lunes, 30 de marzo de 2026

Noelia Castillo Ramos: Eutanasia y Religión




La Iglesia critica la solución en el caso Noelia y llama a la responsabilidad social


Obispos y organizaciones religiosas lamentan el caso de Noelia, denuncian fallos sociales e institucionales y rechazan medidas que consideran contrarias a la misión médica de cuidar y aliviar.


Noticias. España

Por Jesús Maturana & Cristian Caraballo

Publicado 27/03/2026 - 15:00 CET


Varias personalidades de la Iglesia han opinado sobre la eutanasia de Noelia Castillo y se han posicionado en contra de esta solución. En palabras del obispo de Canarias, José Mazuelos Pérez, "todos hemos fallado como sociedad".

En una nota publicada, los obispos de la Subcomisión para la Familia y Defensa de la Vida han mostrado su pesar por el caso de la joven que reflejaba "una acumulación de sufrimientos personales y carencias institucionales que interpelan a toda la sociedad".

En palabras de Mazuelos esta solución es más una apuesta hacia "da un paso más a la cultura de la muerte al tirar la toalla frente a la humanización de la medicina, se quiere deshumanizar la medicina, se quiere que el médico tenga que eliminar la vida de Noelia, cuando la misión del médico es curar y si no puede curar, acompañar y aliviar".

Luis Argüello, presidente de la Confederación Episcopal Española, opinó de manera muy similar: "Un médico no puede ser brazo ejecutor de una sentencia de muerte por muy legal, empoderada y compasiva que parezca". Abogados Cristianos también mostraron su pésame por lo sucedido con Noelia.


"Si la muerte provocada es la solución a los problemas, todo está permitido"

Fuente:

https://es.euronews.com/2026/03/27/la-iglesia-critica-la-solucion-en-el-caso-noelia-y-llama-a-la-responsabilidad-social

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El caso Noelia Castillo: dolor, eutanasia y el vacío de una vida sin Cristo


Un alma sometida a la voz del Enemigo, que le decía que ya había solución para ella”


Por Rodrigo Acosta


El mundo, las redes y las noticias están impregnadas de esta noticia. Quizás ya lo habrás visto en algún portal periodístico o simplemente en algún comentarista que reaccionó sobre este caso que recorrió el mundo. En esta nota analizaremos lo que este caso refleja del mundo en el que nos movemos.

Noelia Castillo Ramos fue una jóven de 25 años, que en el día de ayer decidió terminar con su vida mediante la eutanasia, después de 601 días de lucha por decidir su final.

Vivía en Barcelona. Su historia está marcada por una vida compleja desde la infancia, atravesada por problemas familiares, salud mental y experiencias traumáticas.

En 2022, su vida dio un giro irreversible: luego de haber sufrido una agresión sexual, intentó quitarse la vida arrojándose desde un quinto piso. Sobrevivió, pero el impacto le provocó una paraplejia permanente, acompañada de dolor físico crónico y un profundo sufrimiento psicológico.

Desde ese momento, su realidad cambió por completo: dependencia total, limitaciones severas y una sensación constante de dolor sin perspectiva de mejora.

El pedido de eutanasia y una lucha judicial de casi dos años

En 2024, Noelia inició el proceso legal para acceder a la eutanasia, un derecho contemplado en España desde 2021.

Su solicitud fue aprobada por los organismos médicos correspondientes, que determinaron que padecía un sufrimiento grave, crónico e irreversible.

Sin embargo, el proceso se convirtió en una batalla judicial:

- Su padre se opuso firmemente a la decisión.

-Contó con el respaldo de la organización Abogados Cristianos.

-Se presentaron múltiples recursos para frenar el procedimiento


El caso escaló a distintas instancias:

Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

Tribunal Supremo.

Tribunal Constitucional.

Tribunal Europeo de Derechos Humanos.


Todas terminaron avalando su derecho.

En total, Noelia tuvo que esperar 601 días desde su solicitud inicial hasta poder concretar su decisión.



El conflicto familiar y el debate social


El caso no solo fue legal, sino profundamente humano.

Mientras Noelia sostenía con firmeza su decisión, su padre intentó impedirla hasta el final, argumentando que su estado psicológico afectaba su capacidad de decidir.

Esto generó un fuerte debate en España:

¿Hasta dónde llega la autonomía individual?

¿Puede un tercero frenar una decisión así?

¿Cómo se evalúa el sufrimiento psicológico?


El procedimiento final


El 26 de marzo de 2026, en un centro sanitario de Sant Pere de Ribes (Barcelona), Noelia finalmente accedió a la eutanasia.

El procedimiento siguió el protocolo médico:


Administración intravenosa de fármacos.

Primero, sedación profunda.

Luego, inducción al coma.

Finalmente, un medicamento que provoca el paro cardiorrespiratorio.

Todo el proceso está diseñado para evitar dolor.

Murió alrededor de las 20 horas.


Su repercusión


Las redes estallaron en medio de todo este escándalo, algunos repudiando la actitud de la joven, no solamente por lo que hizo, sino por el mensaje que le dio al mundo: “Lo mejor es rendirse, dejar de intentarlo y no dejarse encontrar por el Amor”.

Por otro lado, aparecieron quienes apoyaron la decisión de Noelia, argumentando que era su decisión por sobre su vida y acompañaban sus explicaciones con expresiones como “Volá alto Noelía”, “Descansa en paz, allá no hay más dolor”, etc.

Lo que llama la atención de este caso es no solamente la decisión de una jóven marcada por las heridas de su pasado y padeciendo otras heridas por intento de suicidio, sino como también actúa la sociedad y la ley en base a este caso. Todo el mundo hoy sigue preguntando, ¿Cómo es qué aquellos abusadores no están presos?

El caso de esta jóven española nos muestra un mundo que incentiva a una libertad individual, que después de todo es totalmente falsa, ya que fuimos creados por Dios para vivir en comunidad. De hecho, no somos personas si no somos amamantados por el seno de nuestras madres, no desarrollamos un lenguaje si no convivimos en un mundo rodeado de personas y no tomamos decisiones si no es porque nuestro Creador nos dió el libre albedrío. Al fin de cuentas, no somos tan individuales después de todo y nuestras acciones influyen en los que nos rodean.

Pese a los desordenes psiquiátricos de Noelia, los estudios a los que se debió someter para realizar la eutanasia dieron que ella estaba calificada para decidir. Pero luego vemos en redes videos de ella días antes de realizar el procedimiento, completamente rota, dando a entender que no estaba interesada en resolver sus problemas, ni perdonar, ni avanzar. Un alma sometida a la voz del Enemigo, que le decía que ya había solución para ella. Entonces ¿qué clase de persona puede tomar una decisión sabia con un desorden emocional, sin aceptar ayuda y sin intención de dejarse ayudar?

Válido argumento es decir “Los que opinan no estuvieron en su piel”, y en cierto punto es una realidad. Pero también hay muchos y muchas que atravesaron otros traumas, otros dolores, otras pérdidas, que han encontrado a Cristo, a la vida en Abundancia y hoy tienen un mensaje que les dice, “nadie puede entenderte, nadie puede ayudarte, es mejor irte de este mundo”.

En la Biblia se nos grafican miles de historias de personas que lo perdieron todo, no solo la historia de Job, sino el mismo Jesús que se encontraba colgado en una cruz agonizando y al mismo tiempo perdonando, porque ese fue el acto que demostró que el Amor es entregarse por los demás.


¿Qué nos enseña este caso como Iglesia?


Varios referentes cristianos publicaron en sus redes sus opiniones con respecto a este caso, y a una misma voz reconocieron el aprender a ver a los/as Noelias que caminan al lado nuestro todos los días, para presentarles a través de nosotros a un Jesús que abraza, que quema el pasado y construye un presente eterno en Él.

Como iglesia nuestro mensaje debe ser de amor, de paciencia y de ánimo, mostrando a un Dios que dio vida para poder deleitarse en nosotros, una creación que vive unida a Él.

El caso de Noelia nos habla de un mundo que romantiza el egoísmo, la individualidad y sufrimiento, para justificar decisiones que dejan un mensaje muy doloroso a aquellos que están luchando por seguir en pie y aún no se encontraron en Cristo y con su abrazo redentor.

Es hora de estar atentos a nuestro alrededor. En la calle, en nuestros hogares, incluso dentro de nuestras congregaciones.

Si estás atravesando un valle oscuro y sentís que no podés salir, y estos pensamientos invaden tu mente. No esperes, aún hay un cuerpo que puede y quiere ayudarte. Fundaciones como “Prevenir es Amar”, te esperan con brazos abiertos no solo para ofrecerte alternativas distintas, sino también para ofrecerte el único camino que realmente tiene vida: Jesús.


Rodrigo Acosta

Escritor, redactor, músico, productor y compositor argentino.

Fuente:

https://lacorriente.com/que-nos-ensena-el-caso-de-noelia-castillo-la-joven-que-lucho-para-provocar-su-propia-muerte/

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La Iglesia en España sobre la eutanasia de una joven de 25 años: Una derrota social.


En este caso, varios obispos del país declararon que “no estamos ante una enfermedad terminal, sino ante heridas profundas que claman por atención, tratamiento y esperanza”.


Por Nicolás de Cárdenas para EWTN News

26 de marzo de 2026


Obispos y otros miembros de la Iglesia Católica en España pidieron oraciones y ofrecieron reflexiones a raíz de la eutanasia de Noelia Castillo Ramos, de 25 años, tras una batalla legal de dos años por parte de su familia para intentar obtener tratamiento para sus problemas psiquiátricos en lugar de que se le indujera la muerte.

Desde que se supo que Castillo iba a ser sometida a la eutanasia el 26 de marzo a las 18:00 hora local, la Iglesia Católica en España expresó su postura sobre el caso de diversas maneras. Se realizaron vigilias de oración frente al hospital donde le inyectaron un cóctel letal de fármacos.

En un comunicado , los miembros del Subcomité para la Familia y la Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal Española expresaron que ven “con profunda tristeza la situación de Noelia, esta joven de 25 años cuya historia refleja una acumulación de sufrimiento personal y fallos institucionales que ponen en entredicho a toda la sociedad”.

Su situación, añadieron los prelados, “no puede interpretarse únicamente desde la perspectiva de la autonomía individual; más bien, exige una perspectiva más profunda, capaz de reconocer el peso del sufrimiento psicológico, la soledad y la desesperanza”.

Los obispos españoles subrayaron que “la eutanasia y el suicidio asistido no son actos médicos, sino una ruptura deliberada del vínculo afectivo; además, constituyen una derrota social cuando se presentan como respuesta al sufrimiento humano”.

En el caso específico de Castillo, “no estamos hablando de una enfermedad terminal, sino de heridas profundas que claman por atención, tratamiento y esperanza”, añadieron.

En segundo lugar, los prelados recordaron que “la dignidad de la persona humana no depende de su estado de salud, ni de su percepción subjetiva de la vida, ni de su grado de autonomía”, sino que es “un valor intrínseco que exige ser reconocido, protegido y promovido en todas las circunstancias”.

En consecuencia, la respuesta al sufrimiento “no puede ser provocar la muerte, sino ofrecer cercanía, acompañamiento, cuidados adecuados y apoyo integral”.

Los obispos expresaron además su cercanía a Castillo y a sus familiares, asegurándoles sus “oraciones, afecto y compromiso con una cultura de atención que no abandona a nadie”.


Finalmente, hicieron un llamamiento a la sociedad en su conjunto para que refuerce los recursos destinados a la atención psicológica, el acompañamiento humano y las redes de apoyo, especialmente para las personas más vulnerables.

Cuando la vida duele, la solución no puede ser acortar el camino, sino recorrerlo juntos. Solo así podremos construir una sociedad verdaderamente justa, donde nadie se sienta solo o marginado”, concluyeron.

El presidente de la Conferencia Episcopal Española, el arzobispo Luis Argüello, afirmó a través de su cuenta personal en X que “si la muerte inducida es la solución a los problemas, entonces todo está permitido”

Un médico no puede ser el ejecutor de una sentencia de muerte, por muy legal, justificado o compasivo que parezca. Oremos por Noelia; su sufrimiento es desgarrador, pero su verdadero alivio no reside en el suicidio”, recalcó.

A través de su cuenta en la misma red social, los obispos católicos del país resumieron el caso señalando: «Hoy en España, la muerte se presenta como la solución al sufrimiento: una dignidad infinita condenada a la muerte por una "sociedad del bienestar" incapaz de cuidar y amar. En contraste con esto, se alza la esperanza que surge del encuentro con la vida».

Mientras tanto, el obispo José Ignacio Munilla de Orihuela-Alicante compartió tres reflexiones “ante la eutanasia de Noelia, que se ha convertido en un espectáculo”, a las que añadió una oración.

El prelado señaló que “cuando la ley sanciona el quitar una vida, se ha quebrantado algo esencial de la ley” y ofreció otra consideración que considera fundamental: “Mientras el asunto se debate en las redes sociales, Jesucristo se acerca a todos y ofrece su misericordia… Es nuestro deber acogerla y orar para que otros también la acojan”.

En consecuencia, invitó a los fieles a unirse en una oración pidiendo la mirada misericordiosa del Señor sobre Castillo, sus padres, los políticos y trabajadores sociales involucrados, los jueces que fallaron a favor de su muerte y los profesionales de la salud que participaron en llevarla a cabo.

También oró por aquellos que “hirieron el corazón de esta joven a lo largo de su vida, especialmente por quienes la violaron”; por los medios de comunicación “que ven esta noticia como una oportunidad para aumentar su audiencia”; y, finalmente, por “todos nosotros, que corremos el riesgo de convertirnos en espectadores frívolos, olvidando que nosotros también pronto estaremos ante ti”.


Traducido del original:

https://www.catholicworldreport.com/2026/03/26/the-church-in-spain-on-euthanasia-of-25-year-old-a-societal-defeat/

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Comentarios en la red


Shanti De Corte (Bélgica): a los 17 años, sobrevivió (ilesa) al atentado terrorista de ISIS que dejó 32 muertos el 22 de marzo de 2016 en el aeropuerto de Bruselas, en Zaventem. El suceso le provocó un trastorno de estrés postraumático. Fue internada en varias ocasiones en unidades psiquiátricas estatales y sometida a una fuerte medicación. Con el apoyo de sus padres, en 2022 dos psiquiatras aprobaron su solicitud de eutanasia. En mayo de ese año, a los 23 años, Shanti fue sometida a eutanasia mediante inyección letal en presencia de su familia.

Milou Verhoof (Países Bajos): fue violada a los 13 años, lo que derivó en una depresión postraumática. Sus padres la internaron en una unidad psiquiátrica estatal, donde fue nuevamente abusada sexualmente. Sus propios padres contactaron a un psiquiatra dispuesto a practicarle la eutanasia (suicidio asistido). El 2 de octubre de 2023, Milou recibió la eutanasia a la edad de 17 años en la habitación de su infancia, con las uñas pintadas, ataviada con un vestido de gala y calzando tacones altos.

Noelia Castillo Ramos (España): a los 13 años, sus padres se divorciaron y atravesaban una situación de inestabilidad económica; por consiguiente, el Estado asumió la tutela legal de Noelia y la internó en un centros de menores. En 2022, fue víctima de una violación grupal. Esto le provocó una depresión postraumática, lo que la llevó a intentar suicidarse lanzándose desde un quinto piso. Sobrevivió, pero quedó con lesiones graves. Con el apoyo de su madre, pero en contra de los deseos de su padre, solicitó la eutanasia en 2024. Tras casi dos años de litigios, hoy se le practicará la eutanasia a los 25 años de edad. El hospital que presionó para que se le practicara la eutanasia recibirá la donación de sus órganos.


En cada caso, se trata de mujeres jóvenes que, en su mayoría, gozan de salud física, pero sufren mentalmente. ¿Y qué hace el Estado? En lugar de curarlas, las mata. Los padres y el Estado, las principales autoridades moralmente obligadas a protegerlas, les fallan y, al final, para lavarse las manos, se deshacen de ellas bajo el pretexto de una «muerte digna».

Esto es inmoral.

Esto es perverso.

Esto es, francamente, diabólico.

Hay una agenda en marcha en Occidente, en particular, Europa: la reducción y sustitución de la población. Por eso, el suicidio se ensalza como una virtud y nuestros doctores se están convirtiendo en nuestros verdugos.

La pregunta clave es: ¿quién está detrás de esta agenda inhumana y anticristiana que va en contra de Dios? Oremos por la sanación de las heridas internas y empecemos a abrazar más a quienes amamos! #catolicos

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Algunos sois unos hipócritas que utilizáis a Dios únicamente cuando os resulta conveniente. Y lo peor no es la hipocresía en sí, que ya es bastante, sino la seguridad con la que la ejercéis. Como si tuvierais el monopolio de la moral. Como si vuestra interpretación de lo que es sagrado fuera la única válida

Todos podemos coincidir en que una chica tan joven haya perdido las ganas de vivir es algo que nos desgarra como sociedad. Es duro. Es muy duro. Y merece reflexión, merece empatía, merece que nos preguntemos colectivamente qué estamos haciendo mal. Pero estemos o no de acuerdo con su decisión, eso es precisamente lo que fue: su decisión. Nadie la asesinó. Nadie la mató. Era una persona que llevaba años arrastrando una depresión profunda, que había agotado sus fuerzas, y que simplemente no quería seguir en este mundo.

Eso es real. Eso es lo que había. Y negarlo o distorsionarlo no os hace más defensores de la vida, os hace más deshonestos.

Porque entonces llegaron los grupos ultracatólicos. Y en lugar de dolor, trajeron presión. En lugar de acompañamiento, trajeron ruido. Se inventaron bulos sobre donación de órganos, difundieron información falsa, la convirtieron en un campo de batalla ideológico en uno de los momentos más vulnerables que puede vivir un ser humano. Curioso, muy curioso, que entre todos esos principios religiosos que tanto proclaman no aparezca con más fuerza el de decir la verdad. O el de no hacer daño. O el de respetar al prójimo, que creo que ese sí lo tienen por escrito en algún sitio.

Pero lo que más me indigna, lo que realmente no puedo pasar por alto, es la selectividad. La defensa de la vida que practican muchos de vosotros tiene unas condiciones muy concretas: que la persona sea blanca, que viva en un país desarrollado, que su historia quepa bien en un titular y que su sufrimiento sea fotogénico. Fuera de esos parámetros, la vida parece valer bastante menos.

¿Qué pasa con los niños que nacen en Gaza? ¿Con los que mueren antes de tener nombre? ¿Con los que sobreviven pero crecen entre escombros, sin agua, sin comida, sin nada? ¿Esos no tienen derecho a la vida? ¿Dónde están las cadenas de oración por ellos? ¿Dónde están las campañas, los comunicados, las presiones? Porque ellos, con toda certeza, sí quieren vivir. No tienen ninguna depresión. Tienen un futuro entero por delante, o lo tendrían, si alguien les dejara tenerlo.

Ah, claro, pero es que están en guerra. Es que la situación es compleja. Es que hay contexto. Siempre hay contexto cuando el que sufre no es de los vuestros. Siempre hay una explicación, un matiz, una razón por la que ese dolor concreto no cuenta de la misma manera. Y mientras tanto, el recién nacido del que hablamos no entiende de contextos ni de geopolítica. Solo existe, y eso debería ser suficiente.

La vida, si de verdad la defendierais como decís, no tendría asteriscos. No dependería de la nacionalidad, del color de piel, de la religión ni de si la historia encaja con vuestra narrativa del momento. Pero resulta que sí tiene asteriscos. Muchos. Y eso lo dice todo.

No es necesario insultaros más de lo que vosotros mismos os insultáis con vuestras propias contradicciones. El nivel de hipocresía que manejáis algunos es, simplemente, lamentable.


#Noelia #Eutanasia #Religion


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Richard Dawkins



lunes, 23 de marzo de 2026

Ética sin Dios




Ética sin Dios


Prefiero ayudar a personas reales que necesitan mi ayuda, en lugar de a un ser imaginario que no la necesitaría aunque existiera”


Jueves, 6 de Octubre de 2005


El tema de esta discusión serán las afirmaciones morales teístas y por qué fracasan.

En este sentido, supongo que una de las preguntas que la gente podría tener sobre la posibilidad de si "El Ateo ético" es una contradicción en sí misma, como "El cuadrado redondo". Dado que no puede haber ética sin religión, no puede haber un ético que no crea en Dios.


Ética sin Dios


En realidad, sí se puede, de forma muy sencilla. Permítanme explicarles cómo, sentando las bases de una ética sin Dios.

Cuando era adolescente, puse la mano sobre un trozo de metal caliente; toda la mano, con la palma hacia abajo, sobre un trozo de metal que acababa de enfriarse hasta el punto de que ya no brillaba. Retiré la mano de inmediato, pero el metal aun así me produjo quemaduras de segundo grado en la palma.

No necesito creer en Dios para saber que no quiero que algo así vuelva a suceder. Una persona no tiene que creer en Dios para tener gustos y disgustos, y para que le disgusten mucho algunas cosas (por ejemplo, las quemaduras de segundo grado).

No necesito creer en Dios para tener una razón para actuar y evitar que esas cosas sucedan. Si hablamos en términos más generales de "quemarse", no necesito creer en Dios para instalar detectores de humo en mi casa, asegurarme de que la instalación eléctrica esté en buen estado y contar con un cuerpo de bomberos con personal capacitado para acudir rápidamente a rescatarme a mí y a mi familia.

Lo mismo ocurre con mis vecinos. Ellos tampoco necesitan creer en Dios para tomar precauciones ante la posibilidad de un incendio o la creación de un cuerpo de bomberos para combatirlo si se produjera.

Además, mis vecinos y yo tenemos motivos para exigir a los electricistas y al personal del cuerpo de bomberos que cumplan con ciertos estándares. Queremos que nuestras casas estén cableadas de forma que no se incendien. Si se incendian, queremos que los bomberos lleguen rápidamente y que estén debidamente capacitados para realizar el trabajo que se les asigne.

Tampoco basta con cualquier estándar. No podemos elegir un conjunto de estándares al azar y decir: «Estos serán nuestros estándares para un buen electricista o un buen bombero». Algunos electricistas serán mejores que otros.

No solo tenemos motivos para establecer estándares para electricistas y bomberos, sino también para nuestros vecinos. Repito, no basta con cualquier estándar. Tenemos razones para buscar vecinos que nos ayuden en momentos de necesidad y que, en todo momento, eviten causar daño.

Además, contamos con herramientas que nos ayudan a establecer estas normas. Dichas herramientas son el elogio, la condena, la recompensa y el castigo. La persona que enseña a otros las normas para ser un buen vecino elogia a quienes son amables y serviciales, y condena a quienes hacen daño. Esta técnica es particularmente eficaz cuando se aplica a los niños, ya que asimilan estas normas con mucha más facilidad. Sin embargo, también funciona con los adultos.

Los criterios que utilizo al escribir estos ensayos son los de la buena vecindad.



Y si no hay Dios


Pregunta: "Alonzo, si no hay Dios, ¿qué te impedirá hacer el mal?"

Respuesta: Porque no quiero.


Supongamos que tengo la oportunidad de llevarme algo que pertenece a otra persona: dinero que haya dejado por ahí o cualquier otro objeto de valor. Sé que nadie me está vigilando, no hay cámaras ocultas, no hay forma de saber que me llevé el dinero.

La pregunta "¿Por qué no tomo el dinero?" es como la pregunta "¿Por qué no pones la mano sobre una placa de metal caliente?". Debido a mi aversión a quemarme, puedes confiar en que no pondré la mano sobre una placa de metal caliente (a propósito), incluso si me dejaras solo en una habitación sin nadie que me vigilara. No necesito que me hablen de un Dios que me castigará si pongo la mano sobre esa placa. Puedes confiar en que no lo haré, incluso si no existe ningún Dios.

Lo mismo ocurre con el dinero ajeno. No lo tomo porque me disgusta apropiarme de cosas que no pertenecen a nadie. Incluso cuando nadie me observa, no tengo más ganas de tomar el dinero que de tocar una placa de metal caliente.

Ya expliqué cómo enseñamos las normas para ser un buen vecino mediante elogios, reproches, recompensas y castigos. Esto es lo que estamos enseñando. Intentamos crear personas tan reacias a tomar lo que no les pertenece, que no se apropien del dinero ni siquiera cuando nadie las observa.

Lo hacemos elogiando la honestidad y condenando la deshonestidad, de tal manera que cada uno de nosotros considera la posibilidad de tomar dinero ajeno como si se tratara de poner la mano sobre una placa de metal caliente. No lo haremos, ni siquiera estando solos.

De igual modo, buscamos crear personas que disfruten ayudando a los demás hasta el punto de ofrecerse como voluntarias incluso sin recibir recompensa alguna, al igual que quienes no se preguntan "¿Qué gano yo con esto?" antes de comerse una rosquilla. Para una buena persona, la respuesta a esa pregunta es simplemente la satisfacción de ayudar a los demás.



El significado de la vida


En un plano más amplio, surge la pregunta: "¿Cómo puede tener sentido tu vida si no crees en Dios?".

Respuesta: Dios no existe. Dedicar la vida a servir a una entidad inexistente es un desperdicio. Es como cavar un hoyo para enterrar algo que no existe o sostener un muro que no tiene ninguna posibilidad de derrumbarse. Si una persona ignora que su vida no tuvo propósito, puede morir creyendo haber vivido una vida plena. En realidad, trágicamente, su vida fue un desperdicio.

Elijo ayudar a entidades que son reales. Elijo ayudar a personas que forman parte del mundo real, que sienten dolor y sufrimiento reales, y que conocen la alegría y la tristeza auténticas.

Además, los seres a quienes decido ayudar carecen de sabiduría y omnipotencia perfectas, por lo que podrían beneficiarse de mi ayuda. Incluso si existe un Dios, Él no me necesita y no hay nada que yo pueda hacer por Él que Él no pueda hacer por sí mismo. Si existe o existirá un vecino en riesgo de sufrir algún daño o injusticia, podría ofrecerle ayuda real. Podría ayudarle a evitar un sufrimiento que tal vez no habría podido evitar por sí mismo.

Prefiero ayudar a personas reales que necesitan mi ayuda, en lugar de a un ser imaginario que no la necesitaría aunque existiera. Comparando ambas opciones, es fácil decidir cuál tiene más sentido.



Una religión que incita a sus seguidores a atacar a sus vecinos, o a tomar el control del gobierno y usarlo en contra de los intereses de sus vecinos, no puede fomentar la moralidad, porque atacar al vecino es la esencia misma de la inmoralidad.


1)

No puede haber valores objetivos sin Dios. Los valores objetivos existen. Por lo tanto, Dios existe.


En primer lugar, los estándares de «buena vecindad» afirman que los valores objetivos pueden existir sin Dios. Sería difícil clasificar a un violador como un «buen vecino» en el contexto que ya describí.

En segundo lugar, quienes defienden este argumento también creen que los seres humanos no podrían existir sin Dios. Sostienen: «No puede haber seres humanos sin un creador (Dios). Los seres humanos existen. Por lo tanto, Dios existe».

Incluso si asumimos que los ateos creen (erróneamente) que el cuerpo humano no fue creado por Dios, esto no implica que no puedan estudiar medicina y convertirse en buenos médicos. De hecho, los ateos son excelentes médicos a pesar de no creer en Dios. Esto se debe a que, independientemente de cómo surgió el cuerpo —ya sea por diseño, evolución o evolución guiada—, su funcionamiento es el mismo. Cualquiera puede estudiarlo, aprender cómo funciona y cómo repararlo.

De igual modo, el primer argumento no prueba que alguien deba creer en Dios para ser un buen especialista en ética. Independientemente de cómo se haya desarrollado la moralidad, el ateo puede estudiarla y comprender su funcionamiento.

En cierto modo, esto sugiere que la ética puede tratarse como ciencia. Existen muchos científicos religiosos. Al estudiar y descubrir las leyes que rigen el universo, se consideran descubridores de las leyes de Dios. Creen que Dios creó el mundo de esta manera. Este conocimiento no les impide estudiar el universo, crear teorías para describir su funcionamiento e incluso aplicarlas en proyectos de ingeniería. Así como la ciencia no se pronuncia sobre la existencia o inexistencia de Dios, tampoco lo hace la ética.


2)

La recompensa del cielo y el temor al infierno son buenas maneras de motivar a las personas a hacer el bien y evitar el mal.

Los ateos no obtienen la recompensa del cielo ni temen al infierno, por lo que están menos inclinados a obrar bien y evitar el mal.

En primer lugar, incluso si esto fuera cierto, no prueba la existencia del cielo y el infierno. Un charlatán puede lograr que la gente compre más el producto si los convence de que cura la calvicie, pero esto no significa que el aceite de serpiente cure la calvicie.

En segundo lugar, la evidencia empírica no respalda esta afirmación. Los ateos son menos propensos a cometer delitos que los teístas. Los países donde los ateos constituyen la mayor parte de la población presentan menores tasas de homicidio, divorcio y embarazo adolescente que los países con poblaciones más religiosas.

Ahora bien, quiero hacer una aclaración importante sobre cómo no deben usarse estas afirmaciones. Refutan la idea de que el infierno sea una buena forma de motivar a las personas para que no hagan el mal. La evidencia sugiere que no funciona.

Esta evidencia no debe usarse para argumentar que los ateos son moralmente superiores a los teístas. Cada individuo tiene derecho a ser juzgado por sus propios méritos, no por su pertenencia a un grupo. Evaluar a los individuos basándose en estadísticas grupales es la esencia misma de la intolerancia y el prejuicio.

En tercer lugar, que el miedo al infierno y la promesa del cielo motiven realmente a una persona a hacer buenas obras depende de lo que esa persona tenga que hacer para evitar el infierno o entrar en el cielo.



Si se le anima a estrellar aviones contra rascacielos, no se le está motivando a ser moral.

Si se le anima a perseguir y matar (es decir, quemar en la hoguera) a quienes afirman cosas como que la Tierra está en el centro del sistema solar, no se le está motivando a ser moral.

Si se le anima a atacar un pueblo o país vecino, matando a sus civiles, y en algunos casos masacrando a todos los hombres, mujeres y niños, entonces no se le está motivando a ser moral.

Si se le anima a llevar bombas en autobuses, trenes, restaurantes y centros comerciales para matar al mayor número posible de personas inocentes, entonces no se le está motivando a ser moral.

Si se le anima a tomar esclavos, o a no ver nada malo cuando su vecino toma esclavos, entonces no se le está motivando a ser moral.

Si se le anima a interponerse en el camino de importantes avances médicos como la cirugía, la vacunación (porque prevenir las plagas frustrará la voluntad de Dios) o la investigación con células madre, entonces no se le está motivando a ser moral.

Si se le anima a interferir en el deseo de sus vecinos homosexuales de vivir juntos en paz, entonces no se le está motivando a ser moral.

Si se le anima a interponerse en el camino de las mujeres para que reciban educación, o disfruten de libertades básicas como conducir o pasear al aire libre, o el derecho a negar su consentimiento al uso de su cuerpo por otra persona, entonces no se le está motivando a ser moral.

Si se le anima a interponerse en el camino de los estudiantes para que reciban una educación de calidad en principios científicos básicos como la evolución —la base de los avances en ecología, agricultura y medicina—, entonces no se le está motivando a ser moral.


En resumen, si una religión ordena a sus seguidores vivir en paz con sus vecinos, puede tener algún efecto positivo. Sin embargo, si una religión les ordena atacar a sus vecinos —ya sea directamente o apoyando leyes que perjudican los intereses de ciertos vecinos, favoreciendo a los seguidores sobre los no seguidores— y la promesa del cielo y el temor al infierno incitan a estos ataques contra el bienestar y la felicidad ajenos, entonces estas fuerzas promueven el mal, no el bien.

Que una religión promueva lo que es bueno depende de cuán buena sea esa religión en sí misma.



Conclusión


Un buen vecino no impide que su vecino reciba la misma ayuda gubernamental que otras organizaciones sin fines de lucro, simplemente porque la organización sin fines de lucro de su vecino sea un centro religioso.

Un buen vecino no apoya un Juramento de Lealtad que equipare las creencias de su vecino pacífico (un vecino que no hace daño) con la rebelión, la tiranía y la injusticia.

Un buen vecino apoya la búsqueda de la verdad y las instituciones que mejor la revelan.

Un buen vecino utiliza el Departamento de Justicia para perseguir a quienes obran mal, en lugar de usarlo para perseguir a sus oponentes políticos.

Un buen vecino se preocupa al menos tanto por acabar con el terrorismo como por acabar con la guerra.

Un buen vecino paga sus propias facturas y no las traslada (con intereses) a los hijos de su vecino.

Un buen vecino apoya las políticas sociales que garantizan que la sociedad no se encuentre repentinamente sin recursos vitales para su salud y bienestar.

Todo esto forma parte de lo que significa vivir en paz con el prójimo.

Traducido del original:

http://atheistethicist.blogspot.com/2005/10/ethics-without-god.html


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