viernes, 4 de junio de 2010

Bipedestación, o la ventaja de erguirse en dos pies.

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Bipedestación según RAE significa “Posición en pie” (Del lat. bipes, -ĕdis, bípedo, y statĭo, -ōnis, estación); y fue para nuestros ancestros un momento clave para el desarrollo de lo que a la larga vendríamos a ser nosotros: El Homo sapiens.

Los Homininos, primates bípedos, habrían surgido hace unos 6 ó 7 millones de años en África, cuando dicho continente se encontró afectado por una progresiva desecación que redujo las áreas de bosques y selvas. Como adaptación al bioma de sabana aparecieron primates capaces de caminar fácilmente de modo bípedo y mantenerse erguidos. Más aún, en un medio cálido y con fuerte radiación ultravioleta e infrarroja una de las mejores soluciones adaptativas son la marcha bípeda y la progresiva reducción de la capa pilosa, esto evita el excesivo recalentamiento del cuerpo. Hace 150.000 años el norte de África volvió a sufrir una intensa desertización lo cual significó otra gran presión evolutiva como para que se fijaran los rasgos principales de la especie Homo sapiens.

Para lograr la postura y marcha erecta han tenido que aparecer importantes modificaciones:

- Cráneo. Para permitir la bipedestación, el foramen magnum (u orificio occipital por el cual la médula espinal pasa del cráneo a la raquis) se ha desplazado; mientras en los simios el foramen magnum se ubica en la parte posterior del cráneo, en el Homo sapiens (y en sus ancestros directos) el foramen magnun se ha "desplazado" casi hacia la base del mismo.

- Columna vertebral. La columna vertebral bastante rectilínea en los simios, en el Homo sapiens y en sus ancestros bípedos ha adquirido curvaturas que permiten soportar mejor el peso de la parte superior del cuerpo, tales curvaturas tienen un efecto "resorte". Por lo demás la columna vertebral ha podido erguirse casi 90º a la altura de la pelvis, si se compara con un chimpancé se nota que al carecer este primate de la curva lumbar, su cuerpo resulta empujado hacía adelante por el propio peso; en la raquis humana el centro de gravedad se ha desplazado, de modo que el centro de gravedad de todo el cuerpo se sitúa encima del soporte que constituyen los pies, al tener el Homo sapiens una cabeza relativamente grande el centro de gravedad corporal es bastante inestable (y hace que al intentar nadar, el humano tienda a hundirse "de cabeza")[cita requerida]. Otro detalle; las vértebras humanas son más circulares que las de los simios, esto les permite soportar mejor el peso vertical.

- Pelvis. La pelvis se ha debido ensanchar, lo cual ha sido fundamental en la evolución de nuestra especie. Los huesos ilíacos de la región pelviana en los Homo sapiens (e inmediatos antecesores) "giran" hacia el interior de la pelvis, esto le permite soportar mejor el peso de los órganos al estar en posición erecta. La citada modificación de la pelvis implica una disminución importante en la velocidad posible de la carrera por parte de los humanos. La bipedestación implica una posición de la pelvis, que hace que las crías nazcan "prematuras": en efecto, el parto humano es denominado ventral acodado ya que existe casi un ángulo recto entre la cavidad abdominal y la vagina que en el pubis de la mujer es casi frontal, si en todos los otros mamíferos el llamado canal de parto es muy breve, en cambio en las hembras de Homo sapiens es muy prolongado y sinuoso, esto hace dificultosos los alumbramientos, lo cual ha sido fundamental en la evolución de nuestra especie.

- Piernas. También para la bipedestación ha habido otros cambios morfológicos muy importantes y evidentes, particularmente en los miembros y articulaciones. Los miembros inferiores se han robustecido, el fémur humano se inclina hacia adentro, de modo que le posibilita la marcha sin necesidad de girar casi todo el cuerpo; la articulación de la rodilla se ha vuelto casi omnidireccional (esto es, puede moverse en diversas direcciones), aunque en los monos -por ejemplo el chimpancé- existe una mayor flexibilidad de la articulación de la rodilla, es para un mejor desplazamiento por las copas de los árboles, es así que el humano a diferencia de sus parientes más próximos no marcha con las rodillas dobladas.

- Pies. En los humanos los pies se han alargado, particularmente en el talón, reduciéndose algo los dedos del pie y dejando de ser oponible el "pulgar" del pie (el dedo mayor), en líneas generales el pie ha perdido casi totalmente la capacidad de aprehensión. Se sabe, en efecto, que el pie humano ha dejado de estar capacitado para aferrarse (cual si fuera una mano) a las ramas, pasando en cambio a tener una función importante en el soporte de todo el cuerpo. El dedo mayor del pie tiene una función vital para lograr el equilibrio de los homininos durante la marcha y la postura erecta; en efecto, el pulgar del pie de un chimpancé es transversal, lo que permite al simio aferrarse más fácilmente de las ramas, en cambio el "pulgar" del pie humano, al estar alineado, facilita el equilibrio y el impulso hacia adelante al marchar o correr. Los huesos de los miembros inferiores son relativamente rectilíneos en comparación con los de otros primates.

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Ventajas de la bipedestación

Es evidente que la gran cantidad de modificaciones anatómicas que condujeron del cuadrupedismo al bipedismo requirió una fuerte presión selectiva. Se ha discutido mucho sobre la ineficacia de la marcha bípeda comparada con la cuadrúpeda. También se ha criticado que ningún otro animal de los que se adaptaron a la sabana al final de Mioceno desarrolló una marcha bípeda. Hemos de tener en cuenta que partimos de homínidos con un tipo de desplazamiento cuadrúpedo poco eficaz para largos desplazamientos en terreno abierto: el modo en que se desplazan los chimpancés, apoyando la segunda falange de los dedos de las manos no puede compararse a la marcha cuadrúpeda de ningún otro mamífero. Los primeros homínidos de sabana probablemente se vieron obligados a desplazarse distancias considerables en campo abierto para alcanzar grupos de árboles situados a distancia. La marcha bípeda pudo ser muy eficaz en estas condiciones ya que:

- Permite otear el horizonte por encima de la vegetación herbácea en busca de árboles o depredadores.

- Permite transportar cosas (como comida, palos, piedras o crías) con las manos, liberadas de la función locomotora.

- Es más lenta que la marcha cuadrúpeda, pero es menos costosa energéticamente, lo que debería ser interesante para recorrer largas distancias en la sabana, o en un hábitat más pobre en recursos que la selva.

- Expone menos superficie al sol y permite aprovechar la brisa, lo que ayuda a no recalentar el cuerpo y ahorrar agua, cosa útil en un hábitat con escasez del líquido elemento.

Hace años se argumentó que la liberación de las manos por parte de los primeros homínidos bípedos les permitió elaborar armas de piedra para cazar, lo cual habría sido el principal motor de nuestra evolución. Hoy está claro que la liberación de las manos (que se produjo hace más de 4 millones de años) no está ligada a la fabricación de herramientas, que aconteció unos 2 millones de años después, y que los primeros homininos no eran cazadores y que a lo sumo comían carroña esporádicamente.

Pero sin duda la bipedestación trajo una ventaja clave para la supervivencia: la reproducción, ya que el hecho de pasar del cuadrupedismo al bipedismo conllevo un cambio anatómico de las caderas, este cambio suponía un ensachamiento del canal del parto (aproximadamente de 1 cm) que hacia más fácil el alumbramiento como consecuencia esta característica (el bipedismo) que claramente era ventajosa pasó a ser el rasgo, que miles de generaciones posteriores, nos definiría.

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El Ardipithecus ramidus, el “eslabón” clave en el bipedismo.

Ardipithecus ramidus es una especie fósil de homínido, probablemente un hominino (primate bípedo) y quizá un primitivo ancestro del hombre. "Ardi" significa suelo, ramid raíz, en la lengua (amhárico) del lugar donde fueron encontrados los primeros restos, (Etiopía), mientras que "pithecus" en griego significa mono.

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En la última década casi nadie ha dudado en situar a la especie Ardipithecus ramidus en nuestra genealogía. A diferencia de las especies anteriores, la colección de fósiles de A. ramidus era suficiente como para tener la seguridad de que nos encontrábamos ante un verdadero antepasado de la humanidad actual. Las investigaciones publicadas hace unos meses por la revista Science no sólo han disipado todas las dudas, sino que nos han ofrecido datos asombrosos para aproximarnos por primera vez a la anatomía, morfología, dieta y comportamiento de nuestro antepasado común con los chimpancés. El origen de los ardipitecos podría situarse en algo más de 5,5 millones de años, de acuerdo con los datos que ofrece la especie Ardipithecus kadabba, nombrada en 2001 en la revista Nature por Yohannes Haile Selassie, Gen Suwa y Timothy White; es decir, esta especie de Ardipithecus habría vivido en el momento de la separación de las respectivas genealogías de humanos y chimpancés.

En los últimos años, la colección de Ardipithecus ramidus se ha incrementado hasta completar un total de 110 especímenes, entre los que se cuenta el esqueleto parcial, muy posiblemente de una hembra de la especie. Sus descubridores la han llamado Ardi. Su estatura no superaría los 120 centímetros y su peso estaría en unos 50 kg. Vamos a conocer un poco mejor su locomoción.

Durante muchos años hemos imaginado a nuestro antepasado común con los simios como un primate cuadrúpedo, que podría incluso haber caminado igual que los gorilas y los chimpancés, apoyando los nudillos para desplazarse con velocidad por el suelo. Según los nuevos estudios de los ardipitecos parece que estábamos totalmente equivocados. El estudio de los ardipitecos ha demostrado que ese antepasado común tenía una locomoción muy alejada a la de los chimpancés. Los ardipitecos eran excelentes trepadores, pero a la vez podían caminar erguidos como nosotros con la dificultad de que sus extremidades superiores eran tan largas como las inferiores.

El Ardipithecus tiene una mano muy similar al Pieralopithecus catalaunicus, con la muñeca muy flexible y el quinto dedo provisto de una potente musculatura. Con esta mano, los ardipitecos tendrían una enorme facilidad para trepar y quizás fuera ésta la forma más habitual para desplazarse por los bosques africanos. La anatomía de la mano de los ardipitecos, con ser muy primitiva, está más próxima a la nuestra que a la mano especializada de gorilas y chimpancés. Pero nos queda por conocer como los ardipitecos podían mantenerse erguidos y caminar con las extremidades inferiores.

Para caminar sobre las dos piernas se necesita una pelvis como la nuestra, con el hueso íleon (ala ilíaca) ancho y bajo, que ocupa la región trasera y lateral de nuestra cadera. En los mamíferos cuadrúpedos, el hueso íleon es largo y estrecho y ocupa únicamente la región trasera de la pelvis. En los seres humanos y en todos nuestros ancestros bípedos los tres músculos glúteos, menor, mediano y mayor, se insertan en un área muy extensa, lateral y trasera, lo que nos permite no sólo la capacidad de impulsarnos hacia delante, sino la de evitar caernos al levantar las piernas de manera alternativa al caminar o correr. Los músculos glúteos menor y mediano ocupan una posición lateral en la cadera y, junto al músculo tensor de la fascia lata, se ponen en tensión cuando extendemos hacia delante una de las piernas para caminar o correr y evitan que nos caigamos.

El estudio del anatomista Owen Lovejoy nos ha permitido saber que los ardipitecos tenían una pelvis cuya anatomía resulta intermedia entre la nuestra y las de otros primates cuadrúpedos. El hueso íleon era ancho y bajo, así que la anatomía ósea esencial para ser bípedos y caminar erguidos estaba ya presente en los ardipitecos. Sin embargo, los huesos isquion y pubis no habían perdido totalmente su morfología de primate originalmente cuadrúpedo y trepador. En esa región se insertarían los potentes músculos que les permitiría trepar con agilidad. Un verdadero mosaico de caracteres que hacen de la pelvis de los ardipitecos una verdadera joya de la paleontología, para comprender cómo se pudieron lograr los cambios anatómicos que permiten la bipedestación.

Por otro lado, el estudio del pie de los ardipitecos también ha resultado sorprendente. Su anatomía es única entre los primates vivos y extinguidos y diferentes a la de los chimpancés. Tenían dedos largos, pero los cuatros primeros eran fuertes y resistentes para facilitar la postura bípeda y la acción de palanca de todo el pie al caminar o correr. Además, el quinto dedo podía oponerse a los demás dedos para agarrar con fuerza, lo que permite suponer que los ardipitecos trepaban con gran agilidad. Parece que los ardipitecos combinaban los dos tipos de locomoción, bípeda y trepadora, de acuerdo con el hábitat de bosque que frecuentaban. Nuestro antecesor común con los chimpancés pudo tener un pie muy parecido al de los ardipitecos, suficientemente flexible para trepar y suficientemente rígido y resistente para correr. Ciertamente, todo un alarde de la evolución. La buena noticia es que nos acercamos cada vez más al momento de la bifurcación del linaje humano y el de los chimpancés.

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Veamos un interesante video ilustrativo sobre la bipedestación:

Fuentes consultadas:
http://es.wikipedia.org/wiki/Evoluci%C3%B3n_humana
http://blogs.publico.es/ciencias/general/885/el-origen-de-la-bipedestacion-i/

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                                  Ver Sección:  Ciencia y Tecnología.

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"Creo que en la discusión de los problemas naturales, deberíamos comenzar no con las Escrituras, sino con experimentos y demostraciones."  Galileo Galilei

jueves, 3 de junio de 2010

Flavio Josefo. De traidor Judío a historiador Romano.

FlavioJosefo

Aunque ya hablamos de las “imprecisiones” de los dos famosos párrafos donde Flavio Josefo nombra a Jesús (Ver artículo aquí), creo que es conveniente aprender un poco sobre la vida y obra de Josefo, ya que su influencia para entender el mundo durante el siglo I es invaluable.

Flavio Josefo (en griego antiguo Ἰώσηπος / Iốsêpos, en hebreo וסף בן מתתיהו / Yosef bar Mattityahu o Yossef ben Matityahou, es decir, hijo de Matías), historiador judío fariseo, nació alrededor del año 37 d.C, en el seno de una familia sacerdotal de Judea ligada a la monarquía de los asmoneos.

Por sus escritos sabemos que estaba muy orgulloso de su familia.

Ya desde pequeño Josefo se caracterizó por su buena memoria y su facilidad de aprendizaje, lo que le permitió desarrollar sus dotes intelectuales. Desde los primeros años recibió una educación judía. Lo hizo junto a su hermano Matías, y podemos presumir que fue la mejor educación disponible para el hijo de un sacerdote, con una sería instrucción en la ley judía, y a cargo de los mejores rabíes. Fue además un discípulo prominente. En el libro de su Vida nos cuenta que cuando tenía 14 años los sumos sacerdotes y los líderes de Jerusalén a menudo lo buscaban para preguntarle cosas de las leyes.

Cuando tenía 16 años comenzó a conocer las principales sectas judías: los fariseos, los saduceos y los esenios. Ocupó tres años en esta investigación para elegir la mejor secta. Sabemos también que durante este tiempo viajó al desierto para conocer a un eremita que vivía una estricta vida ascética. A la edad de 19 años volvió a Jerusalén y se unió a los fariseos. No se conoce nada acerca de los siguientes seis años. Suponemos que trabajó como sacerdote en Jerusalén.

Antes de los 26 años, ocurrió un incidente que traería una particular influencia sobre su futuro: el Procurador Felix había encarcelado a algunos de sus compañeros sacerdotes por motivos insignificantes, y los había enviado prisioneros a Roma. Por lo cual viajo a Roma para conseguir de Nerón la liberación de ellos, causa por la que es procesado y encarcelado. Sin embargo, pronto es liberado gracias al apoyo de Sabina Popea, esposa del emperador. Josefo (no se sabe si de modo oficial) se convirtió en el campeón de su liberación. Esta misión y la vista del mundo romano lo marcaron de modo imborrable.

Por el tiempo de su retorno de Roma, la destrucción de Jerusalén por los romanos acababa de comenzar. Aparentemente estaba en desacuerdo con la revuelta judía. Cuando estuvo en Roma vio el poder del ejército romano y por eso insistió a sus conciudadanos de no llevar a cabo la rebelión. No fue escuchado y se vio forzado a refugiarse en el Templo

Dos años más tarde, en el 66, estalló la revuelta judía. Los judíos vencieron a Cestio Gayo, gobernador de Siria, en Bethoron. Falló así el primer intento de poner orden según el modelo romano. Esto acrecentó la confianza de los amotinados.

Durante el intervalo, mientras los romanos se preparaban para poner orden en esa provincia oriental, el Sanedrín decidió un plan de acción. De acuerdo a los escritos de Josefo, el principal jefe de Jerusalén lo envió con otros dos sacerdotes a una misión especial en Galilea, donde estaba el punto más importante de la guerra, porque los Romanos, con su base en Siria, tenían que pasar a través de Galilea en su marcha contra Jerusalén. Fue designado por el Sanedrín de Jerusalén como comandante en jefe de Galilea, organizando su administración y defensa. Enviaron los más rebeldes a Idumea, donde las acciones militares eran menos importantes, y enviaron a Galilea a los moderados. Entre ellos, como jefe, iba Josefo. Él describe su gobierno en Galilea como recto, ejemplar y honorable, aunque admite ciertas irregularidades. Sin embargo, en ciertos puntos, Josefo se contradice.

Por una parte, en “Las guerras judías” se presenta como el organizador de la resistencia contra los romanos. Pero por otro lado en la “Vida” afirma que su intención fue pacificar los judíos e inducirlos a pelear solo si era necesario y como autodefensa, porque la opinión de los líderes sacerdotes era que los romanos prevalecerían. De este modo, en la “Vida” dice que fue enviado para fortalecer la facción pacifista, y describe como intentó pacificar a los rebeldes con el método de provocar divisiones entre ellos (dividir en orden a gobernar). Pero en las “Guerras” describe como fortificó ciudades, dio entrenamiento militar, y demás. Por lo tanto, de sus escritos, no podemos resolver este problema. Sea cual fuere su misión sabemos que encontró mucha oposición en Galilea. Alcanzó algunos éxitos pero encontró también muchos problemas: Tiberíades se dividió en tres facciones rivales, y aun hubo divisiones dentro de las mismas facciones. Hubo anarquía en Gischala y Gamala permaneció leal al gobierno romano.

Lo que es seguro es que “fueron envueltos en políticas de estado en nombre de los intereses de la religión, a veces en muy activos y casi violentos hechos, o incluso en métodos totalmente violentos”.

En la primavera de 67 Vespasiano llegó a Galilea con 60000 hombres. Josefo fue vencido y huyó a Jotapata, donde se escondió junto con otros 40 hombres en una cisterna. Sus compañeros prefirieron morir que caer en manos de Vespasiano. Josefo prefirió vivir y pasó a ser un prisionero romano. Vespasiano respetó su vida, tal vez porque quería ejecutarlo en Roma, por lo cual Josefo permaneció en prisión por dos años, aunque los romanos lo trataron con consideración.

flavio_josefo_busto250 Durante este período profetizó que Vespasiano y Tito se convertirían en emperadores. Por supuesto, esta profecía agradó a Vespasiano, y cuando devino emperador liberó a Josefo. De hecho, existía la creencia común que el soberano gobierno del mundo vendría de Judea. Mientras que los judíos aplicaban esta creencia al Mesías, Josefo lo hizo a Vespasiano y Tito. (Josefo creía que el Mesías era Vespasiano)

Cuando Josefo obtuvo su libertad cambió su nombre por el de Flavio Josefo, en honor de Vespasiano que pertenecía a la familia de los Flavios. Posteriormente fue a Alejandría con Vespasiano, y se unió a Tito, quien había recibido la orden de ir sobre Jerusalén.

Por sus escritos sabemos que Josefo intentó varias veces inducir a los rebeldes a cesar con la revuelta, pero solo consiguió injurias de parte de estos. Intentó convencerlos que “la fortuna pasó sobre ellos, y Dios, que va de una nación a otra entregando imperios, ahora reposa sobre Italia”. Durante el sitio, Josefo fue escribiendo los hechos que iban acaeciendo.

Después de la caída de Jerusalén, y de la destrucción del Templo, Josefo fue a Roma con Tito y vio su triunfo y entrada en el Foro Imperial. En Roma obtuvo la ciudadanía romana y una pensión del Emperador, quien le permitió vivir en su palacio. Nunca volvió a su tierra y fue odiado por siempre por los judíos. Será aquí donde desarrollará su trabajo literario e histórico. Murió durante el mandato de Trajano (probablemente en el 101).

Su primera esposa murió, junto con sus padres, en Jerusalén durante el sitio y Vespasiano hizo arreglos para que se casase con una mujer judía que había sido capturada. Esta mujer dejó a Josefo, y alrededor de los 70 años, se casó con una mujer judía de Alejandría con la que tuvo tres hijos varones. Sólo uno, Flavio Hircano, sobrevivió a la infancia. Josefo más tarde se divorció de su tercera esposa y alrededor de los 75 años, se casó con su cuarta esposa, una mujer judía de Creta, miembro de una distinguida familia. De este último matrimonio tuvo dos hijos, Flavio Santos Justo y Flavio Simónides Agripa.

Flavio Josefo murió durante el mandato de Trajano (probablemente en el 101).

La vida de Josefo está plagada de ambigüedades. Para sus críticos, nunca hubo una explicación satisfactoria de sus acciones durante la guerra judía (¿por qué no se suicida en Galilea en el 67 con algunos de sus compatriotas, y por qué, después de su captura, aceptó el patrocinio de los romanos?)

Obra:

La guerra de los Judíos (De Bello Judeorum) en el 75-79 d.C

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Circunstancias

El primer trabajo de Josefo fue publicado alrededor del 75 d.C., 9 años después del comienzo de la guerra Judía y, solo 5 de la destrucción del Templo. La Guerra de los Judíos nació, muy probablemente, como una respuesta a los deseos del emperador y como precio por la libertad y la propiedad; Josefo fue obligado a mantener sus metas políticas. Vespasiano apreció los talentos de Josefo y supo como usarlo para su política.

Si bien Josefo muchas veces en su obra es partidario de "verdad" y "precisión" no se puede decir que siempre las puso en práctica. Desde que comenzó a depender de la dinastía imperial, tuvo interés en revelar algunas cosas y ocultar otras.

El argumento

Como el título dice, Josefo intenta relatar la historia de la revuelta Judía contra Roma. Para hacer más inteligible al lector la situación al comienzo de la guerra, él hace un prefacio desde el tiempo de Antoquio Epifanio hasta el comienzo de la guerra.

El propósito

Según una opinión, Josefo aspiró proporcionar las bases para una nueva relación entre romanos y judíos. De acuerdo a su presentación no había fundamental antipatía entre ellos. La guerra fue el resultado "de las acciones de unos pocos individuos de ambas partes". De la parte judía la guerra comenzó por un pequeño grupo de fanáticos pero el pueblo era inocente; no querían la guerra. De la parte romana, la responsabilidad fue de algunos grupos de procuradores incompetentes y corruptos; el gobierno "oficial" no deseaba luchar contra los judíos.

Otros autores afirman que Vespasiano pretendió advertir a los enemigos poderosos de Roma que ella destruiría cualquier enemigo que tratara de renovar la guerra.

Las fuentes

El problema para discernir cuando Josefo es parcial siguiendo sus intereses o sus sentimientos es mas complicado por las dificultades en la fuente crítica de sus obras. Si bien nombra usualmente sus fuentes en las demás, en la Guerra de los Judíos no lo hace.

Aunque no todos los maestros coinciden en algunos casos, estas podrían ser las fuentes principales.

- Los escritos de Nicolás de Damasco para el periodo Herodiano (37-4 a.C) Nicolás era historiador y filósofo de la corte.

- Para el período de los procuradores (6-66 d.C) si bien es difícil discernir una fuente escrita es muy probable que no sean fuentes romanas, puesto que es bastante crítica.

- Período de la guerra: también es problemático. Josefo fue un testigo, pero sus relatos en la Guerra de los Judíos y en la Vida son contradictorios, especialmente cuando el mismo ha desempeñado un rol activo.

También menciona desertores y otros testigos quienes le informan sobre lo que sucede dentro de la ciudad (Apio 1,49).

La fecha exacta (el lugar exacto de las tropas al comienzo de la guerra en la Guerra Judía 2,345ss), podría implicar el uso de la fuente romana. Josefo menciona en Vida 342, 358 los comentarios de Vespasiano, pero quizá fue otra.

Observaciones sobre la veracidad histórica.

Las siguientes observaciones nos alertan para leer Josefo cuidadosamente y con un sentido crítico.

- Orígenes de la guerra: según él fue en todos los aspectos (histórico, político y teológico) una falta de parte de los judíos.

- Los revolucionarios: ellos lo acusaron y destruyeron la abominación de la aristocracia de la cual Josefo era parte o formaba parte.

- El Judaísmo: deseaba que el judaísmo sobreviviera en paz con el Imperio Romano, y al mismo tiempo tenía ambiciones sobre su propio rol.

- Roma y sus emperadores: él lo vio como profeta de la autoridad dada a ellos por Dios, y como un cautivo que agradece su fama y fortuna al patronazgo romano.

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Las Antigüedades judías ( Antiquitatum Judaicarum) en el 93-94 d.C.

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La segunda obra de Josefo en orden cronológico fue escrita aproximadamente 20 años después de la Guerra Judía. Las circunstancias cambiaron y con ellas también los propósitos y las motivaciones del autor.

La Enciclopedia Judaica nos dice sobre la obra: “El trabajo fue de este modo el resultado de las circunstancias objetivas de la vida Judía en la Diáspora, y de las conclusiones personales de Josefo extraídas de su experiencia en Roma donde vio al pueblo judío viviendo en un ambiente no judío y sin embargo preservando su índole y observando su religión”.

Propósitos

Las Antigüedades fueron escritas con el propósito de iluminar el mundo no judío acerca de la naturaleza del judaísmo. El titulo refleja también esta intención, demostrando la antigüedad de los judíos, si bien es posible que Josefo haya elegido este título en una analogía con la obra de Dionisio de Alicarnaso, Antiquitates Romanae.

Contenidos

Esta obra contiene la historia judía desde sus orígenes hasta el comienzo de la guerra (66d.C).

Josefo relata algunos sucesos bíblicos pero no siempre como en la Biblia, porque los adapta a los lectores de cultura helenística. Las contradicciones y omisiones de los hechos bíblicos están presentes. También preserva citas de otro judío helenístico o escritores helenísticos. Usa frecuentemente la versión Bíblica de los LXX de un modo diferente del conocido.

El relato concluye con el procurador Florus y Josefo luego remite a sus lectores a La Guerra de los Judíos.

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La Vida (Vita) probablemente escrito en el 95-97 d.C.

Aparentemente apareció como un apéndice de Antigüedades, la cual fue publicada en el 93 o 94 d.C.

Circunstancias y Propósitos

Fue escrita en respuesta a los ataques de Justo de Tiberias. Este acusó a Josefo de forzar la ciudad de Tiberias para apoyar la revuelta. Josefo fue un cruel tirano. Parece que Justo quería exonerar su ciudad de cualquier guerra culpable y ganarle nuevamente la posición de honor que tenía bajo Claudio.

Contenidos

Josefo hace una apología de su vida comenzando con una breve mirada de su juventud antes de que fuera enviado a Galilea, luego explica con precisión sus actividades en Galilea y concluye con un resumen de su carrera posterior.

Algunos episodios parecen ser una contradicción con el paralelo en La Guerra de los Judíos, y este es el principal problema para considerar su veracidad. Antes de su llegada a Roma, Josefo había sido líder de los judíos rebeldes durante la guerra en Galilea. ¿Cómo explica Josefo en Roma las acciones de Josefo en Galilea? Dos de sus trabajos son un intento de responder esta pregunta: La Guerra judía y Vida. El mayor problema es que los dos relatos no coinciden. ¿Es este un signo de la duplicidad del autor? ¿No es veraz? ¿Por qué Josefo cambia su relato? ¿Cuál es la relación entre los dos relatos?

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Contra Apión (Contra Apionem) el cual no fue escrito antes del 95 d.C.

Fue una obra polémica ya que fue escrita como una defensa del judaísmo como una religión y la filosofía clásica, haciendo hincapié en su antigüedad en contra de lo que él percibía como tradiciones más recientes de los griegos.

Flavius_Josephus_edition_of_1552 _________________________

En los tiempos antiguos el historiador era un escritor, y su trabajo era parte de la literatura. La desgracia es que los requerimientos de la literatura no eran los mismos que los de la historiografía. Pero por otro lado, la confrontación con los descubrimientos arqueológicos y con otros autores (Tacito, Suetonio, y Dion Casio) donde es posible, da un resultado no desfavorable para Josefo.

La importancia de Josefo crece desde que sus obras son casi la única fuente para la historia del período del Segundo Templo.

Si bien, Josefo difícilmente puede ser considerado un gran hombre, pese a sus defectos debe ser considerado un gran historiador.

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Fuentes consultadas:
http://www.ive.org/mediooriente01.org/pag_res.asp?id=376
http://es.wikipedia.org/wiki/Flavio_Josefo
http://en.wikipedia.org/wiki/Josephus

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Ver Artículo: Flavio Josefo. O como hacer histórico a Jesús.

Ver Sección: Tema Abierto

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“Cuando todos piensan igual, nadie piensa mucho”    Anónimo

miércoles, 2 de junio de 2010

Humor. Jesús de Nazaret y el Entertainment.

Ya vimos en el articulo “Frases religiosas de los Simpsons” como la religión y Dios han llegado a invadir humorísticamente el mundo del Entertainment. Pero otro famoso personaje de ficción Bíblico (Jesús) también desea incorporarse al mundo de las artes visuales. Veamos algunos videos donde Jesús de Nazaret intenta hacerse famoso no solo en la ciencia ficción literaria, sino también en el cine y la televisión.

Atención: este artículo no es apto para creyentes susceptibles ni de mal sentido del humor. Alguno de los videos pueden contener escenas violentas.

 

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Ver Sección: Humor

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"Por regla general, el grado de libertad de cualquier persona se mide por su capacidad de reírse de sí mismo"    Anónimo

martes, 1 de junio de 2010

Otras “Supuestas” pruebas del Jesús histórico.

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Ya vimos en el articulo anterior como el par de párrafos de la obra “Antigüedades Judías” escrita por Flavio Josefo es la mayor prueba que tienen los Creyentes de la existencia histórica de Jesús (escrita hacia los años 93-94), más de medio siglo después de la muerte de Jesús (alrededor de 30).

Existen otros autores que con los cuales algunos Creyentes pretenden ratificar (de forma patética) la historicidad de Jesús sin tener en cuenta la poca solidez de sus afirmaciones. Todavía en el siglo II las menciones son muy escasas. Ninguna de ellas aporta información sustancial para conocer la vida o el mensaje de Jesús de Nazaret. Mucha información se perdió durante la prohibición del cristianismo primitivo y el incendio de Jerusalén.

Veamos los 4 más nombrados:

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- Plinio el Joven

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Cayo Plinio Cecilio Segundo, en latín Caius Plinius Caecilius Secundus, (Como, Italia, 62 - Bitinia, 113 aprox.), conocido como Plinio el Joven, fue un abogado, escritor y científico de la antigua Roma.

Hacia el año 112, Plinio el Joven, legado imperial en las provincias de Bitinia y del Ponto (situadas en la actual Turquía) escribió una carta al emperador Trajano para preguntarle qué debía hacer con los cristianos, a muchos de los cuales había mandado ejecutar:

...cármenqüe Christo, quasi Deo, dícere

pervicacia et inflexíbilis obstinatio.

...le cantan himnos a Cristo (casi Dios, según dicen)

con perseverancia e inflexible obstinación

Epístolas 10:96

El segundo verso no se encuentra en algunas ediciones de Plinio.

Este testimonio deja claro que el testimonio se transmite literalmente de las retractaciones de los propios condenados por cristianismo, cuyas declaraciones son la única fuente que Plinio menciona.

Fue apenas en el siglo XV cuando se comenzó a utilizar esta referencia de Plinio sobre Jesús.

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- Tácito

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Cornelio Tácito (Cornelius Tacitus) (c. 55 – 120) fue un historiador, senador, cónsul y gobernador del Imperio romano.

Hacia el año 116, el historiador romano Tácito escribió sus "Anales". En el libro XV de los Anales Tácito narra el pavoroso incendio de Roma del año 64. Se sospechaba que el incendio había sido ordenado por el emperador Nerón.

Ergo abolendo rumori Nero subdidit reos et quaesitissimis poenis adfecit, quos per flagitia invisos vulgus Chrestianos appellabat. Auctor nominis eius Christus Tibero imperitante per procuratorem Pontium Pilatum supplicio adfectus erat; repressaque in praesens exitiabilis superstitio rursum erumpebat, non modo per Iudaeam, oríginem eius mali, sed per urbem etiam, quo cuncta mundique atrocia aut pudenda confluunt celebranturque.

Por lo tanto, aboliendo los rumores, Nerón subyugó a los reos y los sometió a penas e investigaciones; por sus ofensas, el pueblo, que los odiaba, los llamaba “cristianos”, nombre que toman de un tal Cristo, que en época de Tiberio fue ajusticiado por Poncio Pilato; reprimida por el momento, la fatal superstición irrumpió de nuevo, no sólo en Judea, de donde proviene el mal, sino también en la metrópoli [Roma], donde todas las atrocidades y vergüenzas del mundo confluyen y se celebran.

Anales, 15:44:2-3

Aunque la autenticidad del texto de Tácito no ha sido cuestionada, numerosos autores han indicado que se desconocen sus fuentes. Se ha barajado la posibilidad de que se basara en Plinio o en las confesiones de los propios cristianos frente a la persecución policial. El fragmento aparece en el contexto de una larga diatriba contra los males del gobierno de Nerón, y se ha indicado que el interés de Tácito no estaba en el fenómeno cristiano en sí mismo, sino en la crítica al emperador.

Cuando escribió la obra donde nombra a Jesús (Anales) hasta la copia más antigua que se conoce de Tácito hay más de mil años de diferencia.

A pesar de su amplia y numerosa bibliografia solo existe esa cita sobre Jesús, obviandolo en el resto de su obra.

Tácito llama a Pilatos “Procurador” cuando en realidad era un Prefecto.

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- Suetonio

Suetonio

Cayo Suetonio Tranquilo (latín: Gaius Suetonius Tranquillus; c. 70 - c. 140), comúnmemente conocido como Suetonio, fue un historiador y biógrafo romano de la época del emperador romano Trajano. Su obra más importante es Las vidas de los doce césares (De vita Caesarum), donde narra las vidas de los gobernantes de Roma desde Julio César hasta Domiciano.

Suetonio escribió alrededor del 120 que el emperador Claudio expulsó de Roma a judíos instigados por un tal 'Chrestus':

Iudaeos, impulsore Chresto, assidue tumultuantis Roma expulit.

A los judíos, instigados por Chrestus, los expulsó de Roma por sus hábitos escandalosos

De Vita Caésarum. Divus Claudius, 25.

Algunos estudiosos dieron por sentado que el nombre 'Chrestus' equivale a 'Cristo' y que la diferencia reside simplemente en un problema ortográfico; sin embargo, se trata apenas de una presunción. Chrestus es un nombre común en la Roma imperial, atestiguado en lápidas e inscripciones; en latín significa «buen hombre», «íntegro», «útil», pero también se podía usar en el sentido peyorativo de «simple», «ingenuo», «tonto», y los mismos que defienden esta hipótesis arriesgan que era un apelativo aplicado a los esclavos (entre los que la doctrina cristiana supuestamente tenía más éxito).

Pero Suetonio dice que el emperador expulsó a judíos, no a cristianos, y Chrestus en el texto aparece como un revoltoso en Roma de alrededor de los años 50 y no un predicador de los 30s en Israel. Más allá del nombre, no parece haber relación entre 'Chrestus' y 'Cristo'.

Años más tarde Suetonio escribió, en una lista de las actividades realizadas por Nerón:

Multa sub eo et animadversa severe, et coercita, nec minus instituta [...]

afflicti suppliciis Christiani, genus hominum superstitionis novae ac maleficae.

Bajo éste [su reinado] se reprimieron y castigaron muchos abusos, dictándose reglamentos muy severos [...] Nerón infligió suplicios a los cristianos, un género de hombres de una superstición nueva y maligna.

De Vita Caesarum. Nero, XVI.2.

La copia más antigua de Suetonio data del siglo X

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- La carta de Mara Bar-Serapion.

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En un manuscrito siriaco del siglo VII, que se encuentra actualmente en el Museo Británico de Londres, se recoge una carta de un tal Mara Bar-Serapion. La escribe desde la cárcel a su hijo, exhortándole a buscar la sabiduría. No hay acuerdo sobre la antigüedad de la carta, pero la mayoría de los estudiosos la fechan en la primera mitad del siglo II o incluso en el último cuarto del siglo I. Otros estudiosos afirman que fue escrita en el siglo III. En la carta hay una referencia a un «rey sabio», que ha sido interpretada por varios autores como una alusión a Jesús de Nazaret:

¿Qué ventaja obtuvieron los atenienses cuando mataron a Sócrates? Carestía y destrucción les cayeron encima como un juicio por su crimen. ¿Qué ventaja obtuvieron los hombres de Samo cuando quemaron vivo a Pitágoras? En un instante su tierra fue cubierta por la arena. ¿Qué ventaja obtuvieron los judíos cuando condenaron a muerte a su rey sabio? Después de aquel hecho su reino fue abolido. Justamente Dios vengó aquellos tres hombres sabios: los atenienses murieron de hambre; los habitantes de Samo fueron arrollados por el mar; los judíos, destruidos y expulsados de su país, viven en la dispersión total. Pero Sócrates no murió definitivamente: continuó viviendo en la enseñanza de Platón. Pitágoras no murió: continuó viviendo en la estatua de Hera. Ni tampoco el rey sabio murió verdaderamente: continuó viviendo en la enseñanza que había dado.

citado desde Penna, Romano: Ambiente histórico-cultural de los orígenes del cristianismo: textos y comentarios, pág. 319, Bilbao, 1994.

Algunos autores han interpretado que la abolición del reino de los judíos a que se hace referencia es la destrucción del Templo de Jerusalén en el año 70, y el «rey sabio» por cuya muerte los judíos fueron castigados, Jesús de Nazaret.

El texto parece poco fiable, porque contiene inexactitudes históricas sobre Sócrates y Pitágoras. Además, no hay ninguna prueba de que el «rey sabio» al que alude Mara Bar-Serapion sea Jesús de Nazaret. Podría referirse a algún otro de los líderes judíos que en época aproximadamente contemporánea a Jesús de Nazaret se arrogaron el título de Mesías, o incluso podría hacer referencia a algún rey de Judá, anterior en muchos siglos a Jesús de Nazaret.

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Podemos notar que los tres primeros historiadores no nombran directamente a “Jesús” sino que nombran a un “Cristo”. Como bien sabe usted amigo lector Cristiano, “Cristo” no es un nombre, es un titulo que viene del griego Χριστός, que significa 'el ungido' y del hebreo siríaco מָשִׁיחַ, que quiere decir 'mesías'. Los Judíos de esa época llamaban “Cristo” a toda aquella persona que pensaban que podía ser el Mesías; por ende, habían a mediados del siglo I una gran cantidad de “Cristos” caminando y predicando por el medio oriente. Los historiadores antes mencionados de seguro se referían a cualquiera de ellos y no específicamente al de Nazaret.

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No se han encontrado más referencias históricas relevantes de procedencia no cristiana acerca de Jesús del siglo I o principios del siglo II, al margen del Nuevo Testamento, pese a que numerosos historiadores y pensadores documentaron bastante exhaustivamente la época. Veamos algunos de los historiadores destacados de la época de los cuales absolutamente ninguno nombró o siquiera insinuó la existencia de Jesús:

- Tito Livio

- Catulo.

- Senneca.

- Filón de Alejandría.

- Plinio el Viejo.

- Juvenal.

- Marcial.

- Flacco.

- Plutarco.

- Justo de Tiberia.

- Apolonio de Triana.

- Quintiliano.

- Lucano.

- Epicteto.

- Itálico.

- Estacio.

- Ptolomeo.

- Arbitro.

- Apiano.

- Teón de Esmirna.

- Valerio Máximo.

- Arriano.

- Paterculo Rufo.

- Flegón de Grecia.

- Pausianas.

- Favorinus.

- Floro.

- Fedro.

- Gelio.

- Damis.

- Crisostomo.

Ninguno de ellos hizo la más mínima referencia sobre Jesús o alguno de sus portentosos milagros.

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Ningún historiador nombra a ciudades como Nazaret, Cafernahun o Betsaida.

Ningún documento romano nombra la historia sobre el censo que ordenó Herodes, en la ciudad natal de cada habitante, y que llevó a José y María a Belén, no encuentra respaldo en los documentos romanos. Es importante recalcar que ningún gobernador hizo viajar a las gentes a sus ciudades de origen para ser censadas. Eso es absurdo, poco práctico y no sirve al verdadero propósito que tiene un censo: Saber qué personas viven en una determinada zona para colectar impuestos. Esta leyenda no tiene ninguna evidencia histórica.

Ningún historiador ni documento romano menciona la muerte de niños inocentes ordenada por Herodes a fin de matar al niño Jesús. ¿Es posible que después de semejante masacre ningún historiador haya dicho algo al respecto? Algo similar ocurre con el arresto y juicio de Jesús. Todo esto es muy extraño, ya que los romanos eran muy meticulosos en cuanto a la historia escrita. En la Palestina de ese periodo se encuentran muchos historiadores, entre ellos, el ya mencionado Flavio Josefo. ¿Por qué los escritos contemporáneos fiables no dicen nada sobre Jesús de Nazareth, si según la Biblia, fue todo un fenómeno social?

Ni siquiera referencia alguna a sucesos que debieron ser percibidos por muchas personas entre ellos los historiadores de la época:

- El terremoto durante el fallecimiento de Jesús.

- La oscuridad durante su muerte (¿Eclipse de sol?)

- Los muertos resucitados que caminaron por las calles de Jerusalén y que “Muchos los vieron” (Ver articulo)

- Los dos milagros de la multiplicación de panes y peces donde, según la Biblia, Jesús alimento a mas de 5 mil personas en cada oportunidad.

- La estrella que guió a los “Magos de Oriente” que no fue visualizada ni referida por ningún astrónomo de la época.

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Como vemos amigos Creyentes Cristianos, ni Flavio Josefo ni ninguno del resto de los historiadores de la época nos brinda la más mínima evidencia confiable sobre la existencia de un hombre con las características de Jesús que viviese y caminase por el medio oriente hace dos mil años. Siendo (en teoría) estas las evidencias más confiables para los Creyentes sobre la existencia de Jesús, no es descabellado suponer que creer que un personaje como Jesús existió es solo un autoengaño, una vil mentira o en el mejor de los casos, una ilusión que no se sostiene por si sola.

Por estas y otras razones es que no creo que Jesús de Nazaret hubiese existido. Lamento darle estas noticias amigo Cristiano, pero si Jesús no existió (como parece evidente) inclusive la palabra “Cristianismo” no tiene sentido y usted basa su fe en una quimera.

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Fuentes consultadas:
http://www.sindioses.org/examenreligiones/jesus.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Referencias_hist%C3%B3ricas_no_cristianas_sobre_Jes%C3%BAs_de_Nazaret
http://www.feyrazon.org/DanExtrabib.html

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Ver Artículo: Flavio Josefo. O como hacer histórico a Jesús.

Ver Sección: Jesús no Existió

Ver Sección: Tema Abierto

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