lunes, 9 de febrero de 2026

Buenas y Malas Razones para Creer




Buenas y Malas Razones para Creer


Espero que te lo pienses muy bien antes de creer una sola palabra de lo que te digan”


20 octubre, 2009


Querida Juliet:

Ahora que has cumplido 10 años, quiero escribirte acerca de una cosa que para mi es muy importante. ¿Alguna vez te has preguntado cómo sabemos las cosas que sabemos? ¿Cómo sabemos, por ejemplo, que las estrellas que parecen pequeños alfilerazos en el cielo, son en realidad gigantescas bolas de fuego como el Sol, pero que están muy lejanas? ¿Y cómo sabemos que la Tierra es una bola más pequeña, que gira alrededor de esas estrellas, el Sol?

La respuesta a esas preguntas es «por la evidencia». A veces, «evidencia» significa literalmente ver (u oír, palpar, oler) que una cosa es cierta. Los astronautas se han alejado de la Tierra lo suficiente como para ver con sus propios ojos que es redonda. Otras veces, nuestros ojos necesitan ayuda. El «lucero del alba» parece un brillante centelleo en el cielo, pero con un telescopio podemos ver que se trata de una hermosa esfera: el planeta que llamamos Venus. Lo que aprendemos viéndolo directamente (u oyéndolo, palpándolo, etc.) se llama «observación».

Muchas veces, la evidencia no sólo es pura observación, pero siempre se basa en la observación. Cuando se ha cometido un asesinato, es corriente que nadie lo haya observado (excepto el asesino y la persona asesinada). Pero los investigadores pueden reunir otras muchas observaciones, que en un conjunto señalen a un sospechoso concreto. Si las huellas dactilares de una persona coinciden con las encontradas en el puñal, eso demuestra que dicha persona lo tocó. No demuestra que cometiera el asesinato, pero además pueda ayudar a demostrarlo si existen otras muchas evidencias que apunten a la misma persona. A veces, un detective se pone a pensar en un montón de observaciones y de repente se da cuenta que todas encajan en su sitio y cobran sentido si suponemos que fue Fulano el que cometió el asesinato.

Los científicos -especialistas en descubrir lo que es cierto en el mundo y el Universo- trabajan muchas veces como detectives. Hacen una suposición (ellos la llaman hipótesis) de lo que podría ser cierto. Y a continuación se dicen: si esto fuera verdaderamente así, deberíamos observar tal y cual cosa. A esto se llama predicción. Por ejemplo si el mundo fuera verdaderamente redondo, podríamos predecir que un viajero que avance siempre en la misma dirección acabará por llegar a mismo punto del que partió. Cuando el médico dice que tienes sarampión, no es que te haya mirado y haya visto el sarampión. Su primera mirada le proporciona una hipótesis: podrías tener sarampión. Entonces, va y se dice: «Si de verdad tiene el sarampión, debería ver….» y empieza a repasar toda su lista de predicciones, comprobándolas con los ojos (¿tienes manchas?), con las manos (¿tienes caliente la frente?) y con los oídos (¿te suena el pecho como suena cuando se tiene el sarampión?). Sólo entonces se decide a declarar «Diagnostico que la niña tiene sarampión». A veces, los médicos necesitan realizar otras pruebas, como análisis de sangre o rayos x, para complementar las observaciones hechas con sus ojos, manos y oídos.

La manera en que los científicos utilizan la evidencia para aprender cosas del mundo es tan ingeniosa y complicada que no te la puedo explicar en una carta tan breve. Pero dejemos por ahora la evidencia, que es una buena razón para creer algo, porque quiero advertirte en contra de tres malas razones para creer cualquier cosa: se llaman «tradición», «autoridad» y «revelación».


Empecemos por la tradición. Hace unos meses estuve en televisión, charlando con unos 50 niños. Estos niños invitados habían sido educados en diferentes religiones: había cristianos, judíos, musulmanes, hindúes, sijs… El presentador iba con el micrófono de niño en niño, preguntándoles lo que creían. Lo que los niños decían demuestra exactamente lo que yo entiendo por «tradición». Sus creencias no tenían nada que ver con la evidencia. Se limitaban a repetir las creencias de sus padres y de sus abuelos, que tampoco estaban basadas en ninguna evidencia. Decían cosas como «los hindúes creemos tal y cual cosa», «los musulmanes creemos esto y lo otro», «los cristianos creemos otra cosa diferente».

Como es lógico, dado que cada uno creía cosas diferentes, era imposible que todos tuvieran razón. Por lo visto, al hombre del micrófono esto le parecía muy bien, y ni siquiera los animó a discutir sus diferencias. Pero no es esto lo que me interesa de momento. Lo que quiero es preguntar de dónde habían salido sus creencias. Habían salido de la tradición. La tradición es la trasmisión de creencias de los abuelos a los padres, de los padres a los hijos, y así sucesivamente. O mediante libros que se siguen leyendo durante siglos. Muchas veces, las creencias tradicionales se originan casi de la nada: es posible que alguien las inventara en algún momento, como tuvo que ocurrir con las ideas de Thor y Zeus; pero cuando se han transmitido durante unos cuantos siglos, el hecho mismo de que sean muy antiguas las convierte en especiales. La gente cree ciertas cosas sólo porque mucha gente ha creído lo mismo durante siglos. Eso es la tradición.

El problema con la tradición es que, por muy antigua que sea una historia, es igual de cierta o de falsa que cuando se inventó la idea original. Si te inventas una historia que no es verdad, no se hará más verdadera porque se trasmita durante siglos, por muchos siglos que sean.

En Inglaterra, gran parte de la población ha sido bautizada en la Iglesia Anglicana, que no es más que una de las muchas ramas de la religión cristiana. Existen otras ramas, como la ortodoxa rusa, la católica romana y la metodista. Cada una cree cosas diferentes. La religión judía y la musulmana son un poco más diferentes, y también existen varias clases distintas de judíos y de musulmanes. La gente que cree una cosa está dispuesta a hacer la guerra contra los que creen cosas ligeramente distintas, de manera que se podrá pensar que tienen muy buenas razones -evidencias- para creer lo que creen. Pero lo cierto es que sus diferentes creencias se deben únicamente a diferentes tradiciones.

Vamos a hablar de una tradición concreta. Los católicos creen que María, la madre de Jesús, era tan especial que no murió, sino que fue elevada al cielo con su cuerpo físico. Otras tradiciones cristianas discrepan, diciendo que María murió como cualquier otra persona. Estas otras religiones no hablan mucho de María, ni la llaman «Reina del cielo», como hacen los católicos. La tradición que afirma que el cuerpo de María fue elevado al cielo no es muy antigua. La Biblia no dice nada de cómo o cuándo murió; de hecho, a la pobre mujer apenas se la menciona en la Biblia. Lo de que su cuerpo fue elevado a los cielos no se inventó hasta unos seis siglos después de Cristo. Al principio, no era más que un cuento inventado, como Blancanieves o cualquier otro. Pero con el paso de los siglos se fue convirtiendo en una tradición y la gente empezó a tomársela en serio, sólo porque la historia se había ido transmitiendo a lo largo de muchas generaciones. Cuanto más antigua es una tradición, más en serio se la toma la gente. Y por fin, en tiempos muy recientes, se declaró que era una creencia oficial de la Iglesia Católica: esto ocurrió en 1950, cuando yo tenía la edad que tienes tú ahora. Pero la historia no era más verídica en 1950 que cuando se inventó por primera vez, seiscientos años después de la muerte de María.

Al final de esta carta volveré a hablar de la tradición, para considerarla de una manera diferente. Pero antes tengo que hablarte de la otras dos malas razones para creer una cosa: la autoridad y la revelación.


La autoridad, como razón para creer algo, significa que hay que creer en ello porque alguien importante te dice que lo creas. En la Iglesia Católica, por ejemplo, la persona más importante es el Papa, y la gente cree que tiene que tener razón sólo porque es el Papa. En una de las ramas de la religión musulmana, las personas más importantes son unos ancianos barbudos llamados ayatolás. En nuestro país hay muchos musulmanes dispuestos a cometer asesinatos sólo porque los ayatolás de un país lejano les dicen que lo hagan.

Cuando te decía que en 1950 se dijo por fin a los católicos que tenían que creer en la asunción a los cielos del cuerpo de María, lo que quería decir es que en 1950 el Papa les dijo que tenían que creer en ello. Con eso bastaba. ¡El Papa decía que era verdad, luego tenía que ser verdad! Ahora bien, lo más probable es que, de todo lo que dijo el Papa a lo largo de su vida, algunas cosas fueron ciertas y otras no fueron ciertas. No existe ninguna razón válida para creer que todo lo que diga sólo porque es el Papa, del mismo modo que no tienes porque creer todo lo que te diga cualquier otra persona. El Papa actual ha ordenado a sus seguidores que no limiten el número de sus hijos. Si la gente sigue su autoridad tan ciegamente como a él le gustaría, el resultado sería terrible: hambre, enfermedades y guerras provocadas por la sobrepoblación.

Por supuesto, también en la ciencia ocurre a veces que no hemos visto personalmente la evidencia, y tenemos que aceptar la palabra de alguien. Por ejemplo, yo no he visto con mis propios ojos ninguna prueba de que la luz avance a una velocidad de 300.000 kilómetros por segundo, sin embargo, creo en los libros que me dicen la velocidad de la luz. Esto podría parecer «autoridad» pero en realidad es mucho mejor que la autoridad, porque la gente que escribió esos libros sí que había observado la evidencia, y cualquiera puede comprobar dicha evidencia siempre que lo desee. Esto resulta muy reconfortante. Pero ni siquiera los sacerdotes se atreven a decir que exista alguna evidencia de su historia acerca de la subida a los cielos del cuerpo de María.

La tercera mala razón para creer en las cosas se llama «revelación». Si en 1950 le hubieras podido preguntar al Papa cómo sabía que el cuerpo de María había ascendido al cielo, lo más probable es que te hubiera respondido que «se le había revelado». Lo que hizo fue encerrarse en su habitación y rezar pidiendo orientación. Había pensado y pensado, siempre solo, y cada vez se sentía más convencido. Cuando las personas religiosas tienen la sensación interior de que una cosa es cierta, aunque no exista ninguna evidencia de que sea así, llaman a esa sensación «revelación». No sólo los Papas aseguran tener revelaciones. Las tienen montones de personas de todas las religiones, y es una de las principales razones por las que creen las cosas que creen. Pero ¿es una buena razón?

Supón que te digo que tu perro ha muerto. Te pondrías muy triste y probablemente me preguntarías: «¿Estás seguro? ¿Cómo lo sabes? ¿Cómo ha sucedido?» y supón que yo te respondo: «En realidad no sé que Pepe ha muerto. No tengo ninguna evidencia. Pero siento en mi interior la curiosa sensación de que ha muerto». Te enfadarías conmigo por haberte asustado, porque sabes que una «sensación» interior no es razón suficiente para creer que un lebrel ha muerto. Hacen falta pruebas. Todos tenemos sensaciones interiores de vez en cuando, y a veces resulta que son acertadas y otras veces no lo son. Está claro que dos personas distintas pueden tener sensaciones contrarias, de modo que ¿cómo vamos a decidir cuál de las dos acierta? La única manera de asegurarse que un perro está muerto es verlo muerto, oír que su corazón se ha parado, o que nos lo cuente alguien que haya visto u oído alguna evidencia real de que ha muerto.

A veces, la gente dice que hay que creer en las sensaciones internas, porque si no, nunca podrás confiar en cosas como «mi mujer me ama». Pero éste es un mal argumento. Puedes encontrar abundantes pruebas de que alguien te ama. Si estás con alguien que te quiere, durante todo el día estarás viendo y oyendo pequeños fragmentos de evidencia, que se van sumando. No se trata de una pura sensación interior, como la que los sacerdotes llaman revelación. Hay datos exteriores que confirman la sensación interior: miradas en los ojos, entonaciones cariñosas en la voz, pequeños favores y amabilidades; todo eso es auténtica evidencia.

A veces, una persona siente una fuerte sensación interior de que alguien la ama sin basarse en ninguna evidencia, y en estos casos lo más probable es que esté completamente equivocada. Existen personas con una firme convicción interior de que una famosa estrella de cine las ama, aunque en realidad la estrella ni siquiera las conoce. Esta clase de personas tienen la mente enferma. Las sensaciones interiores tienen que estar respaldadas por evidencias; si no, no podemos fiarnos de ellas.


Las intuiciones resultan muy útiles en la ciencia, pero sólo para darte ideas que luego hay que poner a prueba buscando evidencias. Un científico puede tener una «corazonada» acerca de una idea que, de momento, sólo «le parece» acertada. En sí misma, ésta no es una buena razón para creer nada; pero sí que puede razón suficiente para dedicar algún tiempo a realizar un experimento concreto o buscar pruebas de una manera concreta. Los científicos utilizan constantemente sus sensaciones interiores para sacar ideas; pero estas ideas no valen nada si no se apoyan con evidencias.

Te prometí que volveríamos a lo de la tradición, para considerarla de una manera distinta. Me gustaría intentar explicar por qué la tradición es importante para nosotros. Todos los animales están construidos (por el proceso que llamamos evolución) para sobrevivir en el lugar donde su especie vive habitualmente. Los leones están equipados para sobrevivir en las llanuras de África. Los cangrejos de río están construidos para sobrevivir en agua salada. También las personas somos animales, y estamos construidos para sobrevivir en un mundo lleno de… otras personas. La mayoría de nosotros no tienen que cazar su propia comida, como los leones y los bogavantes; se las compramos a otras personas, que a su vez se la compraron a otras. Nadamos en un «mar de gente». Lo mismo que el pez necesita branquias para sobrevivir en el agua, la gente necesita cerebros para poder tratar con otra gente. El mar de está lleno de agua salada, pero el mar de gente está lleno de cosas difíciles de aprender. Como el idioma.

Tú hablas inglés, pero tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de vosotras habla el idioma que le permite hablar en su «mar de gente». El idioma se transmite por tradición. No existe otra manera. En Inglaterra, tu perro Pepe es a dog. En Alemania, es ein Hund. Ninguna de estas palabras es más correcta o más verdadera que la otra. Las dos se transmiten de manera muy simple. Para poder nadar bien en su propio «mar de gente», los niños tienen que aprender el idioma de su país y otras muchas cosas acerca de su pueblo; y esto significa que tienen que absorber, como si fuera papel secante, una enorme cantidad de información tradicional. (Recuerda que «información tradicional» significa, simplemente, cosas que se transmiten de abuelos a padres y de padres a hijos.) El cerebro del niño tiene que absorber toda esta información tradicional, y no se puede esperar que el niño seleccione la información buena y útil, como las palabras del idioma, descartando la información falsa o estúpida, como creer en brujas, en diablos y en vírgenes inmortales.

Es una pena, pero no se puede evitar que las cosas sean así. Como los niños tienen que absorber tanta información tradicional, es probable que tiendan a creer todo lo que los adultos les dicen, sea cierto o falso, tengan razón o no. Muchas cosas que los adultos les dicen son ciertas y se basan en evidencias, o, por lo menos en el sentido común. Pero si les dicen algo que sea falso, estúpido o incluso maligno, ¿cómo pueden evitar que el niño se lo crea también? ¿Y que harán esos niños cuando lleguen a adultos? Pues seguro que contárselo a los niños de la siguiente generación. Y así, en cuanto la gente ha empezado a creerse una cosa -aunque sea completamente falsa y nunca existan razones para creérsela-, se puede seguir creyendo para siempre.

¿Podría ser esto lo que ha ocurrido con las religiones? Creer en uno o varios dioses, en el cielo, en la inmortalidad de María, en que Jesús no tuvo un padre humano, en que las oraciones son atendidas, en que el vino se transforma en sangre…, ninguna de estas creencias está respaldada por pruebas auténticas. Sin embargo, millones de personas las creen, posiblemente porque se les dijo que las creyeran cuando todavía eran suficientemente pequeñas como para creerse cualquier cosa.

Otros millones de personas creen en cosas diferentes, porque se les dijo que creyesen en ellas cuando eran niños. A los niños musulmanes se les dice cosas diferentes de las que se les dicen a los niños cristianos, y ambos grupos crecen absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros se equivocan. Incluso entre los cristianos, los católicos creen cosas diferentes de las que creen los anglicanos, los episcopalianos, los shakers, los cuáqueros, los mormones o los holly rollers, y todos están absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros están equivocados. Creen cosas diferentes exactamente por las mismas razones por las que tú hablas inglés y tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de los dos idiomas es el idioma correcto en su país. Pero de las religiones no se puede decir que cada una de ellas sea la correcta en su propio país, porque cada religión afirma cosas diferentes y contradice a las demás. María no puede estar viva en la católica Irlanda del Sur y muerta en la protestante Irlanda del Norte.

¿Qué se puede hacer con todo esto? A ti no te va a resultar fácil hacer nada, porque sólo tienes 10 años. Pero podrías probar una cosa: la próxima vez que alguien te diga algo que parezca importante piensa para tus adentros: «¿Es ésta una de esas cosas que la gente suele creer basándose en evidencias? ¿O es una de esas cosas que la gente cree por la tradición, autoridad o revelación?» Y la próxima vez que alguien te diga que una cosa es verdad, prueba a preguntarle «¿Qué pruebas existen de ello?» Y si no pueden darte una respuesta, espero que te lo pienses muy bien antes de creer una sola palabra de lo que te digan.

Te quiere,

Papá.

Richard Dawkins

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Richard Dawkins es biólogo evolutivo, nació en Nairobi, Kenya, en 1941 y se educó en la Universidad de Oxford. Comenzó su carrera como investigador en los 60, estudiando bajo la dirección del etólogo Nico Tinbergen, ganador del premio Nóbel, y desde entonces su trabajo ha girado en torno a la evolución del comportamiento. Ha obtenido las cátedras Gifford de la Universidad de Glasgow y Sidwich del Newham College de Cambridge. Además ha sido profesor de zoología de las universidades de Oxford y California, ha presentado programas de la BBC y dirigido varias publicaciones científicas. En 1995 se convirtió en el primer titular de la recién creada cátedra Charles Simony de Divulgación Científica en la Universidad de Oxford.

Autor de obras muy leídas como:

El gen egoísta (1976; segunda edición, 1989; tercera, 2006)

El fenotipo extendido (1982)

El relojero ciego (1986)

El río del Edén (1995)

Escalando el monte improbable (1996)

Destejiendo el arco iris (1998) — Dawkins, con ironía pero también con rigor científico, se enfrenta a las pseudociencias mostrando lo que son: fraude, ilusión, alucinación, error o embuste.

El capellán del diablo (2003)

The Ancestor’s Tale: A Pilgrimage to the Dawn of Evolution (2004); El cuento del antepasado: un viaje a los albores de la evolución (2008)

The God Delusion (2006); El espejismo de Dios (2007)

The Greatest Show on Earth: The Evidence for Evolution (2009) (Evolución. El mayor espectáculo sobre la Tierra)


Fuente:

https://acracia.org/buenas-y-malas-razones-para-creer/


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Ver: Top 10 de los Papas que murieron Violentamente
Ver: Top 10 de los Papas más Perversos y Malvados
Ver: Los 10 Momentos más Vergonzosos del Catolicismo     
Ver: Los 10 Aspectos más Bizarros del Catolicismo  
Ver: Los Delitos del la Iglesia Católica              





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"Todos somos ateos respecto a la mayoría de dioses en los que la humanidad ha creído alguna vez. Algunos simplemente vamos un dios más allá."

Richard Dawkins



lunes, 2 de febrero de 2026

Polémica con el Presidente Petro: “Jesús hizo el amor” (A Maria Magdalena y otras)




Presidente Petro aseguró que “Jesús hizo el amor” y la Conferencia Episcopal rechazó sus declaraciones


El presidente Gustavo Petro volvió a quedar en el centro de una controversia nacional.

Sus palabras sobre Jesús y las mujeres encendieron una reacción inmediata de la Iglesia Católica


Actualizado el 29 de Enero de 2026 09:38


Colombia entró en una nueva tormenta política, social y religiosa luego de que el presidente Gustavo Petro, en un acto público en Bogotá, afirmara que “Jesús hizo el amor” y sugiriera que el principal símbolo del cristianismo habría tenido relaciones con María Magdalena, además de calificarlo como un hombre “rodeado de mujeres”, lo que provocó una respuesta institucional sin precedentes de la Conferencia Episcopal de Colombia.

Las declaraciones se dieron durante un largo discurso en el marco del inicio de las obras para la recuperación del Hospital San Juan de Dios, donde Petro se apartó del tema sanitario y lanzó una reflexión personal sobre Jesús, la fe, el poder y la historia, mezclada con comentarios sobre las mujeres, Europa y la cultura latina.

Minutos después, el fragmento más polémico se volvió viral y abrió un debate nacional sobre los límites entre la libertad de expresión, la laicidad del Estado y el respeto por las creencias religiosas.

En medio de su intervención, el jefe de Estado aseguró que Jesús “sí hizo el amor” y planteó que pudo haber sido con María Magdalena, al sostener que “un hombre así, sin amor, no podía existir”. También afirmó que Jesús murió rodeado de mujeres que lo amaban y que eran varias, sugiriendo incluso una visión polígama del personaje central del cristianismo.

Petro fue más allá al señalar que no le gusta llamarlo “Cristo”, porque ese término, según él, lo convirtió en una figura de poder y realeza que terminó distorsionando el mensaje original de Jesús, a quien describió como un hombre revolucionario, de luz y de verdad, que fue asesinado precisamente por incomodar al poder.


¿Por qué las palabras de Petro generaron indignación en la Iglesia Católica?

Para la Iglesia Católica en Colombia, las afirmaciones del presidente no son una simple opinión histórica o filosófica, sino una interpretación que toca directamente el corazón de la fe de millones de creyentes. Desde su visión doctrinal, Jesús no es solo un líder espiritual o un personaje histórico, sino el Hijo de Dios, y su figura no puede ser tratada de manera ligera ni reducida a conjeturas sobre su vida íntima.

Por eso, el tono de la respuesta de los obispos fue firme: recordaron que Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre, y que su nombre es Santo, lo que implica un trato de respeto que va más allá del debate político o cultural.


¿Qué respondió la Conferencia Episcopal de Colombia a Petro?

La Conferencia Episcopal de Colombia emitió un comunicado oficial en el que reafirmó la fe católica en Jesucristo como Hijo de Dios y Salvador, y pidió que se respete la libertad religiosa en un país que se define como Estado social de derecho y laico.

En su mensaje, los obispos recordaron que la Constitución, la Ley de Libertad Religiosa y la jurisprudencia de la Corte Constitucional obligan al Estado y a sus funcionarios a proteger las creencias de los ciudadanos, no a intervenir en asuntos doctrinales ni a emitir juicios teológicos sobre la fe de las personas.

Además, subrayaron que el poder público debe mantener relaciones armónicas con las distintas confesiones religiosas, y que la laicidad no es una licencia para desconocer o trivializar lo que millones de colombianos consideran sagrado.


¿Qué dice la Constitución sobre la libertad religiosa frente a este caso?

El pronunciamiento de la Iglesia puso sobre la mesa un punto clave: en Colombia, la libertad religiosa es un derecho fundamental. Esto implica que cada persona puede creer, no creer o practicar su fe sin interferencias del Estado, pero también que las autoridades deben garantizar ese respeto.

Desde esa óptica, los obispos recordaron que ningún funcionario, por alto que sea su cargo, está llamado a definir o reinterpretar públicamente los contenidos de una doctrina religiosa, menos aún cuando sus palabras pueden afectar la convivencia y herir las creencias de una parte significativa de la población.

Fuente:

https://www.cronista.com/colombia/actualidad-co/presidente-petro-aseguro-que-jesus-hizo-el-amor-y-la-conferencia-episcopal-rechazo-sus-declaraciones/

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El presidente de Colombia lanza polémica frase: “Jesús hizo el amor”


- Gustavo Petro aseguró además que Jesús era polígamo, porque murió “rodeado de las mujeres que lo amaban”, porque los hombres inteligentes como él siempre son amados por las mujeres

- Dijo también que las europeas son feas y frías, “habrá una que otra” [bonita], pero no se pueden comparar con la belleza de las latinas


Por Ángel Alberto Morillo |

29/01/2026 – 01:45


Una raya más pal tigre”, como dice el refrán en Colombia. Gustavo Petro, presidente de la República, ha encendido las redes sociales una vez más tras lanzar polémicas declaraciones sobre la sexualidad de Jesús.

Durante un acto público por el inicio de las obras del Hospital San Juan de Dios, en Bogotá, Petro, en un discurso de más de tres horas, llegó a la polémica parte cuando aseguró que “Jesús hizo el amor, sí, a lo mejor, con María Magdalena, porque un hombre así sin amor no podía existir”.

Además ha dicho que él no llama Cristo a Jesús, porque “Cristo es un nombre griego y por ahí comenzaron a tirarse [desmontar] los mensajes de Jesús cuando volvieron a Cristo poder y rey”.

Señaló que Jesús fue un hombre de luz, de verdad y revolucionario, por eso “lo mataron y su mensaje está hoy [vigente], porque tenía razón”.


Las europeas no son bonitas”

No conforme con esto aseguró que Jesús era polígamo, porque murió “rodeado de las mujeres que lo amaban, eran muchas, porque los hombres inteligentes [como Jesús] siempre son amados por las mujeres no importa cómo sea su cuerpo”.

Aquí comienza entonces la peor parte del discurso, cuando en medio de su verborrea, compara a las mujeres latinas con las europeas usando un lenguaje sexista, xenófobo y denigrante: “miren a las mujeres latinas, son las más hermosas del mundo”.

Aseguró que estando en Europa ha caminado las calles de Madrid, de París, de Bruselas, pero no se ha topado con una europea bonita, “y sí, habrá alguna que otra, pero las europeas no son bonitas como las nuestras, son frías, parecen estatuas de mármol”.

En cambio, la mujer nuestra tiene el fuego en la sangre, tiene la danza, tiene la palabra. Por eso el hombre colombiano no necesita ser un macho de esos de gimnasio, porque nosotros conquistamos es bailando y hablando”, añadió.

Petro señaló que los hombres latinos “con la inteligencia y el ritmo” saben conquistar a las mujeres, “eso es algo que la civilización europea nunca terminó de entender”, soltó.

Fuente:

https://www.vidanuevadigital.com/2026/01/29/el-presidente-de-colombia-lanza-polemica-frase-jesus-hizo-el-amor/

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"Cae en la herejía": Experta en teología cuestiona discurso del presidente Petro sobre Jesús y María Magdalena


Señaló que aunque Jesús bendijo el matrimonio y tuvo cercanía con las mujeres, no hay bases sobre una relación sexual.


Andrés Felipe Lozano-Luna

enero 31, 2026 - 11:07 am


Recientemente, el presidente Gustavo Petro pronunció un extenso discurso durante la firma de un convenio con la Alcaldía de Bogotá para la recuperación del hospital San Juan de Dios.

En la intervención que se prolongó por más de cuatro horas, el mandatario no se limitó a hablar de temas del sector salud.

También abordó asuntos de coyuntura nacional, política exterior y dejó varias frases que generaron reacciones en distintos sectores del país.

Una de ellas fue el pronunciamiento en el que sostuvo que Jesús representó una demostración de amor en el mundo y sugirió una supuesta relación con María Magdalena.

Cuando volvieron a Cristo poder y rey, y nunca lo fue, fue un hombre de luz, de verdad y revolucionario, por eso lo mataron. Y su mensaje está hoy porque tenía razón. Y yo creo que Jesús hizo el amor, sí, a lo mejor con María Magdalena, porque un hombre así sin amor no podía existir. Y la mujer lo apoyó hasta el último momento. Él no murió como Bolívar, rodeado de hombres, murió rodeado de las mujeres que lo amaban”, afirmó el jefe de Estado.

Tras esas declaraciones, la doctora en Teología Catalina Bermúdez, profesora de la Universidad de La Sabana, explicó que no existe base bíblica ni histórica, para sostener una relación sentimental o sexual entre Jesús y María Magdalena, y respondió a los señalamientos hechos por el presidente Petro sobre ese vínculo.


¿Quién fue María Magdalena según la Biblia y la teología?

En diálogo con La FM, Bermúdez señaló que María Magdalena provenía de Magdala, un pueblo a orillas del lago de Genezaret.

Según los evangelios, había sido curada por Jesús de “siete demonios”, lo que pudo significar una posesión o una enfermedad.

Dijo que la teología no deduce de allí que fuera prostituta. “Se convirtió en una seguidora con una vocación especial, a quien algunos llaman la ‘apóstola de los apóstoles’”, explicó.

La doctora precisó que las lenguas semitas antiguas tienen pocas palabras para distinguir entre amor fraterno, de amistad o conyugal.

Agregó que cuando se afirma que Magdalena era amada por Jesús, se trata de una relación de seguimiento, vocación y devoción. “Es similar a como se describe al discípulo amado o al joven rico, sin connotaciones morbosas”, señaló.

Al ser consultada por la existencia de pruebas documentales sobre una relación íntima, Bermúdez fue enfática en indicar que “no existe ningún indicio, ni siquiera en las lenguas antiguas”.

Explicó que algunos textos apócrifos, de origen gnóstico y no reconocidos como revelados, hablan de Magdalena como una mujer amada por Jesús, pero con el mismo lenguaje usado para otros discípulos. “Según la revelación, Jesús fue un hombre célibe”, agregó.


¿Hay fundamento histórico para decir que Jesús tuvo una relación con Magdalena?

Bermúdez aseguró que aunque Jesús bendijo el matrimonio y tuvo cercanía con las mujeres, algo poco usual en la cultura judía de la época, no hay bases para una relación sexual.

No existen fundamentos históricos ni teológicos para sostener eso”, dijo.

>En ese sentido, señaló que el lenguaje de amor presente en los textos, se refiere a misión y cercanía espiritual, no a un vínculo sentimental.

Sobre la imagen negativa de María Magdalena, la profesora afirmó que no proviene de la enseñanza oficial.

No me parece que la Iglesia o los teólogos lo hayan insinuado”, explicó.

Añadió que autores como Dan Brown han impulsado un ambiente novelesco desde una “mentalidad moderna sexualizada y morbosa”.

Sobre Petro, señaló que “se mete en temas que no le corresponden” y que sus palabras resultan ofensivas.

Con relación a que esas posibles afirmaciones puedan considerarse blasfemia, Bermúdez respondió que se trata más de una muestra de ignorancia y falta de formación en doctrina cristiana.

Decir blasfemia es mucho porque no parece haber voluntad de insultar a Cristo, pero sí cae en el error y probablemente en la herejía”, afirmó.

La doctora se refirió a los evangelios apócrifos. Explicó que tienen cierta base histórica, pero incluyen fábulas o suposiciones que no corresponden a la revelación.

Recordó que lo cierto es que Magdalena acompañó a Jesús, estuvo al pie de la cruz cuando los apóstoles huyeron y fue el primer testimonio de la resurrección. “Llevar eso al nivel de una relación sexual carece de todo fundamento”, concluyó.

Fuente:

https://www.lafm.com.co/sociedad/experta-en-teologia-cuestiona-dichos-del-presidente-petro-sobre-maria-y-lo-califica-de-herejia-389221#google_vignette

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Choque entre la Iglesia y Petro por afirmaciones sobre la vida privada de Jesús


La Conferencia Episcopal se pronunció sobre el comentario del mandatario sobre una supuesta relación sentimental entre Jesús y María Magdalena.


29 de enero de 2026

Escrito por: Redacción Política


Lo que comenzó como una reflexión personal del presidente Gustavo Petro ha escalado hasta convertirse en una tensión institucional con la Iglesia Católica. La Conferencia Episcopal de Colombia emitió un comunicado oficial que, aunque no menciona directamente al mandatario, surge como respuesta inmediata a sus recientes declaraciones sobre la figura de Jesucristo.

El origen de la controversia se dio tras una afirmación del jefe de Estado en la que aseguró que Jesús habría tenido una relación íntima y "hecho el amor" con María Magdalena. Estas palabras, que tocan fibras profundas de la doctrina católica, fueron recibidas por la jerarquía eclesiástica como una extralimitación y una falta de respeto a la fe de millones de colombianos.

Para la Iglesia, las declaraciones del presidente no son una simple opinión, sino una "ligereza" que ignora las fuentes bíblicas. En su pronunciamiento, los obispos recalcaron que Jesús es el "Dios Verdadero" y que su figura no debe ser objeto de interpretaciones personales por parte de figuras públicas.

"Consideramos que ningún funcionario ni otra persona está llamado a emitir conceptos de orden teológico sobre las convicciones religiosas de los ciudadanos", reza el documento.

Con esta frase, los prelados marcan una línea roja frente a la retórica del presidente, exigiéndole neutralidad en temas de fe.

El choque no es solo teológico, sino constitucional. La Iglesia recordó que, bajo la Constitución de 1991 y la Ley 133 de 1994, el Estado tiene la obligación de proteger las creencias y mantener relaciones armónicas con las confesiones religiosas.

- El llamado al orden: Los obispos instaron al Poder Público a cumplir con su deber de proteger a las personas en sus creencias.

- La invitación a la fuente: Ante las dudas sembradas por el mandatario, la Iglesia invitó a los ciudadanos a informarse en los evangelios y el Catecismo para evitar interpretaciones erróneas.

Fuente:

https://www.elolfato.com/poder/choque-entre-la-iglesia-y-petro-por-afirmaciones-sobre-la-vida-privada-de-jesus

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“Prácticamente cualquier cosa, por absurda, tonta o ridícula que sea, ha sido creída o afirmada como cierta en un momento u otro por alguien, en algún lugar en nombre de la fe”

James T. Houk