jueves, 15 de abril de 2021

La Teología (Colaboración)

 



Nota Inicial:
La presente publicación fue escrita y elaborada por un colaborador y amable lector de este Blog. Este artículo NO fue escrito por el habitual escritor y responsable de este sitio Noé Molina. (*)

___________________



La Teología


La subestimación a la que se somete el propio hombre prehistórico ante las fuerzas ineluctables e inexplicables de la naturaleza, contrasta radicalmente con la idea de un ser fabuloso y de incalculable poder al que se le confiere un bagaje de características antropomórficas que dan forma a un ser tan inimaginable como contradictorio. Es la forma más ancestral y primitiva de institucionalizar los propios miedos surgidos de la inherente ignorancia de las causas de todos aquellos fenómenos extraordinarios que han sido desmitificados por la constante labor de la curiosidad humana a través de la ciencia y de la concesión de la total primacía de la razón sobre la sinrazón.

La escalada sin fin de atribuciones divinas -que no son más que las mismas humanas elevadas hasta aquellos puntos inimaginables que desearía su vanidad- empequeñece al hombre desposeyéndolo de una dignidad que le pertenece por derecho propio y que es pisoteada por los entes quiméricos que él mismo inventó, dando lugar a una sumisión a unos poderes necesitados de honores y loanzas, fruto de la soberbia y del orgullo que caracterizan las típicas relaciones de poder en la jerarquía humana.

Ciertamente no se pueden inventar nociones nuevas e inexistentes sin referentes existenciales: la patente invención de la que emana la idea de Dios sólo puede producir atributos humanos. La contradicción que surge de la propia semántica de lo divino es el resultado lógico de la falta de fundamentos a la hora de elaborar dicho concepto; y la falta de suspicacia en el pueblo primitivo allanó el camino hacia la confección de dicho ser que pronto fue objeto de retoques y modificaciones "al gusto" amoldándose a las necesidades culturales y psicológicas de cada civilización.

No fue tarea baladí, por parte de los primeros teólogos de la Iglesia, armonizar la cara más cruel y vengativa del dios veterotestamentario con la misericordiosa y bondadosa de la de su supuesto hijo que, contradiciendo y contrarrestando a su progenitor, posibilitó la creación de una ciencia dedicada exclusivamente a deshacer los entuertos que produjo la imaginación humana en el intento de domeñar a una plebe que sólo podía ser sometida a través de las exigencias y caprichos de los dioses, los cuales amenazaban con terribles castigos ante el incumplimiento de sus deseos.

La Iglesia Católica ha inventado un ser tan inimaginable que ha tenido que crear un cuerpo teológico para intentar explicar lo inexplicable; y ante la imposibilidad de demostrar la cuadratura del círculo presenta unos conceptos vicarios que sustituyen la lógica humana. Así pues, la fe constituye el principal pedestal en el que se sustenta la creencia en lo increíble, siendo un espléndido artificio con el que se autoalimenta la virtud que consiste en creer sin ver. Mientras que perder la fe es considerado como una ofensa al propio Dios, al que únicamente se puede acceder por fe, el creyente queda atrapado en un círculo vicioso que reclama una petición de principio totalmente impropio de de una divinidad -que queriendo darse a conocer entre sus súbditos- juega al escondite, impidiendo que la razón pueda vislumbrar un dios que pretende ser racional, amenazándoles con un enfado descomunal si no consiguen ver con el mismo ojo las dos caras de una moneda a la vez.



La teología pretende ver, tapándose los ojos, lo que los demás no pueden divisar con los ojos abiertos, eludiendo a toda costa la aclaración de unos principios de los que dependen todas sus derivaciones que son objeto de indagaciones y elucubraciones ilógicas como consecuencia de dar por cierta la premisa principal que la propia Iglesia prohibió investigar.

Es desconcertante la actitud de teólogos -llamados liberales- que desmarcándose de las directrices inquisitoriales de sus autoridades religiosas, descubren ciertas irregularidades -como producto de la nueva investigación exegética- por lo que deberían sospechar de toda la teología y, no obstante, sólo la parchean proporcionando ante los feligreses una mayor sensación de autenticidad ante lo que únicamente puede ser verdad o mentira total. Los fundamentos racionales que caracterizan cualquier argumento lógico son desconocidos en una teología repleta de contradicciones entre sus postulados que surgieron desde la subjetividad interpretativa de algunos que se erigieron en hermeneutas infalibles gracias a la inerrancia de los textos que la propia Iglesia les atribuyó. Sólo la constante pertinacia en mantener fuera del error lo que es falso por sí mismo, escamoteando la más mínima lógica, puede sostener una teología que ha sido rebatida sin dificultad por el arte que permite discernir lo verdadero de lo falso, llamado comúnmente filosofía, la cual hace inútil cualquier pretensión de racionalidad de unas creencias que, de ser racionales, no necesitarían de la fe.

No hay disciplina más inútil que la teología. La ingente cantidad de elucubraciones que la protagonizan intentan averiguar la mente de un dios que ella misma dice que es inalcanzable; dirigen a los fieles a través de los caminos y designios de ese dios que ella afirma ser inescrutables pero, paradójicamente la Iglesia se convierte en experta de lo desconocido sabiendo más que nadie lo que es Dios y lo que no es; lo que quiere de nosotros y lo que no quiere y cuándo los acontecimientos de nuestra vida son fruto de su voluntad o no lo son.

Mientras el pueblo permanecía indocto, la Iglesia no tuvo dificultades a la hora de adoctrinarlo por medio de lo que G.Puente Ojea llama meandros teológicos que contentan a los pocos exigentes. Pero con la llegada de la era de la ciencia y el predominio de la razón -único camino para la obtención del conocimiento- los malabarismos argumentales de los teólogos no sólo no resisten los embates de la lógica, sino que deben enfrentarse a la cruda realidad de los resultados propiciados por la nueva exégesis imparcial de investigadores e historiadores comprometidos con la verdad.

Mientras que la Iglesia dispone de teólogos y los reúne junto con toda su jerarquía en concilios para dirimir grandes dudas; mientras que esas dudas han estado presentes a lo largo de toda su historia dando lugar a herejías y sectarismos provocando persecuciones y tormentos a los que disentían de la oficialidad ortodoxa, ¿no es extraño que Dios no dejara bien claro lo que realmente quería de sus hijos, en lugar de dejar en manos de unos escritores, llamados evangelistas, que ni se pusieron de acuerdo en lo esencial, ni supieron concretar la voluntad divina en un montón de escritos ambiguos, confusos, contradictorios, lejos de la claridad, de la concisión y precisión propios de un dios que pretende darnos unas directrices?

La existencia de un dios como el que postula la Iglesia Católica ataca directamente la dignidad del ser humano que es convertido, en contra de su voluntad, en un esclavo sufriente de una autoridad, que por ser quien es, no debería necesitar -al ser perfecto- ningún tipo de vasallaje. Los hombres que se someten voluntariamente a una autoridad divina ignoran que la dignidad humana está por encima de cualquier dios, cuya existencia -si fuera el caso- no le permite, bajo ningún concepto, tener derecho sobre lo que él ha creado al constituir -tal pretensión- el mayor abuso de poder imaginable. Sólo la condición de ignorante, inherente en el hombre primitivo, podría justificar la creación de una idea tan maquiavélica como injusta; y al hombre moderno le corresponde barrer de la mente a un ser que tantos sufrimientos y desgracias le ha supuesto, en contra de ningún beneficio.

La necesaria existencia de Dios, en contra de su contingencia, debería dar como resultado un ser razonable al que se pudiera acceder por la razón humana; mas no hay mayor contradicción, a la luz de una mente lógica, que la idea de un ser perfecto con necesidades, de un dios omnisciente que necesita de la oración para saber lo que queremos; de un dios bondadoso que permite el mal; de un dios todopoderoso que para solucionar sus propias imperfecciones tiene que enviar a su hijo para subsanarlas...de un dios tan irracional, que sólo la irracionalidad de la fe puede hacer posible su existencia.



________

(*) Nota Final:

El autor de esta publicación es "Bernat", fiel seguidor y colaborador de este Blog; quien amablemente me solicitó el compartir este artículo con el resto de los lectores; y al no estar en contra de la filosofía del Blog, es un honor para mí el poder publicarlo.

______________

Ver:

Ver:

Ver:

Ver:

Ver:
Carta Abierta a los Creyentes 
(Colaboración)

Ver:
Buenas Razones para No Creer
(Colaboración)

Ver:
Los "Milagros" de Jesús 
(Colaboración)

El Misterio de la Trinidad 
(Colaboración)

Ver:
Ateísmo… ¿Eso qué es? 
(Colaboración)

Ver:
Quien es Dios?

Ver:
¿Existió Jesús? 
¡Claro, existieron muchos!

Ver:
Top 10 “Metidas de Pata” de la Biblia.

Ver:
Top 10 Características Indeseables de Dios


lunes, 12 de abril de 2021

Dios, el libre albedrío y la imperfección. (Colaboración)

 



Nota Inicial:
La presente publicación fue escrita y elaborada por un colaborador y amable lector de este Blog. Este artículo NO fue escrito por el habitual escritor y responsable de este sitio Noé Molina. (*)


___________________


Dios, el libre albedrío y la imperfección


Cuando se le pregunta a un cristiano, sobre todo católico, por qué Dios no creó al hombre perfecto, se contesta que, si Dios hubiera hecho eso, el hombre sería también Dios, y no puede haber más que un sólo Dios. Según esa contestación, está claro que Dios hizo al hombre imperfecto, por lo que cabe esperar comportamientos imperfectos del hombre.

¿Por qué, entonces, Dios exige el cumplimiento perfecto de las leyes divinas bajo amenaza de castigos eternos? ¿Cómo, Dios, exige perfección a lo imperfecto? La solución está en el libre albedrío. 

Dicha capacidad, según la teología, permite al hombre elegir libremente entre el bien y el mal, por lo que es responsable y culpable de sus actos. O sea que, por un lado, tenemos a un ser imperfecto, pero, por otro, tenemos una capacidad que le hace responsable de elegir de forma errónea como es elegir el mal. De ello, se deduce que el libre albedrío es una capacidad imperfecta al permitir cometer el error de poder elegir el mal. Pero se objetará que esa elección es libre por lo que es culpable del acto que cometa, y así entramos en un bucle sin fin.




Si el libre albedrío es la capacidad de elegir libremente entre el bien y el mal, por muy libre que sea la elección, dicha elección será errada e imperfecta, por lo tanto, el libre albedrío es imperfecto.

Por otro lado, se dice que Dios, además de perfecto, también tiene libre albedrío. ¿Cómo es posible que Dios tenga un libre albedrío siendo perfecto? Si se define el libre albedrío como la capacidad de elegir entre el bien y el mal, pero Dios no puede elegir el mal, entonces no puede tener libre albedrío. Eso nos lleva a la conclusión de que existen dos tipos de libre albedrío: uno perfecto, que sería el de Dios; y otro imperfecto, que sería el del ser humano. Esas son las paradojas de la teología.

Si el libre albedrío del hombre es imperfecto, no se puede exigir que cumpla con las leyes divinas, por lo que no puede ser acusado ni culpabilizado de su conducta.

Dios, al ser perfecto, no puede errar, por lo que no puede elegir el mal. Si no puede elegir el mal, sino que sólo y únicamente puede elegir el bien, entonces no puede tener libre albedrío y eso lo confirma otro hecho como es que Dios está compelido a hacer bien las cosas por su propia perfección. Es decir, que la perfección es compulsiva, “obliga” a hacer las cosas bien, de lo contrario, no sería perfecto.

En conclusión. Si el libre albedrío humano es una capacidad que permite poder elegir entre el bien y el mal, dicha capacidad está por debajo de otra que le obligue siempre a elegir el bien. Es decir, es infinitamente más preferible tener una capacidad que siempre obligue a elegir el bien que otra que tanto pueda elegir el bien o el mal. Tanto si Dios tiene libre albedrío como si no, lo que está claro es que la posibilidad de elegir el bien o el mal no es voluntad del hombre, quien habría deseado siempre hacer el bien. 

El libre albedrío, por tanto, no puede responsabilizar al hombre de sus actos.

________

(*) Nota Final:

El autor de esta publicación es "Bernat", fiel seguidor y colaborador de este Blog; quien amablemente me solicitó el compartir este artículo con el resto de los lectores; y al no estar en contra de la filosofía del Blog, es un honor para mí el poder publicarlo.

______________

Ver:

Ver:

Ver:

Ver:

Ver:
Carta Abierta a los Creyentes 
(Colaboración)

Ver:
Buenas Razones para No Creer
(Colaboración)

Ver:
Los "Milagros" de Jesús 
(Colaboración)

El Misterio de la Trinidad 
(Colaboración)

Ver:
Ateísmo… ¿Eso qué es? 
(Colaboración)

Ver:
Quien es Dios?

Ver:
¿Existió Jesús? 
¡Claro, existieron muchos!

Ver:
Top 10 “Metidas de Pata” de la Biblia.

Ver:
Top 10 Características Indeseables de Dios


lunes, 5 de abril de 2021

Top 10 Cosas que más me molestan de la Religión.




Top 10 Cosas que más me molestan 
de la religión.


Sí, sí, sí; las religiones son una porquería. Son peligrosas, arcaicas, contradictorias y manipuladoras.

Y no lo digo solamente yo que soy un Ateo consumado; sino también los mismos religiosos (Cuando se refieren a otras religiones o sectas que no es la suya, claro). “Las religiones son horribles, pero la mía no” suele ser el grito de guerra de cualquier Cristiano moderno.

Ya en este Blog hemos hablado hasta el cansancio de lo peligroso que pueden ser un grupo de personas sistemáticamente organizadas para adorar y obedecer a seres invisibles (Ver: 10 Razones de por qué la fe y las creencias religiosas son dañinas y peligrosas), creo que está fuera de toda duda la amenaza que representan. 

Pero; ya hablando de forma muy personal, veremos a continuación 10 cosas específicas que poseen las religiones actuales (en especial el cristianismo) que hacen que las deteste y las rechace desde el “fondo de mi ser” hasta el punto que he llegado a crear un Blog sobre el tema y mantenerlo vigente por más de una década. Es una lista muy personal y no necesariamente debe congeniar con la de otros colegas Ateos. NO tenemos un sistema de creencias que nos impone nadie. Solo nuestra conciencia y libre capacidad de elección.

Por eso; veamos las 10 Cosas que más detesto y me molestan de la religión:




10)
Excusa para hacer Guerras.

“Mi libro sagrado dice que bla, bla bla… y como tu religión no apoya ese “bla, bla, bla” mi libro permite hacerte la guerra y matarte si es preciso”

Desde tiempos inmemoriales se han utilizado los textos sagrados para justificar el “hacer la guerra al vecino”; y es obvio: si tomamos como ejemplo la misma Biblia vemos como en innumerables ocasiones el pueblo sagrado y bendecido por Dios no le tiembla el pulso para atacar y masacrar a cualquier tribu o nación vecina que ose interferir en los maquiavélicos planes del Dios Cristiano. Entre las líneas de la biblia han rodado litros de sangre de los enemigos de Dios. Y claro, este sangriento ejemplo ha sido tomado por las naciones para justificar el ataque y las guerras a otros países: “Si Dios lo permitía y bendecía en la Biblia, nosotros también lo podemos hacer”, y Pum! Pum!, balas, bombas e invasiones por todos lados bajo el grito de guerra ¡Dios me apoya! ¿Resultado? Miles de inocentes muertos.

De verdad, odio profundamente el uso bélico que se le ha dado a la Biblia y cualquier otro libro sagrado para “halar del gatillo” y asesinar y conquistar objetivos. Y también odio que el incauto creyente promedio no se entera de esto.




9)
Manipulación política. 

Ah si. A los políticos les encanta la religión. No por las virtudes de las mismas, sino por el enorme poder de manipulación que tienen con los potenciales electores.

Más del 80% del electorado cree en algún tipo de Dios / Religión / Fantasma y esto es aprovechado por el manipulador candidato para de repente convertirse en el más fiel seguidor de las escrituras y a no faltar a ningún acto litúrgico (Al menos hasta que pasen las elecciones).

Y claro, no falta también el apoyarse en la religión para justificar cualquier polémica decisión política: desde un “inocente aumento de precios” hasta ataques militares a otras naciones.

De verdad odio profundamente a este tipo de politiquero que se aprovecha de la religiosidad del pueblo para moldearlos a su antojo y conseguir ejecutar sus malévolos planes. Y también odio que el incauto creyente promedio que no ve el engaño frente a sus ojos.




8)
Promueven el conformismo.

Una de las frases más dañinas en el argot Cristiano es la nefasta frase: “Dios proveerá”.

¡Cuánto daño ha hecho esta frase!

El pensar que con solo creer, rezar y confiar en Dios, este va a intervenir de alguna manera positiva en nuestras vidas es la cúspide de la inocencia.

He conocido familias “Cristianas” (Así se autodenominan orgullosamente) que se llenan literalmente de hijos y que no tienen medios decentes para mantenerlos. Cuando se les cuestiona esa absurda decisión de seguir teniendo hijos, increíblemente responden: “No te preocupes. Si Dios alimenta a las aves del campo ¿Cómo no va a alimentar a mis hijos?”. Lo siguiente es desnutrición, niños en deplorables condiciones, casi siempre sin escolaridad y en la más absoluta miseria.

¡No y no!! Dios no provee, cuida ni vela por nadie; principalmente porque no existe. Esa conformidad que viene implícita en el Cristianismo pueblerino le hace mucho daño a sus fieles. Por esta conformidad es que miles de personas fueron sistemáticamente asesinadas en el holocausto sin prácticamente oponer resistencia. Con la excusa “Dios sabe los que hace” o “Dios les dará el justo castigo” es la razón por la que las grandes esferas dominan al Creyente de a pie. 

Claro que es importante la humildad y el conformismo entre los Cristianos. De esta manera son manipulables y moldeables. Los líderes cristianos llenan sus bolsillos con dinero y poder al inculcar esta cultura de resignación a sus acólitos. Por eso de verdad odio ese conformismo implícito que conlleva las religiones y que muchos confunden con humildad. El poder de las religiones se alimenta de ello.




7) 
Se aprovechan de los niños, la ignorancia, el sufrimiento.

Y no hablo de cierta división religiosa conocida por el abuso sexual de niños. Aparte de eso, las religiones se aprovechan de la inocencia de los infantes para desde casi recién nacidos inculcarles la religión para que en el futuro sean unos contribuyentes felices. 

El abuso infantil es imperdonable: los fuerzan a persignarse, aprender oraciones, a arrodillarse, los asustan con monstruos y espantos, son obligados a pedir dinero, ir de casa en casa a vender panfletos, son forzados a vestirse de x manera; en fin, lo que podría ser la formación normal y provechosa de un ser humano hacía la adultez, se convierte en un lavado cerebral y una manipulación asquerosa. Parece que el odio que la misma biblia expresa para con los nenes, es efectivamente materializado en la religión moderna.

También las religiones han sabido aprovecharse del inculto, del ingenuo, del que no tuvo oportunidades de adquirir estudios. Si han logrado “captar” entre sus filas a profesionales altamente educados, ¡Qué fácil les ha sido atrapar a personas poco estudiadas y con bajo nivel educativo!

Y es que es muy sencillo convencer a alguien de bajo conocimiento que hay un dios invisible en todas partes que lo mira siempre y que si no le da dinero a la iglesia lo condenara para siempre a quemarse. Si esto ha convencido a gente profesional y culta…

Y ni de siga de los buitres religiosos que se aprovechan del dolor y sufrimiento de las personas para vomitarles su mística creencia. Cuando hay algún enfermo de gravedad, cuando fallece un ser querido o cuando los problemas nos agobian; ahí están ellos prestos a aprovecharse de nuestro dolor para convencernos que Dios nos ayudará “si y solo si” te anotas en nuestra religión y te conviertes en un generoso integrante de nuestra iglesia. Parecen depredadores siempre pendientes del débil y afligido para darles el zarpazo definitivo.

Por eso de verdad odio y detesto que se aprovechen del débil y desvalido. De esos momentos de fragilidad y desesperanza para seducirlos con su arcaica doctrina.




6) 
Inmiscuirse en todos los aspectos de la vida.

 ¡En todo! La religión mete sus narices en todo.

Basados en un libro cuya última línea se escribió hace casi dos mil años, pretenden educarnos y enseñarnos astrofísica, medicina avanzada, genética, sociología, ciencias, filosofía, etc. Interfieren con el avance científico; llenan la cabeza de sus clientes con cosas absurdas que no tienen nada que ver con la realidad. Inclusive pretenden imponer sus desvencijadas creencias en los planes educativos actuales.

Se entrometen en la política y en las guerras casi siempre con desastrosos resultados. La podredumbre religiosa se mete hasta en los más mínimos resquicios de la vida humana. Odio de verdad esa intención de las religiones de dominar y querer controlarlo todo.




5)
Dictan estúpidas normas de comportamiento.

Porque no solo quieren meter sus garras en todo, sino que también pretenden decirnos cómo comportarnos y que hacer en nuestro día a día.

Desde cómo vestirnos, como caminar, con quien hablar, como hablar, que ver en la tele, que leer, que comer, como orinar, que pensar. Se han inmiscuidos en prácticamente todo lo que tiene que ver con nuestra vida y cotidianidad. ¡Hasta como hacer el amor!

Y son precisamente estas diferencias de comportamiento la causa de las principales divisiones entre las múltiples sectas Cristianas: para unos no debes tomar café y debes creer en extraterrestres; para otros debes estar presto a morir desangrado y a vender publicidad de puerta en puerta; otros en cambio te obligan a rezar repetitivamente lo mismo y a ignorar crímenes y pederastia; pero otros te imponen el no comer carne, darle el 10% de tus ingresos a los ladrones líderes y a holgazanear los sábados. 

En fin; De verdad odio y detesto el cómo las religiones han sabido introducirse hasta en el más mínimo rincón de nuestras vidas queriéndonos imponer sus primitivas creencias afectando de forma sistemática nuestra cotidianidad. Y el que la gente pueda ser manejada con tanta facilidad y efectividad me causa una gran impotencia.




4) 
Manipulación e interpretación interesada de versículos bíblicos

 Y todas esas diferencias anteriormente mencionadas entre las variopintas divisiones religiosas se deben a que cada quien puede interpretar los versículos a su gusto y conveniencia.

Ahh, la interpretación Bíblica!!! Que conveniente les ha sido a algunos. Ya hemos hablado de esto en numerosas oportunidades:





La Biblia es en la práctica una masa informe que puede ser moldeada a conveniencia de intereses particulares. Gracias a la interpretación le puedes dar al versículo el sentido que necesites. Y hay dramáticos ejemplos como el asunto de la sangre y los testigos de Jehová. Estos tipos han logrado convencer a sus súbditos que gracias a unos versículos arcaicos  y convenientemente interpretados deben dejarse morir en caso de necesitar una transfusión sanguínea, so pena de no ir al paraíso prometido. Es increíble como un par de líneas escritas hace siglos han logrado segar la vida de incautas personas. Y no solo eso, niños inocentes son arrastrados por esta perversa doctrina viendo acortadas sus incipientes vidas solo por una “interpretación bíblica”. Si Dios existiese y fuese amor como lo predican los cristianos, no creo que se enoje porque uno de sus seguidores salve la vida por recibir una transfusión. Si fuese yo el afectado, prefiero dejar la decisión a Dios en un probable juicio final, a morir por las exigencias de la religión a la que pertenezco.

Si es tan importante este asunto de la sangre, o de descansar un sábado o de rezarle a pedazos de madera ¿Por qué Dios no lo dejó bien en claro en su santo libro? ¿Por qué Dios permite que se interprete y se entienda su palabra de múltiples formas basándose en intereses particulares? De verdad odio y detesto esa particularidad que tienen los textos sagrados y las religiones de hacer lo que les venga en gana basándose en interpretaciones.




3)
Exoneración de impuestos. Ostentación.

Ah! Pero si hay algo que une y le es común a todas las religiones es el Dinero ¡Cómo les gustan los verdes a las religiones!  

Desde el robo a mano armada que significa el Diezmo hasta la canastita que pasa de mano en mano las religiones quieren tu dinero de la forma que sea. Te venden libros, folletos, misas, oraciones, viajes, peregrinaciones, cuadros, reliquias, agua bendita, entrada a conciertos. 

Y claro, otra gran entrada de dinero de las religiones es la exoneración de impuestos y la financiación estatal. Si estas agrupaciones de personas, con negocios y lucrativas actividades se llenan de dinero ¿Por qué no pagan sus impuestos como cualquier mortal? Es sabido que muchas empresas tradicionales se escudan en la religión para la evasión fiscal. ¿Por qué personas cuya única labor es hablar de cosas invisibles debe recibir un sueldo estatal? ¡Basta ya de esto! ¡A trabajar de verdad vagos!

Y por supuesto, ¡La ostentación! Tuve la oportunidad de haber estado tanto en el Vaticano como en grandes iglesias ortodoxas del oriente de Europa y prácticamente todo es oro y joyas exhibidas al público. Cuanto feligrés muere de hambre mientras muestran toda esta riqueza al público. Y las iglesias protestantes no se quedan atrás: Inmensas megaiglesias con la última tecnología en luces y sonido. Increíbles y modernas editoriales para imprimir revistitas a ser vendidas de puerta en puerta. Asombrosos espectáculos públicos de música y rock; mega parques de diversión con motivos bíblicos y religiosos que no tienen nada que envidiar a Disney World. En fin; dinero y ostentación por todos lados. Parece que para ellos la riqueza y el poder adquisitivo indica que tan verdadera es la iglesia. De verdad que odio muchísimo esa desigualdad entre el pobre creyente que deja su dinero en estas ratas y la exposición de poder y dinero de éstas últimas.




2) 
Desprecio a la Ciencia.

Es alucinante la petición que hacen algunas divisiones religiosas: “Deben permitir la enseñanza de la creación divina como alternativa al Big Bang y la evolución biológica”. ¡No, no y no! No es ninguna alternativa a la ciencia. Es leyenda y primitivismo atroz. La magia, los dioses y los milagros nunca serán ni de cerca una opción a la ciencia moderna y al método científico.

Y entiendo que es muy difícil a las religiones actuales mantener su misticismo y rudimentarias propuestas ante el indetenible avance científico del mundo moderno. Aunque todavía quedan religiones que creen en la literalidad de la creación del mundo en 6 días y en la tonta historia de los primigenios humanos Adán y Eva, muchas han tenido que “adaptarse” a regañadientes y cambiar términos como Creacionismo por algo más actual y no menos obsoleto: “Diseño inteligente”; que no es otra cosa que la mezcla de ciencia muy básica aderezada con pestilencia divina. “No, no. La ciencia no lo puede explicar todo. Dios está detrás de todo eso” es más o menos lo que nos proponen estos pseudocientifícos.

Inclusive hoy en día y ante la amenaza de pandemias virales vemos con incredulidad como creyendo que “Dios me protege de esos bichos invisibles” tanto naciones enteras sucumben a los contagios o como personas mueren irremediablemente dejando en claro que NUNCA la religión, la creencia en Dioses o las oraciones podrán con la ciencia bien entendida y aplicada.

Por ese desprecio que aun hoy en día las religiones tienen para con el avance científico, es que las detesto en sobremanera.




1)
Convertir personas a su Religión. 

Esta es sin duda la cosa por la que más odio y desprecio a las religiones: Ese afán en querer convertir a los demás en lo que ellos creen.

Amigo Creyente lector; no tengo problemas con que usted crea en cosas fantasiosas; en palomas preñadoras o en judíos resucitados. No tengo problemas en que usted crea en lo que desee. Es su derecho básico universal. Mientras su creencia no sea perjudicial, me es indiferente donde invierte usted su tiempo y dinero. El problema comienza cuando entre todas las tonterías que su creencia le impone, una de ellas es intentar en convencer a quienes le rodean en lo que usted cree. Cuando usted y quienes le rodean intentan convertirme e inculcarme su doctrina es cuando eso me empieza a molestar.

Y lo entiendo. Es un malévolo plan que a las religiones les ha funcionado: El esparcirse entre las gentes como un virus. El que una de las premisas de las religiones sea “esparcir este mensaje por el mundo y convertir personas a la causa”. Siempre habrá una horda de zombies obedientes que van buscando victimas que caigan en la trampa como ellos lo hicieron. Y esto de verdad me molesta.

Y de este tipo de abuso es que parte la idea de un estado laico. Debe ser prohibido el querer imponer las creencias particulares a otros. En especial a niños inocentes que nunca tuvieron la oportunidad de elegir o pensar por ellos mismo, siendo infectados casi inmediatamente después de nacer por el mismo virus que afecta a sus progenitores.

Nada de exhibiciones públicas de religión sin los permisos adecuados. Fuera los crucifijos y símbolos religiosos de las escuelas. Nada de propaganda religiosa en televisión abierta y pública y menos aún en programas infantiles. Prohibido tocar puertas o detener personas en la calle para intentar convertirlos en una religión en particular. Tenemos que dejar de ver a las figuras públicas y a nuestros gobernantes con alto grado de religiosidad como ejemplo de progreso y avance. Queda demostrado que mientras más religioso es el presidente y el gobierno, los resultados son los peores. Basta de intentar convencerme de que lo que usted cree es la verdad absoluta. Lo odio y detesto de verdad.


Las religiones apestan, son perjudiciales y atentan contra el avance científico y la modernidad. De eso no queda duda. Y sé que en el fondo usted lo sabe amigo lector Cristiano. Lo sabe porque lo que usted siente y piensa de las otras divisiones religiosas que lo rodean es lo que yo pienso sobre la suya. 

¿Quiere creer? Venga! Crea en lo que quiera. Pero guárdeselo para usted solito. No tiene ningún derecho de querer imponer esa creencia a nadie; ni siquiera a su hijo. Las cruzadas, la conquista de América, los ataques musulmanes a objetivos occidentales, el atraso científico de la edad media, la quema de brujas, y un horroroso etc, son lamentables ejemplos de ello.





Nota.
Todas las imágenes utilizadas para ilustrar este articulo son de la autoría del extraordinario pintor norteamericano Mark Bryan.

                          



ARTICULOS RELACIONADOS



"Ya vendrá el día en que el engendramiento de Jesús por el Supremo Hacedor como su padre, en el vientre de una virgen, será clasificado junto a la fábula de la generación de Minerva en el cerebro de Júpiter"

Thomas Jefferson