martes, 26 de enero de 2010

Spee, Brujas e Inquisición. (Parte 2)

la inquisicion copia

Hoy continuaremos con la segunda parte del asombroso testimonio de Friedrich von Spee y el extracto de su libro Cautio criminales en el cual reveló todo el secreto y las injusticias de los juicios por brujería por parte de la Santa Inquisición de la Iglesia Católica en el siglo XV. (Ver primera parte aquí)

21. Cuando la mujer ha sido afeitada y examinada, la torturan para hacerle confesar la verdad, es decir, para que declare lo que ellos quieren, porque naturalmente no hay otra cosa que sea ni pueda ser la verdad.

22. Empiezan con el primer grado, es decir, la tortura menos grave. Aunque dura en exceso, es suave comparada con las que seguirán. Así, si confiesa, ¡dicen que la mujer ha confesado sin tortura!

23. Ahora bien, ¿qué príncipe puede dudar de su culpabilidad cuando le dicen que ha confesado voluntariamente sin tortura?

24. La condenan pues a muerte sin escrúpulos. Pero la habrían ejecutado aunque no hubiese confesado; porque, en cuanto la tortura ha empezado, la suerte ya está echada; no puede escapar, tiene que morir a la fuerza.

25. El resultado es el mismo tanto si confiesa como si no. Si confiesa, su culpa es clara: es ejecutada. Cualquier retractación es en vano. Si no confiesa, la tortura se repite: dos, tres, cuatro veces. En delitos excepcionales, la tortura no tiene límite de duración, severidad o frecuencia.

26. Si, durante la tortura, la vieja contorsiona sus facciones con dolor, dicen que se ríe; si pierde el sentido, que se ha dormido o está bajo un hechizo aletargador. Y, si está aletargada, merece ser quemada viva, como se ha hecho con alguna que, aunque torturada varias veces, no decía lo que los investigadores querían.

27. E incluso confesores y curas afirman que murió obstinada e impenitente; que no se convirtió ni abandonó su íncubo, sino que mantuvo su fe en él.

28. Sin embargo, si muere bajo tanta tortura, dicen que el diablo le rompió el cuello.

29. Después de lo cual el cadáver es enterrado debajo del patíbulo.

30. Por otro lado, si no muere bajo tortura y si algún juez excepcionalmente escrupuloso no osa torturarla más sin mayores pruebas o quemarla sin confesión, la mantienen en la cárcel y la encadenan con la máxima dureza para que se pudra hasta que ceda, aunque pueda pasar un año entero.

31. La acusada no puede liberarse nunca. El comité investigador caería en desgracia si absolviera a una mujer; una vez arrestada y con cadenas, tiene que ser culpable, por medios justos o ilícitos.

32. Mientras tanto, sacerdotes ignorantes y testarudos acosan a la desgraciada criatura a fin de que, sea cierto o no, se confíese culpable; de no hacerlo así, dicen, no puede ser salvada ni participar en los sacramentos.

33. Sacerdotes más comprensivos o cultos no la pueden visitar en la cárcel para evitar que le den consejo o informen a los príncipes de lo que ocurre. Lo más temible es que salga a la luz algo que demuestre la inocencia de la acusada. Las personas que intentan hacerlo reciben el nombre de perturbadores.

34. Mientras la mantienen en prisión y bajo tortura, los jueces inventan astutos mecanismos para reunir nuevas pruebas de culpabilidad con el fin de declararla culpable de modo que, al revisarse el juicio, algún facultativo universitario pueda confirmar que debía ser quemada viva.

35. Hay jueces que, para aparentar una escrupulosidad suprema, hacen exorcizar a la mujer, la transfieren a otra parte y la vuelven a torturar para romper su aletargamiento; sí mantiene silencio, entonces al menos pueden quemarla. Ahora bien, en nombre del Cielo, me gustaría saber: si tanto la que confiesa como la que no perecen del mismo modo, ¿cómo puede escapar alguien por inocente que sea? Oh mujer infeliz, ¿por qué has concebido esperanzas a la ligera? ¿Por qué, al entrar en la cárcel, no admitiste en seguida lo que ellos querían? ¿Por qué, mujer insensata y loca, deseaste morir tantas veces cuando podrías haber muerto sólo una? Sigue mi consejo y, antes de soportar todos estos males, di que eres culpable y muere. No escaparás, porque sería una desgracia catastrófica para el celo de Alemania.

36. Cuando, bajo la tensión del dolor, la bruja ha confesado, su situación es indescriptible. No sólo no puede escapar, sino que también se ve obligada a acusar a otras que no conoce, cuyos nombres con frecuencia ponen en su boca los investigadores o sugiere el ejecutor, o son los que ha oído como sospechosas o acusadas. Éstas a su vez se ven forzadas a acusar a otras, y ésas, a otras, y así sucesivamente: ¿quién puede dejar de ver esto?

37. Los jueces deben suspender esos juicios (e impugnar así su validez) o quemar a su familia, a ellos mismos y a todos los demás; porque todos, antes o después, son acusados falsamente; y, tras la tortura, siempre se demuestra que son culpables.

   38. Así, finalmente, los que al principio clamaban con mayor fuerza para alimentar las llamas se ven ellos mismos implicados, porque no atinaron a ver que también les llegaría el turno. Así el Cielo castiga justamente a los que con sus lenguas pestilentes; se crearon tantas brujas y enviaron a la hoguera a tantas inocentes…

(Auto de fe.  Pedro Berruguete en 1475)

Von Spee no especifica ni describe los métodos de torturas utilizados en estos juicios. En artículos posteriores le dedicaremos nuestra atención.

Luego de leer esto creo que tanto Creyentes como Ateos quedamos estupefactos. Es increíble que en algún momento de la historia de la humanidad hubiesen ocurrido hechos semejantes. Ni siquiera puedo imaginarme la angustia que sería estar en el lugar de cualquiera de las condenadas. Y lo lamentable, amigo Creyente Cristiano, es que todo esto se hizo en nombre de Dios y bajo la sombra protectora de la Santa Biblia. Claro, seguro responderán. “Eso no lo hizo Dios, lo hicieron los hombres” y los Protestantes más férreos culparán directamente a los Católicos. Pero, ¿No lo han pensado?… Dios es Amor, y es Omnisciente. Es decir, que lo sabe todo. Dios sabía que eso estaba ocurriendo y no utilizó su Omnipotencia para evitarlo. ¿Dónde estaba Dios cuando estos hechos?...

Discúlpenme pacientes lectores, pero si pudiesen analizar esto de forma imparcial, estoy seguro que me entenderían…

 

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12 comentarios:

  1. Cristo mismo, que era Dios, fue juzgado, condenado y torturado en nombre de Dios, por la autoridad judía. Él está conmlos que sufren, y su muerte y resurrección dan un sentido y abren una esperanza al sufrimiento.

    El mal es un escándalo, un misterio. ¿Por qué Dios lo permite? ¿Dónde estaba cuando pasaban estas cosas terribles, dónde estaba cuando lo de Auschwitz, dónde estaba cuando lo de Haití? ¿Dónde está cuando un niño o niña son violados, vejados, torturados? Es espantoso. No hay respuesta para eso, salvo mirar a Cristo en la Cruz y confiar en Cristo. El que nos dio el sentido de la justicia, sabe hacer justicia a los inocentes. No le juzguemos, porque no lo sabemos todo, y Él es quien instituyó la justicia y quien nos dio la capacidad de juzgar lo que es bueno y lo que es malo. Confiemos en Él, en Cristo, que se sometió a sí mismo al sufrimiento y la muerte.

    Tengo que decir, Noé, que éste es el mensaje que más me ha gustado. Creo que aquí presentas una objeción esencial a Dios, que no tiene más respuesta que la confianza y la humildad: darnos cuenta de que no lo sabemos todo, y que nada tenemos que no hayamos recibido de Dios, ni siquiera el sentido de la justicia que Él nos ha dado para que obremos bien.

    Por supuesto, Dios no ha querido el mal. El mal es precisamente lo contrario a la voluntad de Dios, lo mismo que el frío es la falta de calor. El mal ha venido al mundo -incluso el producido por causas naturales- como consecuencia del pecado original, del rechazo de Dios. Dios no quiere el sufrimiento, ni la muerte.

    Yo creo que, de todos los atributos de Dios, el que más me enamora es precisamente su justicia, saber que Él hace justicia a los inocentes, y que, al final, todo quedará en su sitio. Eso da miedo por una parte (miedo a no luchar por la justicia cuando uno debe hacerlo), y alegría por la otra, porque cada persona que sufre, cada hambriento, cada embrión o feto abortado va a ser tratado en el Cielo con toda la dignidad que le corresponde, gracias a la misericordia y la justicia de Dios.

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  2. Por cierto, el cuadro de Berruguete representa un auto de fe en Toledo. El cuadro es del siglo XV. El que preside el auto de fe es Santo Domingo de Guzmán, un santo del siglo XIII. Cuando yo era no creyente, vi este cuadro en el Museo del Prado y me indignó hacia este santo. Luego, después de mi conversión, tuve ocasión de leer la vida de santo Domingo, que nada tiene que ver con lo que representa el cuadro. Era un santo de una bondad y una inocencia maravillosas. Fue contemporáneo de San Francisco, y le conoció en Roma. Ambos tienen mucho en común. Fue a Francia a hablar con los albigenses, para que volvieran al seno de la Iglesia Católica. Lo hizo con dulzura y bondad, y viviendo una pureza evangélica ejemplar.

    Fundó la Orden de Predicadores, monjes pobres que mendigaban su sustento e iban predicando el Evangelio. Con el tiempo, muchos dominicos serían los inquisidores, algo realmente penoso y lamentable. Por eso el cuadro le representa a él, presidiendo y aprobando un auto de fe. El cuadro prostituye su imagen, porque él nunca utilizó ni habría consentido esos métodos.

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  3. De Nuevo gracias Emilio y como siempre tu disertación sobre Spee es poco menos que exacta.
    Lo mismo pensé yo. ¿Cómo pudo morir Spee en una misión durante su juicio?, al parecer aun su juicio no había sido aprobado y se salvó se su casi seguro destino. Este es el tipo de creyente que merece mi respeto y admiración, un personaje cuya excelencia queda fuera de toda duda.
    Me dices que la “Justicia divina” es tu cualidad preferida… obviamente difiero diametralmente. Porque esa justicia solo es comprobable en una supuesta vida después de esta, lo cual, por supuesto, no es evidenciable y existen pruebas de ello. Pero sí comprendo a cabalidad que la mayoría de las personas pongan en un Dios sus esperanzas de un pago justo de los desastres que cometemos en esta vida.

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  4. Disculpa, Noé, pero ha pasado más de un mes, y en tu texto sigie dieciendo que Spee "fue acusado y condenado a la hoguera". ¿No te parece que debe ser corregido? Luego lo lee cualquier ateo, se lo cree, y lo pone en su blog... porque, créeme, esto funciona así... Luego resulta que la mayoría de los estudiantes europeos cree que Galileo murió en la hoguera.

    Los ateos tampoco deben decir mentirijillas, Noé... que viene la Nada y les castiga...

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  5. Te Agradezco Emilio tu trabajo de editor de mis artículos, pero debo aclarar un par de cosas.

    Primero no ha pasado más de un mes desde que publiqué el articulo de Spee, el cual fue publicado el 25 de enero de 2010 y hoy es 2 de febrero (solo han pasado 8 días, cifra que dista mucho de ser “más de un mes”) así que por esta parte no es una “mentirijilla”.

    Segundo. Si digo que Spee fue condenado por sus protestas contra la caza de brujas es por que lo leí. Lamento decirte que no voy a quitar el segmento del articulo donde lo afirmo, simplemente agregare una nota de pie donde especifico de donde obtuve el dato (por cierto es de el libro “el mundo y sus demonios” de Carl Sagan, así que si tienes una queja, se la debes hacer a el. Lastima que ya murió) así que tampoco es otra mentirijilla.

    Gracias por ayudarme a hacer mejores artículos.

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  6. Disculpa, creí que te interesaba la verdad por encima de todo.

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  7. Y tienes razón, hacía sólo unos días desde que te señalé ese error que prefieres no corregir.

    Para encontrar la verdad hace falta ponerla sobre todo, no tener miedo de encontrarla, sea cual sea. No digo más, porque las consecuencias de tu actitud son obvias.

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  8. Disculpa Emilio… creo que te dije donde leí la información de Spee (creo que no leiste mi fuente)… si eres tan amable muéstrame un documento confiable donde afirme que Spee no iba a ser juzgado y con gusto lo corregiré.

    Gracias por tu comprensión.

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  9. Estimado Noé, dices:

    "si digo que Spee fue condenado por la caza de brujas es porque lo leí" y citas como fuente "El mundo y sus demonios a Carl Sagan". Creo que es una interpretación errónea de las palabras de Carl Sagan, que dice textualmente en ese libro que el jesuita von Spee "exponía la esencia de aquel terrorismo Iglesia-Estado contra los inocentes. Antes de recibir su castigo, murió víctima de una epidemia de peste atendiendo a los afligidos, como cura de su parroquia". No dice nada más sobre una supuesta condena a Spee.

    Que Carl Sagan afirma que Spee iba a ser castigado es una opinión plausible, pero no implica que Spee hubiera sido condenado, ni siquiera juzgado. No he encontrado, en ninguna de las biografías de Spee que he consultado, ninguna referencia a un juicio ni a una condena, ni estatal, ni eclesial. Evidentemente, si no fue juzgado, nadie va a decir en su biografía: "no fue juzgado", lo mismoque si no murió de viruela,nadie va a decir "no murió de viruela".

    Por tanto, creo que la afirmación de que Spee fue condenado -como afirmas en tu blog-, o siquiera juzgado, es gratuita y carece de cualquier base histórica. Como tal, es incierta, e induce a error a los lectores. Eso pienso.

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  10. Para evitar más conflictos y estar absolutamente apegados a la verdad, colocaré textualmente la cita de Sagan.

    Asumí que si Spee esperaba un castigo, había sido condenado por algo… simple deducción.

    Ahora, lo que me llama poderosamente la atención Emilio es que he escrito artículos cuyas propuestas e informaciones que expongo son más “polémicas” que la cita de Spee. No entiendo tanto resquemor.

    Si algún paciente lector nos ha acompañado en esta discusión hasta este nivel, creo que entenderá con facilidad la intención del articulo: Denunciar y exponer los salvajes juicios y castigos que asolaban a Europa por parte de la Santa Iglesia Católica en contra de cualquier inocente acusado de brujería; denunciados por parte de un mismo miembro de su iglesia; recordemos que Spee creía en brujas, lo que no compartía eran los juicios arbitrarios y las sentencias injustas.

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  11. No sé por qué dices lo del resquemor, Noé. Pero te agradezco que corrijas ese punto, me parece un gesto que te honra. Claro que hay muchísimas más cosas que escribes en otros artículos con las que no estoy de acuerdo, y muchas he tratado de apuntarlas, otras requerirían muchomás tiempo y profundidad que la que permite un corto mensaje. En general, a mí me apena la Inquisición, me parece algo espantoso que se mate a alguien en nombre del Dios del Amor. Con razón tanta gente se escandaliza de ello. Por supuesto, eso no merma un ápice mi fe en Cristo y su Iglesia. Su doctrina está bien clara en un Padre de la Iglesia como San Ambrosio, que consideró como excluidos de la Iglesia a los asesinos del hereje Prisciliano. Como cristiano, me veo en la obligación de pedir perdón por estas barbaridades, aunque no sea yo mejor que los que las cometieron. Yo cometo otras, como vivir holgadamente mientras mis hermanos se mueren de hambre en África... pero eso es harina de oro costal.

    El Concilio Vaticano II ha sentado doctrina firme sobre la dignidad humana en el sentido de que nadie debe ser coaccionado por motivos de fe.

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  12. Hola. Interesante post. Quería preguntar dónde se consigue "Cautio criminalis" en castellano, puesto que aterricé en este blog intentando encontrar dicho tratado de Friedrich von Spee. ¿Habrá sido traducido al español? Si sabes, estaría agradecida me remitieras la respuesta.
    Saludos

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