viernes, 11 de junio de 2010

“Ardi”, Nuestro pariente más lejano. Ardipithecus ramidus

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El 'Ardipithecus ramidus' (en la lengua amhárico (Etiopia) "Ardi" significa suelo, “ramid” raíz, mientras que "pithecus" en griego significa mono) una especie de homínido que vivió hace 4,4 millones de años y a cuyo mejor ejemplar fósil los científicos han denomindo 'Ardi', precede en los inicios de la evolución de los homínidos al 'Australopithecus afarensis' como el último ancestro común conocido de humanos y chimpancés. 'Ardi', también hembra, precede a 'Lucy', el ejemplar mejor conservado de A. afarensis en aproximadamente un millón de años.

Esta especie fue definida por Tim White y su equipo a partir del descubrimiento en África Oriental en los años 1992-1993 de unos maxilares. Los restos fósiles tienen una antigüedad de 4,4 millones de años y el hábitat en el que se desarrollaron era arbolado y húmedo.

Los autores señalan que el Ardipithecus está tan plagado de sorpresas anatómicas que nadie podría haberlo imaginado sin evidencias fósiles directas. Toda la información sobre el nuevo homínido se publica en un especial de la revista 'Science'.

Según los investigadores, el hecho de que las similitudes genómicas entre humanos modernos y chimpancés salieran a la luz al mismo tiempo que se descubrió el 'Australopithecus afarensis' probablemente también influyera en la tendencia de pensar en 'Lucy' como representativa del último ancestro común de humanos y chimpancés.

Se cree que el último ancestro común compartido por humanos y chimpancés vivió hace seis o más millones de años. Aunque el Ardipithecus no es en si mismo este último ancestro común, probablemente compartió muchas de sus características. Hasta el descubrimiento de los nuevos restos de 'Ardipithecus', el registro fósil contenía escasas evidencias de otros homínidos más antiguos que el 'Australopithecus'.

A través de un análisis de cráneo, dientes, pelvis, manos, pies y otros huesos, los investigadores han determinado que el 'Ardipithecus' tenía una mezcla de características 'primitivas' compartidas con sus predecesores, los primates de la época del Mioceno, y características 'derivadas', que comparte sólo con los homínidos posteriores.

Debido a su antigüedad, el Ardipithecus conduce a los científicos más cerca del último antepasado común. Sin embargo, muchas de sus características no aparecen en los simios africanos actuales. Según los científicos, es probable que los simios africanos hayan evolucionado ampliamente por separado desde que compartían el último ancestro común con el ser humano. Por ello, chimpancés y gorilas actuales podrían no ser buenos modelos para el estudio de este último ancestro común y para la comprensión de la evolución humana desde entonces.

Entre los equipos de investigadores que han participado en el estudio y descripción de los Ardipithecus está Nuria García del Centro UCM-ISCIII de Evolución y Comportamientos Humanos de Madrid. Junto a la identificación de 109 fósiles de Ardipithecus, que representan a un mínimo de 36 individuos, el grupo de trabajo de García ha identificado entre los fósiles descubiertos a otras dos especies de primates, babuinos y colobinos, y a antílopes de cuernos en espiral, que compartieron territorio y época con Ardi.

En uno de los artículos publicados en 'Science' Tim White, de la Universidad de California en Berkeley, presenta los principales descubrimientos de la investigación. Los científicos estudiaron 110 especímenes de Ardipithecus procedentes de la cordillera de Afar al noroeste de Etiopia. Al ejemplar mejor conservado los científicos lo han bautizado como 'Ardi', una hembra que pesaba 50 kilogramos y medía alrededor del metro y medio y de la que se conserva un esqueleto parcial con gran parte del cráneo, manos, pies, miembros y pelvis.

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Ardi tenía un cerebro pequeño, incluso más pequeño que el del Australopithecus y similar al de los bonobos y los chimpancés hembra. Su cara tenía un hocico prominente, lo que le confería una apariencia similar a los simios aunque no se proyectaba tan adelante como la parte inferior de las caras de los simios africanos modernos. Algunas características de su cráneo, como el promontorio sobre el entrecejo, son bastante diferentes a las de los chimpancés.

Hasta ahora, los investigadores habían asumido que chimpancés, gorilas y otros simios africanos modernos habían retenido muchas de las características del último antepasado que compartieron con los humanos, es decir, que este ancestro era mucho más parecido a los simios que a los humanos. Por ejemplo, se habría adaptado a balancearse y colgarse de las ramas de los árboles y quizás caminaba sobre sus nudillos cuando estaba en el suelo.

Sin embargo, el 'Ardipithecus' desafía estas teorías. Según sus descubridores, Ardi vivía en un ambiente boscoso, húmedo y más frío de lo que es en la actualidad y existían claros y bosques tapizados por prados. Subía a cuatro patas a las ramas de los árboles, como algunos primates del Mioceno hacían, y caminaba erguida sobre las dos piernas cuando se encontraba en el suelo. No parece que hubiera andado con los nudillos en el suelo o que pasara mucho tiempo balanceándose y colgándose de las ramas, como hacen los chimpancés.

Según los científicos, el 'Ardipithecus' caminó sobre dos piernas aunque no de forma tan eficaz como los homínidos posteriores. Un trabajo liderado por C. Owen Lovejoy en la Universidad del Estado de Kent indica que la pelvis del Ardipithecus es particularmente útil para comprender cómo el esqueleto de los homínidos se modificó progresivamente al bipedalismo. Su análisis sugiere que el Ardipithecus pudo también correr pero probablemente con menos velocidad y eficacia que los humanos.

Los dientes y el cráneo del Ardipithecus son bastante diferentes de los del Australopithecus y los simios modernos. El análisis del esmalte dental también indica que Ardi y su linaje tenían una dieta omnívora relativamente diversa que incluía frutas y otros alimentos del bosque como nueces y hojas.

El análisis de sus dientes también sugiere que el 'Ardipithecus' era socialmente menos agresivo que los chimpancés y otros simios africanos actuales. Además, el hecho de que los dientes de macho y hembra sean de tamaños similares, a diferencia de lo que sucede en los simios africanos, también indica que estos homínidos podrían haber participado en un sistema social que supusiera menos competición entre los machos.

Los investigadores también proponen que las manos del ancestro más temprano de los seres humanos eran ya relativamente ágiles y que sólo requerían un alargamiento de los pulgares y un acortamiento de los dedos para utilizar y producir herramientas.

Características

- Altura: 115 cm - 120cm
- Peso: 27 kg
- Volumen cerebral: 350 cm3
- Dimorfismo: ?
- Base del cráneo: Alargada
- Orificio occipital: Posterior
- Prognatismo: prominente
- Dientes: Entre Homínido y simio antropomorfo
               Incisivos: Grandes
               Molares: Cuadrados
               Caninos: Forma de diamante
               Esmalte: Fino

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Tras el descubrimiento del esqueleto casi completo de Ardi se han podido resolver algunas dudas sobre esta especie; así, la forma de la parte superior de la pelvis indica que era bípedo y que caminaba con la espalda recta, pero la forma del pie, con el dedo gordo dirigido hacia adentro (como en las manos) en vez de ser paralelo al los demás, indica debía caminar apoyándose sobre la parte externa de los pies y que no podía recorrer grandes distancias.

Los caninos superiores en forma de diamante de Ardipithecus ramidus son mucho más parecidos a los humanos que los caninos en "V" de los chimpancés, que como los de los demás simios son mayores en los machos, que los usan en las luchas entre ellos. Los machos Ardipithecus, como los humanos, tenía los colmillos reducidos de tamaño y similares a los de las hembras, lo cual según Lovejoy debió relacionarse con cambios decisivos en los comportamientos sociales. Sin embargo, en su aspecto general, la criatura probablemente se parecía más a un simio que a un humano.

Algunos paleoantropólogos clasifican al Ardipithecus kadabba como subespecie de A. ramidus, a la cual dan la denominación trinomial de Ardipithecus ramidus kadabba, pero para otros la dentición algo más primitiva de A. kadabba obliga a diferenciarlo de A. ramidus.

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Fuentes:
http://es.wikipedia.org/wiki/Ardipithecus_ramidus
http://www.lukor.com/ciencia/09100102.htm

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                         Ver artículos sobre: Evolución.                                  

                      Ver Sección:  Ciencia y Tecnología.

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"Me sorprende que la creencia en la existencia de Dios sea todavía tan fácilmente aceptada cuando vivimos en una época de viajes espaciales y mapeos genéticos. Cuando uno piensa en lo avanzado de la tecnología moderna (y en la inteligencia y sabiduría que se requiere para haberla engendrado) es difícil entender cómo semejante mito ha podido sobrevivir en la mente de seres que han más que demostrado su capacidad de razonar. Cualquiera podría pensar que los hechos son tan evidentes que la idea de un Dios antropomórfico y antropocéntrico debería estar extinta desde hace ya mucho tiempo. Seguramente las próximas generaciones compartirán este asombro cuando este problema haya sido ya resuelto y Dios ocupe el lugar que le corresponde en los museos y en el reino de la fantasía."           WALTER BROAD

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