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lunes, 25 de febrero de 2019

Ateísmo… ¿Eso qué es? (Colaboración)




Nota Inicial:
La presente publicación fue escrita y elaborada por un colaborador y amable lector de este Blog. Este artículo NO fue escrito por el habitual escritor y responsable de este sitio Noé Molina. (*)



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Ateísmo… ¿Eso qué es?


Yuri Gagarin, fue el primer hombre que penetró en los hasta entonces prohibidos e inalcanzables paraísos celestiales por seres humanos vivos; posterior e igualmente lo consiguieron otros compañeros. Ni él ni ninguno de sus seguidores han encontrado allí a Dios, Jesucristo, Espíritu Santo, Virgen María y su numerosa y nutrida corte etérea... ¿Se encontrará alguna vez? ¡La falacia no reconoce el estado de la Razón!    


Por: Zerimar Ilosit                           

Con las verdades se pierden las amistades


La etimología griega describe el concepto ateismo con la negación total y absoluta de la existencia de un ente denominado Dios. Rotundamente aquellos que han confirmado y aún confirman su existencia imponiéndola degenerando el intelecto humano, no han tenido ni tienen pruebas simples o científicas y contundentes de que exista como tal. Todo está basado en la fe, el creer sin averiguar la verdad llana y explícita. Por lo tanto, si Dios no existe, no se puede negar una cosa inexistente... Además, en realidad, obviamente si no existe causa tampoco el motivo, con lo cual el “ateo” no llega a serlo como tal. Sí, un nombre inventado cuyo significado no dice nada por no haber causa. Es el concepto como el de interpretar el hecho de que, si no hubiese castas sacerdotales, entonces no “existiría” Dios; como sino hay Dios, tampoco los llamados ateos. 

Esencialmente en la historia de la Humanidad y concretamente en términos filosóficos se ha venido aplicando el continuo rechazo en todo el mundo el concepto de adorar de una manera u otra la existencia de una o varias divinidades. Las continuas persecuciones al colectivo ateo así lo demuestran el no aceptar ellos las interpretaciones de las voluntades divinas dictadas por sus representantes.

Para poner un ejemplo. Según las ideologías de Platón, en su obra “Las Leyes”, desde entonces ya se admite y considera el materialismo como determinante forma de ateismo. El mundo debe considerarlo como una cosa natural e igualmente primaria y real; por otra parte, el concepto denominado espiritual tendría que ser algo secundario, por lo que siempre ha predominado esa falsa teoría. De ahí el rechazar la idea de que pudiera existir un Dios creador del mundo humano, animal, mineral y del universo. 



El obispo anglicano Berkeley, misionero en la América inglesa, combatió el ateísmo y los libres pensadores, como muchos otros a lo largo de los días y noches de todos los tiempos. Él trató de demostrar la irrealidad de la materia, es decir, quiso borrar la única, absoluta y verdadera realidad existente de la vida para poder así probar y poner de manifiesto la existencia de un Dios. 

Resulta evidente, en la actualidad el ateísmo y perteneciente a la existencia humana como tal, demuestra que el Hombre está exclusivamente encaminado hacia el fin de los fines, la muerte.

Es oportuno mencionar aquí que, si nos atenemos a las fantásticas y teóricas narraciones bíblicas y relacionadas éstas con el apartado de la Creación y formación de la Tierra y el Cosmos, habría que hacer referencias precisas debido a las atrocidades en la manera en que Jehová lo llevó a su particular término. Un no muy conocido astrónomo, Alfonso de Castilla, dijo algo así: “Si yo hubiese estado presente en los momentos en que el Dios bíblico creó el Cosmos y en particular la Tierra y todo aquello que ella manifiesta, podría haberle dado muy buenos y útiles consejos a ese Supremo Hacedor...”. 

Es un hecho desagradable que las ascendencias y linajes sacerdotales de pretéritos y actuales tiempos nos hayan injuriados y perseguidos, por eso nos han puesto el sambenito del ateísmo, al ya no poder hacer uso del mandamiento divino como era el del “brazo izquierdo de Dios”. Es evidente, y por supuesto, con todo respeto, ese mismo que no nos han tenido ellos con nuestra causa, veían peligrar sus dominios. El vulgar creyente, esos mismos que no se paran jamás a reconocer que, como igualmente aquellos otros ciudadanos con algunas, pocas o muchas aproximaciones científicas, están siendo engañados desde la cuna hasta la sepultura. Los últimos mencionados se prestan voluntaria, obligatoriamente o por intereses particulares al continuo, reiterativo y secular efecto de dar a la mentira apariencias de verdad.  

Se admite que para ellos Dios ha creado un orden divino y universal dentro de la armonía cósmica. Pero la ciencia, a pesar de sus errores y por otro lado las seculares persecuciones, es ella la más exacta. El cientificismo especifica teorías según las cuales se pueden conocer mediante las investigaciones hasta llegar a satisfacer las necesidades de la inteligencia humana. Por lo tanto, es mucho más necesaria, diríamos que primordial, ante cualquier religión del pasado o presente. 



Ahí radica su importante diferencia, la de hacer diligencias para descubrir lo que se esconde detrás de la mentira, lo desconocido de las distintas mitologías. Las grandes desigualdades existentes entre los conocimientos de las cosas por su causa y el mito, la fábula, etc. Por otro lado, lo relativo y extraordinario es el crítico pensamiento de las dudosas creencias proféticas, esas mis-mas que no lo han admitido nunca jamás en el pasado. Ahora, aunque con cautela, sí lo hacen al no poder poner obstáculos medievales como lo hicieron con Copérnico, Galileo y entre ellos muchos otros anteriores y posteriores de los citados.  

No existe un movimiento ateo como ocurre con la envergadura y poder que conlleva y ha venido ocurriendo a lo largo de los milenios con la denominada teología, y de igual manera con las restantes creencias relativas a la supuesta existencia de un Dios. Para los monoteístas y sus oponentes, aquellas otras doctrinas que admiten la pluralidad de dioses, los politeístas, ellos también han basado sus miedos imponiendo toda clase de obstáculos e inquisiciones para que sus pueblos continuasen ciegos en su fe. 

Esas ansias de imponer los conceptos teológicos de toda índole no han sido precisamente ideas de los movimientos relacionados con el ateísmo. Es ingenuo predicar en púlpitos o por medios de la TV que el ateísmo es un peligro como acostumbra a pregonar algunas religiones, unas más otras menos. 

Éstas lo han calificado, y siguen haciendo desde que ellas mismas fueron inventadas, es un hecho irreversible. El aquí injuriado libre pensador o ateo, ante el conjunto de los creyentes es pues una consecuencia que siempre ha existido y se han visto perseguidos por los poderes religiosos, sin olvidar, ya que son uña y carne, el político. 

Como ocurre en todo negocio, para el sistema clerical donde además suele darse una excesiva y gran influencia en los principales asuntos políticos, es desagradable perder una clientela como son los que profesan la fe, la misma que jamás negocio alguno ha podido reunir y beneficiarse de tan tremendos engaños y durante tantos milenios. 

En realidad, la actitud del ateo consiste en no dejarse engañar ni implantar la odiosa venda de la fe, esa misma que a pesar de representar un acto metafóricamente cubre los ojos de la cara y el intelecto cerebral. Indudablemente, el negar teórica y prácticamente la falta de existencia de un supuesto ser denominado como Dios, no es delito ni mucho menos llamarlo “pecado” bajo ningún concepto dentro de las leyes inmutables de la Naturaleza y la Razón. No ha de extrañar que hubiéramos de esperar la llegada del siglo XIX para una configuración del ateísmo moderno occidental en libertad donde el materialismo y naturalismo son factores primordiales. 

Es bien sabido, aunque ya hoy día va teniendo menos repercusión, que una buena parte de la población terrestre por el solo hecho de pronunciar o señalar a una persona que es atea, produce un gran rechazo incomprensible en un mundo que presume y se denominada civilizado. ¿Qué comportará esa palabra tan odiosa para el poder de poderes terrenales y jamás espirituales? ¿Podría ser la propia palabra en sí, cosa que no creemos, o en cambio son las consecuencias del poderío religioso basado en la fe que desde tiempos inmemorables está llenando y empapando la vida de casi todos los humanos? Este concepto es él más positivo y juicioso a nuestro humilde entender. 

Sin embargo, a pesar de encontrarnos en el siglo XXI, el libre pensador o ateo, persiste y sigue siendo mal visto e incorrecto para todos aquellos ciudadanos que así lo piensan. Tenemos el ejemplo del político con la ausencia de engañifa que, a pesar de disfrutar de sus derechos civiles, estos son reales hasta el momento de que si el pretendiente a cargos públicos es gay y reconocido por la mayoría de su electorado no podría tener mucha importancia. Pero si el candidato admite, pone de manifiesto que es ateo y entre sus consignas y propósitos es conseguir hacer caer la venda que representa la ignorancia de la fe, él se puede considerar, tiene garantizado una rotunda derrota ante un oponente y oportunista militante de las filas “demócratas cristianas”. 

Indudablemente, a pesar de las conquistas científicas, de haber penetrado en los espacios siderales, etc., la vieja contraseña que dice: “sin Dios ni patria”, continúa siendo un dictamen inconfesable en público. Obviamente, si éstas son manifestadas en tertulias de amigos y aún con un par de copas demás, pueden no tomarse muy en serio.

Por eso los ateos han sido perseguidos y aún en día mal vistos. En la actualidad se continúa intentando demostrar que no somos los malos, de que no estamos al servicio del Demonio, éste fue inventado justamente el mismo instante que lo fue Dios. Veamos un ejemplo. No hay dudas, para el clero dominante y dictatorial, de todas las confesiones, el concepto y manipulado personaje de Dios es algo así como un pozo de petróleo infinito por lo que la iglesia, la que nos obligaron a aceptar, como sociedad anónima es la compañía petrolera encargada de su exclusiva explotación. ¿Éstos son los hombres que representan y predican el amor de un Dios infinitamente justo, sabio...? ¡Piadosas mentiras, abominables engaños! 

La incógnita persiste y persistirá hasta que el Hombre deje de existir. ¿Dónde está Dios? En los imaginarios y calenturientos cerebros tapados por la fe. Nos enseñaron, en la época que el catecismo era una asignatura obligatoria, de que Dios estaba en todas partes, en el cielo y tierra. 



Es obvio, la respuesta del creyente será la legítima, no importa que lleve la oscuridad secular. Sin embargo, para aquel otro sector, más minoritario, pero no engañado, por el contrario, los razonamientos que corroboran de que Dios es nada más que una falta de la verdad suplantada está en los cotidianos y forzosos deseos de los hombres por ser inmortales. 

Resulta que la cuestión circunstancial de Dios y sus diferentes representantes en los tiempos presentes tienden a enfrentarse con dramáticas y objetivas circunstancias dentro del actual concepto histórico. Hoy y cada vez lo van pudiendo ocultar menos. ¿Dónde estaba Dios cuando las cruzadas, las inquisiciones, los exterminios con de la cruz y la espada en nombre de Jesucristo? Recordemos los campos de concentración nazis y posteriores. Los millones de refugiados de todo el mundo. Ahí Dios no ve nada desde sus refugios celestiales las potentes bombas nucleares, químicas, bacteriológicas tipo sida, etc. Dios no percibe el absolutismo desdén de aquellos sistemas manipuladores precisamente por sus creados y representados hombres contra muchos hombres más por tener éstos unas creencias y colores de pieles diferentes, negándoles la facultad de la dignidad como humanos que son. ¡No es posible! Aún son calificados como enemigos que hay que exterminar... 

Dios es ajeno, (si existiera) desde hace unos 6 mil años, según algunos libros denominados sagrados, de las miserias que han azotado y azotan el mundo y ahora también la explotación de las dos terceras partes de sus habitantes, todo eso en nombre del mercantil Jehová. 

Obviamente es de razón el no creer, es por lo que nos denominan ateos. Consignas salidas de las bocas de sacerdote y similares y de políticos que los amparan de continuo. Insistimos: ¿Dónde está Dios? 

El hombre ha tenido y tiene una muy mala conciencia hacia sus semejantes. Dios no pudo hacer algo tan abominable como es el propio hombre y más aún aquellos que se dicen sus representantes. De existir un mínimo, no podría ser de la manera que nos lo representan. Pero es obvio, no existe nada más que en las fanáticas y atrofiadas mentes dominadas por el poder de poderes para perpetuar el engaño. No cabe en nuestros lúcidos cerebros que pudiera estar Dios incomprensiblemente mirándonos desde su privilegiada atalaya la destrucción de su magna obra.                                                                                       
¡Por eso somos ateos! No nos postramos ante ninguna supuesta divinidad ni tampoco humana. No adoramos a nada echo por las manos de los hombres para ser objeto de engaños. Aún más, aquí tendríamos lo agravante de que, si no seguimos sus mandamientos, recibiríamos los castigo de su gloriosa, divina e infinita cólera. 

Ateniéndonos al mundo en que vivimos, el occidental, como aquellos otros libres pensadores que, por encontrarse en otros paralelos, no se pueden manifestar libremente, para ellos un cordial homenaje. Así pues, el auténtico Dios es el inquilino del Vaticano y todos los que desde sus confortables despachos dictan las voluntades de ese infalible Dios..., mejor dicho, en realidad son sus propias voluntades hacia el mundo.



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(*) Nota Final:

El autor de esta publicación es "Zerimar Ilosit", fiel seguidor y colaborador de este Blog; quien amablemente me solicitó el compartir este artículo con el resto de los lectores; y al no estar en contra de la filosofía del Blog, es un honor para mí el poder publicarlo. El mismo "Zerimar" se encargará de responder las dudas de los lectores a través de los comentarios.


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"Yo no creo en nada. Para mí la fe es algo tan odioso como lo es pecado para los creyentes. El que sabe, no puede creer. El que cree, no puede saber. El término "fe ciega" es una redundancia, pues la fe es siempre ciega"


Ernest Bornemann




lunes, 18 de febrero de 2019

"El 80% de los sacerdotes del Vaticano son homosexuales" (Actualidad y Noticias)




"El 80% de los sacerdotes del Vaticano son homosexuales": el libro contra la Iglesia


Se avecina un terremoto en la curia romana. Frédéric Martel publica un demoledor reportaje que desvela las relaciones sexuales de las grandes autoridades eclesiásticas

15/02/2019 17:28 - 
ACTUALIZADO: 15/02/2019 21:32

"El 80% de los sacerdotes del Vaticano son homosexuales". Así de tajante y seguro se muestra el escritor francés Frédéric Martel, quien publicará en los próximos días su nuevo libro, 'Sodoma. Poder y escándalo en el Vaticano', una auténtica bomba mediática que promete remover los cimientos de la Iglesia. La fecha escogida para el lanzamiento internacional (que no incluye a España pero sí a Francia, Italia, Latinoamérica o Estados Unidos, entre otros) está programada para el 21 de febrero. La decisión de escoger este día no es fruto de la casualidad o del azar: el Papa Francisco ha convocado entre el 21 y 24 de febrero a los presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo en una cumbre sin precedentes para atajar los casos de abusos sexuales en el seno de la Iglesia.

Además, el Pontífice ha solicitado a los máximos responsables de las conferencias episcopales que visiten personalmente a las víctimas de abusos sexuales como paso previo a la preparación del encuentro, con el objetivo, según sus propias palabras, de "conocer de primera mano el sufrimiendo que han padecido". Más allá del morbo, la publicación de las más de 500 páginas de 'Sodoma' prometen causar un terremoto mediático que dará a luz a un nuevo tiempo en la Iglesia, encabezada por el mismo Papa, quien en sus casi seis años de ordenación se ha caracterizado por ser mucho menos beligerante con la comunidad gay que sus predecesores.

Este libro no trata de la Iglesia, sino de un tipo muy especial de comunidad gay que es mayoría en el colegio cardenalicio vaticano



"¿Secretos a voces? ¿Rumores? ¿Bulos? Yo soy como Santo Tomás: necesito ver para creer", escribe Martel en el prólogo del libro. "Por eso, he tenido que realizar muchas indagaciones y vivir inmerso en la Iglesia. Estuve en Roma una semana de cada mes, incluso me alojé con regularidad dentro del Vaticano gracias a la hospitalidad de altos prelados que, a veces, se presentaban como 'de la Parroquia'. Además hice viajes por el mundo, fui a más de treinta países, conocí a los cleros de Latinoamérica, Estados Unidos y Oriente Medio para reunir más de un millar de testimonios. Pasé más unas 150 noches del año lejos de mi casa, lejos de París".

Como bien explica el autor, se trata de una gran investigación de campo de más de cuatro años de duración con entrevistas a cerca de 1.500 personas del entorno papal y de 30 países. De ellas, 41 eran cardenales, 52 obispos y monseñores, 45 nuncios apostólicos y más de 200 sacerdotes y seminaristas. A estas fuentes de primera mano y sobre el terreno hay que añadir una vasta bibliografía con más de un millar de referencias, libros y artículos. "Ser parte de la parroquia". Estas cinco palabras, que podrían pasar por ser simplemente un mensaje de ánimo o apoyo a la comunidad, eran usadas para transmitir un mensaje en clave que viene a declarar abiertamente la homosexualidad de puertas para adentro.

"Un libro como este difícilmente podría haberse publicado hace veinte años, ni siquiera hasta hace diez. Los caminos del Señor han permanecido durante mucho tiempo inescrutables", afirma, con cierta ironía. "Hoy lo son menos, debido a la dimisión de Benedicto XVI y la voluntad reformista del papa Francisco; han ayudado a liberar la palabra. Las redes sociales, la audacia creciente de la prensa, la infinidad de escándalos eclesiásticos 'de comportamiento' han hecho posible, y necesario, revelar hoy este secreto. Este libro no trata de la Iglesia, sino de un tipo muy especial de comunidad gay que es mayoría en el colegio cardenalicio vaticano".


Abandonar la hipocresía

Con estas palabras Martel se atreve a asegurar que no se trata de un grupo reducido o una minoría, sino un sistema totalmente integrado dentro de la realidad eclesiástica, que involucra a todos los países, poniendo especial énfasis en España y Colombia. De hecho, uno de los principales señalados es el fallecido cardenal colombiano Alfonso López Trujillo, expresidente del Consejo Pontificio para la Familia. Para Martel, la dinámica de doble discurso (retórica anti-LGTB y vida privada plagada de relaciones homosexuales) se da más claramente en el sector ultraconservador que se opone al actual Papa.

La homosexualidad se traduce a menudo en la elección del celibato y la castidad y, con más frecuencia, en una homofobia interiorizada

De hecho, el libro arranca con una conversación telefónica entre Bergoglio y Francesco Lepore, un antiguo sacerdote que vivió durante mucho tiempo en el Vaticano, y que se puso en contacto con el Pontífice para "confesarle su historia como sacerdote homosexual". El Papa Francisco, además, siempre ha incitado a abanadonar la hipocresía que manifiestan muchos representantes eclesiásticos. "No hace falta decir que sabe muy bien a quiénes se dirige sin nombrarlos: cardenales, maestros de ceremonias papales, antiguos secretarios de Estado, sustitutos, minutantes y camarlengos", asegura Martel.


El "código Maritain"

En uno de los fragmentos del libro, Martel se plantea de dónde viene esa homofobia reinante entre los representantes de la Iglesia Católica. Para ello, se remite a un filósofo francés, Jacques Maritain, el principal exponente del humanismo cristiano, al cual atribuye una relación homosexual con Ernest Psichari, un compañero suyo del liceo Henri IV de París en 1899, cuando ambos eran adolescentes. Su idilio amoroso no prosperó, aunque ambos se escribían cartas muy pasionales en las que su amor saltaba a la vista pero fue reprimido por las costumbres y la moralidad hegemónica de la época, más centrada en Dios y las guerras que en la liberación sexual.

No son excepciones, sino el sistema y el modelo dentro de los dignatarios eclesiásticos

"La homosexualidad sublimada, cuando no reprimida, se traduce a menudo en la elección del celibato y la castidad y, con más frecuencia todavía, en una homofobia interiorizada", relata Martel. "La mayoría de los papas, cardenales y obispos que hoy tienen más de 60 años se formaron en esta atmósfera y este modo de pensar del 'código Maritain'. Si el Vaticano es una teocracia, también es una gerontocracia. No se puede entender la Iglesia de Pablo VI a Benedicto XVI, ni siquiera la de Francisco, ni a sus cardenales, sus costumbres e intrigas, si partimos de los modos de vida gay de nuestros días".

"Para apreciar su complejidad debemos remontarnos a las raíces antiguas, aunque nos parezcan de otro tiempo", opina el escritor. "Un tiempo en que no se era homosexual, sino 'homófilo', en que se diferencia la identidad homosexual de las prácticas que podía generar, un tiempo en que la bisexualidad era frecuente, un mundo secreto en que los matrimonios de conveniencia eran la regla y las parejas gais la excepción. Una época en que los jóvenes homosexuales de Sodoma asumían con alivio la continencia y el celibato homosexual del sacerdote". De ahí que, según el "código Maritain", la homosexualidad evolucionara hacia "homofilia", es decir, todo quedaba relegado al oscuro mundo de los deseos carnales privados, no de la práctica o de la acción.


El armario

"Practicantes, sí, pero todavía dentro del armario", puntualiza el escritor. "En el caso de los cardenales más viejos, este secreto hay que buscarlo en el pasado: su juventud tormentosa y sus años de licenciatura previos a la liberación gay explican su doble vida y homofobia trasnochada. No soy el primero que habla de esto. Son muchos los periodistas que han desvelado escándalos y 'affaires' de la curia romana. Pero este no era mi propósito. A diferencia de los vaticanistas, que denuncian 'vicios' individuales pero de este modo ocultan el 'sistema', no hay que fijarse en los asuntos turbios sino en la doble vida, bien trivial, de la mayoría de los dignatarios eclesiásticos. No en las excepciones, sino en el sistema y el modelo, 'the pattern' ("el patrón"), como dicen los sociólogos estadounidenses".

Otra de las mayores equivocaciones es asociar la homosexualidad de la Iglesia con los escándalos de pedofilia que han sacudido el Vaticano. "Hay que ser muy cuidadosos y precisos: primero, la homosexualidad no tiene una conexión directa con la pedofilia", declara Martel en una entrevista a 'Clarín'. "Los abusos sexuales se dan principalmente en familias heterosexuales y colegios. Pero también es cierto que el 80% de los abusos son con chicos u hombres, no con mujeres". Una cifra similar a la que aporta el diario 'Boston Globe' en la película 'Spotlight'. "Y los números son inmensos: más de 6.000 sacerdotes acusados en Estados Unidos, 2.000 en Australia, 1.700 en Alemania, 800 en Holanda o 500 en Bélgica. Es un patrón, no una cuestión de 'ovejas negras'".

Fuente:
https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2019-02-15/frederic-martel-vaticano-sodoma-libro-francia_1827522/

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Sacerdotes gays y complots contra el papa Francisco: el polémico libro sobre el Vaticano


Escrito por el francés Frédéric Martel, habla sobre la hipocresía en la Santa Sede y las diferencias de los sectores más conservadores con el Sumo Pontífice.

La publicación habla sobre la hipocresía dentro del Vaticano.

 12/02/2019 - 21:17 
 Clarín.com  Mundo

Un polémico libro promete hacer ruido en el corazón del catolicismo: el Vaticano. "Sodoma”, del periodista y escritor francés Frédéric Martel, asegura el 80% de los sacerdotes que trabajan en la Santa Sede son gays, aunque no necesariamente activos.

La publicación, de 570 páginas, no apunta a la orientación sexual de los religiosos, sino que busca demostrar la “hipocresía” dentro del Vaticano, donde muchos de sus referentes condenan la homosexualidad.

En su investigación de más de cuatro años, Martel realizó 1.500 entrevistas, entre las que se incluyen 41 cardenales, 52 obispos y monseñores, 45 embajadores papales o funcionarios diplomáticos, 11 guardias suizos y más de 200 sacerdotes y seminaristas.

El autor descubrió que mientras algunos negaban su sexualidad, otros curas homosexuales la aceptaban y mantenían relaciones discretas.

Entre los casos puntuales, Martel apunta contra el fallecido cardenal colombiano Alfonso López Trujillo, al que acusa de contratar servicios sexuales de hombres mientras encabezaba una fuerte campaña “anti-gay” desde altos cargos de la Iglesia.

En 2005, tras la aprobación del matrimonio igualitario en España, López Trujillo, instó a los empleados municipales de ese país a que, aún con el riesgo de perder el puesto de trabajo, no inscriban ni celebren ese tipo de uniones.

En ese contexto, el libro describe una regla general tácita en la que cuanto más homofóbico es un clérigo, más probabilidades tiene de ser gay.

El libro también "revela secretos" sobre el celibato, la misoginia y presuntos complots contra el Papa Francisco, a quien los sectores más conservadores de la Santa Sede cuestionan por su posición más blanda sobre la homosexualidad.

"Si una persona es gay y busca a Dios y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgar?", sostuvo el Santo Padre cuando fue consultado por el “lobby gay” a los pocos meses de ser elegido pontífice.

“Sodoma” se publicará en ocho idiomas en 20 países el próximo miércoles, coincidiendo con el inicio de una conferencia en el Vaticano sobre abuso sexual, a la que fueron convocados obispos de todo el mundo.

Fuente:
https://www.clarin.com/mundo/sacerdotes-gays-complots-papa-francisco-polemico-libro-vaticano_0_Yl0IhsHfb.html


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  Ver: “Spotlight”: La Película que denuncia pederastia Católica (Análisis y Noticia)


Ver:"Spotlight" (que acusa a Sacerdotes Pedófilos) gana Oscar a mejor Película

Ver:
Frases Célebres Católicas en apoyo a la Pedofilia y al abuso sexual de Niños




Ver: 
Ver Articulo: Países con más Ateos


Ver Sección: Actualidad y Noticias

Ver: La Farsa del Juicio Final.

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“En los 70, la pedofilia se entendía como algo completamente en conformidad con el hombre e incluso con los niños”

Joseph Ratzinger, 

aka Benedicto XVI