lunes, 31 de agosto de 2026

El Origen de los Mitos Cristianos (Parte II)




El Origen de los Mitos Cristianos (Parte II)


¿Por qué los mitos Cristianos tienen más probabilidades de ser ciertos que los de las demás religiones, en los que también creen fervientemente otras personas?


Ver: El Origen de los Mitos Cristianos (Parte I)


El mormonismo es otro culto relativamente reciente que, a diferencia de cultos como el de John Frum o el del cargamento, o el de «Elvis ha vuelto», se ha propagado por todo el mundo y ha acumulado riqueza y poder. El fundador fue un hombre del estado de Nueva York llamado Joseph Smith. Aseguró que, en 1823, un ángel llamado Moroni le dijo que desenterrara algunas planchas de oro en las que había unas inscripciones antiguas. Smith dijo que lo hizo, y tradujo los escritos de una lengua egipcia antigua al inglés. Se ayudó de una piedra mágica que colocaba en un sombrero mágico. Cuando miraba dentro del sombrero, la piedra le revelaba el significado de las palabras. Publicó su «traducción» al inglés en 1830. Extrañamente, el inglés no era el inglés de su tiempo, sino un inglés de hacía más de dos siglos, el inglés de la Biblia del rey Jacobo. Mark Twain bromeó diciendo que, si se eliminaban todas las repeticiones de «y aconteció que» del Libro de Mormón, este se quedaría reducido a un panfleto.

¿Por qué? ¿A qué se creía Smith que estaba jugando? ¿Creyó que Dios hablaba inglés? ¿Un inglés del siglo XVI? Me recuerda a la historia (puede que falsa, pero muy fácil de propagarse, como la historia de las muñecas infladas con helio) de una exgobernadora de Texas llamada Miriam A. Ferguson. A la señora Ferguson le disgustaba la idea de que el español pudiese convertirse en lengua oficial en Texas, y se cuenta que dijo: «Si el inglés era lo bastante bueno para Jesús, también lo es para mí».

El lector podría pensar que el uso de Joseph Smith de un inglés arcaico habría bastado para levantar las sospechas entre la gente de que era un farsante. Eso además de que un tribunal le había considerado culpable de fraude con anterioridad. Sin embargo, pronto atrajo seguidores, y ahora tiene millones. No mucho después de que Smith fuese asesinado, en 1844, su culto creció hasta convertirse en una nueva religión mayoritaria, con un líder carismático llamado Brigham Young. Cual Moisés (ya ve que los mitos se inspiran en mitos anteriores), Brigham Young condujo a sus seguidores en una peregrinación errante en busca de una tierra prometida. Y esta resultó ser el estado de Utah. Se puede decir que hoy en día dirigen en gran parte un estado. Y el mormonismo se ha propagado por todo el mundo bajo el nombre de «Iglesia de los Santos de los Últimos Días», o «LDS» (por sus siglas en inglés). Hay un templo colosal mormón en Salt Lake City y al menos cien grandes templos más en Estados Unidos y el resto del mundo. El mormonismo ya no es un culto local, como el culto de John Frum en Vanuatu. Entre los mormones hay prósperos líderes de la industria estadounidense, hombres trajeados con títulos universitarios y un hombre que casi se convirtió en presidente de Estados Unidos. Los mormones tienen que dar el 10 % de sus ingresos a la Iglesia, la cual, como resultado de ello, se ha vuelto fabulosamente rica, como usted mismo podrá comprobar si observa esos increíbles templos.

Estos prósperos caballeros mormones creen cosas que se sabe, basándose en evidencias científicas, que son absurdas: una completa y absoluta bobada inventada. Por ejemplo, el Libro de Mormón explica con detalle que los americanos nativos descienden de los israelitas que migraron a Norteamérica alrededor del año 600 a. C. Como si no fuera obvio, las pruebas de ADN demuestran concluyentemente que esa afirmación es falsa. Una vez más, el lector podría pensar que eso bastaría para demostrarle a los mormones que Smith era un charlatán. Pero nada de nada.

La cosa empeora. Algunos años después de crear el Libro de Mormón, Smith afirmó que había traducido algunos antiguos documentos egipcios que había comprado un coleccionista después de que fueran descubiertos cerca de Tebas, en Egipto. En 1842, Smith publicó su «traducción» como el «Libro de Abraham», asegurando que era una descripción de la vida de Abraham y de su viaje a Egipto. Hay muchos detalles de la vida temprana de Abraham y de la historia y astronomía egipcias, páginas y páginas. En 1880, el Libro de Abraham de Smith fue «canonizado» oficialmente por la Iglesia mormona.

Expertos en jeroglíficos egipcios sospecharon que la «traducción» de Smith era un fraude. Según lo que escribió en una carta de 1912 un comisario del Museo Metropolitano de Nueva York, el Libro de Abraham era «una auténtica invención… un fárrago lleno de tonterías de principio a fin». Pero los devotos mormones seguían manteniendo su fe en él, porque los papiros originales se supone que se perdieron cuando, en 1871, el museo de Chicago que los albergaba se incendió. Por desgracia para Joseph Smith, no todos los papiros se destruyeron. Algunos de ellos fueron redescubiertos en 1966. En esa época, los expertos entendían la lengua en la que estaban escritos esos documentos. Cuando se tradujeron correctamente, tanto por expertos mormones como por no mormones que conocían esa lengua, resultó que trataban de algo completamente diferente. Nada que ver con Abraham. La «traducción» de Joseph Smith era un engaño elaborado y obviamente deliberado.

Así pues, ahora sabemos a ciencia cierta que el Libro de Abraham de Smith fue una traducción fraudulenta de manuscritos que sí que existieron. Así pues, ¿no es probable que su anterior «traducción» del Libro de Mormón, utilizando una piedra mágica dentro de un sombrero mágico, a partir de «planchas de oro» que «desaparecieron» misteriosamente por lo que nadie más pudo verlas, también sea un fraude? Puede que usted piense que los mormones deberían haberlo visto así. Pero ni siquiera la obvia falsedad deshonesta del «Libro de Abraham» de Smith fue suficiente para hacer tambalear la fe de los creyentes.

Diría que esto demuestra el increíble poder del adoctrinamiento durante la infancia. A la gente que es educada en una religión le cuesta mucho desprenderse de ella. Y luego la transmiten a la siguiente generación. Y así sucesivamente. Actualmente, la Iglesia de los Santos de los Últimos Días es una de las religiones de crecimiento más rápido del mundo. Piense en ello y puede que entienda cómo, en una época anterior en la que no existían ni periódicos, ni internet, ni libros, nada más que los chismes transmitidos boca a boca durante décadas después de la muerte de Jesús, pudo tomar impulso el culto a Cristo: nacimiento de una virgen, milagros, resurrección, ascensión a los cielos y todo lo demás.

A diferencia de los mitos de Mormón y John Frum, los del Antiguo Testamento, como el del Jardín del Edén, se inventaron hace demasiado tiempo para que podamos saber cómo se iniciaron. Todas las tribus tienen su mito sobre la creación; no resulta sorprendente, ya que las personas sienten curiosidad por naturaleza por saber de dónde proceden, tanto ellos como todos los animales, y por saber cómo surgieron el mundo, el sol, la luna y las estrellas. La historia de Jardín del Edén es el mito judío sobre la creación. De los miles de mitos sobre la creación que existen en todo el mundo, fue el judío el que se incluyó en la Biblia cristiana —debido simplemente a dos accidentes históricos combinados: el hecho de que Jesús fuese judío y la conversión al cristianismo del emperador Constantino—. A diferencia de la historia de Noé, el mito de Adán y Eva no procedía de una fuente babilónica. Resulta bastante divertido que se parezca al mito de la creación de los pigmeos, personas de corta estatura que viven en los bosques del África Central.

Recordará que, según el mito judío, Adán fue creado a partir del «polvo de la tierra». Dios «sopló en su nariz hálito de vida, y el hombre se convirtió en un ser viviente». En parte como haría un jardinero, Dios luego creó a Eva como si fuera una especie de esqueje, a partir de una de las costillas de Adán. A propósito, se asombraría al ver cuánta gente cree seriamente, basándose en este mito, ¡que a los hombres les falta una costilla!

Adán y Eva fueron colocados en un jardín encantador, el Jardín del Edén. Dios les dijo que podían comer cualquier cosa que quisieran del jardín, con una importante excepción. Un árbol particular situado en el centro, el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, estaba estrictamente prohibido. Bajo ninguna circunstancia debían comer su fruto. Eso funcionó durante un tiempo. Pero entonces, una serpiente parlanchina se acercó furtivamente a Eva y la convenció de que comiera el fruto prohibido del Árbol del Conocimiento. Lo hizo y luego Eva convenció a Adán para que hiciera lo mismo. ¡Qué pena! Absorbieron de inmediato el conocimiento prohibido, incluyendo el hecho de que estaban desnudos. Avergonzados de su desnudez, se hicieron delantales con un par de hojas. Eso hizo sospechar a Dios, que «cuando el día comenzó a refrescar […] andaba recorriendo el jardín» (una frase preciosa). Se dio cuenta de que debían de haber comido el fruto prohibido. Estaba furioso. Los pobres Adán y Eva fueron expulsados eternamente del hermoso jardín. Adán y sus descendientes varones fueron condenados a trabajos agotadores durante toda la vida. Eva y sus descendientes hembras fueron condenadas a sufrir los dolores derivados de dar a luz. Y la serpiente y sus descendientes fueron condenados a arrastrarse por el suelo sin pata alguna (y seguramente también a perder la facultad de poder hablar).

Compare ahora el mito judío de la creación con el de los pigmeos. El parecido fue descubierto por un antropólogo belga que vivió con los pigmeos en el bosque Ituri, estudió su lengua y tradujo varias versiones parecidas de su mito sobre la creación. La siguiente es una de ellas.

Un buen día, en el cielo, Dios le dijo a su principal ayudante que creara al primer hombre. El ángel de la luna descendió. Modeló al primer hombre con tierra, lo envolvió con una piel, vertió sangre en su interior y perforó los agujeros de la nariz, ojos, orejas y boca. Hizo otro en la parte baja del primer hombre a través del cual introdujo en él todos los órganos. Luego sopló su propia fuerza vital dentro de la pequeña estatua terrosa. Entró en su cuerpo. Se movió… se sentó… se levantó… caminó. Era Efé, el primer hombre y padre de todos los que vinieron después.

Dios dijo a Efé: «Engendra hijos para poblar mi bosque. Les concederé todo aquello que necesiten para ser felices. Nunca tendrán que trabajar. Serán los amos de la tierra. Vivirán eternamente. Solo hay una cosa que les prohíbo. Ahora, escucha con atención, traslada mis palabras a tus hijos y diles que transmitan esta orden a todas las generaciones. El árbol tahu está absolutamente prohibido para el hombre. Nunca, sin excepción alguna, violes esta ley».

Efé obedeció estas instrucciones. Ni él ni sus hijos se acercaron al árbol. Pasaron muchos años. Entonces Dios llamó a Efé, «Sube al cielo. ¡Necesito tu ayuda!». Y Efé subió al cielo. Después de su marcha, nuestros antepasados vivieron acorde a sus leyes y enseñanzas durante mucho, mucho tiempo. Entonces, un fatídico día, una mujer embarazada le dijo a su marido: «Querido, quiero comer la fruta del árbol tahu». Él respondió: «Sabes que eso está mal». Y ella dijo: «¿Por qué?». Él dijo: «Va contra la ley». Ella dijo: «Es una estúpida ley antigua. ¿Quién te importa más, yo o una estúpida ley antigua?».

Discutieron y discutieron. Finalmente, él accedió. Su corazón palpitaba temerosamente mientras se adentraba en el profundo bosque. Cada vez se acercaba más y más. Y allí estaba, el árbol prohibido de Dios. El pecador cogió el fruto del tahu. Lo peló. Escondió la piel bajo un montón de hojas. A continuación, regresó al campamento y le dio la fruta a su esposa. Ella la probó.

Le insistió a él para que la probara. Y lo hizo. Todos los demás pigmeos dieron un mordisco. Todos comieron del fruto prohibido. Y todos pensaron que Dios nunca lo averiguaría.

Mientras tanto, el ángel de la luna observaba desde las alturas. Le transmitió inmediatamente un mensaje a su maestro: «¡El pueblo ha comido el fruto del árbol tahu!». Dios estaba enfurecido. «Habéis desobedecido mis órdenes —les dijo a nuestros antepasados—. ¡Moriréis por ello!».

Bien, ¿qué le parece? ¿Es una coincidencia? El parecido no es suficiente como para estar seguros. Puede que existan unos patrones enterrados en la mente inconsciente humana que surgen en forma de mitos. El famoso psicólogo suizo Carl Gustav Jung denominó a estos patrones inconscientes «arquetipos». Jung sugeriría que el fruto prohibido es un arquetipo humano universal que acechaba en las mentes de los pigmeos y los judíos, e inspiró de forma independiente sus dos orígenes sobre la creación. Puede que necesitemos añadir los arquetipos de Jung a nuestra lista de cómo se originan los mitos en todo el mundo. ¿Podría ser el mito tan extendido de una gran inundación mundial también un arquetipo junguiano?

Otra posibilidad, que puede que al lector ya se le haya ocurrido, es que la mitología pigmea no sea del todo original. ¿Podría haber sido contaminada en alguna fase por los misioneros cristianos? Los misioneros podrían haberles hablado de la historia de Adán y Eva, y luego, después de varias generaciones en las que el efecto del teléfono escacharrado en la profundidad del bosque produjo más de una confusión, la idea bíblica del fruto prohibido se incorporó al mito de la creación original de los pigmeos. Creo que es bastante probable. En contra de esto, Jean-Pierre Hallet, el antropólogo belga que tradujo el mito (por cierto, un personaje increíble; pruebe a buscar en Google su nombre más «badass»), estaba convencido de que la influencia funcionó en el otro sentido. Pensaba que la leyenda del fruto prohibido se originó en el pueblo pigmeo y se propagó a Oriente Medio a través de Egipto. Si alguna de estas historias es correcta, las diferencias entre los dos mitos demuestran una vez más el poder del efecto del teléfono escacharrado, ya que un mito se transformó en el otro.

Muchos mitos tribales, incluyendo el de Adán y Eva, poseen belleza poética. Pero hay un aspecto en el que, por desgracia, he de insistir, ya hay demasiadas personas que no caen en ello: no son verdaderos. No son historia. La mayoría ni siquiera están basados en algo que se puede definir como historia. Solemos pensar que Estados Unidos es un país avanzado e instruido. Y lo es, en parte. Sin embargo, es un hecho asombroso que casi la mitad de las personas de ese gran país creen que la historia de Adán y Eva es verdadera palabra por palabra. Por fortuna, la otra mitad también está presente, y ha hecho de Estados Unidos la potencia científica más grande de la historia del mundo. Nos podríamos preguntar cuánto más podrían haber avanzado si no se hubieran visto lastrados por la mitad científicamente ignorante que cree que todas y cada una de las palabras de la Biblia son ciertas.

Hoy en día, ninguna persona instruida cree que el mito de Adán y Eva o el del arca de Noé son literalmente verdaderos. Sin embargo, muchísima gente cree en los mitos relacionados con Jesús (como el de Jesús alzándose de la tumba), los mitos islámicos (como Mahoma cabalgando sobre un caballo alado) o los mitos mormones (como Joseph Smith traduciendo unas planchas doradas). ¿Cree usted que hacen bien? ¿Existen buenas razones que justifiquen que alguien se los crea? ¿Tanto como el mito del Jardín del Edén? ¿O el de Noé? ¿O el de John Frum y los cultos al cargamento? Y, si cree en los mitos propios de su religión, aquella en la que le criaron, ¿por qué esos mitos tienen más probabilidades de ser ciertos que los de las demás religiones, en los que también creen fervientemente otras personas?

Así pues, hemos analizado la Biblia como historia. Y en su mayor parte no lo es. Y luego la hemos considerado como mito. Una buena parte lo es, y no hay nada malo en ello. Los mitos son apreciados con razón. Pero no hay nada que indique que los mitos bíblicos tengan más valor que los de los vikingos, griegos, egipcios, isleños de la Polinesia, aborígenes australianos o de cualquiera de las innumerables tribus de África, Asia o las Américas.

Traducido del original:

Outgrowing God: A Beginner’s Guide to Atheism

Richard Dawkins

Ver:

lunes, 24 de agosto de 2026

La conveniente "Conversión" de Ateo a Creyente del Presidente Espriella




Asociación de Ateos de Bogotá arremetió contra Abelardo de la Espriella por asegurar que Dios lo eligió para enfrentar el terremoto: “Las placas tectónicas no consultan el calendario electoral”


La Organización No Gubernamental cuestionó algunas de las palabras por parte del jefe de Estado luego de su alocución presidencial del lunes 17 de agosto de 2026, una semana después del sismo de 7,4 del 10 de agosto


20 Ago, 2026 12:43 p. m.

Por Sebastián Vargas Rueda


La Asociación de Ateos de Bogotá emitió una fuerte respuesta hacia el presidente Abelardo de la Espriella, y tras su primer discurso oficial como jefe de Estado que pronunció el lunes 17 de agosto de 2026, en medio de la crisis nacional provocada por el terremoto de magnitud 7,4 que golpeó a Colombia el 10 de agosto.

El sismo ha dejado, según el último reporte de la Unidad Nacional para la Gestión y Riesgo de Desastres (Ungrd) con corte a las 6:30 a. m. del jueves 20 de agosto, un saldo de 319 personas fallecidas, 4.506 heridas y 260 personas desaparecidas.

La noche del 19 de agosto, desde su cuenta de X, la Asociación criticó las declaraciones presidenciales en las que De la Espriella relacionó la tragedia con una “prueba divina”.

En el mensaje, la organización rechazó que el mandatario afirmara: “Las cosas de Dios, queridos compatriotas, solo Dios las sabe. Él decidió ponernos en esta prueba tan dura y en su sabiduría lo hizo justo el día en que comenzó mi mandato”.



La asociación calificó esta postura como “la asquerosidad de convertir una tragedia en ‘prueba divina’”, y puntualizó en el mismo mensaje: “No es un chiste. No es una metáfora descuidada. Es la afirmación literal de que el terremoto del 10 de agosto —que ha dejado cientos de muertos, miles de heridos y decenas de miles de familias sin hogar— fue una decisión deliberada de Dios, tomada con sabiduría, y ejecutada precisamente cuando él asumió el poder”.

El pronunciamiento de la ONG (Organización No Gubernamental) atea cuestiona la moralidad y la lógica detrás de las palabras del jefe de Estado.

El presidente está diciendo que un dios omnipotente y omnisciente eligió aplastar a niños, ancianos y trabajadores bajo escombros para ‘poner a prueba’ a su gobierno. Y que esa decisión, lejos de ser un escándalo moral, es muestra de sabiduría divina”, menciona la réplica por parte de la asociación.

La Asociación de Ateos también recalcó la gravedad de justificar el sufrimiento humano como parte de un plan político o pedagógico, y detalló en su misiva que “convertir el sufrimiento de inocentes en instrumento pedagógico religioso para un presidente es una idea profundamente inmoral”, y concluyó que lo anterior “es transformar a las víctimas en material de laboratorio de un experimento divino cuyo único beneficiario político es el hombre que acaba de llegar al poder”.

El comunicado advierte sobre el riesgo de normalizar este tipo de discurso en la esfera pública, y puntualizó que “normalizar este tipo de lenguaje es aceptar que el sufrimiento humano puede ser justificado retrospectivamente como ‘voluntad de Dios’ siempre que coincida con el calendario político de alguien”.

En la misma línea argumental, la réplica de la asociación precisó que lo anterior sería “aceptar que los muertos del 10 de agosto no son solo víctimas de un fenómeno geológico, sino piezas de un plan divino cuyo propósito principal era poner a prueba a Abelardo de la Espriella”.

En la parte final del mensaje, la ONG recordó la importancia de la laicidad del Estado y la necesidad de evitar el uso de referencias religiosas para legitimar el poder político, y se detalló que “un presidente laico de una república constitucional no tiene por qué profesar ateísmo”, pero se agregó que “(el presidente) tiene, sin embargo, la obligación mínima de no instrumentalizar la religión y la muerte de cientos de ciudadanos para construir una narrativa de destino providencial alrededor de su propio mandato”.

Al final, el comunicado sentenció que “las placas tectónicas no consultan el calendario electoral” y que “los terremotos no llegan para examinar gobiernos”. Sino que “llegan porque la tierra se mueve desde hace millones de años”, continúa la publicación, en la que se repitió que “convertir esa realidad física en ‘prueba divina’ es una forma particularmente cínica de despreciar tanto a la razón como a las víctimas”.

Beto Coral también cuestionó el discurso presidencial de Abelardo de la Espriella

El presidente Abelardo de la Espriella generó polémica tras su primera alocución como jefe de Estado en medio de la emergencia causada por el terremoto del 10 de agosto de 2026.

Durante su discurso, el mandatario afirmó: “Las cosas de Dios, queridos compatriotas, solo Dios las sabe. Él decidió ponernos en esta prueba tan dura y en su sabiduría lo hizo justo el día en que comenzó mi mandato”.

La declaración llevó a que el activista político Beto Coral respondiera con dureza y recordó, a través de un video, el pasado ateo de De la Espriella.

En el material compartido, el actual presidente había declarado años atrás: “No creo en nada que la razón no pueda explicar” y justificó su matrimonio religioso diciendo: “Porque uno por amor hace estupideces y tonterías”.

Coral cuestionó el uso de argumentos religiosos para explicar tragedias y rechazó la idea de que el sufrimiento de los afectados forme parte de una “prueba” para el nuevo gobierno.

Ahí tienen a este señor. ¿Los muertos eran parte de la prueba presidencial? ¿Los heridos, los niños, las familias que perdieron su casa?”, dijo el activista en su cuenta de X. Además, afirmó: “Yo no creo en ese Dios punitivo, castigador y chantajista que mata a unos para poner políticamente a pruebas otros”.

El activista insistió en que los terremotos tienen una explicación geológica y no están vinculados a decisiones políticas.

La naturaleza no revisó el calendario de posesión de Abelardo de la Espriella. La tierra no tembló porque comenzó su mandato”, recalcó Coral, y pidió al mandatario evitar el uso de la fe como herramienta política, especialmente en momentos de dolor nacional.

En otra de las pullas de Coral hacia De la Espriella, el creador de contenido agregó: “Deje de meter a Dios en estas cosas, mucho más cuando el discurso religioso se utiliza para hacerle daño a otros o como herramienta política”.

El activista también cuestionó la gestión oficial frente a la emergencia, criticando un video del ministro del Interior, Rodrigo Lara Restrepo, en el que propone entregar materiales de construcción a familias damnificadas en Buenaventura, dependiendo de donaciones.

Coral señaló que la medida es insuficiente y resaltó que los habitantes de la zona viven en condiciones precarias. Además, consideró inapropiado que el ministro sonriera frente a una de las mujeres afectadas: “Se ríe en la cara de una de las mujeres”, comentó.

Fuente:

https://www.infobae.com/colombia/2026/08/20/asociacion-de-ateos-de-bogota-arremetio-contra-abelardo-de-la-espriella-por-su-discurso-en-medio-de-la-emergencia-por-el-terremoto-de-74-las-placas-tectonicas-no-consultan-el-calendario-electoral/

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De la Espriella era ateo, pero ahora cree: las contradicciones del presidente colombiano


Los detalles Antes de asumir el cargo, hacía gala de su ateísmo. Sin embargo, ahora dice que el terremoto de Colombia es una prueba que Dios les ha puesto en el camino.


María Sanz

Madrid, 20 de agosto de 2026, 14:58


"Era ateo, pero ahora creo". Esta es la letra de una canción, pero también es una frase que resume a la perfección el cambio de discurso espiritual del presidente colombiano De la Espriella. Antes de asumir el cargo, hacía gala de su ateísmo. Sin embargo, ahora, dice que el terremoto de Colombia es una prueba que Dios les ha puesto en el camino.

En una entrevista que le hicieron hace tiempo, el periodista el preguntó al presidente colombiano si negaba la presencia de Dios. "Absolutamente. Nada, no creo en nada que la razón no pueda explicar", respondió este. "Y entonces, ¿cómo hizo para casarse por la iglesia?", se preguntó el periodista. "Porque uno por amor hace estupideces y tonterías", ha respondido.

Ahora, en cambio, se define como un gran defensor de la fe. "Fui ateo muchos años. Y hace cerca de 5 años tuve una experiencia muy linda que me transformó la vida que me hizo acercar a Dios", aseguró el pasado 13 de agosto. Dice que el terremoto de Colombia es una prueba que Dios les ha puesto en el camino.

"Las cosas de Dios, queridos compatriotas, solo Dios las sabe. Él decidió ponernos en esta prueba tan dura. Y en su sabiduría lo hizo justo el día en que comenzó mi mandato", ha señalado De la Espriella este jueves.

Un ateo arrepentido que ahora es católico. De rodillas, rezando, con el rosario en la mano y la biblia en la mesa durante un retiro espiritual, es la incoherencia religiosa del ultra colombiano.

No es la única contradicción De la Espriella. "Yo no soy uribista, yo soy un hombre libre, porque yo no soy perro de nadie", dijo en 2015. Esta semana, en cambio, ha dicho que su "uribismo no está en duda, yo soy más urabista que doña Lina, que Jerónimo y Tomás... de acuerdo?"

La misma incoherencia que hay detrás de las imágenes en las que manda besos, saluda y se ríe. Así compareció tras la tragedia del terremoto en Colombia. Pero de la Espriella tira balones fuera. El Tigre no ha podido empezar peor su presidencia. Por el seísmo, sí, pero también por su lamentable comportamiento.

Fuente:

https://www.lasexta.com/noticias/internacional/espriella-era-ateo-pero-ahora-cree-contradicciones-presidente-colombiano_202608206a86fa12a5690f047384e2d6.html

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Abelardo de la Espriella explicó cómo pasó de ateo a activista religioso: “Tuve un proceso hace seis años”


El candidato presidencial relató que su cambio de postura frente a la fe se dio tras la muerte de una persona cercana y marcó un giro respecto a sus posiciones anteriores basadas en la razón


Por Juan Manuel Correa

27 Mar, 2026 09:41 a. m. AR


El aspirante fue consultado por el cambio en sus posturas frente a la religión, teniendo en cuenta que en el pasado había manifestado no creer en Dios. Ante esa pregunta, respondió: “Yo tuve un proceso de conversión hace seis años”.

Al profundizar sobre las razones de ese cambio, añadió: “La muerte de una persona muy querida para mí y muy cercana. Y logré esa conexión con Dios a través de ella”.

El candidato señaló en entrevista con Blu Radio que su transformación no fue inmediata ni producto de una búsqueda racional. Por el contrario, la describió como un proceso que no dependió de su voluntad. “Al final entendí que no era lo que yo quería, sino el tiempo de Dios. Él decidió cuándo debía yo creer”, afirmó durante la entrevista.

En su explicación, De la Espriella también hizo referencia a su postura previa, marcada por el escepticismo. Indicó que durante años su visión estaba limitada a aquello que podía ser explicado racionalmente: “Yo no creía por nada extraño o distinto, que no creía en nada que la razón no pudiese explicar”.

Esta afirmación coincide con posiciones que sostuvo públicamente antes de 2020, cuando se identificaba como ateo y defendía una visión basada exclusivamente en la razón.

Según ese contexto, el ahora candidato consideraba que la idea de Dios era una construcción humana. En 2017, en una entrevista televisiva, llegó a afirmar que Dios era “la explicación que buscaron los seres humanos para evitar decir que venimos de un caldo de cultivos”. Además, sostenía que no necesitaba la religión para definir su comportamiento moral, al argumentar que podía ser una buena persona sin recurrir a la fe.

En la conversación con el medio, también abordó ese contraste entre su pasado y su presente. “Yo he cambiado de opinión, pero nunca he cambiado de convicción y de principios”, aseguró, al tiempo que indicó que siempre mantuvo respeto por las creencias de los demás, incluso cuando no compartía esas posturas. “Siempre respeté la religión de los demás y mi mujer, muy católica, mis hijos bautizados”, agregó.

El candidato mencionó además un elemento adicional dentro de su proceso de conversión: un video que grabó hace aproximadamente cinco años titulado “Aleluya”, en el que relata su experiencia personal. “Ahí esa historia cuenta cómo un ateo logró creer”, explicó durante la entrevista.

En ese relato, De la Espriella plantea una distinción entre razón e inspiración religiosa. Según sus palabras: “Comprendí que la inteligencia viene del hombre, pero la sabiduría viene de Dios”. Esta frase resume el cambio conceptual que describe como parte de su proceso personal.

Durante el intercambio radial, la periodista también recordó otras posturas del candidato en temas sociales en el pasado, como su apertura a modelos familiares distintos. Sin embargo, la conversación se centró en el giro frente a la religión y su explicación sobre ese cambio.

La intervención concluyó con un mensaje del candidato en el que hizo referencia a la situación del país, aunque sin ampliar detalles en ese momento. “Hoy más que nunca, cuando Colombia atraviesa sus horas más oscuras, sus buenos hijos tenemos que estar firme por la patria”, expresó.

Allí, el candidato reiteró que su conversión no obedeció a un proceso intelectual, sino a una experiencia personal que, según dijo, transformó su manera de entender la fe y su relación con lo religioso.

Fuente:

https://www.infobae.com/colombia/2026/03/27/abelardo-de-la-espriella-explico-como-paso-de-ateo-a-activista-religioso-tuve-un-proceso-hace-seis-anos/

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“No hay sociedad en la historia humana que haya sufrido porque su gente se volvió demasiado razonable”


Sam Harris