Bipedestación según RAE significa “Posición en pie” (Del lat. bipes, -ĕdis, bípedo, y statĭo, -ōnis, estación); y fue para nuestros ancestros un momento clave para el desarrollo de lo que a la larga vendríamos a ser nosotros: El Homo sapiens.
Los Homininos, primates bípedos, habrían surgido hace unos 6 ó 7 millones de años en África, cuando dicho continente se encontró afectado por una progresiva desecación que redujo las áreas de bosques y selvas. Como adaptación al bioma de sabana aparecieron primates capaces de caminar fácilmente de modo bípedo y mantenerse erguidos. Más aún, en un medio cálido y con fuerte radiación ultravioleta e infrarroja una de las mejores soluciones adaptativas son la marcha bípeda y la progresiva reducción de la capa pilosa, esto evita el excesivo recalentamiento del cuerpo. Hace 150.000 años el norte de África volvió a sufrir una intensa desertización lo cual significó otra gran presión evolutiva como para que se fijaran los rasgos principales de la especie Homo sapiens.
Para lograr la postura y marcha erecta han tenido que aparecer importantes modificaciones:
- Cráneo. Para permitir la bipedestación, el foramen magnum (u orificio occipital por el cual la médula espinal pasa del cráneo a la raquis) se ha desplazado; mientras en los simios el foramen magnum se ubica en la parte posterior del cráneo, en el Homo sapiens (y en sus ancestros directos) el foramen magnun se ha "desplazado" casi hacia la base del mismo.
- Columna vertebral. La columna vertebral bastante rectilínea en los simios, en el Homo sapiens y en sus ancestros bípedos ha adquirido curvaturas que permiten soportar mejor el peso de la parte superior del cuerpo, tales curvaturas tienen un efecto "resorte". Por lo demás la columna vertebral ha podido erguirse casi 90º a la altura de la pelvis, si se compara con un chimpancé se nota que al carecer este primate de la curva lumbar, su cuerpo resulta empujado hacía adelante por el propio peso; en la raquis humana el centro de gravedad se ha desplazado, de modo que el centro de gravedad de todo el cuerpo se sitúa encima del soporte que constituyen los pies, al tener el Homo sapiens una cabeza relativamente grande el centro de gravedad corporal es bastante inestable (y hace que al intentar nadar, el humano tienda a hundirse "de cabeza")[cita requerida]. Otro detalle; las vértebras humanas son más circulares que las de los simios, esto les permite soportar mejor el peso vertical.
- Pelvis. La pelvis se ha debido ensanchar, lo cual ha sido fundamental en la evolución de nuestra especie. Los huesos ilíacos de la región pelviana en los Homo sapiens (e inmediatos antecesores) "giran" hacia el interior de la pelvis, esto le permite soportar mejor el peso de los órganos al estar en posición erecta. La citada modificación de la pelvis implica una disminución importante en la velocidad posible de la carrera por parte de los humanos. La bipedestación implica una posición de la pelvis, que hace que las crías nazcan "prematuras": en efecto, el parto humano es denominado ventral acodado ya que existe casi un ángulo recto entre la cavidad abdominal y la vagina que en el pubis de la mujer es casi frontal, si en todos los otros mamíferos el llamado canal de parto es muy breve, en cambio en las hembras de Homo sapiens es muy prolongado y sinuoso, esto hace dificultosos los alumbramientos, lo cual ha sido fundamental en la evolución de nuestra especie.
- Piernas. También para la bipedestación ha habido otros cambios morfológicos muy importantes y evidentes, particularmente en los miembros y articulaciones. Los miembros inferiores se han robustecido, el fémur humano se inclina hacia adentro, de modo que le posibilita la marcha sin necesidad de girar casi todo el cuerpo; la articulación de la rodilla se ha vuelto casi omnidireccional (esto es, puede moverse en diversas direcciones), aunque en los monos -por ejemplo el chimpancé- existe una mayor flexibilidad de la articulación de la rodilla, es para un mejor desplazamiento por las copas de los árboles, es así que el humano a diferencia de sus parientes más próximos no marcha con las rodillas dobladas.
- Pies. En los humanos los pies se han alargado, particularmente en el talón, reduciéndose algo los dedos del pie y dejando de ser oponible el "pulgar" del pie (el dedo mayor), en líneas generales el pie ha perdido casi totalmente la capacidad de aprehensión. Se sabe, en efecto, que el pie humano ha dejado de estar capacitado para aferrarse (cual si fuera una mano) a las ramas, pasando en cambio a tener una función importante en el soporte de todo el cuerpo. El dedo mayor del pie tiene una función vital para lograr el equilibrio de los homininos durante la marcha y la postura erecta; en efecto, el pulgar del pie de un chimpancé es transversal, lo que permite al simio aferrarse más fácilmente de las ramas, en cambio el "pulgar" del pie humano, al estar alineado, facilita el equilibrio y el impulso hacia adelante al marchar o correr. Los huesos de los miembros inferiores son relativamente rectilíneos en comparación con los de otros primates.
Ventajas de la bipedestación
Es evidente que la gran cantidad de modificaciones anatómicas que condujeron del cuadrupedismo al bipedismo requirió una fuerte presión selectiva. Se ha discutido mucho sobre la ineficacia de la marcha bípeda comparada con la cuadrúpeda. También se ha criticado que ningún otro animal de los que se adaptaron a la sabana al final de Mioceno desarrolló una marcha bípeda. Hemos de tener en cuenta que partimos de homínidos con un tipo de desplazamiento cuadrúpedo poco eficaz para largos desplazamientos en terreno abierto: el modo en que se desplazan los chimpancés, apoyando la segunda falange de los dedos de las manos no puede compararse a la marcha cuadrúpeda de ningún otro mamífero. Los primeros homínidos de sabana probablemente se vieron obligados a desplazarse distancias considerables en campo abierto para alcanzar grupos de árboles situados a distancia. La marcha bípeda pudo ser muy eficaz en estas condiciones ya que:
- Permite otear el horizonte por encima de la vegetación herbácea en busca de árboles o depredadores.
- Permite transportar cosas (como comida, palos, piedras o crías) con las manos, liberadas de la función locomotora.
- Es más lenta que la marcha cuadrúpeda, pero es menos costosa energéticamente, lo que debería ser interesante para recorrer largas distancias en la sabana, o en un hábitat más pobre en recursos que la selva.
- Expone menos superficie al sol y permite aprovechar la brisa, lo que ayuda a no recalentar el cuerpo y ahorrar agua, cosa útil en un hábitat con escasez del líquido elemento.
Hace años se argumentó que la liberación de las manos por parte de los primeros homínidos bípedos les permitió elaborar armas de piedra para cazar, lo cual habría sido el principal motor de nuestra evolución. Hoy está claro que la liberación de las manos (que se produjo hace más de 4 millones de años) no está ligada a la fabricación de herramientas, que aconteció unos 2 millones de años después, y que los primeros homininos no eran cazadores y que a lo sumo comían carroña esporádicamente.
Pero sin duda la bipedestación trajo una ventaja clave para la supervivencia: la reproducción, ya que el hecho de pasar del cuadrupedismo al bipedismo conllevo un cambio anatómico de las caderas, este cambio suponía un ensachamiento del canal del parto (aproximadamente de 1 cm) que hacia más fácil el alumbramiento como consecuencia esta característica (el bipedismo) que claramente era ventajosa pasó a ser el rasgo, que miles de generaciones posteriores, nos definiría.
.
El Ardipithecus ramidus, el “eslabón” clave en el bipedismo.
Ardipithecus ramidus es una especie fósil de homínido, probablemente un hominino (primate bípedo) y quizá un primitivo ancestro del hombre. "Ardi" significa suelo, ramid raíz, en la lengua (amhárico) del lugar donde fueron encontrados los primeros restos, (Etiopía), mientras que "pithecus" en griego significa mono.
En la última década casi nadie ha dudado en situar a la especie Ardipithecus ramidus en nuestra genealogía. A diferencia de las especies anteriores, la colección de fósiles de A. ramidus era suficiente como para tener la seguridad de que nos encontrábamos ante un verdadero antepasado de la humanidad actual. Las investigaciones publicadas hace unos meses por la revista Science no sólo han disipado todas las dudas, sino que nos han ofrecido datos asombrosos para aproximarnos por primera vez a la anatomía, morfología, dieta y comportamiento de nuestro antepasado común con los chimpancés. El origen de los ardipitecos podría situarse en algo más de 5,5 millones de años, de acuerdo con los datos que ofrece la especie Ardipithecus kadabba, nombrada en 2001 en la revista Nature por Yohannes Haile Selassie, Gen Suwa y Timothy White; es decir, esta especie de Ardipithecus habría vivido en el momento de la separación de las respectivas genealogías de humanos y chimpancés.
En los últimos años, la colección de Ardipithecus ramidus se ha incrementado hasta completar un total de 110 especímenes, entre los que se cuenta el esqueleto parcial, muy posiblemente de una hembra de la especie. Sus descubridores la han llamado Ardi. Su estatura no superaría los 120 centímetros y su peso estaría en unos 50 kg. Vamos a conocer un poco mejor su locomoción.
Durante muchos años hemos imaginado a nuestro antepasado común con los simios como un primate cuadrúpedo, que podría incluso haber caminado igual que los gorilas y los chimpancés, apoyando los nudillos para desplazarse con velocidad por el suelo. Según los nuevos estudios de los ardipitecos parece que estábamos totalmente equivocados. El estudio de los ardipitecos ha demostrado que ese antepasado común tenía una locomoción muy alejada a la de los chimpancés. Los ardipitecos eran excelentes trepadores, pero a la vez podían caminar erguidos como nosotros con la dificultad de que sus extremidades superiores eran tan largas como las inferiores.
El Ardipithecus tiene una mano muy similar al Pieralopithecus catalaunicus, con la muñeca muy flexible y el quinto dedo provisto de una potente musculatura. Con esta mano, los ardipitecos tendrían una enorme facilidad para trepar y quizás fuera ésta la forma más habitual para desplazarse por los bosques africanos. La anatomía de la mano de los ardipitecos, con ser muy primitiva, está más próxima a la nuestra que a la mano especializada de gorilas y chimpancés. Pero nos queda por conocer como los ardipitecos podían mantenerse erguidos y caminar con las extremidades inferiores.
Para caminar sobre las dos piernas se necesita una pelvis como la nuestra, con el hueso íleon (ala ilíaca) ancho y bajo, que ocupa la región trasera y lateral de nuestra cadera. En los mamíferos cuadrúpedos, el hueso íleon es largo y estrecho y ocupa únicamente la región trasera de la pelvis. En los seres humanos y en todos nuestros ancestros bípedos los tres músculos glúteos, menor, mediano y mayor, se insertan en un área muy extensa, lateral y trasera, lo que nos permite no sólo la capacidad de impulsarnos hacia delante, sino la de evitar caernos al levantar las piernas de manera alternativa al caminar o correr. Los músculos glúteos menor y mediano ocupan una posición lateral en la cadera y, junto al músculo tensor de la fascia lata, se ponen en tensión cuando extendemos hacia delante una de las piernas para caminar o correr y evitan que nos caigamos.
El estudio del anatomista Owen Lovejoy nos ha permitido saber que los ardipitecos tenían una pelvis cuya anatomía resulta intermedia entre la nuestra y las de otros primates cuadrúpedos. El hueso íleon era ancho y bajo, así que la anatomía ósea esencial para ser bípedos y caminar erguidos estaba ya presente en los ardipitecos. Sin embargo, los huesos isquion y pubis no habían perdido totalmente su morfología de primate originalmente cuadrúpedo y trepador. En esa región se insertarían los potentes músculos que les permitiría trepar con agilidad. Un verdadero mosaico de caracteres que hacen de la pelvis de los ardipitecos una verdadera joya de la paleontología, para comprender cómo se pudieron lograr los cambios anatómicos que permiten la bipedestación.
Por otro lado, el estudio del pie de los ardipitecos también ha resultado sorprendente. Su anatomía es única entre los primates vivos y extinguidos y diferentes a la de los chimpancés. Tenían dedos largos, pero los cuatros primeros eran fuertes y resistentes para facilitar la postura bípeda y la acción de palanca de todo el pie al caminar o correr. Además, el quinto dedo podía oponerse a los demás dedos para agarrar con fuerza, lo que permite suponer que los ardipitecos trepaban con gran agilidad. Parece que los ardipitecos combinaban los dos tipos de locomoción, bípeda y trepadora, de acuerdo con el hábitat de bosque que frecuentaban. Nuestro antecesor común con los chimpancés pudo tener un pie muy parecido al de los ardipitecos, suficientemente flexible para trepar y suficientemente rígido y resistente para correr. Ciertamente, todo un alarde de la evolución. La buena noticia es que nos acercamos cada vez más al momento de la bifurcación del linaje humano y el de los chimpancés.
_________________________________
Veamos un interesante video ilustrativo sobre la bipedestación:
Fuentes consultadas:
http://es.wikipedia.org/wiki/Evoluci%C3%B3n_humana
http://blogs.publico.es/ciencias/general/885/el-origen-de-la-bipedestacion-i/
.
Ver Sección: Ciencia y Tecnología.
Archaeopteryx. El "Pajaro" de los Creacionistas.
Lucy. La chica mas querida por el Ateísmo.
Selam. La hija de Lucy o el bebe de Dikika.
Evolución, teorías y leyes científicas.
¿Como llegamos aquí? (Evolución Científica)
"Creo que en la discusión de los problemas naturales, deberíamos comenzar no con las Escrituras, sino con experimentos y demostraciones." Galileo Galilei
