lunes, 20 de julio de 2020

Irresponsabilidad Religiosa en época de Pandemia (Opinión y Actualidad)





Es increíble.

De verdad es increíble que en pleno siglo 21 y en época de coronavirus y cuarentenas sanitarias, las religiones “modernas” en lugar de ayudar a sobrellevar ésta inusual emergencia, no hacen otra cosa sino estorbar y poner en peligro la salud de sus fieles y súbditos. 

Es poco común que algunas de las principales religiones del mundo se pongan de acuerdo en algo; y ésta vez lo hicieron en Argentina: tanto Cristianos como Ortodoxos y Judíos han coincidido en que… ¡Basta de aislamiento social y tener cerrados nuestros templos! ¡Necesitamos reunirnos!

Veamos; según ésta sarta de… Creyentes, sus religiones son (textualmente) “Una necesidad vital” y que “Hay que dedicar a implorar a Dios para que nos asista con Su misericordia y ponga fin a esta pandemia, ya que la salvación está en Sus manos”.

Al parecer ésta gente no solo ignoran lo importante que es mantener las mínimas normas sanitarias y de distanciamiento en especial en zonas tan afectadas por el Covid-19 como lo es Buenos Aires; sino que también parecen olvidar lo más básico de sus religiones y su omnipotente Dios.

Han reclamado al gobierno porteño el permiso para celebrar oraciones “conforme a nuestros ritos y en nuestros lugares de oración”… ehh. ¿Sabían ustedes que Dios está en todos lados ya que es Omnipresente? Además, ¡Dios escucha nuestros pensamientos y peticiones!!! No hace falta estar congregados en templos y sinagogas para que Dios escuche las oraciones de sus fieles. 

¡Hasta la misma biblia lo dice claramente!


Mateo 6:6 

Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público

Claramente no hace falta exponer a los ingenuos creyentes a reuniones públicas para orar y pedir a Dios por cosas que seguramente el mismo Dios ya sabe de antemano; la Biblia es clara y se puede orar y hacer peticiones en casa a resguardo de virus orientales. Y además, supongo que Dios en su magnanimidad y omnipotencia no le importará que por un tiempo y por situaciones de fuerza mayor sus muñequitos de barro dejen de ir a sus iglesias y le oren en privado. Se supone que Dios nos ama y nos quiere al resguardo de enfermedades y afecciones virales.

Ahh!... ¡Pero ocurre algo muy importante! Los fieles al no poder asistir a misas y reuniones eclesiásticas no podrán dejar sus clásicas limosnas, dádivas, diezmos y ofrendas a su desinteresado Dios pero que inevitablemente van a parar a los bolsillos de los vivarachos guías espirituales que durante esta época de cuarentenas y resguardo han visto mermados sus “ingresos”. ¿O será que temen que sus corderitos se den cuenta que no necesitan “congregarse” para ser escuchados por Dios? Sin duda el lucrativo negocio de las religiones se ha visto seriamente afectado por todo esto.

Repito. Es increíble la irresponsabilidad de estas Ratas (Con el perdón de los roedores) que prefieren exponer a su comunidad religiosa a posibles contagios que perder su tajada económica y su influencia directa en ellos.

Por eso, amigo Creyente lector que lee estas líneas; Usted tiene todo el derecho a creer en el Dios que desee (mientras eso no dañe a nadie), tiene el derecho a rezar, adorar y rendirle tributo a su dios, virgen, santo, etc. como usted guste; pero… ¡No haga caso a esas bestias que se hacen llamar sus guías espirituales!  NO se exponga a una infección del infame virus que está al acecho de cualquiera que se descuide. 


Si Dios de verdad existe y es “Bueno” supongo que no le importará que al menos por un tiempo usted esté le ore y rece desde la seguridad de su hogar al resguardo de virus mortales y de ladinos e interesados líderes religiosos.


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Coronavirus en Argentina: representantes de entidades religiosas reclamaron la apertura de los templos en la ciudad de Buenos Aires


En un documento crítico, representantes de diversos credos señalaron que la práctica religiosa "es una necesidad vital" y expresaron su preocupación porque no está en la lista de prioridades

15 de julio de 2020

A través de una declaración conjunta, los representantes de entidades religiosas católicas, judías, ortodoxas y armenia plantearon una flexibilización de las restricciones para el uso de los templos ya que dicha práctica “no es una actividad esencial, es una necesidad vital”.

Con el título “Los derechos del pueblo argentino de relacionarse con Dios y practicar su culto en todo tiempo”, el cardenal Mario Aurelio Poli, el gran rabino Gabriel Davidovich, monseñor Pablo Hakimian, eparca de los Armenios, y el arzobispo de la Iglesia Ortodoxa de Buenos Aires y Sudamérica, monseñor Iosif Bosch, reclamaron al gobierno porteño el permiso para celebrar oraciones “conforme a nuestros ritos y en nuestros lugares de oración”.

Según relata el texto, los referentes religiosos mantuvieron varios encuentros con autoridades del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y expresaron su preocupación porque “las costumbres y expresiones religiosas de una gran mayoría del pueblo argentino no forman parte de la escala de prioridades”, en la previa de la elaboración de nuevas normas sanitarias en el marco de la cuarentena.

Los cultos citaron “el exhaustivo informe de investigación que presentó el Conicet-CEIL acerca de la segunda Encuesta Nacional sobre Creencias y Actitudes religiosas en la Argentina” el año pasado, donde se demuestra que “más del 80% de los argentinos presenta clara adscripción a una creencia religiosa”.

La declaración, que tiene fecha del 14 de julio, fue entregada en mano al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, con copia al director de Entidades y Cultos, Federico Pugliese.

El documento se centra en la práctica religiosa en tiempos de pandemia y advierte sobre los intentos por invisibilizar a Dios: “No se lo menciona ni se lo tiene en cuenta, desconociendo que el nuestro es un pueblo de fe, y que es fundamental el apoyo de las comunidades religiosas para que el Estado pueda aplicar con éxito las medidas para enfrentar la emergencia”.

“No olvidemos que el resultado siempre está en manos de Dios. El mismo Dios que ordena ir al médico es el Dios que cura. Hay que utilizar las mayores inteligencias para investigar en la ciencia, analizar todos los datos, y plantear las mejores soluciones; pero seguro que no menos energía hay que dedicar a implorar a Dios para que nos asista con Su misericordia y ponga fin a esta pandemia, ya que la salvación está en Sus manos”, plantea el texto.

Los sacerdotes de los cuatro cultos religiosos advirtieron: “No pedimos privilegios ni nada que ponga en riesgo la salud: solo esperamos coherencia y una mirada integral del ser humano”. Y agregaron: “Al acercar nuestras reflexiones lo hacemos con la más noble intención de contribuir al bien común, llamando la atención sobre la omisión de la dimensión más importante de todo ser humano”.

“Es muy necesario para nosotros y para todos los argentinos, que en este tiempo podamos elevar nuestras oraciones y celebrar –conforme a nuestros ritos y en nuestros lugares de oración–, por el fin de esta pandemia, para que deje de sufrir la familia humana, y nos conceda el bienestar general a toda esta gran nación”, concluyeron.

Fuente:
https://www.infobae.com/coronavirus/2020/07/15/coronavirus-en-argentina-representantes-de-entidades-religiosas-reclamaron-la-apertura-de-los-templos-en-la-ciudad-de-buenos-aires/

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Líderes religiosos le reclamaron a Larreta que permita la reanudación del culto


El cardenal Mario Poli, el gran rabino de la Argentina y otros referentes pidieron que se contemple la celebración de servicios a la brevedad; denunciaron que "se intenta invisibilizar a Dios".

Miércoles  15 de Julio de 2020 

Referentes de diversos credos difundieron una declaración conjunta dirigiendo un reclamo a las autoridades nacionales y de la ciudad de Buenos Aires para que contemplen la reanudación de los servicios religiosos, algo que definieron como "una necesidad vital" antes que "una actividad esencial", y a su vez denunciaron que la clase politica "intenta invisibilizar a Dios".

El cardenal Mario Poli, arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina; el gran rabino y referente de la AMIA, Gabriel Davidovich, y los prelados de las iglesias ortodoxa griega y armenia, Iosiph Bosch y Pablo Hamikian, se quejaron porque "las costumbres y expresiones religiosas de una gran mayoría del pueblo argentino no forman parte de la escala de prioridades" de las autoridades, y señalaron puntualmente al Ejecutivo de Horacio Rodríguez Larreta.

Los líderes religiosos interpretaron que "en la distintas fases de la cuarentena, la flexibilización de las medidas preventivas tomó en cuenta varios criterios, pero "una y otra vez no se reparó en los valores espirituales y trascendentes que conforman el alma de la vida cotidiana de nuestro pueblo", y afirmaron: "La práctica de nuestros credos no son una actividad esencial, sino una necesidad vital para la población". 

Los jefes espirituales de católicos, judíos y ortodoxos en la ciudad de Buenos Aires también elevaron una queja por la ingratitud que perciben de parte de las autoridades tras poner todos sus resortes al servicio del combate del Covid-19, al asegurar que "el apoyo de las comunidades religiosas es fundamental para que el Estado pueda aplicar con éxito las medidas para enfrentar la emergencia".

Los firmantes también aseguraron estar "profundamente preocupados por cómo se intenta invisibilizar a Dios", sugirieron que "se lo ha corrido de la escena como si la superación de lo que nos desafía solamente estuviera en manos de un estado omnipotente".

Lejos de blandir exigencias, los religiosos expresaron "no pedir privilegios ni nada que ponga en riesgo la salud; solo coherencia y una mirada integral del ser humano". 

Rodríguez Larreta y su secretario general, Fernando Straface, mantuvieron semanas atrás una videoconferencia con líderes religiosos, y esta misma carta con expresiones duras hacia la dirigencia porteña fue entregada en mano al Jefe de Gobierno, que que visitó este miércoles al cardenal Poli en su despacho del arzobispado, en Plaza de Mayo.

Fuente:
https://www.cronista.com/economiapolitica/Lideres-religiosos-le-reclamaron-a-Larreta-que-permita-la-reanudacion-del-culto-20200715-0048.html


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lunes, 13 de julio de 2020

Los líderes de una secta cristiana que quemaron vivos a más de 700 de sus seguidores en una iglesia hace 20 años (Actualidad y Noticias)




Los líderes de una secta cristiana que quemaron vivos a más de 700 de sus seguidores en una iglesia hace 20 años


Patience Atuhaire
Enviada especial de BBC News a Kanungu
11 junio 2020

(ADVERTENCIA: Imágenes fuertes)

Judith Ariho no puede llorar todavía al recordar la masacre en la iglesia en la que murieron su madre, dos hermanos y otros cuatro familiares junto a otras 700 personas.

Hace 20 años, en el distrito Kanungu, en el suroeste de Uganda, cientos de personas fueron encerradas dentro de una iglesia y sus líderes le prendieron fuego desde afuera.

Dos décadas después, el horror del evento sigue persiguiendo a Ariho, quien parece ser capaz de lidiar con el trauma al cerrarse a las emociones.

Los muertos eran miembros del Movimiento para la Restauración de los Diez Mandamientos de Dios, una secta del "día del juicio final" que creía que el mundo se acabaría a comienzos del milenio.

"El fin de los tiempos actuales", como lo expresó uno de sus libros, llegó dos meses y medio después del inicio del nuevo milenio, el 17 de marzo de 2000.

Veinte años después, nadie ha sido juzgado por la responsabilidad en la masacre y los líderes de la secta, si están vivos, nunca han sido encontrados.


Olor a carne quemada

Anna Kabeireho, que todavía vive en una ladera en la tierra que pertenecía a la secta no ha olvidado el olor que envolvió el valle ese viernes por la mañana.

"Todo estaba cubierto de humo, hollín y el hedor a carne quemada parecía ir directamente a los pulmones", recuerda.

"Todos corrían hacia el valle. El fuego seguía. Había decenas de cuerpos quemados".

"Cubrimos nuestra nariz con hojas aromáticas para evitar el olor. Durante varios meses después, no pudimos comer carne".

Kanungu es una región fértil y pacífica de verdes colinas y profundos valles cubierta de pequeñas granjas.

El viaje hacia el valle que una vez fue la sede del Movimiento debe hacerse a pie.

Desde allí, es fácil ver cómo la comunidad religiosa mantuvo sus vidas lejos de los ojos de los vecinos.

El canto de los pájaros rebota en las colinas y se escucha el sonido de una cascada en la distancia cercana. Es el escenario ideal para una existencia contemplativa.

Pero no queda nada en la actualidad del edificio que fue rociado con gasolina.

Cerca del lugar donde se encontraba hay un largo montículo de tierra, el único marcador de la fosa común en la que están enterrados los que murieron en aquel infierno.


Sacerdotes y monjas expulsados

Los fieles fueron atraídos por dos carismáticos líderes: Credonia Mwerinde, excamarera y trabajadora sexual, y el exempleado del gobierno Joseph Kibwetere, quienes dijeron que habían tenido visiones de la Virgen María en la década de 1980.

Organizaron el Movimiento como un grupo cuyo objetivo era obedecer los Diez Mandamientos y predicar la palabra de Jesucristo.

Los íconos cristianos eran prominentes en el complejo del Movimiento y la secta tenía vínculos débiles con el catolicismo romano, principalmente con varios sacerdotes y monjas expulsados, incluidos Ursula Komuhangi y Dominic Kataribabo

Los creyentes vivían principalmente en silencio, ocasionalmente usando señales para comunicarse.

Ariho, de 41 años, se unió al Movimiento con su familia cuando tenía 10 años.

Su madre viuda estaba luchando por criar sus tres hijos, uno de los cuales sufría de dolores de cabeza persistentes.

El grupo de Kibwetere les ofreció oración y un sentido de pertenencia, dice.

La comunidad autosustentable acogería familias enteras, atendiendo todas sus necesidades.

Los miembros cultivaban su propia comida, administraban escuelas y usaban sus habilidades para contribuir con la mano de obra.


La vida en comunidad

La familia de Ariho se acogió a una rama de la iglesia con unos 100 miembros que estaba ubicada a dos kilómetros de la ciudad de Rukungiri.

"La vida giraba en torno a la oración, aunque también cultivábamos", recuerda.

"Hicimos todo lo posible para evitar el pecado. A veces, si pecabas, te ordenaban rezar el rosario 1.000 veces. Tenías que hacerlo, y también pedirles ayuda a amigos y familiares, hasta que cumplías con tu castigo".

La devoción al Movimiento consistía regularmente en peregrinar a una colina empinada y rocosa cercana. Después de una dura caminata a través de un bosque de eucaliptos, los fieles alcanzaban una roca que creían que representaba a la Virgen María.

Mientras caminamos por su pueblo, Ariho señala las granjas de los vecinos.

"Allá perdieron a una madre y sus 11 hijos y en esa casa, una madre y sus ocho hijos también murieron (durante el incendio de la iglesia)", dice, desviando la mirada al suelo.

Ariho no estaba en Kanungu el día de la tragedia, ya que en 2000 se había casado con alguien que no formaba parte del Movimiento.

Pero ella recuerda que los líderes tenían un control omnisciente sobre los fieles y que Mwerinde y Komuhangi parecían estar al tanto de cada pecado que se había cometido en los lugares remotos de la comunidad.


Asesinatos

Al parecer, los líderes de la secta también pudieron haber cometido asesinatos y torturas antes de la masacre final.

En Kanungu se encontraron numerosas fosas amplias y profundas donde se recuperaron decenas de cuerpos que se cree que fueron arrojados durante varios años.

En la parte posterior de lo que parece un edificio de oficinas en ruinas hay dos fosas más que se dice que fueron cámaras de tortura.

Todavía no está claro qué convirtió a los miembros ordinarios de la sociedad en líderes de una secta masacró a sus fieles.


Los orígenes

Antes de hablar sobre las supuestas apariciones y reunir a cientos de personas en un credo, Kibwetere había sido un hombre exitoso y un miembro regular de la comunidad católica romana.

Topher Shemereza, ahora un funcionario del gobierno local, lo veía como una figura paterna.

"Era un miembro íntegro de la comunidad y un hombre de negocios astuto. Yo no tenía trabajo cuando terminé la universidad, así que me ofreció transportar alcohol ilegal que vendíamos en los distritos vecinos", explica.

Unos años después, Kibwetere informó a su protegido de que ya no vendería más alcohol.

El hombre mayor y los que serían sus compañeros como líderes de la secta pasaron dos semanas en una casa hasta la noche en que partieron hacia Kanungu, donde establecerían la sede del Movimiento.

"Esa fue la última vez que lo vi. El hombre que conocí no era un asesino. Algo debió haber cambiado en él", dice.

Después de la fundación del Movimiento, las noticias sobre Kibwetere y su religión se extendieron por el suroeste de Uganda y más allá.

La comunidad no estaba aislada del resto de la sociedad y varias personas en puestos de autoridad, incluidos policías y funcionarios del gobierno local, estaban al tanto de sus actividades. Pero se tomaron pocas medidas contra la secta antes de la tragedia.

Aunque la Interpol emitió avisos para el arresto de seis líderes en abril de 2000, aún no se sabe si alguno de ellos murió en el incendio o si viven escondidos.

Un informe policial de Uganda de 2014 indicó que Kibwetere pudo haber huido del país. Pero otros dudan de que estuviera lo suficientemente bien de salud como para poder escapar.


Sin recuerdos

Los movimientos espirituales que llevan el sello distintivo de la secta Kanungu, donde los devotos creen incuestionablemente que sus pastores pueden resucitar a los muertos o que el agua bendita sanará dolencias, han continuado emergiendo en todo el continente.

Su atractivo es claro, según el profesor Paddy Musana, del Departamento de Religión y Estudios de Paz de la Universidad de Makerere.

"Cuando hay tensión o una necesidad que las instituciones existentes no pueden satisfacer fácilmente, como las religiones tradicionales o el gobierno, y alguien emerge y afirma tener una solución, miles se les unirán", dice a la BBC.

"El culto Kanungu señaló los males de la época y predicó una renovación o un nuevo compromiso con la fe".

Musana agrega que no es necesario mirar demasiado lejos para encontrar un hilo similar en los mensajes de los autoproclamados profetas de hoy.

"La 'industria de Jesús' se ha convertido en una empresa de inversión. Los predicadores de hoy hablan sobre la salud y el bienestar debido a las numerosas enfermedades y a un sistema de salud pública que apenas funciona", dice el académico.

Dos décadas después, la parcela en Kanungu se utiliza ahora como una plantación de té, pero el empresario local Benon Byaruhanga dice que tiene planes de convertir parte de ella en un monumento.

Hasta ahora, los muertos en Kanungu nunca han sido recordados oficialmente. Los que perdieron miembros de su familia nunca obtuvieron respuestas.

"Oramos por nuestra gente por nuestra cuenta. Soportamos nuestro dolor en silencio", dice Ariho al reflexionar sobre la muerte de su madre y sus hermanos.



Fuente:
https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-53003213

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Ver Articulo: Países con más Ateos

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Carl Sagan