biblia (Colaboración)




Nota Inicial:

La presente publicación fue escrita y elaborada por un colaborador y amable lector de este Blog. Este artículo NO fue escrito por el habitual escritor y responsable de este sitio Noé Molina. (*)


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La bondad de Dios según la Biblia

 

Antes de abordar algunos ejemplos bíblicos de la bondad, misericordia y amor del Dios cristiano, debemos dejar muy en claro la vigencia teológica fundamental del Antiguo Testamento (AT) -la del Nuevo Testamento (NT) es obvia-, a los efectos que no queden dudas de la validez oficial del mismo. En 1893, el Papa León XIII anunció:

 

"Todos estos libros... que la Iglesia considera sagrados y canónicos fueron escritos con la inspiración del Espíritu Santo. Y no admitimos la existencia de errores en ellos porque la inspiración divina excluye por sí misma todo error, además de ser cuestión necesaria pues Dios es la Verdad Suprema y es incapaz de enseñar error alguno".

 

Más recientemente, veamos lo que se definió en el Concilio Vaticano II (1959, bajo Juan XXIII), plasmado en el documento de carácter dogmático Dei Verbum (que quiere decir "Palabra de Dios"), promulgado por Pablo VI en 1965:

 

"Las verdades reveladas por Dios, que se contienen y manifiestan en la Sagrada Escritura, se consignaron por inspiración del Espíritu Santo. La santa Madre Iglesia, según la fe apostólica, tiene por santos y canónicos los libros enteros del Antiguo y Nuevo Testamento con todas sus partes porque, escritos bajo la inspiración del Espíritu Santo, tienen a Dios como autor y como tales se le han entregado a la misma Iglesia. Pero en la redacción de los libros sagrados, Dios eligió a hombres que utilizó usando de sus propias facultades y medios, de forma que obrando Él en ellos y por ellos, escribieron, como verdaderos autores, todo y sólo lo que Él quería. Así, como lo exponen los autores inspirados o hagiógrafos, todo debe tenerse como afirmado por el Espíritu Santo, y hay que confesar que los libros de la Escritura enseñan firmemente, con fidelidad y sin error, la verdad que Dios quiso consignar en las sagradas letras para nuestra salvación. Así, pues, toda la Escritura es divinamente inspirada y útil para enseñar, para argüir, para corregir, para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y equipado para toda obra buena" (Capítulo III, párrafo 11).

 

En el párrafo 13 del mismo documento se dice:

 

"En la Sagrada Escritura, pues, se manifiesta siempre la verdad y la santidad de Dios, la admirable condescendencia de la sabiduría eterna, para que conozcamos la inefable benignidad de Dios..."

 

Y confirmando que ninguna de esas declaraciones ha sido modificada, en 1995 Juan Pablo II dijo: "Esa Revelación es definitiva; solo se la puede expresar o rechazar". Para implantar estas nociones en el cerebro de los niños, el Catecismo de la Iglesia Católica, reafirma rotundamente que cada palabra y ejemplo de la Biblia tiene a Dios como autor:

 

"La Sagrada Escritura es la palabra de Dios, en cuanto escrita por inspiración del Espíritu Santo" (Párrafo 81). Dios es el autor de la Sagrada Escritura. Las verdades reveladas por Dios, que se contienen y manifiestan en la Sagrada Escritura, se consignaron por inspiración del Espíritu Santo. La santa madre Iglesia, según la fe de los Apóstoles, reconoce que todos los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento, con todas sus partes, son sagrados y canónicos, en cuanto que, escritos por inspiración del Espíritu Santo, tienen a Dios como autor, y como tales han sido confiados a la Iglesia (Párrafo 105). El Antiguo Testamento es una parte de la Sagrada Escritura de la que no se puede prescindir. Sus libros son divinamente inspirados y conservan un valor permanente, porque la Antigua Alianza no ha sido revocada" (Párrafo 121).

 

Por añadidura, en el Nuevo Testamento (NT) se lee que Jesús dijo:  "No penséis que he venido para abolir la ley (refiriéndose al AT) o los profetas (del AT); no he venido para abolir, sino para cumplir. Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la ley hasta que toda se cumpla" (Mateo 5:17-18).

 

No queda entonces ninguna duda que los hechos relatados en el AT están absolutamente reconocidos como verídicos y validados por las jerarquías cristianas, como "obras y palabras de Dios, por revelación divina", y que la Antigua Alianza (AT) no ha sido revocada ni substituida por la Nueva Alianza (NT), sino que ésta la complementa.

 

Una vez aclarado este punto, vamos a lo del título. Y para ello, a los efectos de no hacer gala de un escepticismo a priori criticable, voy a aceptar (transitoriamente) la propuesta de la Iglesia católica. ¡¡Acepto, todo es palabra de Dios!! ¡Juguemos en su cancha! Tomemos entonces ejemplos del AT dándoles como marco de referencia los Diez Mandamientos, surgidos por supuesto de la revelación divina, y veamos cómo procede con respecto a ellos ese mismo Dios que los transmitió.

 


Los Diez Mandamientos
(tomados del Catecismo de la Iglesia católica)

 

Los Diez Mandamientos aparecen, con algunas diferencias, dos veces en la Biblia hebrea, en Éxodo20, 2-17 y Deuteronomio5, 6-21. De acuerdo a la historia narrada en el libro de Éxodo, Dios escribió estos mandatos en dos tablas de piedra que dio a Moisés en el Monte Sinaí. Según el relato, cuando éste bajaba del monte vio al pueblo adorando un becerro de oro y enfurecido las rompió. Posteriormente, pidió a Dios que perdonase al pueblo y sellase con él un "convenio" (pacto o alianza). Entonces, Dios ordenó a Moisés que tomara dos lajas de piedra y en ellas quedaron escritos los Diez Mandamientos del pacto, observándole que "no deben tolerar la desobediencia". La versión católica actual que figura en el Catecismo (que sigue la división de los mandamientos establecida por San Agustín y que es la que enumeramos en este texto), difiere en algunos aspectos de esos escritos bíblicos, simplificándolos y adaptándolos a su conveniencia. Por ejemplo, en el primer mandamiento se indica (Ex20, 2-5): ”No harás para ti escultura ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas ni les darás culto". ¿Cómo proceder con este mandamiento si las iglesias y las casas de los cristianos están repletas de imágenes de santos y vírgenes, cuya adoración es innegable? La Iglesia católica encontró la forma de eludirlo. En su Catecismo dice:

 

2130 Sin embargo, ya en el Antiguo Testamento Dios ordenó o permitió la institución de imágenes que conducirían simbólicamente a la salvación por el Verbo encarnado: la serpiente de bronce (cf Num21, 4-9; Sb16, 5-14; Jn3, 14-15), el arca de la Alianza y los querubines (cf Ex25, 10-12; 1R6, 23-28; 1R7, 23-26).

2131 Fundándose en el misterio del Verbo encarnado, el séptimo Concilio Ecuménico (celebrado en Nicea el año 787), justificó contra los iconoclastas el culto de las sagradas imágenes: las de Cristo, pero también las de la Madre de Dios, de los ángeles y de todos los santos. El Hijo de Dios, al encarnarse, inauguró una nueva "economía" de las imágenes.

2132 El culto cristiano de las imágenes no es contrario al mandamiento que proscribe los ídolos. ... El honor tributado a las imágenes sagradas es una "veneración respetuosa", no una adoración, que sólo corresponde a Dios.

 

Según los eruditos teólogos cristianos, los Diez Mandamientos "han sido revelados por Dios y nos enseñan la verdadera humanidad del hombre. Ponen de relieve los deberes esenciales y, por tanto indirectamente, los derechos fundamentales inherentes a la naturaleza de la persona humana". Presentaré a continuación sus enunciados (la justificación y desarrollo de los mismos puede seguirse detalladamente en los respectivos capítulos del Catecismo, fácilmente localizable en la web), por cierto muy loables muchos de ellos, seguidos de algunas citaciones "malintencionadas" agregadas por mí (perdón, pero hay días en que no me soporto), pero originadas y localizables en los textos bíblicos, en cualquiera de sus versiones.

 

1. Amarás a Dios sobre todas las cosas

... y si no me amas a MÍ por sobre todas las cosas, te someteré a todo tipo de sufrimientos ((Lv26, 14-46; Dt28, 15-69). Y a los adoradores de otros dioses los exterminarás (2Re9, 1-37; 2Re10, 1-33; Num25, 1-5).

Palabra de Dios revelada a los hombres, certificada por nuestra Santa Madre Iglesia católica. Y según nos lo enseñan nuestros sacerdotes y pastores, Dios es todo bondad, amor, misericordia, perdón...

 

2. No tomarás en falso el nombre de Dios (no perjurarás)

... de lo contrario YO te castigaré (Ex20, 7, United Bible Societies, 2000). Y ya sabes cómo me las apaño YO para castigar...

Palabra de Dios revelada a los hombres, certificada por nuestra Santa Madre Iglesia católica. Y según nos lo enseñan nuestros sacerdotes y pastores, Dios es todo bondad, amor, misericordia, perdón...

 

3. Santificarás las fiestas 

(para el judaísmo ortodoxo -que ubica este mandamiento en posición 4- el texto detallado dice: Recuerda el día sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu labor; mas el séptimo día es shabat para el Eterno, tu Dios; no harás ninguna labor, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sirvienta, ni tus bestias de carga, ni el extranjero que habita dentro de tus murallas, pues en seis días el Eterno hizo los cielos y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y el séptimo día descansó. Por eso, el Eterno bendijo el día de shabat y lo santificó (Ex20, 8-10; cf Dt5, 12-15. Para el cristianismo el sábado, que representaba la coronación de la primera creación, es sustituido por el domingo que recuerda la nueva creación, inaugurada por la resurrección de Cristo).

.... pero si me desobedeces y trabajas, aunque sea por la necesidad de mantener a tu familia, YO ordeno que te maten por lapidación (Núm15, 32-36).

Palabra de Dios revelada a los hombres, certificada por nuestra Santa Madre Iglesia católica. Y según nos lo enseñan nuestros sacerdotes y pastores, Dios es todo bondad, amor, misericordia, perdón...

 

4. Honrarás a tu padre y a tu madre

...si te enseñan los preceptos que YO les indiqué. Y si el hijo es rebelde YO ordeno que lo maten (Dt21, 18-21). Pero MIS discípulos (los de Jesús, que viene a ser lo mismo por el asunto de la Santísima Trinidad) para seguirme, deberán aborrecer su familia (Lucas14, 26, Biblia Nácar-Colunga 1962, otras versiones bíblicas han "suavizado" este pasaje; Mateo10, 35). Y si tus familiares directos te incitan a adorar dioses ajenos, YO te ordeno que tú mismo los mates por lapidación (Dt13, 6-11). Y si te quedan dudas lee Dt13, 1: "Lo que sea que YO te ordene hacer ahora, deberás acatarlo y obedecerlo, sin añadir ni quitar nada".

Palabra de Dios revelada a los hombres, certificada por nuestra Santa Madre Iglesia católica. Y según nos lo enseñan nuestros sacerdotes y pastores, Dios es todo bondad, amor, misericordia, perdón...

 


5. No matarás (o asesinarás)

...a menos que YO te lo ordene (Lv27, 28-29; Dt2, 33-35; Dt20, 10-18; Dt13, 7-11 y 13-19; Ex21, 20-21; Ex17, 8-14; 2Re9, 1-37; 2Re10, 1-33; Jos10, 40; 1Sam15, 3; Jue21, 10-12 y decenas más) Y te recuerdo que la palabra divina de YAVÉ, en casi todo el AT, ordena la masacre de inocentes para expiar los pecados cometidos contra MÍ. Por otra parte te habrás dado cuenta que YO sí puedo matar cuando se me antoje (2Sam24, 1-25) y cuanto más atroz y sanguinaria sea la muerte, mayor será MI gloria (Num25, 1-17). También un ángel que YO envíe puede matar en mi nombre a centenares de miles (Is37, 36). Por razones de espacio, aducidas por el autor de este texto, no es posible mencionar aquí todos los pasajes del santo libro por MÍ revelado, en los que cometo, ordeno y tolero asesinatos, por razones bien justificadas por supuesto. Y MI hijo Jesús, o sea YO mismo en la tierra (¡vamos, no tengo que repetirte otra vez lo del trío!), también te lo ordena en el NT (Lucas19, 27; Lucas22, 36; Mateo10, 34).

Palabra de Dios revelada a los hombres, certificada por nuestra Santa Madre Iglesia católica. Y según nos lo enseñan nuestros sacerdotes y pastores, Dios es todo bondad, amor, misericordia, perdón...

 

6. No cometerás adulterios

...pero violar mujeres es un derecho por MÍ establecido (Gn19, 1-11; Jue19, 1-30). Tampoco tendrás relaciones incestuosas (Lv18, 6-29) salvo que sirvan a MIS inescrutables planes (Gn19, 15-38).

Palabra de Dios revelada a los hombres, certificada por nuestra Santa Madre Iglesia católica. Y según nos lo enseñan nuestros sacerdotes y pastores, Dios es todo bondad, amor, misericordia, perdón...

 

7. No robarás

...pero robar a la familia (Gn28 a 35) o a los demás (Ex3, 21) con MI beneplácito o siguiendo MIS órdenes por boca de MI hijo (que soy YO) no es pecado (Marcos2, 23; Mateo21, 1-3).

Palabra de Dios revelada a los hombres, certificada por nuestra Santa Madre Iglesia católica. Y según nos lo enseñan nuestros sacerdotes y pastores, Dios es todo bondad, amor, misericordia, perdón...

 

8. No darás falsos testimonios contra tu prójimo ni mentirás

...salvo que YO lo consienta y apruebe (Jue20, 1-7). Mentir y traicionar es lícito y cosa de héroes si se hace en MI nombre (Jue3, 14-29). Y por supuesto YO sí puedo mentir y engañar ¡faltaba más! (Eze14, 9; 2Tesaloniences2, 11-12).

Palabra de Dios revelada a los hombres, certificada por nuestra Santa Madre Iglesia católica. Y según nos lo enseñan nuestros sacerdotes y pastores, Dios es todo bondad, amor, misericordia, perdón...

 

9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros

...y si no puedes controlar el desorden de tus pasiones, YO te ordeno que te mutiles. Ya te lo hemos dicho: "Si tu ojo derecho te escandaliza, sácatelo y arrójalo de ti, porque te es mejor que perezca uno de tus miembros que no todo tu cuerpo sea arrojado al infierno" (Mateot5,29).

Palabra de Dios revelada a los hombres, certificada por nuestra Santa Madre Iglesia católica. Y según nos lo enseñan nuestros sacerdotes y pastores, Dios es todo bondad, amor, misericordia, perdón...

 

10. No codiciarás los bienes ajenos (incluida la mujer!)

...salvo que pertenezcan a quien piensa diferente a lo que YO estipulé (Dt2, 33-35; Jue21, 10-12; Ex3, 21).

Palabra de Dios revelada a los hombres, certificada por nuestra Santa Madre Iglesia católica. Y según nos lo enseñan nuestros sacerdotes y pastores, Dios es todo bondad, amor, misericordia, perdón...

 

Y recuerda que cuando MIS leyes se quebrantan debes pagar una pena. MI castigo por transgredir la ley es la maldición (Ga3, 10) y la muerte (Éx21, 12-17; Ro1, 32).

 

¡Palabra de Dios!

 


Retomando mi ateísmo

 

Mario Biglino, traductor de hebreo masorético durante casi treinta años para Edizioni San Paolo, editorial afín al Vaticano, autor de la obra La Biblia no es un libro sagrado (Gruppo Editoriali UNO, Torino, Italia, 2013), es un reconocido especialista en interpretación bíblica. Según sus investigaciones, los Diez Mandamientos dictados por Yavé, no tenían como destinatarios a todos los seres humanos, sino solo al pueblo por él elegido. El término usado en el texto hebreo para identificar aquellos contra quienes no se debían cometer los actos prohibidos por el decálogo, significa "amigo", "compañero", "miembro de la misma comunidad" y similares. Según el autor "en la Biblia queda acreditado, sin ningún género de duda, que el concepto amplio de "prójimo" es fruto de una elaboración posterior. Es inverosímil la afirmación que en ese fragmento Yavé haga referencia a la humanidad entera. Aquellas ordenes y prohibiciones tenían como destinatario exclusivo el grupo de nómades y seminómadas que Moisés intentaba convertir en un pueblo cuyas normas permitieran la convivencia". Frente a otros grupos humanos (enemigos, neutros o indiferentes), todo lo prohibido no solo era lícito, sino que aconsejado u ordenado. La no aplicación de esas normas a los miembros del grupo elegido por Dios para conquistar la tierra prometida, habría generado disputas y venganzas entre las diferentes familias, con la consecuente anarquía y desunión del pueblo, que comprometería el combate por el propósito fijado. El objetivo de los mandamientos era, pues, establecer reglas internas para mantener el orden y la convivencia pacífica.

 

En una visión más actual sobre los Diez Mandamientos cabría hacerse algunas preguntas. Los tres primeros son obligaciones referentes a la adoración de Dios, sin ninguna connotación ética, y los otros siete son reglas que deberían regir las relaciones entre la población del pueblo elegido. Con respecto a éstas, dejan muchos vacíos éticos y morales, aún considerando la época y las costumbres en las que fueron dictadas. ¿Por qué no se dan normas respecto a las violaciones, o al incesto? ¿Por qué no hay una que diga "no golpearás o denigrarás a tu mujer"? ¿O "no forzarás a tu mujer a tener relaciones sexuales si ella no consiente"?. ¿O "no ofrecerás tu mujer para el uso sexual de otros hombres"?. Claro, en la Biblia la mujer es propiedad del hombre, es una posesión igual que las ovejas, los bueyes o los asnos, y a ello se refiere claramente el décimo mandamiento. La mujer es tratada como un bien mueble y todas las leyes de la Biblia se dirigen a los hombres (por ejemplo, el décimo no dice "no codiciarás el esposo de tu vecina").

 

Por otra parte, los Diez Mandamientos son órdenes absolutas, que no contemplan ni autorizan ningún dilema ético. Como evoqué en el tercer mandamiento (Núm15, 32-36), ¿no podría considerarse la situación de un hombre que se ve obligado a trabajar el día de "reposo obligatorio" para alimentar a su familia, en vez de matarlo a pedradas? ¿Es pecado digno del más severo castigo o la muerte si alguien roba un pan a un rico para darlo a su hijo que se muere de hambre?

 

La Biblia, sobretodo el AT, nos cuenta de un Dios sanguinario, asesino, desalmado, vengativo, egocéntrico. Y debemos creerle porque es ¡palabra de Dios! Pero ¡atención!... son imágenes metafóricas de inescrutable significado místico, solo accesible para los iniciados (o sea la jerarquía eclesiástica) y que los ciudadanos comunes no estamos capacitados para entender. Necesitamos de la interpretación y la orientación de los iluminados, que nos hagan ver el profundo sentido espiritual y aleccionador de semejantes atrocidades.

 

Alberto Cirio



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(*) Nota Final:

El autor de esta publicación es "Alberto Cirio", fiel seguidor y colaborador de este Blog; quien amablemente me solicitó el compartir este artículo con el resto de los lectores; y al no estar en contra de la filosofía del Blog, es un honor para mí el poder publicarlo. El mismo "Alberto" se encargará de responder las dudas de los lectores a través de los comentarios.

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"Los seres humanos nunca hacen el mal de manera tan completa y feliz como cuando lo hacen por una convicción religiosa"

Blaise Pascal



lunes, 21 de febrero de 2022

El 'boom' de la espiritualidad Laica: La nueva religión es creer en uno mismo (Opinión y Actualidad)




El 'boom' de la espiritualidad Laica: 

La nueva religión es creer en uno mismo

 

Borja Vilaseca, escritor, profesor e impulsor de proyectos pedagógicos que cuenta con un millón y medio de seguidores en las redes sociales, publica 'Las casualidades no existen'

12/02/2022 05:30

 

Dice un proverbio sioux que la religión es para quienes tiene miedo de ir al infierno, mientras que la espiritualidad es para quienes ya han estado en él. Borja Vilaseca, un escritor, profesor e impulsor de proyectos pedagógicos que cuenta con un millón y medio de seguidores en las redes sociales, todavía va más lejos cuando afirma en su último libro: “hay que salir del armario espiritual”.

El título de la obra, "Las casualidades no existen" (Vergara), recupera un viejo axioma de los físicos cuánticos: en lugar de casualidades, hay causalidades con significado. Es decir, si la religión está perdiendo influencia no es por azar, sino por algo.

 

“Hay un camino intermedio entre el ateísmo y la religiosidad: la espiritualidad”

 

La verdadera ironía de nuestra época, argumenta Vilaseca, “es que si bien a nivel material nunca antes hemos sido tan ricos, a nivel espiritual jamás hemos sido tan pobres”. Esto está motivando que cada día haya más “mendigos emocionales”, dice.

No obstante, hay un camino intermedio entre el ateísmo y la religiosidad: la espiritualidad. La clave, indica, es conectar con el interior de uno mismo y apelar al poso de sabiduría que dejan las experiencias vividas. “Si tú cambias, todo cambia”, lanza. “Lo que creemos es lo que creamos”, añade. “La verdadera espiritualidad no tiene nada que ver con las creencias que proceden de fuera, sino con las experiencias que vienen de dentro”, aclara.


Las encuestas señalan que desde 1980 no dejan de aumentar quienes se declaran ateos, agnósticos o, simple y llanamente, escépticos.

Sin embargo, el camino hasta la espiritualidad no es rápido ni fácil. De hecho, frecuentemente da lugar a banalizaciones. No es suficiente con prender barritas de incienso, sorber té verde y hacer sonar cuencos tibetanos. Porque también es habitual, precisa el fundador de la comunidad educativa Kuestiona, que quienes buscan la espiritualidad se pasen de frenada y se sientan superiores al resto de mortales, aunque su edificio espiritual tenga los pies de barro. El objetivo es otro: alcanzar la sabiduría para vivir más tranquilos y mejor.


El camino hasta la (auténtica) espiritualidad

Apelar al “dios interior”, tal y como recomiendan muchos expertos en autoayuda y coaches, está motivando la aparición de caricaturas de lo que se supone que es la verdadera espiritualidad: ayunos aleatorios, fuentes de agua para alejar los malos espíritus, cúrcuma hasta en la sopa... Para algunos, algo muy similar sucedió con la espiritualidad de supermercado que floreció en California en los años 60, coincidiendo con la aparición de la new age. “El ego lo corrompe todo, incluso la espiritualidad”, admite Vilaseca. “Pero forma parte del camino”, informa. “El camino más habitual de la espiritualidad laica es: al principio, estamos condicionados para creer en Dios; luego, muchos dejan de hacerlo; a continuación, lo normal es perderse en la autoayuda; posteriormente, es frecuente desarrollar un ego espiritual que puede llevar, incluso, a mirar a los demás por encima del hombro”, cuenta. “Pero llega un momento, porque esto es un proceso, en que todo lo aprendido reposa y permite una madurez espiritual que cambia por completo la experiencia de estar vivo”, concluye.

 

¿La nueva religión del mundo es no tener ninguna religión?

La nueva religión del mundo es creer en uno mismo, como decía Krishnamurti. Pero esto se puede traducir de muchas maneras. Nietzsche, por ejemplo, explicó en su día que Dios había muerto, dando paso al nihilismo. Pero lo que se está viendo hoy día es que las religiones van a menos, mientras que el ateísmo, el cientificismo y la autoayuda van a más. Pero, sobre todo, lo que se está viendo es que el vacío que está dejando la religión está siendo ocupado por el culto al ego.


Según dice, vivimos un hecho histórico imparable: cada vez la gente cree menos. ¿Cuenta con datos que avalen el declive de la religión?

Alrededor de ocho de cada diez adultos continúa creyendo en Dios o sigue alguna confesión religiosa, pero la mayoría lo hace por cuestiones culturales. Me refiero a los no practicantes. Por su parte, los ateos representan un 20%. Pero, en general, el ateísmo va a más y la religión a menos. Por las conversaciones que mantengo con colegas de diferentes partes del mundo que se dedican a lo mismo que yo, está habiendo un despertar imparable de personas que, tras tocar fondo o ante la necesidad de reinventarse, no siguen el camino viciado de la religión, pero tampoco se quedan estancadas en el nihilismo y el ateísmo. Muchas de ellas, aunque todavía no lo reflejen las encuestas, están dando un salto hacia un nuevo lugar que todavía es minoritario, pero que crece de forma imparable: la espiritualidad laica.


“El vacío que está dejando la religión está siendo ocupado por el culto al ego”

 

Tener fe siempre es un salto a lo desconocido. ¿Cuál es su consejo para hacerlo con red?

En realidad, no hace falta tener fe. Es cierto que las religiones han sufrido un descrédito, pero seguimos necesitando creer en algo que dé sentido a la vida. Pero ese sentido es difícil obtenerlo de las creencias... Por eso la gente se aferra a la fe, porque hay una duda que siempre permanece ahí: ¿será verdad? Creer ciegamente no tiene nada que ver con la experiencia trasformadora que aporta la introspección. Si la pregunta es cómo hay que saltar con red, mi consejo es autoconocerse, lo que implica descubrir el ego, el funcionamiento de la mente, las emociones… Cualquiera que siga este proceso, tarde o temprano, entrará en contacto con su verdadera esencia y, al conseguirlo, experimentará una gran dicha. Porque lo que se aprende es a estar en paz con uno mismo.


En el libro atiza por igual a las antiguas creencias como a lo que denomina el “cientificismo”, esto es, “la versión religiosa de la ciencia”. ¿Qué es para usted el “fanatismo científico”?

Del mismo modo que la religión y la espiritualidad son cosas diferentes, otro tanto pasa con la ciencia y el cientificismo. El método científico consiste en hacer conjeturas y medir, a través de la observación, fenómenos tangibles. La ciencia siempre dice: esto es verdad… hasta donde sabemos a día de hoy, pero mañana es posible que surjan nuevos enfoques que cuestionen lo que considerábamos probado. La ciencia es humilde y una bendición para la humanidad. En cambio, el cientificismo es la pata fanática de la ciencia. Básicamente, es el ego. Por eso, todo lo que no se puede demostrar con el método científico es catalogado de pseudociencia. Esto lleva al cientificismo a caer en el mismo error que el enemigo al que combate, la religión. Pero la ciencia también tiene limitaciones. Hoy día, con los métodos actuales, es imposible probar la veracidad de la dimensión espiritual. Para que esto pudiera suceder, los científicos deberían de aprender, por ejemplo, a meditar. Lo que necesitaríamos es que 5.000 científicos, por decir algo, se pusieran a meditar durante un año sobre las enseñanzas de Siddharta Gautama Buda y las pusieran en práctica para poder sacar sus propias conclusiones. En mi opinión, la espiritualidad y la ciencia están condenadas, tarde o temprano, a entenderse.


O sea que confía en que la espiritualidad pueda medirse algún día con algo parecido a una probeta…

Sí.


Por cierto, ¿qué es exactamente la espiritualidad laica?

Nuestra verdadera naturaleza. El ser humano tiene mente, cuerpo y una dimensión espiritual, muy sutil. Para saber si alguien está conectado con su espiritualidad debe atesorar tres cualidades inequívocas: presencia (estar aquí y ahora), consciencia (darse cuenta de lo que sucede, estar atento, vigilante…por más que lo habitual sea estar dormido y proyectarse en el pasado o futuro, en lugar de en el momento presente) y dicha (sentir un bienestar interior que no dependa de ninguna causa externa). No es que las personas espirituales estén bien las 24 horas del día pero, cuando atraviesan dificultades, las saben gestionar mejor.


¿La espiritualidad laica vendría a ser un método de ensayo-error interior?

La espiritualidad laica lo que aporta es una nueva cosmovisión acerca de cómo funciona el universo y sobre nuestro papel dentro de él. Es una visión panteísta: Dios es el universo y nosotros formamos parte de él. Es decir, Dios está en nuestro interior. Durante la vida es imposible no cometer errores. Pero, gracias a ellos y a lo que aprendemos, podemos encontrar un beneficio a todo lo que nos sucede y evolucionar ante las adversidades. Por contra, las personas desconectadas de su dimensión espiritual, cuando no cosechan los resultados esperados, se quejan, victimizan y deprimen.


“El ser humano tiene mente, cuerpo y una dimensión espiritual, muy sutil”

 

¿Por qué los occidentales, especialmente los urbanitas, acuden tanto a Oriente en busca de inspiración?

Metafóricamente, Oriente y Occidente representan los dos hemisferios del cerebro. El hemisferio izquierdo es Occidente, donde nos centramos más en la dimensión externa del ser humano, razón por la, seguramente, hemos conquistado el espacio y las profundidades del mar. Oriente, en cambio, sería el hemisferio cerebral derecho, más intangible, imaginativo y espiritual. Pero se me ocurre otra forma de responder.


Adelante…

He verificado empíricamente que a mayor desarrollo tecnológico y material se genera más neurosis, más infelicidad, más culto al ego y, en paralelo, una mayor necesidad de trascendencia y espiritualidad. La ciudad del mundo en la que hay más neurosis, pero también una mayor espiritualidad, es posiblemente Nueva York. Por una parte, representa el culmen de la civilización occidental, con todo lo que presupone de estrés, pero, de otro lado, es también el sitio donde hay más consciencia del planeta, donde más se medita, donde más se practica el yoga… Es curioso pero se está produciendo una confluencia entre ambos hemisferios. Mientras Occidente se está orientalizando, Oriente se está occidentalizando.

 


La verdadera espiritualidad no tiene nada que ver con las creencias que proceden de fuera, sino con las experiencias que vienen de dentro, explica. ¿Qué sería para usted Dios?

Venimos de una cosmovisión teísta que parte de una dualidad: Dios creó el universo, lo que da a entender que Dios y el universo son dos cosas diferentes. Esta creencia ha provocado el sufrimiento en el que está instalada buena parte de la humanidad. Pero el autoconocimiento lleva a descubrir que no existe tal dualidad, que es una ilusión cognitiva creada por el lenguaje y la mente. Al entrar en la dimensión espiritual, suele devenir una visión panteísta: Dios es el universo y todo lo que hay en él. Al producirse este despertar, es fácil darse cuenta de que el reino de Jesús está dentro de uno mismo. Es muy diferente creer en un Dios que está fuera de nosotros que pensar que Dios forma parte de ti. Así que para mi Dios sería la vida, el universo, la realidad, todo.

 

Cuando tenía 25 años, el 19 de marzo de 2006, a las dos de la madrugada, tuvo una experiencia mística que cambió para siempre su vida, explica en su libro. ¿Qué le pasó exactamente y qué consecuencias tuvo?

Bueno, yo era un joven atormentado que sufría mucho. Recuerdo que fue un día en que estaba enfadado. La cuestión es que me puse a leer un tratado sobre la aceptología de Gerardo Schmedling. Por entonces, yo no sabía nada de la espiritualidad. Me puse a leer a las doce y media de la noche y, al cabo de un par de horas, algo hizo clic en mi interior. Fue como experimentar una corriente eléctrica que atravesaba mi cuerpo. De pronto, empecé a sentir dicha, amor y una sensación de consciencia maravillosa. A consecuencia de ello, durante un mes y medio no sentí ser yo, pues nada me perturbaba ni molestaba. Fueron 45 días de un bienestar inconmensurable. Aquello me dejó un poso, una huella, un propósito trascendente que ha regido mi vida desde entonces.

 

“Es muy diferente creer en un Dios que está fuera de nosotros que pensar que Dios forma parte de ti”

 

¿Qué significa “salir del armario espiritual”?

Significa que hemos sido adoctrinados para pensar de una determinada manera. El objetivo es convertirnos en personas normales y corrientes con vidas estandarizadas. También significa seguir creencias que no hemos elegido por nosotros mismos y que provienen de nuestra familia, la educación, etc. Salir del armario espiritual significa autoconocerse. Despertar. Reconectar con el ser esencial. Pero, sobre todo, significa ir en la dirección que marca el alma, sin importar qué piensen los demás. ¿Por qué? Pues porque cada persona es una semilla única. El problema es que todos vivimos como si estuviéramos dentro de un armario y no nos atrevernos a seguir nuestro camino, por miedo a ser condenados socialmente.

 

¿Y cómo aconseja desprenderse de esos grilletes mentales?

Siendo uno mismo. En mi caso, vengo de cinco generaciones consecutivas de abogados. Pero a los 19 años le dije a mi padre que era escritor y que deseaba dedicarme a la filosofía. Una amapola no elige convertirse en una amapola, simplemente florece. Eso es para mí salir del armario espiritual: pasar de la estandarización a la singularidad.

 

¿Con prejuicios o sin prejuicios?

El último libro de Vilaseca se abre con un cuento “iluminador”. Dice así:

“Un grupo de intelectuales liderados por un importante erudito decidió ir a visitar un centro de filosofía oriental. Sentían curiosidad por saber de qué se trataba. Por lo visto, ahí vivía un anciano sabio que impartía cursos de meditación. Y cada año atraía a más buscadores con ganas de iniciarse en el desarrollo espiritual.

Nada más llegar, el grupo entró en el vestíbulo, donde fue amablemente recibido por un guía. 'Observad que hay dos puertas por las que podéis entrar en nuestro centro', dijo, señalando cada una de ellas. 'En la primera hay un letrero que pone «Con prejuicios» y en la segunda, otro que dice «Sin prejuicios». Por favor, entrad en la que más os represente', concluyó.

El grupo hizo una larga pausa, durante la que se miraron unos a otros sin saber muy bien qué hacer. De pronto, el erudito decidió dar un paso al frente, dirigiéndose con decisión hacia la puerta donde ponía ´Sin prejuicios´. Inmediatamente después, el resto se puso detrás de él para acceder por la misma entrada.

Sin embargo, al intentar girar el pomo de aquella puerta, se dio cuenta de que no existía tal entrada. La puerta que rezaba ´Sin prejuicios´ era una ilusión óptica. En realidad era una pared sobre la que habían pintado una puerta. Molesto y avergonzado, el erudito fue hasta la puerta donde ponía ´Con prejuicios´, que era la única por la que se podía entrar en aquel centro de filosofía oriental".

 

Fuente:

https://www.lavanguardia.com/magazine/personalidades/20220212/8047389/nueva-religion-mundo-creer-senala-borja-vilaseca-sobre-boom-espiritualidad-laica.html

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"Creer es más fácil que pensar. 
He ahí la razón de que haya más creyentes"
Albert Einstein