lunes, 20 de julio de 2026

50 razones por las que Jesús no fue el Mesías




50 razones por las que Jesús no fue el Mesías


¿Fue Jesús, hijo de María, realmente un mesías? Aquí tienes 50 razones por las que no lo fue.


Según las propias declaraciones de Jesús, así como las profecías bíblicas, Jesús de Nazaret no pudo haber sido el Mesías. Esto, por supuesto, invalidaría el cristianismo tal como lo conocemos.

La recopilación que aquí se presenta se dividirá en tres secciones. La primera tratará sobre las profecías bíblicas que se hicieron para identificar al Mesías, profecías que Jesús no cumplió. La segunda incluirá las profecías que los cristianos utilizan para afirmar que Jesús era el Mesías, pero que claramente no se cumplen. La tercera sección abarcará las profecías y declaraciones que Jesús hizo, pero que son falsas y nunca se han cumplido.


- Profecías para identificar al Mesías, que Jesús no cumple:


1)

Mateo 1:23 dice que Jesús (el mesías) sería llamado Emanuel, que significa "Dios con nosotros". Sin embargo, nadie, ni siquiera sus padres, lo llama Emanuel en ningún momento de la Biblia.


2)

El Mesías debe ser descendiente físico de David (Romanos 1:3 y Hechos 2:30). Sin embargo, ¿cómo pudo Jesús cumplir este requisito, ya que sus genealogías en Mateo 1 y Lucas 3 muestran que descendía de David a través de José, quien no era su padre biológico debido al nacimiento virginal? Por lo tanto, esta profecía no pudo haberse cumplido.


3)

Isaías 7:16 parece indicar que antes de que Jesús alcanzara la madurez, ambos países judíos serían destruidos. Sin embargo, en el Nuevo Testamento no se menciona que esta profecía se haya cumplido con la venida de Jesús; por lo tanto, se trata de otra profecía mesiánica que no se ha cumplido.



- Profecías que los cristianos utilizan para verificar que Jesús es el Mesías, pero que claramente fracasan:


4)

Los evangelios (especialmente Mateo 21:4 y Juan 12:14-15) afirman que Jesús cumple la profecía de Zacarías 9:9. Sin embargo, los siguientes versículos (Zacarías 9:10-13) muestran que la persona a la que se refiere este versículo es un rey militar que gobernaría «de mar a mar». Dado que Jesús no tenía ni ejército ni reino, no pudo haber cumplido esta profecía.


5)

Mateo (Mateo 2:17-18) cita a Jeremías (Jeremías 31:15), afirmando que se trataba de una profecía sobre la supuesta matanza de niños en Belén y sus alrededores por parte del rey Herodes tras el nacimiento de Jesús. Sin embargo, este pasaje se refiere al cautiverio babilónico, como se desprende claramente de los dos versículos siguientes (Jeremías 31:16-17), y, por lo tanto, no guarda relación alguna con la matanza de Herodes.


6)

Juan 19:33 dice que durante la crucifixión de Jesús, los soldados no le rompieron las piernas porque ya estaba muerto. El versículo Juan 19:36 afirma que esto cumplió una profecía: «No le quebrarán ni un solo hueso». Pero no existe tal profecía. A veces se dice que la profecía aparece en Éxodo 12:46, Números 9:12 y Salmo 34:20. Esto no es correcto. Éxodo 12:46 y Números 9:12 no son profecías, sino mandamientos. A los israelitas se les dice que no quebranten los huesos del cordero pascual, y de eso se trata. Y Salmo 34:20 parece referirse a las personas justas en general (véase el versículo Salmo 34:19, donde se usa el plural), no a una profecía sobre una persona específica.


7)

«Cuando Israel era niño, lo amé y llamé de Egipto a mi hijo». Oseas 11:1. Mateo (Mateo 2:15) afirma que la huida de la familia de Jesús a Egipto es el cumplimiento de este versículo. Pero Oseas 11:1 no es una profecía. Se refiere al éxodo hebreo de Egipto y no tiene nada que ver con Jesús. Mateo intenta ocultar este hecho citando solo la última parte del versículo («De Egipto llamé a mi hijo»).


8)

«Pero tú, Belén Efrata, aunque seas pequeña entre los millares de Judá, de ti saldrá el que ha de ser gobernante en Israel; cuyos orígenes son desde la antigüedad, desde la eternidad.» Miqueas 5:2 El evangelio de Mateo (Mateo 2:5-6) afirma que el nacimiento de Jesús en Belén cumple esta profecía. Pero esto es improbable por dos razones.

A) "Belén Efrata" en Miqueas 5:2 no se refiere a una ciudad, sino a un clan: el clan de Belén, que era hijo de la segunda esposa de Caleb, Efrata (1 Crónicas 2:18, 2:50-52 y 4:4).

B) La profecía (si es que se trata de eso) no se refiere al Mesías, sino a un líder militar, como se puede ver en Miqueas 5:6. Se supone que este líder derrotaría a los asirios, algo que, por supuesto, Jesús nunca hizo. Cabe señalar también que Mateo alteró el texto de Miqueas 5:2 al decir: «Y tú, Belén, en la tierra de Judá», en lugar de «Belén Efrata», como se menciona en Miqueas 5:2. Sin duda, lo hizo intencionadamente para que este versículo pareciera referirse a la ciudad de Belén y no al clan familiar.



- Declaraciones falsas de Jesús:


9)

Jesús dijo en Juan 14:12 y Marcos 16:17-18: «De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, las obras que yo hago, él también las hará; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre». Esto implica que los verdaderos seguidores de Jesús deberían poder realizar rutinariamente las siguientes proezas: 1) expulsar demonios, 2) hablar en lenguas, 3) tomar serpientes en las manos, 4) beber veneno sin sufrir daño alguno, y 5) curar a los enfermos con solo tocarlos, además de muchas otras «obras» de Jesús. Curiosamente, todavía no he visto a ningún cristiano que pueda hacer cualquiera de las anteriores a petición.


10)

En Juan 14:13-14, Jesús afirmó: «Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo hago, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pedís en mi nombre, yo lo haré». En realidad, millones de personas han hecho millones de peticiones en nombre de Jesús y no han recibido respuesta. Esta promesa o profecía ha fracasado por completo.


11)

Pablo afirma que el cristianismo vive o muere en la Resurrección (1 Corintios 15:14-17). Sin embargo, Jesús dijo en Mateo 12:40 que sería sepultado tres días y tres noches, como Jonás en la ballena. Desde la tarde del viernes hasta la madrugada del domingo transcurren solo un día y medio, por lo que, según su propia admisión y la de Pablo, no pudo haber sido el Mesías.


12)

La profecía de Jesús en Juan 13:38 («No cantará el gallo hasta que me hayas negado tres veces») es falsa. Marcos 14:66-68 muestra que el gallo cantó después de la primera negación, no de la tercera.


13)

En Marcos 10:19 Jesús dijo: «Tú conoces los mandamientos: No cometerás adulterio, No matarás, No robarás, No darás falso testimonio, No defraudarás, Honra a tu padre y a tu madre». Jesús necesita releer los Diez Mandamientos. No hay ningún mandamiento en el Antiguo Testamento contra el fraude. La única declaración relevante sobre el fraude se encuentra en Levítico 19:13, que dice: «No defraudarás a tu prójimo». Esta es una ley del Antiguo Testamento, pero no está incluida en los Diez Mandamientos. Sin duda, si Jesús fuera Dios encarnado, conocería los mandamientos.


14)

«Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el que descendió del cielo, el Hijo del Hombre que está en el cielo» (Juan 3:13). Si Jesús está en el cielo, ¿cómo puede estar en la tierra hablando? Además, según 2 Reyes 2:11 («Y Elías subió al cielo en un torbellino»), Jesús no fue el único en ascender al cielo, ni el primero. Elías lo precedió, y aparentemente Enoc también («Y Enoc anduvo con Dios, y desapareció, porque Dios se lo llevó» - Génesis 5:24).


15)

En Lucas 23:43, Jesús le dijo al ladrón en la cruz: «Hoy estarás conmigo en el paraíso». Obviamente, esto tiene que ser falso, pues se suponía que Jesús permanecería muerto en la tumba durante tres días después de su crucifixión.


16)

Jesús dice: «Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo”» (Mateo 5:43). Esta afirmación tampoco aparece en el Antiguo Testamento. De hecho, Proverbios 24:17 dice: «No te alegres cuando caiga tu enemigo, ni se regocije tu corazón cuando tropiece…»


17)

Se dice que Jesús afirmó: «La ley y los profetas fueron hasta Juan; desde entonces se anuncia el reino de Dios, y todos se esfuerzan por entrar en él» (Lucas 16:16). Ciertamente, no todos se esfuerzan por entrar en el reino de Dios. El hecho mismo de que yo sea ateo (un tercio de la población mundial no cree en Dios) demuestra que este versículo es falso.


18)

"¿O no habéis leído en la ley que en los días de reposo los sacerdotes en el templo profanan el sábado, y son inocentes?" (Mateo 12:5) En ninguna parte del Antiguo Testamento se afirma que los sacerdotes en el templo profanaran el sábado y fueran considerados inocentes.

19)

«¿Acaso no habéis leído: “De la boca de los niños y de los que maman has perfeccionado la alabanza”?» (Mateo 21:16). Jesús cita el Salmo 8:2, que dice: «De la boca de los niños y de los que maman has establecido la fortaleza a causa de tus enemigos…». La «alabanza perfecta» tiene poco que ver con «establecer la fortaleza a causa de tus enemigos». ¡Otra cita errónea!


20)

«Pero yo os digo que Elías ya vino, y le hicieron todo lo que quisieron, conforme a lo que está escrito de él» (Marcos 9:13). No hay profecías en el Antiguo Testamento sobre lo que le iba a suceder a Elías.



- Jesús, en toda su sabiduría de "Dios encarnado", se contradice a sí mismo:


21)

Jesús se contradice constantemente respecto a su condición de Dios. «Yo y el Padre somos uno» (Juan 14:28). Véase también Filipenses 2:5-6. Estos versículos nos llevan a creer que forma parte de la Trinidad y que es igual a su Padre, siendo una manifestación de él. Sin embargo, Jesús también hizo muchas declaraciones que niegan que sea el hombre perfecto, y mucho menos Dios encarnado. Por ejemplo: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino solo Dios» (Mateo 19:17). «Si mi Padre es mayor que yo» (Juan 14:28). Véase también Mateo 24:26. ​​Claramente, en estos tres versículos Jesús está rechazando la posibilidad de ser el Mesías.


22)

Jesús dijo: «Todo aquel que diga: “¡Necio!”, estará en peligro del fuego del infierno» (Mateo 5:22). Sin embargo, él mismo lo dijo repetidamente, como lo demuestran Mateo 23:17-19 y Lucas 11:40 y 12:20. ¿Acaso Jesús también debería estar en peligro del infierno?


23)

¿Jesús apoya la paz o la guerra? Mateo 5:39 «No resistáis al que es malo; antes bien, a cualquiera que te golpee en la mejilla derecha, vuélvele también la otra». Nótese también Mateo 6:38-42 y 26:52, donde Jesús enseña la no resistencia y la no violencia. Ahora lea (Lucas 22:36-37), donde Jesús ordena a la gente que tome las armas para un conflicto inminente. (Juan 2:15) Jesús usa un látigo para expulsar físicamente a la gente del templo.


24)

Mateo 15:24 Jesús dijo: «No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel». Esto, por supuesto, significa que está aquí solo para salvar a los judíos. Las Escrituras respaldan repetidamente esta idea de que Cristo es el salvador de los judíos y no de los gentiles (véase Romanos 16:17, Apocalipsis 14:3-4 y Juan 10). La contradicción radica en lo que Jesús les dice más tarde a sus seguidores: «Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones» (Mateo 28:19).


25)

¿Podemos odiar a nuestros parientes? Lucas 14:26 Jesús dice: «Si alguno viene a mí y no aborrece a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, e incluso su propia vida, no puede ser mi discípulo». Juan 3:15 «Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida». Véase también Efesios 6:22, 5:25 y Mateo 15:4.


26)

Incluso muchos de los defensores más acérrimos de Jesús admiten que su comentario en Mateo 10:34 ("No he venido a traer paz, sino espada") contradice versículos como Mateo 26:52 ("Vuelve a poner tu espada en su lugar; porque todos los que tomen la espada, a espada perecerán").


27)

Deuteronomio 24:1 y 21:10-14 afirman que el divorcio está permitido por la sencilla razón de que "un hombre ya no se deleita en su esposa". Sin embargo, Jesús contradice la ley de su padre al decir en Mateo 5:32 que el adulterio es la única causa de divorcio.


28)

En Marcos 8:35, Jesús dijo: «…pero el que pierda su vida por mi causa y por el evangelio, la salvará». ¿Cómo pudo Jesús decir esto si no existía el evangelio cuando vivió? El evangelio no apareció hasta después de su muerte.


29)

Mateo 6:13 Jesús recita una oración modificada y dice: «No nos dejes caer en tentación». Dios es la causa de todo, incluso de Satanás. Dios ha estado llevando a la gente a la tentación desde el Jardín del Edén. De lo contrario, los árboles de la vida y del conocimiento jamás habrían existido.


30)

Mateo 12:1-8 Jesús piensa que está bien quebrantar las leyes de su padre, al quebrantar el día de reposo. Afirma que está exento de tales fiascos y que es el Señor del Sábado.


31)

Juan 3:17 Jesús se contradice cuando dice: «Dios no envió a su Hijo al mundo para condenarlo, sino para salvarlo». Jesús parece olvidar sus propias historias.


32)

Santiago 4:3 Si tus oraciones no son respondidas, es tu propia culpa. Esto contradice directamente lo que Jesús dice: «Buscad y hallaréis, pedid y os será dicho».


33)

«Si Jesús da testimonio de sí mismo, su testimonio es verdadero» Juan 8:14, «Si yo doy testimonio de mí mismo, no es verdadero» Juan 5:31


34)

«Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mateo 28:20), en contraposición a «Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros; mas a mí no siempre me tendréis» (Mateo 26:11, Marcos 14:7, Juan 12:8) y «Me buscaréis, y no me hallaréis; y donde yo estoy, allá no podéis venir» (Juan 7:34). ¿Es este el tipo de amigo en el que uno puede confiar?


35)

«Y les dijo: Cualquiera que repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra ella» (Marcos 10:11 y Lucas 6:18), en contraposición a «Y yo os digo: Cualquiera que repudie a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se case con otra, comete adulterio» (Mateo 19:9). En el libro de Mateo, Jesús dijo que un hombre podía repudiar a su mujer si había un factor involucrado: la fornicación. En Marcos y Lucas no permitió excepciones.



36)

Jesús dijo: «No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados» (Lucas 6:37 y Mateo 7:1), en contraposición a «No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio» (Juan 7:24). Jesús afirmó que los hombres no deben juzgar, pero luego lo permitió bajo ciertas condiciones. Como en el caso del divorcio, parece incapaz de formular una política coherente.


37)

«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» Mateo 27:46 (nótese también el momento previo a la crucifixión en el que Jesús ora para que «pase de mí la copa») frente a «Ahora mi alma está turbada. ¿Y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? No, para esto he venido a esta hora» (Juan 12:27). Jesús parece no poder decidir si quiere morir o no. En un momento está dispuesto; al siguiente, no.


38)

En Lucas 23:30 («Entonces comenzarán a decir a los montes: “¡Caed sobre nosotros!”, y a los collados: “¡Cubridnos!”), Jesús citó Oseas 10:8 («…y dirán a los montes: “¡Cubridnos!”, y a los collados: “¡Caed sobre nosotros!”»). Y, al igual que Pablo, a menudo citaba de forma inexacta. En este caso, confundió montañas con collados.


39)

«Jesús les respondió: “Ciertamente Elías vendrá primero y restaurará todas las cosas. Pero yo os digo que Elías ya vino, y no le reconocieron, sino que hicieron con él lo que quisieron. Así también el Hijo del Hombre padecerá a manos de ellos”. Entonces los discípulos comprendieron que les hablaba de Juan el Bautista» (Mateo 17:11-13). Juan el Bautista fue decapitado, pero Jesús no. ¿Y qué restauró Juan el Bautista? ¡Nada!


40)

Se nos dice que la salvación se obtiene solo por la fe (Juan 3:18 y 36), sin embargo, Jesús le dijo a un hombre que siguiera los Mandamientos (Mateo 19:16-18, la salvación por las obras) si quería la vida eterna.


41)

En Lucas 12:4, Jesús les dijo a sus seguidores: «No teman a los que matan el cadáver». Pero Mateo 12:14-16, Juan 7:1, 8:59, 10:39, 11:53-54 y Marcos 1:45 muestran que Jesús temía constantemente a la muerte. Jesús hizo todo lo posible por esconderse, huir e intentar escapar de las autoridades romanas y judías.


42)

Mateo 5:28 dice que pecar en el corazón se considera un pecado en sí mismo. Se supone que el Mesías es Dios encarnado, incapaz de pecar; sin embargo, en Mateo 4:5 y Lucas 4:5-9, Jesús fue tentado por Satanás en el desierto, lo cual constituye un pecado en el corazón. Jesús también cargó con todos los pecados del mundo durante su crucifixión, así que ¿cómo se puede decir que «Jesús era el hombre perfecto sin pecado»? Esto llevaría a creer que no era el Mesías.


43)

Jesús nos dijo: «Amad a vuestros enemigos; bendecid a los que os maldicen», pero ignoró su propio consejo al denunciar repetidamente a sus oponentes. Mateo 23:17 («¡Insensatos y ciegos!»), Mateo 12:34 («¡Oh generación de víboras!») y Mateo 23:27 («…hipócritas… sois semejantes a sepulcros blanqueados…») son excelentes ejemplos de hipocresía.


44)

¿Vieron las personas de la generación de Jesús alguna señal? (Mateo 12:38-40) Jesús anunció que no se darían señales a esa generación excepto la Resurrección misma. (Marcos 8:12-13) Jesús anunció que no se darían señales a esa generación. (Marcos 16:20) Salieron predicando, y el Señor confirmó la palabra mediante señales que la acompañaban. (Juan 20:30) Jesús proporcionó muchas maravillas y señales. (Hechos 2:22) Jesús proporcionó muchas maravillas y señales. (Hechos 5:12 y 8:13) Muchas señales y maravillas se hicieron por medio de los apóstoles.


45)

Jesús ordena a los discípulos que vayan a Galilea inmediatamente después de la resurrección. Mateo 28:10 Jesús ordena a los discípulos que "permanezcan en Jerusalén" inmediatamente después de la resurrección.


46)

Mateo 28:18 y Juan 3:35 dicen que Jesús afirmó que podía hacer cualquier cosa. Sin embargo, Marcos 6:5 dice que Jesús no era todopoderoso.


47)

Jesús dice en Lucas 2:13-14 que vino a traer paz a la tierra. En Mateo 10:34, Jesús se retracta y dice que no vino a traer paz a la tierra.


48)

¿Recibió Cristo testimonio de algún hombre? «Enviasteis a Juan, y él dio testimonio de la verdad. Pero yo no recibo testimonio de ningún hombre». Juan 5:33-34 «Y vosotros también daréis testimonio, porque habéis estado conmigo desde el principio». Juan 15:27


49)

Cristo dio su vida por sus amigos. Juan 15:13 y 10:11 Cristo dio su vida por sus enemigos. Romanos 5:10


50)

Deuteronomio 23:2 dice que los bastardos no pueden asistir a la iglesia hasta la décima generación. Si Jesús fue engendrado por María y Jehová, como afirma la Biblia, entonces técnicamente es un bastardo y no debería ser el líder de la iglesia.


Traducido del original:

https://voices.sefaria.org/sheets/624738

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Ver:

lunes, 13 de julio de 2026

¿Es Jesús una figura histórica? ¿Existió en realidad? 5 Razones para dudar



¿Es Jesús una figura histórica? Cinco razones para pensar que nunca existió


¿Quién fue en realidad Jesús de Nazaret? Es una pregunta que se han hecho numerosos historiadores, cristianos o no.


Por Miguel Ayuso

07/09/2014 - 05:00


¿Quién fue en realidad Jesús de Nazaret? Es una pregunta que se han hecho numerosos historiadores, cristianos o no, desde el siglo XVIII, tiempo en el cuál se empezó a estudiar al hombre al margen de la religión. Desde entonces la mayoría de ellos, aunque discrepan en numerosos aspectos, coinciden en señalar que Jesús fue un predicador judío que vivió en las regiones de Galilea y Judea entre comienzos del siglo I y el año 30, cuando fue crucificado bajo el gobierno de Poncio Pilato. Esto es lo que casi todo el mundo da por cierto. Pero podría no serlo.

La realidad es que no existe ni un solo documento contemporáneo a Jesús que constate su existencia. Todo lo que sabemos sobre su figura –históricamente hablando– viene dado por relatos de los propios cristianos redactados, como poco, 30 o 40 años después de la muerte de Jesús. Relatos que, después, darían pie a la redacción de los Evangelios.


Para algunos académicos está claro que Jesús fue el efecto, no la causa, de la cristiandad”


Existen también referencias históricas no cristianas sobre Jesús pero, de nuevo, son posteriores al tiempo en que se supone desarrolló su actividad. La alusión directa más antigua a Jesús de fuentes no cristianas se encuentra en la obra del historiador judío-romano Flavio Josefo Antigüedades Judías, escrita en torno a los años 92 y 94 de nuestra era, más de cincuenta años después de la crucifixión de este.

Todo esto no quiere decir que Jesús no haya existido y, de hecho, la mayoría de académicos piensan que, pese a esta notable ausencia de documentación, Jesús tuvo que existir. ¿Quién si no podría inventarse todo lo sucedido? Pero, aunque se trata de una minoría, existe un grupo de pensadores que creen firmemente que Jesús nunca existió y es sólo una invención de los primeros cristianos para justificar su recién creada religión.


¿Historia mitificada o mito historificado?

Al margen de los académicos que creen a pies juntillas lo que dicen los Evangelios (también una minoría) la mayoría de investigadores del Jesucristo histórico creen que su figura responde a una mitificación. Según estos, los Evangelios no son más que una compilación de mitos e ideales, plagadas de nombres y lugares reales, elaborados por las primeras iglesias cristianas para apuntalar las lecciones que les habían sido transmitidas de forma oral. Lecciones que, en cualquier caso, sí habría trasmitido el propio Jesús a sus discípulos.


No existe ninguna mención a Jesús de ninguno de sus contemporáneos paganos”


Pero en opinión del historiador David Fitzgerald, que acaba de publicar Nailed: Ten Christian Myths That Show Jesus Never Existed at All (Lulu), se trata esta de una visión demasiado benevolente, conformada por historiadores de bagaje cristiano que defienden la historicidad de Jesús pese a las evidentes dificultades que conlleva sostener tal postura. Para Fitzgerald, Jesús fue el efecto, no la causa, de la cristiandad. San Pablo y el resto de los cristianos de primera generación buscaron continuar la Biblia judía creando un mesías, y mezclaron su venida con rituales paganos como la última cena, detalles gnósticos y un Dios personificado que rivalizará con los de su tipo, presentes en la tradición egipcia, persa, helenística y romana. Querían, a fin de cuentas, crear la religión definitiva. El nuevo libro de Fitzgerald, se suma a los trabajos recientes de otros académicos como Richard Carrier, Robert Price o Bart Ehrman que, desde ópticas distintas, defienden lo mismo: que Jesús nunca existió.

Se trata este de un debate complejo, y fuertemente marcado por la subjetividad inherente a la espiritualidad de cada cual, pero es imposible negar que el sector negacionista cuenta al menos con cinco argumentos de peso que, aunque pueden ser discutidos, pueden tambalear nuestras creencias. En la revista Alternet han recopilado estos, con ánimo de generar un debate serio sobre la que es, sin género de dudas, una de las figuras más influyentes de la cultura occidental.


1.

No hay ninguna evidencia secular del siglo I que sostenga la existencia de Jesús

Sabemos que Jesús es la forma latinizada del verdadero nombre de Cristo, que debió ser Yeshúa, un nombre hebreo muy popular en la época. Durante siglos, los historiadores han buscado sin descanso cualquier referencia contemporánea a la persona de la que hablan los Evangelios, pero han fracasado. “¿Qué tipo de cosas tenían que decir los autores paganos de la época de Jesús sobre él?”, se pregunta el doctor Bart Ehrman en su libro Jesus: Apocalyptic Prophet of the New Millenum (Oxford University Press). “Nada”, contesta.


Tenemos un gran número de documentos de la época: escritos de poetas, filósofos, historiadores, científicos, funcionarios del gobierno…Ninguno nombra a Jesús”


Por extraño que pueda parecer, no existe ninguna mención a Jesús de ninguno de sus contemporáneos paganos”, asegura Ehrman en su libro. “No existen registros de nacimiento, ni transcripciones de su juicio, ni certificados de defunción; no hay expresiones de interés, ni calumnias, ni referencias pasajeras. Nada. De hecho, si ampliamos nuestro campo de estudio a los años posteriores a su muerte –incluyendo todo el primer siglo de nuestra era– no hay ni una sola referencia a Jesús en cualquier fuente ni cristiana ni judía de cualquier tipo. Debo destacar que tenemos un gran número de documentos de la época: escritos de poetas, filósofos, historiadores, científicos, funcionarios del gobierno… Por no hablar de la gran colección de inscripciones en piedra, cartas privadas y documentos legales en papiro. En ninguno de estos documentos aparece siquiera el nombre de Jesús”.


2.

Las teorías actuales sobre el Jesús histórico apuntan a personas distintas

Numerosos investigadores han trazado teorías sobre quién pudo ser el verdadero Jesucristo, pero todas apuntan a diferentes personas. En su libro Deconstructing Jesus, Robert Price reúne una lista de distintos posibles Jeusucristos que incluye a un filósofo cínico, un hasidista, un rabino conservador o un fariseo, por citar sólo algunos. Algo que, según el propio Price, va en contra de su existencia: “El Jesús histórico (si es que lo hubo) pudo ser un rey mesiánico, un fariseo progresista, un chaman de Galilea, un mago o un sabio helenista. Pero tendría dificultades para ser todos ellos al mismo tiempo”.


3.

Los primeros escritores del Nuevo Testamento ignoraban los detalles de la vida de Jesús

¿Cuál es el libro del Nuevo Testamento que se escribió antes? Aunque vaya después que los Evangelios, el texto más cercano al Jesús histórico son las epístolas escritas por San Pablo, algunas de las cuales no se duda de su veracidad. Pero, pese a que fueron escritas sólo 20 años después de la muerte de Cristo, en estas cartas no se da ningún detalle de la vida de Jesús. No se habla de su nacimiento, ni de la virgen, ni de los milagros… Ni siquiera se hace referencia a los doce apóstoles.


Los únicos textos del Nuevo Testamento cuya autoría está constatada son 6 de las 13 cartas de San Pablo”


Parece que Pablo evita revelar cualquier detalle biográfico de Jesús, y los pocos que ofrece contradicen lo que aparece en los evangelios. Los líderes de los primeros cristianos, como Pedro y Santiago, son supuestamente los discípulos y amigos de Jesús pero Pablo apenas habla de ellos y las pocas veces que lo hace es para criticarles por no ser verdaderos cristianos.


4.

Los Evangelios no son relatos de primera mano sobre la vida de Jesucristo

El teólogo Marcus Borg cree que, para entender la evolución del cristianismo, el Nuevo Testamento debería ser leído en orden cronológico. “Al colocar los evangelios después de las cartas de Pablo vemos que éstos no son el origen del cristianismo, sino su producto. El evangelio –la buena nueva– de y sobre Jesús existía antes que los Evangelios, y estos [los libros como tal] están elaborados por las comunidades cristianas primitivas varias décadas después de la vida histórica de Jesús y nos dicen cómo esas comunidades veían a éste en su momento histórico [que no es el mismo]”.


Basta asomarse a cualquier Evangelio para comprobar que en ningún momento las historias están narradas en primera persona”


Los evangelios recibieron el nombre de cuatro de los doce apóstoles –Mateo, Marco, Lucas y Juan– pero, aunque desconocemos su autoría real (que probablemente fue colectiva) lo que es seguro es que no fueron escritos por ellos, ni en fechas contemporáneas a Jesucristo. La atribución de su autoría se asignó, de hecho, después de su redacción, más de un siglo después del nacimiento del cristianismo. En aquella época era muy habitual utilizar seudónimos de gente conocida para dar entidad a los distintos textos. Y así se hizo en la práctica totalidad de los libros del Nuevo Testamento. Los únicos textos de éste cuya autoría está constatada son 6 de las 13 cartas de San Pablo. Los verdaderos escritores, en cualquier caso, no mentían. Basta asomarse a cualquier Evangelio para comprobar que en ningún momento las historias están narradas en primera persona, y se hace explícita la existencia de terceros testigos. En ningún momento se oculta que se trata de una compilación de historias compartidas por el boca a boca.


5.

Los Evangelios se contradicen entre ellos

La mayoría de teólogos e historiadores coinciden en señalar que el evangelio de Marco fue el primero que se redactó. Diversos análisis lingüísticos sugieren que los libros de Lucas y Mateo no son más que una reelaboración de este primer Evangelio, con sus propias correcciones y nuevo material. Pero, pese a esto, se contradicen entre ellos en numerosos detalles. Eso por no hablar del Evangelio de Juan, el más tardío, que es aún más contradictorio, porque se cree fue escrito con un objetivo diferente y para distinto público.

Fuente:

https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-09-07/es-jesus-una-figura-historica-cinco-razones-para-pensar-que-nunca-existio_184667/

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¿Existió Jesucristo en realidad? Cinco teorías que aumentan la sospecha


Desde hace muchos años, los eruditos más consagrados en el estudio de la Biblia llevan intentando separar al Jesús histórico del mágico o mitológico. ¿Cuáles son sus razones?


Por ACyV

20/09/2021 - 05:00


Jesucristo es, sin duda alguna, la persona más influyente de la historia de la humanidad. A su lado, cualquier 'influencer' de nuestro tiempo quedaría en ridículo; nadie ha impactado tanto con su palabra en el mundo durante tantos siglos. Sin embargo, el eterno debate entre eruditos y teólogos sobre la existencia histórica de su figura, es decir, sobre si realmente fue una persona de carne y hueso que realizó de manera más o menos parecida todo lo narrado en el Nuevo Testamento, sigue más presente que nunca. Algunos autores, como John Dominic Crossan, le ven como un personaje histórico centrado en la transmisión de valores éticos y nada más, recogiendo el testigo de los cínicos de la Antigua Grecia. Otros siguen viéndole como una figura mítica que nunca existió y que surgió como resultado del sincretismo entre la cultura griega y judía, entre los que figuran George Albert Wells (autor del libro 'Did Jesus Exist?') o el filósofo británico y experto en religiones occidentales Timothy Freke.

Sin ánimo de atentar contra la fe de nadie y respetando todas las creencias religiosas, muchas de las narraciones bíblicas que hay sobre su figura son del todo mágicas, en especial los milagros, lo que sugiere la posibilidad de que las hazañas de aquel Jesús de Nazaret del que se habla en el Nuevo Testamento sean más un producto mítico para cautivar a las almas de la época. A medida que la ciencia se fue imponiendo en el mundo, sobre todo a partir de la Ilustración, las creencias religiosas y las supersticiones se han ido desechando en pro del método científico, lo que objetivamente redunda en una mejor comprensión de aquello que antes no se podía explicar y quedaba relegado al tono mitológico.


"No hay registros de nacimiento, ni transcripciones del juicio al que fue sometido, ni certificado de defunción... nada"


Uno de toda esa larga lista de eruditos que quiere añadir pruebas del lado de que Jesucristo nunca existió como tal es David Fitzgerald. Desde hace más de diez años, cuando publicó su 'Ten Christian Myths That Show Jesus Never Existed At All' (algo así como "Diez mitos cristianos que demuestran que Jesús nunca existió"), lleva abogando por un Jesús mítico, apoyándose en el argumento de que la mayoría de las personas que han estudiado a fondo su figura desde hace siglos lo hacían desde una convicción cristiana y no científica o histórica. Hoy conoceremos aún más a fondo las razones para pensar que Jesús de Nazaret nunca llegó a existir realmente y todo parte de una construcción mitológica que se hizo a posteriori.


- Ninguna fuente no secular de la época habla de su existencia

Bart Ehrman, experto en paleocristianismo, cree que la mayor demostración de que el Mesías nunca llegó a existir estriba en que ninguno de los escritores paganos de su época dan fe de su existencia, ni siquiera de pasada. "No hay registros de nacimiento, ni transcripciones del juicio al que fue sometido, ni certificado de defunción... nada", afirma en su libro 'Jesus: Apocalyptic Prophet of the New Millennium'. "De hecho, si ampliamos nuestro campo de análisis a los años posteriores a su muerte, no hay ni una sola referencia a Jesús en ninguna fuente no cristiana o no judía". Esto sin duda es muy raro, puesto que "tenemos una gran cantidad de documentos de la época escritos por poetas, filósofos o historiadores", recalca el erudito. Por tanto, no hay prueba en otros textos de que Jesús de Nazaret llegara a existir.


- El silencio de Pablo

Pablo de Tarso, uno de los personajes centrales de los Hechos de los Apóstoles y el mayor impulsor del cristianismo en el mundo, no llega nunca a mencionar hechos biográficos concretos de Jesucristo. Lo más misterioso es que en ningún momento hace referencia a los Doce Apóstoles, contradiciendo los evangelios en los que se narra la vida del Mesías. Esta sospecha hace que muchos eruditos, tanto creyentes como ateos, piensen que en realidad los evangelios fueran escritos 'a posteriori'.

Una teoría que defiende Marcus Borg, teólogo y especialista en el Nuevo Testamento, quien sí que reconoce la figura histórica de Jesús, pero advierte de su excesiva mitologización. "Los Evangelios son el producto de las primeras comunidades cristianas varias décadas después de la vida histórica de Jesús y nos hablan de significado que tenían para su contexto", asegura el erudito en un artículo publicado en 'Huffington Post'.


- Los seudónimos de los evangelistas

Ni Marcos se llamaba Marcos, ni Mateo era Mateo, ni Lucas era Lucas ni tampoco Juan era Juan. Esta es la teoría de Donald Guthrie, doctor en la Universidad de Londres, quien en los años 60 publica un libro titulado 'New Testament Introduction' en el que teoriza sobre que la designación de sus nombres se produjo en torno al siglo II. Según Guthrie, en aquella época era muy frecuente el uso de seudónimos por parte de testigos de hechos. Además, de acuerdo a su análisis del Nuevo Testamento, en ningún momento ninguno de los evangelistas llegan a reconocer que estaban ahí, presenciando las hazañas y los milagros de Jesucristo.


- Los evangelios se contradicen entre sí

Otra de las razones que hacen dudar de que los hechos de Jesucristo fueran reales es que las crónicas que existen sobre él y sus hazañas en momentos pueden llegar a contradecirse entre sí. Según un reciente artículo de 'Alternet' que ha recopilado algunas de estas ideas, el evangelio de Marcos en concreto es la biografía de Jesús más antigua que existe y que tanto Lucas como Mateo le reelaboraron con correcciones propias y material nuevo. Lo más llamativo es que "se contradicen entre sí, y aún más, contradicen el evangelio de Juan, el cual fue mucho más tardío", ya que "fueron escritos bajo diferentes objetivos y para distintos tipos de público".


- Hay varios "Jesús" (el real y el mitológico)

Según el autor al que queramos recurrir, nuestras creencias o la fe de la que profesemos, nuestras impresiones sobre Jesús variarán de manera diferente. Algunos eruditos le reconocen como un filósofo cínico, otros como un fariseo liberal, un revolucionario carismático o uno de los primeros pacifistas de la historia. Incluso se le ha llegado a calificar de feminista (lo cual no es del todo extraño, ya que entre sus personas de confianza destacaba María Magdalena, una prostituta que bien podría servir para denunciar los males del machismo de la época).

"Jesús parece ser un efecto, y no la causa, del cristianismo", sostiene Fitzgerald. Sea como sea, hay que separar la historia del mito con el rigor que merece el personaje, pues es evidente que los hechos que se narran en los evangelios sobre Jesús tienen mucho de mágicos, y ahora que han pasado los siglos es muy fácil someterlos a crítica bajo la lupa científica del presente. Sin embargo, ello no tiene por qué afectar a la creencia y experiencia individual que cada uno tenga con la religión católica, ya que una de las cualidades de la Biblia, y quizás de los motivos por los que ha sido tan leída y analizada, es que puede ser interpretada de muchas formas sin por ello mermar el valor de lo que en ella se escribe o se cuenta, al igual que la fe de quien la lee.

Fuente:

https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2021-09-20/jesucristo-religion-catolica-biblia-historia_3274470/


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