lunes, 6 de julio de 2020

Dios es Ateo (Cuento)




Dios es Ateo


01 de marzo de 2020
Por José Pablo Feinmann

EL CUENTO POR SU AUTOR

 Este es (creo) un cuento extraño. Mezcla temas teológicos, metafísicos, influencias de tantas películas que vi sobre el Diablo, historias de la Biblia y algo de todas las críticas que Heidegger le ha hecho a la Ciencia. Si Ud. le reza a Dios todas las noches, no deje de hacerlo. Que este cuento no se lo impida. Ojalá yo pudiera rezarle a Dios todas las noches. Siempre me atrajo lo sagrado. Eso que Rudolf Otto llama “lo numismático”. Era muy joven cuando –allá por los años sesenta- cursé Fenomenología e historia de las religiones. No sirvió para superar un agnosticismo que habría de sostener a lo largo de la vida. Pero algo ayudó para escribir este cuento.

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DIOS ES ATEO

Está sentado en el primer escalón de la Catedral. Podría parecer un mendigo; pero no, no lo es. Tiene un sobretodo azul oscuro, las solapas levantadas y los zapatos sin lustrar.

-Cerró la Catedral, me dice, Si venía a pedirle algo a Dios llegó tarde. Igual, siempre es tarde para pedirle algo a ese personaje.

-¿De dónde sacó eso?

-¿Me invita con un vino?

Le pido al mozo un Rutini tinto.

-No pretendía tanto, dice el tipo.

Tiene la barba crecida y los ojos claros, muy. Traen el Rutini. Sirvo dos copas.

-Dígame una cosa...

-Dios, puede llamarme Dios.

-Vea, si está pirado ya lo hago meter en una clínica psiquiátrica.

-No perdamos tiempo. En serio, soy Dios.

-¿Y qué hace aquí, con esa ropa, disfrazado de ser humano? Ser parte de los hombres ya lo intentó su hijo. Y no le fue bien.

-¿Sabe que murió? Eso de la resurrección es una leyenda. Murió de las heridas con que lo habían injuriado. Murió en mis brazos.

-¿Y usted, que dice ser Dios, no pudo salvarlo?

-No puedo salvar a nadie. Vine así, como hombre, a ver si podía convencer a los pueblos que abandonaran las guerras. Ni lo intenté. Se reirían de mí. Ya es tarde. Mi tiempo pasó. No soy omnipotente ni omnipresente. Si no soy eso, no soy Dios.

-Se presentó como Dios.

-Es la costumbre. Algunos pequeños poderes me quedan. Sé que su hijo de diez años está enfermo. Que necesita un trasplante de riñón. Que mañana lo operan y por eso usted iba a la Catedral. A rezar por su salvación. Sé que está sufriendo mucho.

-¿No podría salvarlo? ¿No le queda poder para eso?

-¿Ve? Ya cree que soy Dios. El dolor es la base de la fe. No, ni para eso tengo poder. El Mal me derrotó. Los hombres eligieron a Satanás. Fracasé en todo. No pude impedir que la serpiente sedujera a Eva. Que Caín matara a Abel. Salvé a los judíos de la esclavitud en Egipto. Pero, ¿a cuántos egipcios maté? ¿O no eran hombres? No respondí las acusaciones de Job. Me limité a hablarle de mi poder. De mi infinita Creación. El necesitaba otra cosa. No se la di. No pude salvar a mi hijo. Ignoré su desesperación. Lo abandoné. La Iglesia se transformó en un Estado autoritario. No pude impedir la Inquisición. Torquemada se rió en mi cara. Menos aún pude impedir las matanzas del Nuevo Mundo. La Espada y la Cruz fueron lo mismo. Las Cruzadas, empresas de conquistas y saqueos en mi nombre. No pude impedir que quemaran a Giordano Bruno y acallaran a Galileo. ¿Para qué seguir? No pude impedir Auschwitz. Ni las bombas atómicas. Hoy, ya no puedo impedir nada. Ni ese asunto de las Torres Gemelas. Ni Afganistán, ni Irak. Ni el terrorismo islámico. Ni que el Estado de Israel sea vengativo hasta la crueldad, que haya metido la tortura en la Constitución. ¿Puede imaginarlo? Mi pueblo elegido. El que mejor debiera comprender el dolor de los otros. Ni el Premio Nobel a Obama pude impedir. Ni el Oscar a Sandra Bullock. Nada.

-¿También se ocupa de Sandra Bullock?

-El Bien y el Mal se juegan en todos los terrenos. Fracasé. Tanto fracasé que ya nada puedo. Tanto, que ya no creo en mí.

-¿Dios no cree en Dios?

-Dios no cree en Dios. Pero no sufra, querido amigo. Su hijo se va a salvar. La Ciencia, el nuevo Dios de los hombres, lo salvará.

Se levanta y lentamente, apesadumbrado, se va.



Al día siguiente operan a mi hijo. Por causa de mi rango han traído un gran médico argentino que vive en Estados Unidos. Llego a la clínica y pido hablar con él. No lo conozco. Ha llegado esa mañana. Sale del quirófano para verme. No se ha quitado el barbijo. Sé que se llama Rogelio Álvarez Iglesias. Me da la mano.

-No me dijeron quién es usted –dice-. Pero debe ser alguien importante para que me hayan traído de urgencia.

-Ministro de Justicia.

Me toma del brazo.

-Vea, señor Ministro. Todo será muy fácil. La Ciencia, durante la última década, ha progresado muchísimo. Me dijeron que está muy angustiado, que ama a su hijo y sufre. Suena lógico. Si lo calma rezar, hágalo. No va a servir de nada. Lo único que salvará a su hijo es lo que yo haga en ese quirófano. Se dice que los médicos, cuando operamos, cuando tenemos entre nuestras manos la vida o la muerte de nuestros pacientes, padecemos el complejo de Dios. Le aseguro algo: yo no. Me alcanza con ser un hombre de Ciencia. La Ciencia superó a Dios. ¿Por qué voy a querer ser la imagen de un derrotado?

Se saca el barbijo y me mira sonriente. Algo estremecedor se establece entre él y yo. Es idéntico a Dios. Rasgo por rasgo, arruga por arruga y los mismos ojos claros.

-¿Por qué me mira así? ¿Me conoce?

-No, hay algo rojo en sus ojos. Es leve. No cualquiera lo detecta.

-Es una irritación, sólo eso. Tampoco dormí bien. El avión, usted sabe.

-Sí, claro. Y tiene un lunar, también rojo, junto a la boca, es escasamente visible.

-De nacimiento. ¿A qué viene esto? No puedo perder tiempo. ¿O no lo sabe? Señor Ministro, su hijo va a salir de ese quirófano perfectamente sano. Le doy mi palabra. Hasta pronto.

Me siento en la sala de espera. Son físicamente iguales, pero muy diferentes. Álvarez Iglesias es un triunfador. Un hombre seguro de sí. Orgulloso, algo petulante, pero salvará a mi hijo. De pronto, descubro que Dios se ha sentado junto a mí. No pierdo el tiempo. Todo se ha vuelto urgente.

-No quiero ni puedo meterme en cuestiones metafísicas o teológicas -digo- Álvarez Iglesias sanará a mi hijo. Pero sólo usted puede responder algunas preguntas que me superan. Que siempre quise saber. Que siempre busqué su respuesta. Como muchos otros hombres. ¿Dónde está el Mal?

-Entre los hombres. Se lo dije. Su angustia me vuelve repetitivo. El Mal me ha derrotado. Llevo siglos luchando contra él. Es inútil. Los hombres lo prefieren. La bondad no le sirve de nada a la industria armamentística. La guerra sí. La guerra es el Mal. Está al servicio de la Muerte. Ha triunfado Satanás. La Ciencia y la técnica decidieron mi derrota. Pronto, los hombres reventarán este planeta. El desequilibrio en la Creación será devastador. Entre tanto, gobiernan los servidores del Ángel Caído. Hay algo que no pueden evitar. Los ojos se les enrojecen. Y tienen un lunar junto a la boca, del lado izquierdo. ¿Raro, no? Que no hayan podido superar un problema oftalmológico. Ni barrer con un simple lunar.

-Salvo que provenga del espíritu para señalar su crueldad interior. Que será, conjeturo, infinita. Usted lo sabe. Usted creó el Mal. Algo de eso, algo malo, ha de haber en su corazón para que pueda haberlo hecho, digo.

-Eso pienso. Y eso piensan muchos teólogos. Hasta pronto, dice abruptamente, tal vez nos veamos otra vez.

Sonríe y en esa sonrisa late una gran tristeza. Dice:

-Si Dios quiere.

Lanza una carcajada que rebota en las paredes, sonora y de un cinismo brutal. Entonces se va. Siempre se dijo que Dios y el Diablo se parecen. Sí, son idénticos. Pero Satanás – que ahora está operando a mi hijo- vive sus días de gloria. Dios viste harapos, se confiesa impotente y derrotado. Admite no poder hacer nada de todo eso que, los millones de seres humanos que aún le rezan con pasional esperanza, le piden. Desconocen la verdad. Si la supieran, no le rezarían. Dios es ateo.


Fuente:
https://www.pagina12.com.ar/250140-dios-es-ateo


José Pablo Feinmann (Buenos Aires, 29 de marzo de 1943) es un filósofo, docente, escritor, ensayista, guionista y conductor de radio y televisión argentino. Sus libros han sido traducidos al francés, alemán, holandés e italiano.

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lunes, 29 de junio de 2020

Apariciones marianas y visiones. Y... ¿por qué la Virgen no se me aparece a mí? (Colaboración)




Nota Inicial:
La presente publicación fue escrita y elaborada por un colaborador y amable lector de este Blog. Este artículo NO fue escrito por el habitual escritor y responsable de este sitio Noé Molina. (*)


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Apariciones marianas y visiones.
Y... ¿por qué la Virgen no se
me aparece a mí?


¿Cómo es que las apariciones de la Virgen María son comunes en Occidente pero raramente se producen en lugares de Oriente en los que no hay una importante tradición cristiana?

Carl Sagan


En abril del año pasado hice un viaje por el hermoso norte argentino, visitando esos pueblitos centenarios con sus muy simpáticos y afables habitantes y sus hermosos cerros de todos los colores imaginables. Tuve la ocasión de presenciar muchos fenómenos vinculados con la religión, ya que la devoción de esas poblaciones abarca todos los ámbitos de la vida y es una de las más altas del mundo. En el pueblo de Tilcara, en la Quebrada de Humahuaca, con la llegada de la Semana Santa, se renueva la convocatoria a peregrinos y sikuristas (músicos que tocan el siku, instrumento de viento andino), para la peregrinación a la Virgen del Abra de Punta Corral, hoy Patrona de la Quebrada. Según la tradición lugareña, esta Virgen se apareció, en 1835 en los pastizales del Abra de Estancia Vieja, al pastor esclavo Pablo Méndez, indicando por medio de una enigmática piedra blanca, que quería ser venerada en la cima del cerro. El santuario actual se encuentra, desde 1973, en el Abra de Punta Corral, sobre Tilcara. Desde entonces, cada lunes santo parte desde el pueblo una peregrinación que se interna tres días en la montaña, al encuentro con la Virgen (que se sube 15 días antes). Son 60 bandas de sikuris con más de mil músicos y miles de peregrinos que suben 23 kilómetros hasta el santuario, a 3890 metros de altura. El miércoles se produce el descenso hacia la Iglesia de Tilcara, portando la Virgen (la estatua tiene apenas 35 cm de alto) magníficamente  alhajada y cubierta de flores, con el esclavo al frente. Todo el pueblo y miles de visitantes (ese día yo entre ellos) aguardan a la procesión que baja al son de la música de sikus y bombos, acompañada de cánticos de las bandas de sikuris, en un clima de trance místico comunitario. El desfile dura muchísimas horas, hasta la caída del sol. El pueblo se adorna con arcos de flores y realiza una procesión nocturna con antorchas. El día siguiente, recorriendo el pintoresco pueblo, visité la Iglesia donde estaba expuesta la Virgen. Allí vi desfilar incesantemente a los pueblerinos que ofrendan prendas, rosarios, fotos, estampitas, y cuando salen de la Iglesia lo hacen caminando hacia atrás, sin dar la espalda a la estatua. Cuando me acerqué para tomar una foto como recuerdo de mi pasaje, una imagen que me dio mucha pena quedó grabada en mi mente: una humilde mujer, arrodillada con mirada suplicante y esperanzada, rogando a una muñeca en una caja de madera con puerta de vidrio y flores de plástico.

Que María, la madre de Jesús, se aparece a las personas en la Tierra es una creencia que la Iglesia católica certifica en algunos casos y difunde activamente. La primera de estas mariofanías (apariciones de la Virgen María) en que el catolicismo oficial cree firmemente, parece más bien un episodio de bilocación: María, aún con vida, se habría aparecido en el año 39 a Santiago el Mayor, discípulo de Jesús (y en realidad su hijo, ya que los evangelios afirman que Santiago era hermano de Jesús), que según la tradición estaba en esas fechas predicando el evangelio en Zaragoza. Es la conocida Virgen del Pilar. Desde entonces las apariciones que contabiliza la Iglesia católica en 20 siglos son muchos miles, y más de 500 se han reportado en el siglo XX, la inmensa mayoría en Europa. 

Durante el período medieval existió una gran profusión de relatos de mariofanías que, hasta el siglo XIII, tuvieron una fácil aceptación por la Iglesia. Erich Fromm da una muy lúcida explicación del por qué de la omnipresencia de la Virgen en las sociedades de esa época.

En los relatos del Nuevo Testamento, María no es de ningún modo elevada más allá de la esfera de la humanidad ordinaria. Con el desarrollo de la cristología, las ideas acerca de María adquirieron una prominencia cada vez mayor. Cuanto más la figura del Jesús histórico y humano retrocedía en favor de su concepción como pre-existente Hijo de Dios, tanto más se deificaba a María. En el año 431 se llega a la decisión que ella no era solo la madre de Cristo sino también la madre de Dios y, en consecuencia, a partir de ese momento surgió un culto de María y los hombres le elevaban oraciones. Las centurias siguientes asignaron cada vez más importancia a la madre de Dios, y su adoración se hizo más exuberante y general. Se le erigieron altares y sus cuadros eran exhibidos en todas partes. De receptora de gracia se convirtió en dispensadora de gracia. María con el niño Jesús pasó a ser el símbolo del medioevo católico 

(E. Fromm, "El dogma de Cristo").

Apoyando esta tesis, Salvador Rodríguez Becerra (cf. Nota 2) nos hace notar que la relación se establece con la Virgen y no con el Niño Jesús cuando aparece en sus brazos, quien recibe un tratamiento de párvulo y no como divinidad (en definitiva es Dios), y no suele nombrársele ni se le elevan peticiones ni ofrendas. Con ese contexto, no es entonces de extrañar que en la Edad Media los episodios de apariciones se hicieran sumamente populares. Se crearon leyendas describiendo la presencia sobrenatural de imágenes marianas en ambientes sobre todo rurales, que obedecían a modelos culturales creados por frailes, y que han permanecido en el imaginario colectivo. Santuarios y ermitas de la Virgen no se fundaban sin previas mariofanías explícitas en el lugar. Las imágenes servían de poderoso instrumento de cohesión e identificación local, a la vez que constituían un sistema de protección frente a la adversidad. Posteriormente los frailes, a través de su predicación, y los "cronistas" locales, se ocupaban de enriquecer las leyendas con datos sin fundamento histórico, provenientes de la tradición oral, que completaban y añadían coherencia al fenómeno. Es concebible que en ese período, en un mundo azotado por la incertidumbre y el horror, los pobres, los iletrados y los niños, en su ignorancia y sufrimiento, anhelaran el contacto con lo divino. En la literatura de esta época aparecen documentados los mensajes e intenciones más comunes y reiterados de la María aparecida: prometer la vida y el gozo eternos, salvar de peligros, curar enfermedades en momentos de epidemias (que eran tan comunes como devastadoras), consolar a sus devotos, renovar la fe, promover la misericordia, construir capillas para su veneración, reconquistar regiones enteras para la fe católica. En la mayor parte de la Europa medieval las apariciones eran muy gratamente recibidas por el clero católico, que veía en ellas una fuente de ingresos y de poder. La reforma protestante, con su invocación exclusivista de Cristo, será contraria a las mariofanías, y procederá a la destrucción de muchos santuarios marianos originados en su mayor parte en apariciones. En el siglo XVIII, el siglo de las luces, las apariciones disminuyen drásticamente, lo mismo que los milagros, las revelaciones y las profecías: comienza el predominio de la razón. Pero en tiempos más actuales se produce un cierto renacer del fenómeno, sobre todo en contextos católicos conservadores. Sin duda, el siglo XX mostró un modelo aparicionista casi universal, con variantes y especificidades locales, dominado por las interpretaciones religiosas de los jesuitas, verdaderos expertos en la materia. Un rasgo característico de ese modelo, según Rodríguez Becerra y desde un punto de vista sociológico, es que las mariofanías siempre construyen un sistema de vinculación entre la imagen aparecida y una población concreta. Una y otra quedan unidas por lazos que obligan tanto a la comunidad, ofreciéndo oraciones, sacrificios y el culto debido, como a la imagen, que asegurará protección y remedio a los males del lugar. Una prueba manifiesta de este vínculo es que la mayoría de las vírgenes aparecidas han sido declaradas patronas de la localidad.

Las devociones marianas en América Latina en tiempos de la conquista son el resultado de un proceso sistemático, dirigido por el Reino de España y la Iglesia católica, para desplazar de las tradiciones indígenas los cultos ancestrales a sus diosas e instaurar el culto a la Virgen María. En este proceso de sustitución confluyeron el adoctrinamiento a cargo de las misiones religiosas, la implantación de apariciones y milagros en lugares y contextos estratégicos, la prohibición de las antiguas creencias mediante la persecución, la tortura, el destierro y la muerte, y la adecuación de las creencias antiguas a los nuevos modos, símbolos y mitos de la Virgen cristiana.




Al día de hoy, la Iglesia católica ha aceptado explícita o tácitamente algunas apariciones, confirmando en ellas la intervención sobrenatural, mientras que rechaza otras por fraudulentas. Aprobadas oficialmente por el Vaticano hay solamente una quincena, entre las más famosas y populares las de las Vírgenes de Lourdes en Francia, de Fátima en Portugal y de Guadalupe en México. ¿Por qué solo una quincena? Tal vez porque los otros centenares son tan descabellados e inverosímiles que la Iglesia no quiere perder credibilidad reconociéndolos. Curiosamente la Virgen aparecida es, salvo excepciones, blanca, rubia y con rasgos occidentales, según la describen los videntes y se muestra en estampitas, pinturas y esculturas. A menudo viste de blanco y azul, colores con los que nunca pudo haber vestido en su vida real, pues las campesinas de su época llevaban túnicas de color pardo y el azul sólo lo usaban las mujeres ricas de Jerusalén, que podían comprar las muy costosas telas teñidas con ese color. La mayoría de las apariciones suceden en ambientes rurales, escenarios muy propicios para la mariofanía. Son lugares aislados de acceso poco frecuente, apartados del casco urbano, donde impera la naturaleza, hay grutas, arroyitos, surgentes de agua, colinas, bosques, flores, pacíficos animales pastoreando. En definitiva, parajes naturales de gran belleza y sugestivamente bucólicos, donde es muy fácil que lo místico se vea evocado y facilitado por el idílico paisaje natural. No es de extrañar así que gran cantidad de videntes sean pastores, hombres sencillos de vida campestre "no contaminados con la maldad de las urbes". En todas sus incursiones terrestres la María aparecida siempre promueve, obviamente, la doctrina y las devociones oficiales de la Iglesia católica: pide rezar el rosario, sugiere ir donde el sacerdote o el obispo para pedir que se le construya un templo, insta a hacer sacrificios para la salvación del mundo, advierte sobre el infierno. Sin embargo, extrañamente, su hipotético hijo cuestionó los rezos repetitivos, enfrentó a los sacerdotes, no iba al templo, rechazó los sacrificios y nunca predicó sobre el infierno. En todos los casos, es triste y decepcionante comprobar que aún hoy, la gente se postra y reza durante interminables horas, como robots programados que responden a órdenes surgidas de unidades digitales (neuronas), organizadas por "expertos informáticos teocráticos" especialistas en inteligencia artificial.

Hay apariciones que han motivado la creación de órdenes religiosas. La Orden de la Merced, católica mendicante, fue fundada en 1218 por Pedro Nolasco para la redención de los cristianos cautivos en manos de musulmanes, diez días después de la triple aparición de la Virgen María, como Virgen de la Merced, en agosto de ese año, al fundador de la orden, al rey Jaime I de Aragón y a Raimundo de Peñafort, confesor de Nolasco. La Orden de la Inmaculada Concepción, de clausura monástica, fue fundada por Beatriz de Silva, dama de honor de la reina Isabel de Portugal, luego de una aparición mariana en 1454, que le pide que funde una orden en su honor. La Orden de los Domínicos fue consecutiva a diversas apariciones de la Virgen del Rosario a Santo Domingo de Guzmán a fines del siglo XII y comienzos del XIII, en una de las cuales le entrega la regla de la Orden. La Orden de los Carmelitas sucedió a la aparición de la Virgen del Carmen en 1251 al eremita Stock en el monte Carmelo en Israel.

Muchos de los mensajes de las aparecidas contienen errores teológicos, contradicciones con los evangelios, connotaciones políticas y absurdas infantilidades. La gran mayoría de los creyentes en las apariciones no reflexionan sobre estas "profundas revelaciones" y se limitan a aceptar, de buena fe eso sí, lo que la Virgen transmite. Con el tiempo y las circunstancias los mensajes se actualizan y se adaptan a nuestra evolución social. Por ejemplo, en la Edad Media no existía el aborto voluntario inducido. Pero hoy sí existe. Y en muchas de sus más recientes "visitas", María ha empezado a hablar sobre él, ya que el tema obsesiona a la jerarquía católica. Las web católicas dan cuenta de innumerables videntes que reciben mensajes celestiales anti-aborto. Los videntes de Olivetto, Italia (1985) dan cuenta de visiones de niños abortados. La vidente Mike Siate de Texas (1988) relata: "En una ocasión la Virgen vino a nosotros durante el rosario vestida toda de blanco como la nieve. Luego su bello traje blanco empezó a volverse rojo como la sangre. Mientras nos arrodillábamos asombrados, ella nos explicó que su traje se volvía rojo por la sangre derramada de sus hijos abortados". Julia Kim, una vidente coreana (1985) dice experimentar terribles dolores de parto por los niños abortados, y dice que la “aparición” le habría advertido que el aborto y la experimentación genética están atrayendo un castigo sobre la humanidad. En 1992, el vidente estadounidense John Dorwns escuchó decir a María: "Hijo mío, circula mi imagen para poner fin a los pecados de aborto, Satanás monta oposición a este plan. Mi vientre virginal me duele por los niños desgarrados del vientre de sus madres". Con Nancy Fawlers, de Georgia, la “aparición” habló de forma más específica: "La vida, el alma inmortal, comienza en el momento de la concepción. Las almas de los bebés abortados van directamente al cielo y se sientan en el trono de Dios. Oren por las madres, pidan arrepentimiento para ellas. Oren por esos doctores para que tengan un cambio de corazón". Con estos y parecidos mensajes ha surgido una nueva devoción en Estados Unidos, que se está extendiendo por América Latina: el rezo del “rosario de los no nacidos”. Cada cuenta de este rosario es una lágrima de la Virgen con la imagen de un feto inserta... y se puede adquirir por una módica suma en la web "Arcángel Rafael, la Tienda Oficial en Latinoamérica de los Ministerios del Amor Santo" y otros puntos de venta on line. 

No abordaré aquí las apariciones de Lourdes, de Fátima y de Guadalupe, remito al lector a mis textos publicados en este mismo blog.

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El "malestar" de la jerarquía católica... que se alivia con los beneficios económicos

Los altos jerarcas de la Iglesia y muchos teólogos se muestran cautos, y hasta molestos, ante estas “revelaciones privadas”. Dicen que les traen más dolores de cabeza que contribuciones al crecimiento de la fe. No olvidemos que la Iglesia se considera la única intermediaria entre Dios y el hombre y no puede disimular su malestar ante el hecho que alguien, por fuera de ella, haya sido “escogido” por Dios o la Virgen para transmitir presuntos comunicados celestiales. Pero una cosa es reconocer oficialmente la naturaleza divina de la aparición y otra muy distinta es desaprovechar los réditos económicos que la aparición, verdadera o falsa, reporta. Y, como dice la sabiduría popular, para muestra basta un botón. El Vaticano no ha reconocido el carácter sobrenatural de las apariciones de Medjugorje (cf. infra), pero sí el 12 de mayo del 2019 la Santa Sede autorizó oficialmente la peregrinación a ese santuario. La primera peregrinación "oficial" se realizó del 2 al 6 de agosto de ese mismo año, con la concurrencia de alrededor de 60.000 jóvenes de 97 países, 14 Arzobispos y Obispos y unos 700 sacerdotes.

Por lo general las apariciones marianas desembocan en fenómenos muy lucrativos: recaudación de donativos, cuentas bancarias, venta de parafernalia religiosa, fundaciones benéficas, excursiones organizadas, publicaciones, y lo que uno sea capaz de imaginar que produzca jugosas ganancias. Y no solo para el clero local y las finanzas vaticanas, también para el Estado, para macro- y micro-empresarios y, en muchos casos, para los propios "videntes". Valgan como ejemplos prototípicos de esto último, el caso de Conchita Gonzáles, la principal vidente en los episodios de Garabandal, que vive en Nueva York, donde dirige una empresa en la que vende todo lo relacionado con esas apariciones (libros, videos, grabaciones, fotos, reliquias), o el caso de Antonia Álvarez, curandera que en abril de 1985 recibía mensajes de la Virgen en Denia, Alicante, y que recaudó una inmensa fortuna de los donativos para erigir una capilla, pero no lo hizo y transformó los millones en bienes personales (fue denunciada en el Juzgado del pueblo por todos los que se sintieron estafados).

Las apariciones mueven muchísimos millones de pesos... y de gente. Por esto, no solo acuden al lugar los creyentes en el milagro, sino que muchos se acercan buscando un negocio rentable. Son innumerables los ejemplos en los que la mariofanía se convierte en un negocio puro y duro, mediante la manipulación y el usufructo de la buena voluntad de las personas que creen en las apariciones y cuya obsecuencia se alimenta con trucos y falsos milagros. En Medjugorje el poder comunista no se opuso al desarrollo de las apariciones de la Virgen, ya que descubrió que eran un buen negocio. Hubo una considerable entrada de divisas en un país con una elevada deuda exterior. Se construyeron desde hoteles hasta carreteras, para recibir a varios millones de peregrinos anuales. ¡Cuántos bochornosos “megaespectáculos de milagrería” se organizan periódica o permanentemente en los cientos de enclaves aparicionistas en todo el mundo! El historiador mexicano Rodrigo Martínez Baracs afirma algo que es aplicable a todos los casos de mariofanías: "Con su "aparicionismo" infantil y mal probado, permanentemente renovado y reforzado, la Iglesia católica se cierra en sí misma, buscando crecer y fortalecerse, para autentificarse frente a las demás religiones. Hay intereses tanto ideológicos como económicos detrás de cada una de las apariciones". Durante su pontificado, Juan Pablo II apoyó activamente las fraudulentas apariciones de Medjugorje en tierras croatas, convirtiendo así el lugar en “centro neurálgico financiero de una multimillonaria empresa”, según las investigaciones que ofrece el escritor británico David Yallop en su libro “El poder y la gloria” (Ed. Planeta, 2007). En 2007, la Obra Romana de Peregrinaciones del Vaticano (algo así como la agencia de viajes del Vaticano), firmó un acuerdo con la línea aérea Mistral Air, con sede en Roma, para el traslado de peregrinos desde esa ciudad a los santuarios marianos de Lourdes, Fátima, Guadalupe, Medjugorge, Czestochowa (la "Virgen negra", patrona de Polonia), además de otros "lugares santos" como Santiago de Compostela y Jerusalén. Los aviones estaban pintados con los colores papales, blanco y amarillo, y llevaban personal para estimular a los peregrinos durante el viaje con plegarias y cantos.

Acotación: Desde octubre del 2019 Mistral Air cambió su denominación por Poste Air Cargo, propiedad del Grupo Poste Italiane, y desde 2018 hace exclusivamente transporte aéreo cargo, por lo que no me consta que ese acuerdo con el Vaticano siga hoy vigente.



Preguntas en busca de respuestas

¿Por qué en el pasado, en vez de pedir la construcción de un santuario en un pueblito ignoto, María no comunicó mensajes importantes, claramente futuristas, inconcebibles para ese momento, que solo podrían haber surgido de Dios, como la estructura del átomo, la existencia de los celulares, el advenimiento de la era digital y de la world-wide-web, cuya significación podríamos reconocer hoy y nos darían la prueba de la veracidad del fenómeno?

¿Por qué, si las apariciones son manifestaciones divinas que buscan convencer a la humanidad de la existencia de Dios, acontecen justamente ante los que ya creen en ellas?

¿Por qué las apariciones de la Virgen son frecuentes en territorios dominados desde hace siglos por el cristianismo en general y el catolicismo en particular, países católico-romanos o contextos que lo son, pero son casi inexistentes en las tierras donde predominan otras religiones?

¿Por qué María siempre da ordenes o indicaciones a los niños y los humildes para que se las vayan a transmitir a las autoridades eclesiásticas? ¿Por qué no se las da ella misma directamente?

¿Por qué María se aparece siempre a seres ignorantes, niños, pastores, indígenas, ermitaños y otras personas de escasísima educación y de las clases más bajas, pero nunca a un adulto culto e influyente, reconocido y respetado por la sociedad, ya sea político, científico, sabio, artista, cuya palabra tendría seguramente gran chance de ser creída y adoptada por la población?

¿Cómo se explica esa peculiar costumbre de Dios que, cuando desea darse a conocer a la humanidad, solo envía a su madre para que se comunique con una única persona, de las clases más bajas, y en lugares las más de las veces ignotos?

¿Por qué la Virgen, en vez de dar mensajes repetidos y amenazantes, no se dedica a impedir las grandes tragedias como las hambrunas, los cataclismos, las guerras, las enfermedades?




Los "ilustrados" videntes

No pretendo aquí enumerar todas las apariciones marianas a lo largo de la historia y a lo ancho de la geografía de nuestro planeta, ya sean las aprobadas oficialmente por la jerarquía católica, las consideradas dudosas o las declaradas indudablemente falsas. La lista es interminable y sería una tarea hercúlea que no me considero capaz de asumir. Lo que me interesa realmente es mostrar a quién o a quienes se apareció nuestra buena Virgen en sus múltiples paseos por estas tierras. Veamos.

La Virgen del Pilar se apareció a Santiago el Mayor, un rudo pescador iletrado y absolutamente desconocido en esa época. La Virgen del Carmen se manifestó en 1251 a Simón Stock (con reconocimiento papal desde 1587), un eremita ignoto y escasamente lúcido, retirado a vivir en el Monte Carmelo de Israel (el nombre de Stock parece que se debe a que vivía en el tronco de un árbol). En algún momento entre los siglos XIII y XIV, la Virgen de Extremadura se apareció a un pastor que buscaba una vaca que se le había perdido. La Virgen de la Candelaria se apareció en 1392 a dos aborígenes pastores de la isla de Tenerife, que se me ocurre que muy cultos no deberían ser. En 1531 la Virgen de Guadalupe impresiona al indio Juan Diego en México, y un poco más tarde, en 1652, María se aparece a otros aborígenes en Venezuela, el indio Coromoto, Cacique de la tribu de los Cospes, y su mujer. En ambos casos su aparición fue "muy oportuna", ya que contribuyó a la evangelización de esos territorios. Otra Virgen famosa, la del Huerto, se apareció en Chiavari, en 1610, a un humilde pueblerino de las inmediaciones llamado Sebastián Descalzo, mientras caminaba recitando sus oraciones. La Virgen de Laus, un pueblito alpino francés, se apareció muchas veces en 1664 a Benoîte Rencurel, una pastora analfabeta de 17 años. La Virgen de La Salette, en Francia, se aparece en 1846 a dos niños pastores, Mélanie Calvat y Maximin Giraud, preclaro antecedente de los famosos niños de Lourdes (1858) y Fátima (1917), también pastorcitos ellos: Bernadette, una niña analfabeta de infancia en extremo miserable, pero muy mística, y Lucía, Francisco y Jacinta, también fervorosos creyentes del Portugal rural. Más hacia nuestros días, la Virgen siguió apareciéndose: a la iletrada y sencilla ama de casa Felisa Sistiaga entre 1941 y 1988 en el País Vasco; a las niñas Marcelina Barroso Expósito y Afra Brígido Blanco en Extremadura en 1945 y ese mismo año, bajo el nombre de María Rosa Mística, a Pierina Gilli en Italia, una enfermera obsesionada con Dios; a cuatro pastorcitas de 11 y 12 años entre 1961 y 1965, en San Sebastián de Garabandal, España; en 1981 a seis niños en Medjugorje, Bosnia y Herzegovina; en 1998 se apareció sobre un alcornoque como Nuestra Señora de la Bondad en Algarve, Portugal, al hermano Fernando Pires (gran prestidigitador con la sagrada ostia, infórmense en la web)... Y podríamos seguir por un buen rato. Si alguien es capaz de detenerse en los miles de mariofanías, encontraría en un 99% los mismos prototipos de videntes. El propio Mahoma, un mercader analfabeto de la Arabia del siglo VII, creía que había visto a Dios en persona y afirmó haber hablado con el arcángel Gabriel que le revelaba el mensaje divino. Y otros profetas y mesías de diferentes religiones, tan poco lúcidos e ilustrados como él, afirmaron haber visto a Dios. 

¿Qué tienen en común todos los destinatarios de las apariciones? El lector ya se habrá dado cuenta. Con mi máximo respeto por ellos y sin ningún ánimo despectivo, son siempre niños, pastores, analfabetos, humildes pueblerinos, pescadores, eremitas, indios primitivos... Gente de "pocas luces". Todos carentes de la más mínima educación y cultura, básicamente ignorantes, inmersos en un ambiente religioso doctrinario opresivo y omnipresente, manipulados por sacerdotes que les imponen las creencias en un Dios terrible y castigador. En los primeros siglos del cristianismo la enorme mayoría de los videntes eran hombres, pero con el tiempo casi el 50 por ciento fueron niños. María siempre entrega sus mensajes y sus peticiones a los humildes, los iletrados, los menores, pidiéndoles que vayan a transmitirlos a los responsables eclesiásticos. ¿Por qué no se los dice ella misma directamente? ¿Será porque una aparición a un niño, un pobre, un inocente, un campesino, un simple, un maltratado por la vida, genera más credulidad y empatía que a un sacerdote, que puede ser tildado de parcial e interesado? En estos aspectos es interesante conocer el parecer de dos investigadores especialistas marianos, autores del libro "Investigación sobre María. La verdadera historia de la joven que se convirtió en mito" (Corrado Augias y Marco Vannini, Ed. Aguilar, 2015). A continuación un extracto de la conversación entre ambos autores, que se puede leer en https://www.infobae.com/2016/01/01/1779987-mito-y-verdad-detras-las-apariciones-la-virgen-maria/:   

Sin sacar conclusiones, podemos afirmar que las condiciones psicológicas de todos los jóvenes involucrados (en las apariciones) eran especialmente frágiles, todos compartían un estatus psicológico que puede facilitar el acceso a lo «sobrenatural» o, más sencillamente, a esa forma de evasión de las realidades penosas o difíciles que consiste en soñar con los ojos abiertos. El hecho que, con frecuencia aunque no siempre, las visiones las tengan unas personas con el cuerpo debilitado no debe sorprender a nadie. Nos referimos a unos pobres niños analfabetos o casi, necesitados de todo, afecto, belleza, protección, salud. Es evidente que no pueden por menos que «ver» una señora hermosa, rica y amable. La madre con la que sueña cualquier niño. A estos videntes se aparece siempre una señora joven y bella, vestida de blanco, de la que emana una luz maravillosa, que promete gracias y beatitud o «revela» unos acontecimientos previsibles. Creo francamente que se trata de unas imágenes que se parecen a lo que puede imaginar un niño cuando piensa en una criatura celestial. De hecho la Virgen, además del blanco, luce los colores del cielo. Una última observación: la Virgen es joven y agraciada. Entiendo que sea hermosa, el imaginario opuesto, poblado de mujeres viejas y brutas, corresponde a las brujas y al demonio. Pero ¿por qué joven? Según el dogma, María ascendió al cielo, también con el cuerpo, al finalizar su vida, cuando era ya una mujer marcada por los años y los terribles sufrimientos que había padecido. Así pues, ¿por qué habría rejuvenecido para aparecerse a estos muchachitos? María se aparece sobre todo en su forma más noble y gentil porque el pueblo se la imagina así. Confieso que incluso yo, cuando pienso en la Virgen, la «veo» como aparece representada en los cuadros del Beato Angélico, que he contemplado desde la infancia.




Dos ejemplos (entre miles) de las leyendas absurdas que adornan las apariciones

Un relato particularmente descabellado (y si se quiere hasta jocoso), no solo por la aparición, sino por las circunstancias y hechos con que fue adornado, es el de la Virgen de Guadalupe de Extremadura, en España. Según la leyenda una virgen de madera, tallada en fechas indefinidas muy remotas, fue enterrada en una caja junto al río Guadalupe por los cristianos, para esconderla durante la invasión musulmana del 711. Un día del siglo XIII (o XIV, el relato es ubicuitario) la Virgen se aparece a un pastor, Gil Cordero, y le dijo que existía una escultura de ella junto al río Guadalupe y que le construyera una capilla (¡qué original!). Un día el pastor andaba buscando a una vaca que se le había perdido, y la encontró muerta cerca de ese río. Fue a desollarla para aprovechar su piel y primero, como era costumbre, le hizo una señal en forma de cruz en el vientre. Entonces, la vaca resucitó y se levantó. Cordero se preguntó si ese sería el lugar indicado por la aparición. Excavó y encontró la caja con la Virgen en su interior. Agolpó piedras e hizo una pequeña cabaña, donde la depositó. Informó de esto al clérigo pero éste no le creyó. Cuando llegó a su casa encontró a su hijo muerto y rezó para que la Virgen lo devolviese a la vida y, de esta forma, todos creyeran en su historia milagrosa. Cuando los clérigos lo iban a enterrar, el hijo volvió a la vida, se levantó y dijo que una mujer le había ayudado a levantarse. Entonces los clérigos creyeron y construyeron una ermita donde estaba la cabaña. Bueno, si buscan en la web verán que la historia tiene algunas variantes, según quien la cuente, pero en lo esencial es así. Parece un cuento para niños de Andersen o los Hermanos Grimm, ¿no? Sin embargo, esta fábula dio origen a numerosas devociones a la Virgen de Guadalupe y monumentales santuarios, que hoy congregan multitudes en muchos países.

Una de las últimas apariciones aprobadas por la Iglesia católica fue en Estados Unidos (puede leerse en https://www.tesorosdelafe.com/articulo-777-nuestra-senora-del-buen-socorro). Veamos como proceden las jerarquías eclesiásticas para aprobar oportunamente estos "impactos psicológicos" en los fieles más crédulos. David Laurin Ricken, el Obispo de Green Bay (Wisconsin, USA), decretó en el 2010 la autenticidad de las apariciones de la Virgen a Adèle Brise en Wisconsin en 1859 (un año después de Lourdes, dato no menor). Con ello la Iglesia Católica reconoce por primera vez una aparición mariana en ese país: "Declaro con certeza moral y de acuerdo con las normas de la Iglesia que los acontecimientos, apariciones y locuciones dadas a Adèle Brise en octubre de 1859 presentan la sustancia de carácter sobrenatural, y yo por la presente apruebo estas apariciones como dignas de fe - aunque no obligatorias - para los fieles cristianos". Adèle era una humilde inmigrante belga que en su país natal había deseado ser religiosa, pero la pobreza y la emigración lo habían impedido. Fueron tres apariciones y en los tres casos las mujeres que la acompañaban no vieron nada. La Virgen dejó un mensaje solo en la última aparición, y las dos acompañantes de Adèle le preguntaron con quien estaba hablando, pues no veían ni oían nada. Según la vidente el mensaje decía: “Soy la Reina del Cielo, que reza por la conversión de los pecadores y deseo que hagas lo mismo. Haz una confesión general y ofrece la comunión por la conversión de los pecadores. Si ellos no se convierten y no hacen penitencia, mi Hijo se verá obligado a castigarlos”. No sé en qué se basa la Iglesia para su decisión: la vio y oyó ella sola, no las compañeras que estaban con ella en las distintas apariciones, y la única prueba es lo que ella dice. En principio hubieron casi dos años de investigación sobre los hechos y sus frutos posteriores, encargada por el obispo a "tres expertos marianos", sobre el principio que "la Iglesia juzga las apariciones en base a su consistencia con la sagrada Escritura, la sagrada Tradición y las enseñanzas de la Iglesia, los subsiguientes beneficios espirituales en las vidas de las personas, y si hay algo en la vida del vidente que desmiente la credibilidad del relato”. Karen Tipps, que cuida como voluntaria el santuario en el lugar de la aparición, declaró para las agencias católicas norteamericanas que "es voluntad de Dios que la aprobación de la Iglesia llegue justo ahora, porque hay una crisis en la catequesis y el mensaje es para estos días, por eso el Obispo Ricken fue traído aquí". De hecho, Adèle Brise, que murió en 1896, había dedicado su vida a catequizar niños. Como siempre, la validación eclesiástica de apariciones sucede en momentos muy oportunos. Una aparición más a una "humilde muchachita" fervorosamente creyente.



La explicación escéptica

Las apariciones no son exclusivas del cristianismo. El fenómeno sucede en todos los pueblos y épocas de la historia y no hay un solo escrito entre los más antiguos que no contenga la relación de algún hecho de esta especie. En las culturas tribales en las que el chamanismo era la única “religión”, el chamán desencadenaba apariciones en las que seres del más allá se manifestaban transmitiéndole mensajes de variada naturaleza y, en ocasiones, provocando fenómeno físicos apreciables por toda la comunidad. Entre los pueblos antiguos, la aparición de los infinitos dioses que habían creado era muy frecuente. Muchas diosas de las religiones paganas se aparecían para aconsejar, reconfortar o amonestar: Isis, Athenea, Diana, entre otras. Se establece así una clara continuidad entre las las tradiciones paganas y las mariofanías. Esto indica sin lugar a dudas que las apariciones están "dentro" de la persona, son inherentes a la naturaleza humana, y se adaptan a su creencia particular. Si no aceptamos esto, estamos diciendo que esos dioses paganos también son reales. En efecto, y aunque parezca obvio, según los sicólogos y no pocos teólogos, estos sucesos no tienen una realidad física sino que solo ocurren en la mente del vidente, a pesar de que son vividos por sus protagonistas como manifestaciones reales. Surgen siempre en contextos culturales determinados y, en muchas ocasiones, muy diferentes unos de otros. Sin embargo las apariciones tienen una gran homogeneidad, tanto las antiguas como las recientes, y son detectables las influencias de unas en otras. Las vírgenes manifiestan, a través de sus mensajes, las preocupaciones más sentidas del entorno cultural religioso, advierten contra la descristianización, la secularización creciente en el mundo occidental e incluso informan sobre hecatombes naturales, de donde el creyente amedrentado siente la necesidad de prestar atención a esos avisos y actuar en consecuencia si el mundo quiere salvarse. Y algunas de las "grandes apariciones" han predicado con el ejemplo y sembrado la semilla de una "epidemia" imitatoria de mariofanías. Así, se calcula que en los cinco años posteriores a Lourdes se reportaron unas 150 apariciones en Europa, aunque ninguna fue aprobada por la Iglesia.

Es muy lúcida la propuesta de Chapman Cohen (1868-1954), tercer Presidente de la National Secular Society de Gran Bretaña, acerca de la situación de los videntes convencidos de haber sido destinatarios de un fenómeno místico sobrenatural. La transcribo textualmente:

"La Iglesia católica puede aportar nubes de testimonios en apoyo de que en ciertas circunstancias se tuvieron determinadas visiones. Las circunstancias en cuestión suelen ser largas vigilias, ayuno, oración, una vida más o menos solitaria y la meditación constante en temas místicos. Los testigos en cuestión se explayan sobre el sentimiento de exaltación que precedió y acompañó dichas visiones, y describen las experiencias subjetivas con todo el detalle que podría usarse para describir una indigestión o un dolor de muelas. Pues bien, ningún librepensador serio diría que todos estos testigos fueron unos mentirosos. Tampoco diría que estaban todos locos ni negaría que, en las mismas condiciones, él mismo probablemente experimentaría similar tipo de visiones y sentimientos. Lo que dirían, y dicen, es que desde un punto de vista patológico todos estos testimonios religiosos se pueden atribuir a una tensión nerviosa malsana. Si alguien de nuestros días quiere hacer el experimento y quedarse sentado tantas horas al día como un fakir hindú, mirándose la barriga y repitiendo la palabra "Om", no vacilamos en decir que también él verá visiones. Y en ese caso no hace falta que cite a una "nube de testimonios". Podrá citarse a sí mismo".

Carl Sagan, más hacia nuestros días y conocedor de los más recientes avances de la neurobiología, profundiza en el mismo sentido:

"Las apariciones marianas, cuando no son fraudes armados, son productos de la imaginación, el engaño y las trampas de la mente humana, asociados con la falta de sueño, los miedos inculcados, la ignorancia o las alteraciones mentales, entre otras causas. La gente tiene experiencias o visiones religiosas. En todo el mundo y en cualquier religión. Y la mayoría de ellas, casualmente, se asemejan entre sí. ¿Pueden estas experiencias aportar pruebas de la existencia de algún Dios? Las experiencias religiosas pueden ser provocadas por moléculas específicas. En muchas culturas, conscientemente se beben o ingieren esas moléculas con el fin de producir experiencias místicas. Hay una larga lista de sustancias que los humanos toman para desencadenar experiencias alucinantes. Pero muchas de esas moléculas no es necesario tomarlas, existen ya en nuestro sistema nervioso y, por causas que la ciencia aún no ha dilucidado completamente, pueden activarse y llevarnos a paroxismos místicos que nos harán ver u oír cosas para las que nuestro intelecto ya está preparado".

Un ejemplo de esto último son las endorfinas, péptidos opioides endógenos sintetizadas por el cerebro que funcionan como neurotransmisores y, entre otras cosas, alivian el dolor al igual que los opiáceos externos como la morfina, la heroína y la codeína. Son responsables de un "estado de bienestar" que, llevado al extremo por influencia de  desequilibrios neuro-moleculares todavía poco conocidos, puede conducir al éxtasis y predisponer a las experiencias paranormales, tanto visuales como auditivas. Muy poca gente sabe que en promedio una de cada diez personas sufre alucinaciones sonoras habitualmente. Según el psicólogo David Rosenhan de la Uiversidad de Stanford, las voces no son reales pues la corteza auditiva se hiperactiva y el cerebro reacciona como si se escucharan voces. La ingestión de sustancias psicoactivas, entre las que se incluye la psilocibina (el principio activo de algunos hongos alucinógenos) o el LSD, puede producir visiones de tipo religioso, afectando el "cerebro emocional" (sistema límbico), sugiriendo fuertemente que la espiritualidad humana se asienta en estructuras cerebrales. Hoy en día, se pueden provocar esas experiencias de manera experimental, estimulando eléctricamente determinadas zonas de la corteza cerebral. La sugerencia del entorno, casi siempre a manos del clero, es un elemento fundamental en la génesis de estas percepciones paranormales, especialmente cuando la sugestión es consistente con las creencias místicas existentes en una persona.

Y ya que mencionamos las alucinaciones, traigámoslas a colación. Según el saber de neurobiólogos, sicólogos y siquiatras, una alucinación es una percepción que no corresponde a ningún estímulo físico externo, pero la persona la siente como real. Es una falsa percepción, un juego de la imaginación. Pueden ser visuales, auditivas, olfativas, gustativas, táctiles, proprioceptivas (percepciones internas), nociceptivas (dolorosas), termoceptivas o una combinación de ellas. Numerosos estudios muestran que las experiencias alucinatorias son comunes en el ser humano (no tenemos forma de saber si también se producen en los animales, aunque...). Datos científicos y estadísticos revelan que casi el 40% de las personas estudiadas o interrogadas afirman tener experiencias alucinatorias vívidas y severas, y no necesariamente vinculadas con el uso de drogas. ¿Su causa? Influencias externas o interpretaciones de hechos procedentes del entorno de la persona, que desacomodan el funcionamiento normal del cerebro y sus sinapsis, en diferentes regiones o núcleos del encéfalo. Los científicos responsabilizan principalmente al neurotransmisor dopamina en estas disfunciones. Si trasladamos estos conocimientos a la situación personal, familiar y social de los distintos videntes, las visiones marianas, cuando son individuales como su casi totalidad, aparecen como algo totalmente natural y posible.

Profundizando un poco más en estos conceptos, la ciencia nos muestra que existen factores psicógenos y patológicos desencadenantes de experiencias visionarias. Ciertos trastornos de la personalidad, como la psicosis paranoide, generan cuadros alucinatorios e ideas delirantes que explicarían casi toda la fenomenología místico-aparicionista. La dramatización vivenciada por el vidente presenta una sintomatología que no es desconocida para un profesional de la patología mental:  alucinaciones visuales, auditivas y olfativas, delirios, estados catatónicos, confusiones en la identificación del "yo", entre las manifestaciones más reiteradas. La etiología de estos trastornos puede relacionarse con lesiones o mal funcionamiento de los lóbulos temporales del cerebro. Experiencias de estimulación de esos lóbulos en pacientes epilépticos han provocado delirios alucinatorios. Al respecto, el Dr. Carlos Ballús, psiquiatra del Hospital Clínico de Barcelona, señala: “La irritación del lóbulo temporal puede causar la compleja epilepsia temporal de tipo psicomotor, con pseudoausencias, estado semiinconsciente y automatismos primitivos”. El sujeto crea inconscientemente una entidad imaginaria de la que obtiene consuelo para mitigar una situación conflictiva interna. El consciente no considera como propia esa visión y le atribuye un origen exógeno, como un espíritu o una divinidad. Apoya esta idea el hecho que las visiones de la Virgen sean estereotipadas, con rasgos y características que se han ido repitiendo a lo largo de la historia, en diferentes creencias y religiones, aunque adornadas e interpretadas de diferente forma según los contextos sociales, culturales o religiosos. Y en cuanto a las "apariciones colectivas", los neurobiólogos saben que una fuerte emotividad en el ambiente, una atmósfera de misticismo, es causa de que miles de personas hipersugestionadas puedan deformar lo que perciben.

El historiador portugués Joaquim Fernándes, del Centro Interdisciplinario de Estudios de la Conciencia, de la Universidad Fernando Pessoa de Oporto, coautor del libro "Fátima: en los bastidores del secreto", cree que es necesario "un nuevo entendimiento de los fenómenos de Fátima a la luz del actual conocimiento científico". Pero más allá del fenómeno Fátima, lo que expone en el libro es aplicable a cualquier aparición. Dice el historiador:

"Existe actualmente una aproximación que puede ser medida en laboratorio y que puede proporcionar una nueva relación de causa-efecto. No pretendemos sustituir las creencias de las personas, sino estudiar el fenómeno por medio de una tercera vía que va más allá de la contraposición entre fe y ciencia. Hoy es posible, mediante nuevas disciplinas científicas, saber en qué medida afectan las experiencias religiosas a determinadas áreas del cerebro y cuál es la relación biofísica con los estímulos externos. Así, las apariciones marianas de Fátima podrían tener explicación científica a la luz de nuevos conocimientos". 

Otros estudiosos y científicos referentes concuerdan plenamente con estas afirmaciones. Gonzalo Puente-Ojea (1924-2017), ensayista y diplomático español, que fuera embajador de España ante la Santa Sede, sostiene:

"En los enclaves aparicionistas se producen fenómenos aparentemente inexplicables que muchas personas, por su fe religiosa o su ignorancia, interpretan como hechos milagrosos. Pero la idea de milagro es absolutamente rechazable científicamente y es en sí misma irracional. El milagro no existe. Lo que existen son fenómenos que suelen imputarse a causas externas pero que tienen una explicación endógena. La mayoría responden a explicaciones psicológicas y psiquiátricas".

Sin embargo, queda un residuo de incidentes que traspasan la frontera de lo puramente racional y que entrarían de lleno en el campo de lo paranormal. El investigador y escritor Sebastián Rodríguez Galindo, que ha profundizado en la relación entre las apariciones marianas y los fenómenos psíquicos, afirma:

"La parapsicología, con el avance que día a día se va produciendo en el campo de la investigación científica, va dejando atrás los procesos cuasi-milagrosos, los sensacionalismos místicos y la parafernalia sobrenatural que rodea a los fenómenos aparicionistas, al apartar tal fenomenología de lo que simplemente son procesos naturales y causas típicamente físicas, que incluso pueden experimentarse demostrativamente con la ayuda de la tecnología científica y la investigación seria y rigurosa".

Por lo antedicho es muy claro que apariciones y visiones, cuando son testimonios sinceros y no inventos, son fenómenos mentales que se desencadenan en aquellas personas predispuestas por una mística envolvente que les ha sido inculcada opresivamente. He hablado ya en otros textos del fantástico, y en buena medida aún mal conocido, poder de la mente sobre el cuerpo y su capacidad ilimitada de generar trastornos psico-(visiones)-somáticos(estigmas), así como de curar patologías ("milagros"). Cada cual ve lo que quiere, o mejor dicho, lo que su religión y su entorno le enseñan y le han convencido que es lo que tiene que ver. Cada milagro parece tallado a imagen y semejanza de la fe de cada uno. Es imposible que un budista tenga una aparición y diga que es la Virgen María o que ésta se aparezca a un Testigo de Jehová diciendo que es la madre de Dios.




Pero cuando estas explicaciones no aplican...

Las precedentes consideraciones son aplicables solo a los videntes "honestos". La experiencia de historiadores y expertos, incluso de la propia Iglesia católica, indica que muchísimas mariofanías son lisa y llanamente fraudes. Fraudes inventados por el propio vidente, que busca notoriedad, beneficios económicos o, más benévolamente, para convencer a otros de sus propias creencias. Pero más comunes y perversos son los fraudes pergeñados por los clérigos locales para la reafirmación de la fe y de los postulados de su religión, mediante persuasiones o presiones sobre personas humildes y poco instruidas. Es difícil no ver en estos casos una contraofensiva estratégica premeditada y muy oportunista, para enfrentar situaciones adversas a la fe y a la doctrina católicas, tanto locales como internacionales. La aparición mariana se produce en muchos casos "casualmente" en el contexto de alguna convulsión social "inconveniente" para los designios de Dios: una guerra incipiente o en curso, una revolución poco contemplativa con el cristianismo, una crisis socio-política que puede cuestionar el poder del clero, desavenencias intestinas entre fracciones religiosas (léase Medjugorje). Todos hechos que desacreditan por sí solos la verosimilitud de una aparición. Es como si la Virgen tomara partido en el asunto. Casi siempre se hace decir a María lo que los sacerdotes quieren oír, o sea, apariciones "a medida". Así "oímos" decir a la madre de Dios:

- "Yo soy la siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios, por quien se vive... Estoy para prodigar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa a todos los moradores de esta tierra" (Virgen de Guadalupe, México, 1531). Durante la conquista española, invocación necesaria para el proceso de "evangelización" de los indígenas, en substitución de sus anteriores dioses.

- "Este globo que ves (a los pies de la Virgen) representa al mundo entero, especialmente Francia y a cada alma en particular. Estos rayos simbolizan las gracias que yo derramo sobre los que las piden" (Virgen de la Medalla Milagrosa, Francia, 1830). "Consagra tu parroquia al Santísimo e Inmaculado Corazón de María" (Nuestra Señora de las Victorias, Francia, 1836, a un sacerdote). "La gente no observa el Día del Señor, continúan trabajando sin parar los Domingos. El tiempo de Cuaresma es ignorado. La desobediencia y el pasar por alto los mandamientos de Dios son las cosas que hacen que la mano de mi Hijo sea más pesada" (Virgen de La Salette, Francia, 1846). Estos tres casos tienen en común la deriva de la sociedad francesa hacia la secularización (cf. infra).

- "Vengo al mundo para pedir que Rusia sea consagrada a mi Inmaculado Corazón, y pido que los primeros sábados de cada mes se hagan comuniones en reparación por todos los pecados del mundo. Si mis deseos se cumplen, Rusia se convertirá y habrá paz, si no Rusia repartirá sus errores alrededor del mundo, trayendo nuevas guerras y persecuciones a la Iglesia" (Virgen de Fátima, Portugal, 1917). En respuesta a la Revolución Bolchevique, que llevó a Rusia a ser un país comunista y ateo.

- "Mi divino Hijo Jesús y Señor Nuestro está hastiado de las muchas y graves ofensas que se le infieren por tantos pecados contra la santa pureza. Le provoca desatar un diluvio de castigos..., pero mi intercesión se ha interpuesto para que tenga compasión una vez mas, por eso pido en desagravio oración y penitencia. Suplico íntimamente a los sacerdotes que amonesten a los hombres para que no sigan en la liviandad. Nuestro Señor, mi Divino Hijo Jesús, concederá copiosamente su misericordia, mientras los buenos recen por sus hermanos que permanecen en el pecado. Es preciso informar cuanto antes, al Supremo Pastor de la Iglesia Católica, el Papa Pío XII, mi deseo de que esta hora de gracia sea conocida y extendida por todo el mundo. La hora de gracia será un  acontecimiento de numerosas y grandes conversiones, almas totalmente endurecidas en el mal y frías como este mármol, tocados por la divina gracia volverán a ser amantes y fieles a Dios" (Rosa Mística, Montichiari, Italia, 1947, en sucesivas apariciones). Coincide con el nacimiento de la República Italiana, cuando el 2 de junio de 1946 un referendum popular abolió la monarquía, con crecimiento de la izquierda y la presencia de un poderoso Partido Comunista, generando grandes temores en el clero italiano por una posible toma de posesión comunista.

- "Digan a los niños pequeños que recen por Francia, ya que su necesidad es grande. Recen por Francia, que en estos días se encuentra en gran peligro" (Nuestra Señora de la Oración, Francia, diciembre de 1947). Luego de las elecciones presidenciales en enero de ese año, en las que triunfó el socialismo.

Otra muestra de oportunismo y manipulación es cuando en 1858 se le hace decir a la Virgen de Lourdes: "Soy la Inmaculada Concepción". Recordemos que tan solo cuatro años antes, el dogma de la Inmaculada Concepción de María había sido promulgado por Pío IX, por lo que esta frase confirmaba que la definición del Papa había sido acertada y aprobada en el cielo. Para encubrir el fraude, la Iglesia dice que la humilde Bernadette, en su ignorancia, no podía conocer el significado de esas palabras. Sin embargo, con lo piadosa que era, debía de haber oído al párroco hablar de la Inmaculada Concepción. Y entonces lo "introdujo" en el mensaje mariano. Algunas veces el "mensaje" linda con lo absurdamente prosaico, como una aparición en 1843 en Cataluña que dijo: "Te exhorto por tu alma que exhortes a las almas de los curas de las parroquias... (y nombra cuatro)... para que pidan a la gente que pague los diezmos y todos los impuestos de la Iglesia, y que restituyan lo que poseen que no es suyo a sus verdaderos propietarios en el plazo de 30 días... y que observen la santificación del Domingo". Pero por lo general, los mensajes no necesitan de un escenario específico, ya que tienen como objetivo el enfrentar el decaimiento de la fe y los avances inexorables de las posturas irreligiosas y secularizantes. Se repite entonces incansablemente: llamar a todos mis hijos a la conversión... aumentar la fe... recen el Rosario todos los días... orar, orar, orar... ayuno, sacrificio y penitencia... rogad por los pecadores... vengo para borrar el pecado... promesa de felicidad y milagros para quienes obedezcan... infierno para los pecadores... soy la Inmaculada Concepción (por supuesto después de 1854)... levantar un templo para su adoración en el lugar... promesas de salvación eterna... anunciar cataclismos y hambrunas... paz, paz, paz, pero solo la hallarán si la humanidad vuelve a Dios... Y después de cada aparición... decenas de conversiones, milagros y curaciones, por supuesto. 

Pero por si no entendieron los mensajes... hay amenazas! Como ejemplos, aquí van algunas "perlas":

- Reina de la Paz (Medjugorje, 1981): "Yo rogaré para que Dios no los castigue. ¡Ustedes no saben, no pueden ni imaginar lo que Dios va a enviar al mundo!".

- Virgen de La Salette: "La desobediencia y el pasar por alto los mandamientos de Dios son las cosas que hacen que la mano de mi Hijo sea más pesada".

- Virgen de Fátima: "Cuando viereis una noche alumbrada por una luz desconocida sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo sus crímenes por medio de la guerra, del hambre, de la persecución de la Iglesia y del Santo Padre. Habéis visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores".

- Nuestra Señora de Garabandal (España, 1961): "Tenemos que ser muy buenos. Y si no lo hacemos vendrá un castigo. Ya se está llenando la copa, y si no cambiamos vendrá un castigo". "Como no se ha cumplido y no se ha hecho conocer al mundo mi mensaje del 18 de octubre de 1961, os diré que éste es el último; antes la copa se estaba llenando ahora está rebosando. Ya estáis en los últimos avisos. Debéis evitar la ira de Dios sobre vosotros con vuestros esfuerzos".

- Nuestra Señora de Akita (Japón, 1973): "Para que el mundo conozca su ira, el Padre Celestial está preparado para infligir un gran castigo sobre toda la humanidad. Como te dije, si los hombres no se arrepienten y se mejoran, el Padre infligirá un terrible castigo a toda la humanidad. Será un castigo mayor que el diluvio, tal como nunca se ha visto antes. Fuego caerá del cielo y eliminará a gran parte de la humanidad, tanto a los buenos como a los malos, sin hacer excepción de sacerdotes ni fieles. Los sobrevivientes se encontrarán tan desolados que envidiarán a los muertos. Las únicas armas que les  quedarán serán el rosario y la señal dejada por mi Hijo".

- Virgen de Wisconsin (USA, 1859): "Si ellos no se convierten y no hacen penitencia, mi Hijo se verá obligado a castigarlos".

En un contexto más amplio, el oportunismo de las apariciones puede abarcar toda una época histórica o un largo período de tiempo. Un claro ejemplo son las mariofanías que sucedieron en Francia en el siglo XIX, cuando se presagiaban cambios religiosos que perjudicarían a los católicos. Al respecto presento otro extracto de la conversación entre los escritores Augias y Vannini (cf. supra):

No es de extrañar que un gran número de apariciones se produjera en Francia en el siglo XIX. Francia era el país de la Revolución y de Napoleón, es decir, el país donde fue más fuerte la secularización y la descristianización. Incluso después de la Restauración (1815) la ideología laica y revolucionaria siguió haciéndose oír, a menudo en su apariencia anticristiana: socialismo, monarquía «burguesa» de Luis Felipe (1848), la Comuna de París (con el fusilamiento del Arzobispo y de dos jesuitas), la Tercera República y su legislación antieclesiástica. Así pues, desde un punto de vista estrictamente histórico no es sorprendente que justo en Francia, se haya producido gran número de apariciones, cuyo sentido se encuentra en el intento de reconducir a la fe tradicional para combatir este proceso. La serie comienza en 1830 en París, días antes del estallido de la "Revolución de julio", con las apariciones a Catherine Labouré, una novicia de la Congregación de las Hijas de la Caridad, de infancia extremadamente infeliz. María le aseguró que protegería al convento. Luego se volvió a aparecer dos veces más en el mismo año y pidió a la joven que hiciera acuñar una medalla con su imagen. De esa medalla, difundida en millones de ejemplares en todo el mundo, se dice que es «milagrosa» debido a los numerosos prodigios que se le han atribuido. Las apariciones fueron reconocidas por la Iglesia y esta María pasó a conocerse como la Virgen de la Medalla Milagrosa. Luego siguen muchas otras mariofanías, Nuestra Señora de las Victorias en 1836, la Virgen de la Salette en 1846, incluida la más famosa, la de Lourdes, en 1858.

Veamos, como ejemplo típico de la combinación de diferentes fraudes y manipulaciones, el conocido caso de Medjugorje.



Las apariciones de Medjugorje

En ese pueblo de la actual Bosnia-Herzegovina, el 24 de junio de 1981, tres chicas de 15, 16 y 17 años, Ivanka y Vicka Ivanković y Mirjana Dragičević, declararon haber visto en una nube sobre el Monte Podrbdo una figura femenina luminosa con un niño en sus brazos, identificándola como la Virgen María. Al día siguiente, acompañadas por tres jóvenes más, las chicas volvieron a subir la colina y la Virgen se apareció nuevamente a todo el grupo, teniendo un breve diálogo con Ivanka sobre su madre, fallecida unos meses antes. A partir de ese día María se apareció muchísimas veces y en distintos lugares, frente a un público cada vez más numeroso, incluso hasta nuestros días. Los videntes afirmaron tener desde entonces apariciones individuales (cotidianas para algunos, mensuales o anuales para otros), en el lugar donde ellos se encontraran, y comenzaron a difundir mensajes para la humanidad de parte de la Virgen. Medjugorje empezó a ser visitado por un número cada vez mayor de curiosos y peregrinos que afirman ver signos y figuras luminosas en el cielo. Los seis videntes fueron interrogados muchas veces y empezaron a aparecer algunas contradicciones: uno de los jóvenes dijo no haber visto nunca la aparición. Algunos especialistas advierten que los mensajes marianos anteriores a 1984 contienen aberraciones y errores doctrinales que ponen en duda su veracidad. La actual parroquia de Medjugorje está a cargo de los franciscanos, y la Virgen habría tomado repetidamente partido a favor de ellos en su controversia con el Obispo de Mostar, que era quien gobernaba eclesiásticamente la parroquia. El 25 de junio de 1985,  Dragičević afirmó haber recibido un pergamino de la Virgen que contiene diez secretos y que, según la vidente, estaría hecho de un material especial en el que todos leen algo diferente, con excepción de las tres primeras videntes que sí pueden leer allí los secretos. Hasta ahora, el pergamino solo ha sido visto por unos pocos familiares de Dragičević. Los diez secretos se darían a conocer al mundo entero tres días antes de que ocurran los hechos. Los seis videntes, hoy adultos, se han convertido en místicos católicos, misioneros, conferencistas y escritores, dedicados a difundir por el mundo la historia y los mensajes de la aparición.

Según el teólogo francés René Laurentin, en abril de 1986 M. Žanić, Obispo de Mostar ya fallecido, anuncia que va a darse un juicio negativo sobre las apariciones en el mes de mayo, y se presenta en Roma para proponer dicho juicio a la Congregación para la Doctrina de la Fe. Pero el Cardenal Ratzinger le retira la capacidad de emitir tal juicio, que será transferida a la Conferencia Episcopal yugoslava. Esto es también confirmado por la historiadora Sylvie Barnay: "Por primera vez (en la historia de los juicios de la Iglesia sobre apariciones), el Obispo del lugar, el único habilitado para tomar la decisión, ha sido efectivamente desprovisto del expediente cuando se disponía a emitir un juicio negativo". El 26 de mayo de 1998 la Congregación para la Doctrina de la Fe declaraba: "Con base en las investigaciones efectuadas hasta ahora, no es posible afirmar el carácter sobrenatural de estas apariciones o revelaciones". Sin embargo, muy oportunamente agrega, no sea cosa que se arruine el negocio: "Las numerosas reuniones de fieles que, desde diferentes partes del mundo, acuden a Medjugorje, inspirados tanto por motivos de fe como por otros varios, requieren la atención y el cuidado pastoral primeramente del obispo diocesano, y con él, también de los otros obispos, para que, en Medjugorje y en todo aquello que esté relacionado con ello, sea promovida una sana devoción a la bienaventurada Virgen María, de acuerdo con la enseñanza de la Iglesia". Y el Papa Juan Pablo II, para rematar esto, "manifestó su deseo de ir a Medjugorje y ha dado muestras repetidas de apoyo a los encuentros que allí ocurren". El Cardenal Bertone, ex-Secretario de Estado de la Santa Sede y antiguo secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, escribió en 2007: "Las declaraciones del Obispo de Mostar reflejan una opinión personal, no son un juicio definitivo y oficial de la Iglesia. Las comprobaciones deben por tanto continuar. Mientras tanto se permiten las peregrinaciones privadas con acompañamiento pastoral. Finalmente, todos los peregrinos católicos pueden reunirse en Medjugorje, lugar de culto mariano donde es posible realizar toda expresión de cualquier forma de devoción". Y la jerarquía eclesiástica aún no da el brazo a torcer y el 17 de marzo de 2010, la Oficina de prensa de la Santa Sede anunciaba la creación de una comisión de investigación internacional sobre Medjugorje, bajo la autoridad de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Todavía no hay novedades.

Hay muchas voces disidentes dentro de la propia Iglesia. En la página web de la Diócesis de Mostar-Duvno se publicó un texto del Obispo Ratko Peric, donde afirma que todas las apariciones son falsas, basado en un estudio de las investigaciones realizadas por distintas comisiones entre 1982 y 2016. Concluye que "la Virgen no se ha aparecido en Medjugorje". El Obispo exorcista de Isernia-Venafro (Italia), Andrea Gemma, interrogado por el diario on-line Petrus, el 6 de mayo de 2008, declaraba: "Es un fenómeno absolutamente diabólico, alrededor del cual gravitan numerosos intereses ocultos".  Se lamenta que el dinero gravite en torno al fenómeno con las peregrinaciones, el alojamiento, las ventas de artilugios. Y critica severamente a los videntes: "Son desobedientes a la Iglesia, y habrían tenido que retirarse en la vida privada en vez de continuar propagando sus mentiras con un objetivo lucrativo, ¡haciéndole el juego al diablo! (...) Los impostores de Medjugorje continúan viviendo cómodamente en el mundo sin mostrar ningún tipo de amor, ni para Dios ni para la Iglesia". Quien también invoca al diablo es el Cardenal José Saraiva Martins, Prefecto emérito de la Congregación para las Causas de los Santos, en una entrevista concedida el 12 de enero de 2010: "No sé si estas apariciones han sido inventadas o si tienen que ver con intereses económicos; lo que es seguro, en casos así, es que en ello puede estar la mano del diablo. Pero Dios es tan grande que él sabe cómo servirse incluso del mal para el bien de la humanidad. No hay ninguna duda: las apariciones no deberían ser consideradas como auténticas, en tanto no estén aprobadas por la Iglesia en la persona del Santo Padre". Incluso hay oposiciones a este fenómeno desde lugares católicos fundamentalistas. Miren por donde se sale para decir que la aparición es falsa. 

Leemos en https://www.vaticanocatolico. com/virgen-de-medjugorje/:

Según la vidente Ivanka Ivanković: "La Madonna siempre hace hincapié en que no hay sino un solo Dios y que la gente ha aplicado la separación antinatural. No se puede creer que uno es un verdadero cristiano si no respeta las otras religiones también". "La Madonna dice que las religiones están separadas en la tierra, pero su Hijo acepta personas de todas las religiones". "¿La Santísima Virgen pide que todas las personas sean católicas? Respuesta: No. La Santísima Virgen dice que todas las religiones son queridas por Ella y su Hijo". Esta es la total apostasía del mensaje de Medjugorje. Es un rechazo del dogma católico, es un rechazo del dogma "fuera de la Iglesia católica no hay salvación", y es un rechazo total de la clara enseñanza del Evangelio sobre la necesidad de creer en Jesucristo, el Hijo de Dios, para la salvación. Esto demuestra que Medjugorje, como el resto de las apariciones falsas modernas, es un engaño del diablo. Los que están al tanto de estos hechos y se niegan a rechazarla como una aparición falsa, están rechazando la fe católica.

Hay un elemento subyacente en la elaboración de este mito y es el conflicto existente en esa época entre franciscanos y diocesanos por la administración de las parroquias de la ex-Yugoslavia, que no me detendré aquí a analizar. El propio Nuncio Apostólico en Croacia, Javier Lozano, relata en el 2019 sus impresiones:

Lo que saqué en claro desde el primer momento es que aquellos seis adolescentes presuntamente videntes, en torno a los cuales se construye la quimera Medjugorje, eran parte activa y beligerante de la “política franciscana” de no soltar las parroquias bajo su jurisdicción. En pocas palabras: se trataba de dejar bien claro que la Señora que hablaba a los niños, estaba de parte de los frailes y en contra de los curas (...) No deja de ser sorprendente (o aberrante) que los videntes anuncien con anticipación y precisión cuándo se aparecerá la Virgen y que, con todo desparpajo, comuniquen (ya solos o en grupo) textualmente lo que la Señora les ha encargado transmitir. Y esto no una vez ni dos, sino centenares de revelaciones puntuales, detalladas y a veces contradictorias entre sí o con las verdades que enseña el catecismo de la Iglesia. Ante un tal desbarajuste de ideas y doctrina, durante estos casi cuarenta años de revelaciones marianas, divinas, delirantes y dementes, el actual Obispo de Mostar, Mons. Ratko Perić no puede menos que distanciarse de los presuntos videntes. Pensaba en mis experiencias en la Yugoslavia de Tito: las luchas por las parroquias en Mostar, el regocijo de los dirigentes comunistas ante el espectáculo, el teatrillo de los niños videntes que arrodillados abrían la boca y mostraban la hostia con los ojos vueltos y cara transida de fervor, el gran negocio y comercialización de la devoción a la Virgen, los engaños, las falsas promesas, la fe infantil de muchos (...) En conclusión, Medjugorje es un lugar sainetesco y lleno de contradicciones al que cada año concurren miles y miles de personas que rezan, participan en los sacramentos y muchos de ellos se convierten. Los eventos relatados, los testimonios de testigos, las declaraciones de autoridades eclesiásticas, los negocios, los dineros, los engaños parecerían condenar sin apelación el fenómeno Medjugorje.

La vida de los videntes es otro asunto de discusión en el seno de la Iglesia. Ninguno ha escogido llevar una vida religiosa o relativamente modesta, están todos casados y tienen niños. Las investigaciones periodísticas han acusado a algunos de los videntes de haberse beneficiado de las apariciones, al convertirse en propietarios de hoteles, centros turísticos y empresas que promueven las peregrinaciones. Según Adriana Díaz Lópes de la revista brasileña Veja, se han enriquecido considerablemente gracias a las numerosas conferencias, a los productos derivados, y a espectáculos en torno a Medjugorje.




Un "bestseller" pro-mariano

Un libro de gran difusión en el mundo, con muchos millones de ejemplares vendidos y varias reediciones, es el del Padre René Laurentin (1917-2017), teólogo francés estudioso de las apariciones, autor de casi 160 libros sobre mariología, apariciones y otros temas religiosos. El libro en cuestión es "Apariciones actuales de la Virgen María" (Ed. Rialp, Madrid 1991), que se puede leer en la web (https://mercaba. org/ARTICULOS/A/apariciones_marianas-ReneLaurentin-RIALP.pdf). Lo he leído en su casi totalidad, intrigado por conocer la opinión y los argumentos de este sacerdote tan versado en mariofanías, esperanzado en que un destello de raciocinio pudiera iluminar sus palabras aunque fuera un sacerdote. Pero me ha decepcionado profundamente. No es imparcial, está comprometido y atado por su religión y sus creencias. Intenta darle una pátina científica a sus estudios, pero están inexorablemente sesgados por sus convicciones.

Sus interpretaciones de las características de la virgen aparecida son infantiles y tendenciosas. Por ejemplo dice: "El vestido difiere de una aparición a otra", y describe las vestimentas de la Virgen en varias ocasiones. Y se explaya sobre el significado de las distintas formas de vestir, diciendo que "la que se aparece se reviste de signos que permiten ser reconocida en relación con el mensaje que pronuncia", con lo cual da por verdaderas esas apariciones. En particular, es significativo que al describir el manto azul de la Virgen de Guadalupe, salpicado de estrellas, adhiera a versiones totalmente absurdas y descalificadas diciendo que "los astrónomos han encontrado en ellas la forma de diversas constelaciones": Más adelante justifica que la Virgen aparecida "no tiene siempre la misma edad... aunque se aparece siempre joven", diciendo "porque la eternidad es juventud... permite a Nuestra Señora no solamente hacerse contemporánea de todos los tiempos, sino también aparecerse según diferentes edades de su vida". También con esto está aceptando la veracidad de las mariofanías. Y luego leemos: "Las apariciones no tienen por misión comunicarnos lo absoluto, sino facilitarnos una visión limitada. Por ello, la palabra de un vidente no tiene el valor propio de la Escritura, que es Palabra de Dios. Un vidente también proporciona un eco tamizado, limitado, condicionado, de las inspiraciones de Dios". ¿Esto es apertura de mente para una aproximación científica a las mariofanías? Más adelante dice: "Importa aquí no caer en las trampas de la filosofía idealista: Dios, Cristo, la Virgen, existen. Se les puede encontrar. Pueden comunicarse verdaderamente, porque si toda comunicación tiene un aspecto subjetivo, como acto propio del sujeto, también es objetiva en la medida en la que remite a un objeto: Dios, Cristo, la Virgen, que nos dan el medio de alcanzarlos objetivamente de muchas maneras: por la fe pura y, excepcionalmente, por las apariciones, que son un viático en el camino hacia Dios. Nos acercan unos mensajes acomodados a nuestra mentalidad terrena". A partir de esto no le creo una sola palabra más, se ha autodesacreditado en su pretensión de investigador serio de estos fenómenos. Sobre el objetivo de las apariciones apunta: "Su función no es, en absoluto, completar el Evangelio, en el que Cristo ha dicho ya todo lo que es necesario para la Salvación, sino solamente volverlo a poner ante nuestros ojos ciegos y nuestros oídos sordos; actualizarlo en función de tiempos y lugares nuevos, manifestar nuevas virtualidades del Evangelio, manifestar su vitalidad. Las apariciones conciernen menos a la fe que a la esperanza, decía Tomás de Aquino. Orientan el porvenir. Vivifican el Evangelio en situaciones históricas o geográficas nuevas. Estos signos sensibles vuelven a expresar su proximidad, su presencia, su familiaridad y su potencia, que ellos hacen fructificar. Las apariciones tienen así bien acreditado un papel que jugar, y, una vez comprendido ese papel, se las debería acoger con alegría, como una gracia de Dios, como una estrella en la noche de la fe. Si Dios, compadecido por la negligencia de los hombres, envía a su Hijo o a Nuestra Señora para volverles a decir, con dardos de fuego y de luz, lo que ellos han olvidado, para convertirlos, para comprometerlos proféticamente en la historia de la Salvación, esto es una Buena Noticia, y quizá una noticia urgente en esta hora del mundo". ¿Cuales son los argumentos racionales que sustentan todo eso? Está simplemente actuando como un sacerdote que predica su fe, disfrazado bajo el atuendo de un científico que intenta echar luz sobre un fenómeno.

Así, después de un comienzo prometedor por su apariencia de imparcialidad, nos va llevando poco a poco a la apología de las apariciones. Sus páginas solo lograron que me convenciera aún más de la falsedad de las mismas, de la repetición de discursos convenientes para la Iglesia, de la inverosimilitud de las situaciones, de la universalidad de la ignorancia, la pobreza mental y el adoctrinamiento de los videntes, del complot del clero... Presenta un sinnúmero de apariciones recientes envolviéndolas en una atmósfera religiosa sofocante, donde la mirada crítica imparcial no tiene lugar, y todo es interpretado desde un solo punto de vista: el de la doctrina y los dogmas de la Iglesia católica. Y la última parte se transforma lisa y llanamente en una prédica sacerdotal sobre las virtudes de la Santa Madre Iglesia, la verdad de la Revelación y de los dogmas católicos, la adoración y obediencia al Creador, la necesidad de arrepentirse de los pecados para ir al Cielo. "Solo Dios tiene la solución de los problemas". Y, para disimular un poco su sesgo aunque sin lograrlo en absoluto, al final comenta unas pocas apariciones que no son creíbles. En definitiva, en lugar de proponer un abordaje crítico e imparcial de las manifestaciones marianas, con argumentos serios y comprobables, lleva gradual e insidiosamente al lector a creer ciegamente en ellas.




Me quedan algunas dudas...

Si el asunto es transmitir el mensaje de Dios y que conozcan a su madre, ¿por qué la Virgen no se revela en el estadio, durante la final de la Copa del Mundo de fútbol, cuando media humanidad está prendida al televisor? No se aparece ni a Dawkins, ni a Eslava Galán, ni a Vallejo, ni a Pepe Rodríguez, ni a Puente Ojea... ni a otros centenares de librepensadores de hoy en día. Ni se apareció a los ya fallecidos Deschner, Hitchens, Russell, Niestche, Hawking, Sagan, considerados como los grandes paladines del ateísmo de las últimas décadas. ¿O a algún rey, emperador, presidente, referente cultural, científico, filósofo... capaz de transmitir gracias a su ascendencia sobre las poblaciones, el mensaje de su real existencia? Y de últimas, ¿por qué no se me aparece a mí? ¿Qué le cuesta? Yo no me considero referente de nada, pero por lo menos dejaría de escribir diatribas contra la religión ya que, como científico que me considero, lo tomaría como una prueba irrefutable de la existencia de Dios, y me dedicaría a pontificar sobre la veracidad de la revelación y de la Biblia.

Alberto Cirio




Nota 1: 
Para quien interese, en
https://es.wikipedia.org/wiki/Aparición_mariana 
se encuentra una lista de las más renombradas apariciones marianas, de las aprobadas por la Iglesia católica, por las Iglesias locales, por la Iglesia ortodoxa copta, por la Comunión anglicana, así como de las no aprobadas o de dudosa veracidad.

Nota 2: 
Para profundizar en muchos aspectos de este texto recomiendo la lectura de la obra "Las leyendas de apariciones marianas y el imaginario colectivo", de Salvador Rodríguez Becerra, Catedrático de Antropología Social de la Universidad de Sevilla (Etnicex, 6, 2014, pp. 101-121, ISSN 2172-7635). 

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(*) Nota Final:

El autor de esta publicación es "Alberto Cirio", fiel seguidor y colaborador de este Blog; quien amablemente me solicitó el compartir este artículo con el resto de los lectores; y al no estar en contra de la filosofía del Blog, es un honor para mí el poder publicarlo. El mismo "Alberto" se encargará de responder las dudas de los lectores a través de los comentarios.

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"Los seres humanos nunca hacen el mal de manera tan completa y feliz como cuando lo hacen por una convicción religiosa"

Blaise Pascal