lunes, 27 de diciembre de 2010

Excusas Cristianas para Justificar los errores en la Genealogía de Jesús.

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En el artículo anterior vimos las irreconciliables contradicciones y los atroces errores que tienen las genealogías de Jesús dadas por los evangelistas Mateo y Lucas. Son tan abismales y profundos estos errores que pudiese parecer una broma las excusas que muy seriamente aluden algunos Cristianos y que generalmente son consideradas muy sensatas y verdaderas por aquellos que temen cuestionarse un poco y analizar estos hechos.

Quizá la justificación más utilizada por los Cristianos para tratar desesperadamente de encontrar una solución a este problema es que la genealogía que muestra Mateo es por parte del padre de Jesús, José, a partir de el rey Salomón; y la que ofrece Lucas es por parte de su madre, María, a partir de Natán que es cuando es más comprometida esa ascendencia.

Lo primero a destacar es que José no es el padre verdadero de Jesús sino que es Dios a través del Espíritu Santo. Partiendo de esta premisa toda la genealogía de Mateo está basada en un error fundamental.

Pero analicemos la descabellada teoría que dice que la genealogía del Evangelio de Lucas esta basada en María, la madre biológica de Jesús.

Lo que inicialmente salta a la vista es que Lucas no dice una palabra de que esté ofreciendo la genealogía de Jesús por parte de María, todo lo contrario: al igual que Mateo la termina con José, no con María. En ningún momento se insinúa lo contrario. Algunos se basan que al decir Lucas en 3,23 que dice:

Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años, hijo, según se creía, de José

Forzando y cambiando el sentido de la frase afirman que al decir “según se creía” significa que no es de parte de José sino de María. Aducen principalmente que no sería creíble a los ojos de sus contemporáneos dar una ascendencia por parte de una mujer por lo que Lucas "hizo ver" que daba la de José pero que en realidad era la de María. Un lector imparcial, jamás consideraría esto una prueba válida para apoyar esa teoría. El escritor de Lucas es muy claro. La genealogía es a partir de José, el padre postizo de Jesús.

A Lucas jamás se le hubiese ocurrido hacer una genealogía por parte de una mujer por esta misma razón. Así, pues, nos dicen que Lucas esconde que esté nombrando a los antepasados de María pero como ni en esa ni en ninguna otra parte de la Biblia se dice que lo está haciendo así, sino que es un intento de un grupo de creyentes para arreglar el disparate, nos quedamos con que no podemos tomar en serio esa deducción pues no es palabra bíblica. Recordemos que supuestamente, esa genealogía fue dictada por el espíritu santo a Lucas. Creer que Lucas “cambió” unas frases a modo personal para evitar problemas, es bastante ingenuo y caprichoso.

Otros puntos nos hacen pensar lo mismo: las inconcordancias no surgen con Natán, ya antes las hay; y también después, pues ambos evangelistas coinciden en nombrar a Sealtiel y Zorobabel en sus genealogías y, naturalmente, dado que Mateo hablaría de la ascendencia de Jesús por vía de Salomón y Lucas por vía de Natán, según dicen los Testigos, ambos (Sealtiel y Zorobabel) han de ser forzosamente o descendientes de Salomón (genealogía por parte de padre) o de Natán (genealogía por parte de madre) por lo que sólo uno de los dos evangelistas podría nombrarlos como ascendentes de Jesús: recuérdese que la ascendencia está formada por "hijos de hijos". Así, el hecho de que sean nombrados por los dos tira por los suelos las calumnias de estos Creyentes.

Mateo no esconde mujeres en su genealogía (4 en total), cosa que, según esas deducciones extrañas, sí hace Lucas y en la mismísima persona de la madre de Jesús; es precisamente si diese Lucas a María como último ascendente de Jesús cuando concordarían y no se podría poner ningún impedimento a ese hecho, con lo que entonces sí quedaría perfectamente encuadrada dicha genealogía, al menos en ese punto que no en los otros; y no en otros puesto que el más importante nos lleva a pensar que María no era de la tribu de Judá, por lo que de ninguna manera podríamos hablar de ascendentes davídicos por parte de María: efectivamente, según Lc 1, 3,5,36 María tenía parientes de la tribu de Leví por lo que se podría al menos sospechar que ella también era de esa tribu.

Se debe tener presente que cuando se habla de José como descendiente de David no se dice que María lo fuese (Mt 1, 20; Lc 2, 4-5;). Es más: la línea de descendencia mesiánica tenía que ser forzosamente transmitida por un varón y no por una mujer. Se deduce simplemente porque Yahvéh asegura que esa descendencia será real, reyes, hijos varones por lo tanto, del rey David (recordar además que Natán nunca reinó).

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Inclusive, si consideramos que es cierto que Lucas basa su genealogía en María, tanto él como Mateo forzosamente caen en un error y la conclusión final es que Jesús no es el Mesías, al no ser un descendiente real.

Lucas: Genealogía de parte María.

- No puede haber descendencia real por la vía de una mujer.

- Esta genealogía se basa en Natán, el hijo del rey David. Recordemos que Natán nunca gobernó.

Dios fue muy claro en este punto cuando le dijo a David "Del fruto de tu vientre pondré sobre tu trono..." (Salm 132,11; 89, 36; II Sam 7; I Re 8, 25; Is 9, 7). Indica que el Mesías tiene que ser biológicamente hijo suyo, hijo de hijos, por descendencia paterna porque indica además que sostendrá el trono, y la realeza sólo podía obtenerla el varón (Is 9, 6; Jer 23)

Mateo: Genealogía por parte de José.

- José no es el padre Biológico de Jesús. Por lo que tampoco se cumple lo expresado antes por Dios a David “Del fruto de tu vientre pondré sobre tu trono...”. si José no es el padre de Jesús no puede éste llevar la semilla de David, por mucho que Mateo y Lucas recalquen que José es “hijo o miembro de la casa de David” (Mt 1, 20; Lc 2, 4).

- Recordemos también que el reinado se vio interrumpido por el rey caldeo Nabucodonosor II que lo hizo desaparecer para siempre.

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Como dato curioso recordemos en la genealogía de Mateo aparecen sólo cuatro mujeres (en la de Lucas no aparece ninguna), todas como simplemente la pareja del hombre y todas concibiendo de manera irregular: Tamar, que engaña a su suegro, Judá, y concibe a Farés (Gn 38, 15; Mt 1, 3; Judá); Rahab, la prostituta (Jos 2, 1; Mt 1, 5), tatarabuela del rey David; Rut, bisabuela del mismo, era moabita y Betsabé, madre de Salomón, a la que David hizo una de sus esposas después de hacer asesinar a Urías (hitita), el esposo de Betsabé. Si hay que añadir otro parto “irregular”, sin duda habría que incluir a María y su extraña concepción.

Mateo al incluir los nombres de estas pecadoras mujeres, no hace otra cosa que dañar la reputación de su “santa” genealogía, dejando muy mal parados los familiares de Jesús.

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Otra excusa a la que algunos Cristianos quieren aferrarse es que el problema con el padre de José (abuelo de Jesús) es simplemente un asunto de Levirato.

¿Qué es el Levirato?

La ley del Levirato (del latín levir, "hermano del marido") es un tipo de matrimonio en el que la mujer se casa con uno de los hermanos de su marido a la muerte de éste, si no ha tenido hijos, para continuar la línea sucesoria y la descendencia familiar. Ya habíamos visto un ejemplo del Levirato en la trágica historia de Onán.

El Antiguo Testamento lo especifica con claridad:

Deuteronomio 25,5-6

25:5 Cuando hermanos habitaren juntos, y muriere alguno de ellos, y no tuviere hijo, la mujer del muerto no se casará fuera con hombre extraño; su cuñado se llegará a ella, y la tomará por su mujer, y hará con ella parentesco.

25:6 Y el primogénito que ella diere a luz sucederá en el nombre de su hermano muerto, para que el nombre de éste no sea borrado de Israel.

Pero, ¿Qué tiene que ver esto con el abuelo de Jesús? Recordemos que Mateo dice que el padre de José fue Jacob, y Lucas que fue Elí. La ocurrente excusa es: Los padres de José fueron Miriam y Jacob y Helí era hermano de Jacob. Al morir Jacob, por la Ley del Levirato, Helí se casó con Miriam. Helí adoptó a José pero como hijo de Jacob.

He escuchado esta justificación en varias oportunidades, pero en ningún momento citan la fuente; ya que en la Biblia no se menciona nada al respecto.

En todo caso, de ser cierto esto, simplemente se estaría confirmando que ambas genealogías tienen su desenlace en José el padre putativo de Jesús. Por lo que decir que Jesús proviene de la estirpe real de David es una obvia y escandalosa mentira.

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“Las Genealogías de Jesús” son el ejemplo clásico no solo de cómo se contradicen de forma magistral las “Inspiradas escrituras”, sino también como puede volar la imaginación de los Creyentes al inventarse desatinadas excusas y de cómo puede haber personas tan ilusas en creérselas.

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Fuente:
http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_del_levirato
"Jesús, el falso mesías" Milton Ash. Editorial-librería ArtGerust
http://www.gotquestions.org/espanol/genealogias-Jesus.html

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Ver:

Contradicciones y Errores en la Genealogía de Jesús

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"Yo no creo en nada. Para mí la fe es algo tan odioso como lo es pecado para los creyentes. El que sabe, no puede creer. El que cree, no puede saber. El término "fe ciega" es una redundancia, pues la fe es siempre ciega"

Ernest Bornemann




domingo, 26 de diciembre de 2010

Contradicciones y Errores en la Genealogía de Jesús.

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Entre las contradicciones más evidentes de toda la Biblia están precisamente las que existen entre las dos genealogías que nos ofrecen los evangelios sobre la ascendencia de Jesús. Y curiosamente es la que posee las más extrañas y rebuscadas excusas por parte de los Cristianos.

El caso es muy sencillo amigo lector. Los evangelios de Mateo y Lucas nos brindan cada uno su propia genealogía de Jesús, pero claro, como era de esperarse los errores y contradicciones entre ambas son numerosos y abundantes. Veamos:

Mateo 1,1-17

1:1 Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.

1:2 Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a Judá y a sus hermanos.

1:3 Judá engendró de Tamar a Fares y a Zara, Fares a Esrom, y Esrom a Aram.

1:4 Aram engendró a Aminadab, Aminadab a Naasón, y Naasón a Salmón.

1:5 Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isa.

1:6 Isaí engendró al rey David, y el rey David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías.

1:7 Salomón engendró a Roboam, Roboam a Abías, y Abías a Asa.

1:8 Asa engendró a Josafat, Josafat a Joram, y Joram a Uzías.

1:9 Uzías engendró a Jotam, Jotam a Acaz, y Acaz a Ezequías.

1:10 Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amón, y Amón a Josías.

1:11 Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, en el tiempo de la deportación a Babilonia.

1:12 Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, y Salatiel a Zorobabel.

1:13 Zorobabel engendró a Abiud, Abiud a Eliaquim, y Eliaquim a Azor.

1:14 Azor engendró a Sadoc, Sadoc a Aquim, y Aquim a Eliud.

1:15 Eliud engendró a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob;

1:16 y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo.

1:17 De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce.

Ahora veamos la genealogía de Lucas:

Lucas 3,23-38

3:23 Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años, hijo, según se creía, de José, hijo de Elí,

3:24 hijo de Matat, hijo de Leví, hijo de Melqui, hijo de Jana, hijo de José,

3:25 hijo de Matatías, hijo de Amós, hijo de Nahum, hijo de Esli, hijo de Nagai,

3:26 hijo de Maat, hijo de Matatías, hijo de Semei, hijo de José, hijo de Judá,

3:27 hijo de Joana, hijo de Resa, hijo de Zorobabel, hijo de Salatiel, hijo de Neri,

3:28 hijo de Melqui, hijo de Adi, hijo de Cosam, hijo de Elmodam, hijo de Er,

3:29 hijo de Josué, hijo de Eliezer, hijo de Jorim, hijo de Matat,

3:30 hijo de Leví, hijo de Simeón, hijo de Judá, hijo de José, hijo de Jonán, hijo de Eliaquim,

3:31 hijo de Melea, hijo de Mainán, hijo de Matata, hijo de Natán,

3:32 hijo de David, hijo de Isaí, hijo de Obed, hijo de Booz, hijo de Salmón, hijo de Naasón,

3:33 hijo de Aminadab, hijo de Aram, hijo de Esrom, hijo de Fares, hijo de Judá,

3:34 hijo de Jacob, hijo de Isaac, hijo de Abraham, hijo de Taré, hijo de Nacor,

3:35 hijo de Serug, hijo de Ragau, hijo de Peleg, hijo de Heber, hijo de Sala,

3:36 hijo de Cainán, hijo de Arfaxad, hijo de Sem, hijo de Noé, hijo de Lamec,

3:37 hijo de Matusalén, hijo de Enoc, hijo de Jared, hijo de Mahalaleel, hijo de Cainán,

3:38 hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios.

Jesus' family tree - Joseph

A simple vista y ante cualquier lector medianamente imparcial se pueden notar varios errores y contradicciones que resaltan visiblemente:

- La genealogía de Mateo llega solo hasta Abraham y la de Lucas hasta el mismísimo Dios. Si bien esto no es un error (cada evangelista pudo redactar su genealogía con la profundidad que deseó), es curioso que Mateo no hubiese profundizado más su descripción con el objetivo de hacerla más “divina” antes los ojos de los lectores.

- Lo primero que asombra en estas genealogías es que ambas comienzan con Jesús (obviamente) y luego continúan la ascendencia por José… pero José no es el verdadero padre de Jesús. Es solo su padrastro. No hay ninguna línea sanguínea entre ambos personajes. Es verdaderamente asombroso que ambos evangelios describan con detalles la concepción por parte del espíritu santo de María (Mt 1, 20; Lc 1, 35), y luego basen la genealogía de Jesús considerando a José como su padre carnal.

Al parecer Mateo y Lucas creen que Jesús nació de forma normal, es decir, no saben nada de ningún Espíritu Santo como autor de la paternidad de Jesús cuando escriben esas genealogías y por ese motivo las escriben tal como están. No sabían nada en aquél momento de la llamada "anunciación" y menos de la supuesta divinidad de Jesús, así que hacen que su padre sea un hombre.

- Otra cosa que nos alarma es que desde el inicio de ambas genealogías hay una contradicción con el nombre del abuelo paterno de Jesús. Mateo nos dice que el padre de José es Jacob; pero Lucas nos dice que el padre de José fue Elí.

- Desde el inicio de la descripción de la genealogía de Lucas (Vers 23) se nota un cierto aire de duda o de “Posibilidad de error”; nótese que dice “según se creía” para enumerar su ascendencia. Lo cual coincide con la duda de Lucas al decir que Jesús tenia “como” 30 años al comenzar su ministerio. Estas palabras de Lucas nos hacen pensar que no está muy seguro de lo que a continuación relatará.

Pero ahora entremos en detalle con algunos puntos un poco más complicados; vamos con cuidado y con calma para entenderlo mejor:

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Mateo divide en tres grupos de 14 generaciones cada uno (1, 17) a los antepasados de Jesús: El primer grupo abarca desde Abraham hasta el rey David, contabilizándose 14 personas, el cual coincide casi totalmente con Lucas. Lo verdaderamente inexplicable está descrito en los grupos segundo y tercero: Mateo continúa la genealogía de Jesús a partir de David, y éste es el segundo grupo de 14 generaciones, por línea de su hijo y sucesor Salomón hasta el rey Jeconías (Joaquín), es decir, hasta la cautividad de Babilonia (586 aC, segunda toma de Jerusalén por los caldeos). Mateo da hasta ese momento una lista de otras 14 personas, todas ellas reyes de Judá. Parece lógico que sucediese así puesto que el Mesías había de ser rey, descendiente del rey David y el trono de éste había de durar para siempre, según había prometido Dios. Esos 14 reyes fueron: Salomón, Roboám, Abías (Abiyá), Asá, Josafat, Joram, Ozías (Ocozías), Joatam (Jotám), Acaz (Ajaz, Ajab), Ezequías, Manasés, Amós, Josías y Jeconías (Joaquín). Todos ellos fueron padres del siguiente, según Mateo.

Sin embargo, en el Antiguo Testamento no se dice lo mismo: Ozías fue el tatarabuelo de Joatám y no su padre (I Cro 3, 12); el padre de Jeconías no fue Josías, sino Joaquím (Eliaquim; Jer 28, 4), y éste sí fue hijo de Josías y padre de Jeconías (I Cro 3, 15-16). Es decir, Josías fue el abuelo de Jeconías, no el padre como dice Mateo.

 

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Por su parte, Lucas le dice a Mateo que está equivocado, que la ascendencia del Mesías es por línea de Natán, otro hijo de David (II Sam 5, 15; I Cro 3, 5; Lc 3, 31), que para colmo nunca fue rey, y no de Salomón. Lucas da, desde Natán a la cautividad aludida, un total de 20 personas, todas descendientes (hijos de hijos) de Natán, por lo que de ninguna manera pueden coincidir con los 14 (reyes) que da Mateo, pues son hijos de hijos de Salomón. Al llegar a la última persona antes de la cautividad, Lucas da a un tal Nerí, que nadie conoce, en lugar del rey Jeconías, que da Mateo.

Las 14 generaciones de las que habla Mateo desde Abraham hasta David abarcan un total de unos 800 años, es decir, desde 1.800 (Abraham) aC al 1.000 (David) aC. Según Mateo en el segundo grupo y con el mismo número de generaciones, 14, dura ahora sólo poco más de la mitad de las anteriores, es decir, unos 400 años (del 1.000 al 586 AC). ¿Por qué? ¿Acaso estas generaciones vivieron la mitad de tiempo que la anterior?

En el tercer grupo, que abarca desde la cautividad de Babilonia hasta Jesús, en donde Mateo hace coincidir las otras 14 generaciones, es en donde nos encontramos con más problemas: Mateo empieza con Sealtiel, hijo de Jeconías (I Cro 3, 17-18). Sealtiel es el primer descendiente "real" de David que ya no reinará pues está en cautividad con su padre, hecho harto dudoso. Por su parte, Lucas da a Nerí como padre de Sealtiel que, como hemos visto en el punto anterior, no puede ser el Jeconías que da Mateo. Así, pues, Mateo y Lucas coinciden en que la primera persona descendiente de David que ha de seguir una dinastía que ya no existe ni existirá más, es un tal Sealtiel, pero uno dice que es hijo de Jeconías y el otro que lo es de Nerí, el primero descendiente de Salomón y el segundo de uno de sus hermanastros mayores, Natán.

Los desacuerdos en este punto siguen: tanto Mateo como Lucas continúan diciendo que el hijo de Sealtiel del que saldrá el Mesías es Zorobabel (según también Esd 3,2; 3,8, aunque en I Cro 3, 18-19 su padre es Peraya, hermano de Sealtiel, es decir, que en este caso Sealtiel sería tío de Zorobabel y no su padre). Sin embargo, a partir de este punto, en que volvían a coincidir ambos Evangelios, aunque sólo con dos nombres (Sealtiel y Zorobabel), surgen de nuevo las desavenencias: según Mateo el hijo de Zorobabel de cuya descendencia ha de surgir el Mesías es Abiud y según Lucas es un tal Resá (y según “La casa de David” de I Cro 3, 19-20, ¡no hay ningún hijo de Zorobabel que se llame ni Abiud ni Resá!); Mateo da un total de 10 personas más hasta llegar a José, el esposo de María, madre de Jesús. Lucas, pero, da casi el doble, 19. Ninguno de los nombrados por Mateo y Lucas pueden ser relacionados con algún personaje del Antiguo Testamento, es decir, nadie los conoce y ninguno de ellos parece estar relacionado con ninguna realeza davídica puesto que no hay ningún reino judío desde antes de la cautividad.

Así, pues, dando Mateo un total de 40 personas desde Abraham hasta José, los dos inclusive, y Lucas 56, difícilmente podríamos hablar de las mismas personas con nombres distintos como a veces se excusan algunos Creyentes. Estas últimas 14 generaciones le duran ahora a Mateo 586 años.

Mateo, que era judío, da ascendentes reales a partir de David; naturalmente, después de Jeconías ya no puede dar nombres de pues ya no hay ni descendiente real ni reino donde reinar a pesar de las palabras infalibles de Yahvéh que prometieron lo contrario. Lucas, de procedencia gentil y que debía desconocer profecías del AT, nos dice que entre los ascendentes de Jesús sólo hay un rey, David, y que después la línea sigue otro derrotero diciéndole a Mateo que miente, y al revés. Hacer constar para el mejor entendimiento de esas discrepancias que Mateo y Lucas no se conocieron y que escribieron sus evangelios desde tierras diferentes: Mateo desde Egipto y Lucas desde Roma. Está claro que cada uno hizo un adorno de sus relatos con leyendas y mitos que circulaban desde mucho tiempo antes en sus respectivos lugares de residencia, aunque los dos basándose en Marcos y la llamada “fuente Q”

 

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Fuente:
"Jesús, el falso mesías" Milton Ash. Editorial-librería ArtGerust

 

Ver: 

Excusas Cristianas para Justificar errores en la Genealogía de Jesús

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"Yo no creo en nada. Para mí la fe es algo tan odioso como lo es pecado para los creyentes. El que sabe, no puede creer. El que cree, no puede saber. El término "fe ciega" es una redundancia, pues la fe es siempre ciega"

Ernest Bornemann




sábado, 25 de diciembre de 2010

¡Feliz Navidad!... perdón, ¡Feliz Saturnalia!




Mil disculpas a ustedes amables lectores… me confundo con la festividad navideña y con la Saturnalia. Es que, ustedes saben lo que dice el dicho… “Lo importante no es llegar, sino llegar de primero” de ahí mi confusión. Porque “Casualmente” coinciden en estas fechas la antigua festividad romana con la más reciente celebración de la Natividad.

Las Saturnales (en latín Saturnalia) eran una importante festividad romana. El Sol Invencible (Sol Invictus) era otro de los dioses favoritos, cuyo nacimiento se celebraba el 25 de diciembre. Se las llegó a denominar "fiesta de los esclavos" ya que en las mismas, los esclavos recibían raciones extras, tiempo libre y otras prebendas; eran como Navidad y Carnaval al mismo tiempo. El Cristianismo de la antigüedad tuvo fuertes problemas para acabar con esta fiesta pagana, intentando sustituirla. ¿Adivinen por cual fiesta Cristiana?

Las Saturnales se celebraban en honor al dios Saturno, (La fiesta del triunfo)

Se celebraban del 17 al 23 de diciembre en honor a Saturno, Dios de la agricultura, a la luz de velas y antorchas, se celebraba el fin del período más oscuro del año y el nacimiento del nuevo período de luz, o nacimiento del Sol Invictus, 25 de diciembre, coincidiendo con la entrada del Sol en el signo de Capricornio (solsticio de Invierno).

Probablemente las Saturnales fueran la fiesta de la finalización de los trabajos del campo, celebrada tras la conclusión de la siembra de invierno, cuando el ritmo de las estaciones dejaba a toda la familia campesina, incluidos los esclavos domésticos, tiempo para descansar del esfuerzo cotidiano.

Cuando las tareas en el campo se terminaban y llegaba la noche más larga, los romanos se relajaban, colgaban la toga en el armario, se vestían de forma informal y se olvidaban por unos días de las reglas que les oprimían durante el resto del año. Todo empezaba en el templo de Saturno, con un estupendo banquete (lectisternium) y al grito multitudinario de “Io, Saturnalia”.

Eran siete días de bulliciosas diversiones, banquetes e intercambio de regalos. Las fiestas comenzaban con un sacrificio en el templo de Saturno (en principio el Dios más importante para los romanos hasta Júpiter), al pie de la colina del Capitolio, la zona más sagrada de Roma, seguido de un banquete público al que estaba invitado todo el mundo. Los romanos asociaban a Saturno con el dios prehelénico Crono, que estuvo en activo durante la edad de oro de la tierra. Durante las Saturnales, los esclavos eran frecuentemente liberados de sus obligaciones y sus papeles cambiados con los de sus dueños.

Oficialmente se celebraba el día de la consagración del templo de Saturno en el Foro romano, el 17 de diciembre, con sacrificios y un banquete público festivo. Pero esta fiesta era tan apreciada por el pueblo, que de forma no oficial se festejaba a lo largo de siete días, del 17 al 23 de diciembre. Las autoridades estatales se vieron obligadas a atender a la costumbre popular, visto el fracaso que supuso intentar reducir a 3 ó 5 días de celebraciones. A finales del siglo I, las vacaciones judiciales se prolongaron definitivamente a cinco días.


saturnalia

En las fiestas Saturnales, los romanos amigos y familiares, se hacían regalos como los que se hacen en la fiesta de la Navidad, ya que la Navidad está basada en las fiestas Saturnales. Estas fiestas estaban dirigidas por un sacerdote, que cambiaba según el dios al que se le daba culto, el sacerdote se elegía en un colegio de sacerdotes..

Pero, como ocurre ahora con la Navidad, también había quien no quería ni oír hablar del tema: Plinio el Joven (63-113) cuenta que se aislaba en unas habitaciones de su Villa Laurentina: “Especialmente durante la Saturnalia, cuando el resto de la casa está ruidosa por la licencia de las fiestas y los gritos de festividad. De esta forma, no obstaculizo los juegos de mi gente y ellos no me molestan en mis estudios”. Cicerón (106 a.C-43 d.C) también se refugiaba en su casa de campo.

Los romanos salían a la calle a bailar y cantar con guirnaldas en el pelo, portando velas encendidas en largas procesiones. La Saturnalia era una ocasión para visitar a los amigos y parientes e intercambiar regalos.

Lo tradicional era regalar fruta, nueces, velas de cera de abeja y pequeñas figuritas hechas de terracota

Quizás lo más curioso era el intercambio de roles: los esclavos actuaban como amos y los amos como esclavos. Incluso se les dejaba usar las ropas de su señor. Ese trato era temporal, por supuesto. Petronio (396-455) hablaba de un esclavo imprudente que preguntó en algún momento del año si ya era diciembre.

Los hijos también invertían los papeles con sus padres y pasaban a ser los jefes de la casa. Además, cada familia tenía que elegir un Rey de la Saturnalia, o Señor del Desgobierno, que podía ser un niño. Ese “rey de mentira” presidía las fiestas, y se le tenía que hacer caso, por muy extravagantes y absurdas que fuesen sus órdenes.

Durante las fiestas se cerraban las escuelas, los tribunales y las tiendas, se paraban las guerras, se liberaba a los esclavos, y los romanos cometían todo tipo de excesos con la bebida y la comida.

Era la fiesta de la libertad y la desinhibición, y se organizaban juegos, bacanales, bailes de máscaras y espectáculos desenfrenados que estaban prohibidos el resto del año. Los cristianos utilizaban el término “saturnalia” cuando querían decir orgía.

Al final de la Saturnalia, el 25 de diciembre, se celebraba el nacimiento del Sol Natalis Solis Invictis (nacimiento del sol invencible) personificado en el dios Mitra. Aunque el culto a Mitra tenía orígenes persas, se convirtió en la religión dominante en Roma, especialmente entre los soldados.

Después del día 25, empezaba el festival de Sigillaria, dedicado, sobre todo, a hacer regalos a los niños: anillos, muñecos de terracota, sellos, tablas de escritura, dados, pequeños objetos, monedas, y, ¡bolsas llenas de canicas! Hay muchos bajorrelieves y documentos que reflejan a los niños romanos jugando a las canicas durante la Saturnalia.

Durante estos días, se decoraban las casas con plantas verdes, se encendían velas para celebrar la vuelta de la luz, y se colgaban figuras de los árboles. Pero no metían árboles dentro de casa. Los romanos sólo adornaban los que estaban plantados en la tierra. La tradición del árbol de Navidad tiene sus orígenes en el siglo XVI.


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Legalización Cristiana

Hacia la época del Emperador Constantino I (272-337), el cristianismo había avanzado muy poco y Roma era predominantemente pagana. El mitraísmo era la religión dominante y el cristianismo era ilegal. Pero Constantino I cambió las cosas después de tener una visión, antes de una batalla, en el año 312. Se dedicó a favorecer el cristianismo, sin dejar de rendir culto a los dioses paganos de Roma.

Por ejemplo, uno de los dioses romanos más populares era el Deus Sol Invictus, y los romanos lo adoraban un día a la semana, el Dies Solis (como en inglés, “sunday" = "día del sol”). Constantino, que era sumo sacerdote en el culto a Sol Invictus, decretó que ese día fuese también jornada de descanso y adoración para la los cristianos.

En el año 321, Constantino legalizó el cristianismo, y declaró que el día del “nacimiento del sol invencible”, que se celebraba el 25 de diciembre, debía ser considerado como una nueva fiesta cristiana para celebrar el nacimiento de Cristo. Con estas tácticas, no se alteraba el calendario romano, y las tradiciones paganas se fueron adaptando al cristianismo.

En el 350, el papa Julio I reconoció oficialmente el 25 de diciembre como la Fiesta de la Natividad.

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La Navidad llegó a Egipto hacia el año 432, y a Inglaterra al final del siglo VI. Alcanzó los países nórdicos a finales del siglo VIII.

En la actualidad, los cristianos occidentales lo celebran el 25 de diciembre pero los ortodoxos lo hacen el 6 de enero, basándose en las referencias de un académico griego, Clemente de Alejandría, que a su vez escribió sobre otro maestro griego, Basillides, que dijo que Jesucristo nació el 6 de enero. Clemente se refiere a la Fiesta de la Epifanía, que en España se celebra como el Día de los Reyes Magos.

Los primeros estudiosos cristianos, como el teólogo Orígenes (185-253), condenaban la celebración del nacimiento de Cristo “como si fuese un faraón”. Decía que sólo se festejaba el nacimiento de los pecadores y no de los santos. Hoy, algunos grupos fundamentalistas, como los testigos de Jehová, no celebran la Navidad, por su origen pagano. Tampoco los cumpleaños, por cierto.

Todavía hoy, muchas culturas celebran el solsticio de invierno. Para los pueblos indígenas, como aimaras, quechuas, rapanui y mapuches, la llegada de estas fechas coincide con la tradición de agradecer por el año anterior y pedir al padre Sol que retorne con mayor fuerza después de su retiro invernal.

La Saturnalia y las fiestas en torno al solsticio de invierno trataban de la familia, la fertilidad, el cambio, la renovación, la protección, el nuevo ciclo. Diciembre siempre has sido una época para la rebelión, la celebración, la esperanza. Sería una buena idea adoptar algunas de esas tradiciones paganas que se han perdido por el camino. Por ejemplo, el intercambio de papeles: con los niños, con los empleados, con los alumnos,... Frances Bernstein, en su libro Classical Living: Reconnecting with the Rituals of Ancient Rome, dice: “¡Agita las cosas un poco! ¡Haz lo inesperado! Porque estas acciones pequeñas recuerdan el espíritu de la Saturnalia y tienen importancia religiosa, al conectarnos directamente con la Naturaleza”.

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Amigo Creyente Lector; hay dos buenas razones para considerar nuestra tradicional celebración de la Navidad como una farsa más de los manipuladores habituales de las masas como lo son la religión y la política:

- Es muy probable que Jesús nunca existió de forma histórica, por lo que toda esta celebración es falsa y sin fundamento.

- La celebración de la fiestas navideñas no es más que un simple copia o adaptación de una fiesta pagana romana en honor al Dios Saturno; y que la religión convirtió convenientemente en una fiesta Cristiana.

Pero amigo lector no me malinterprete. No estoy en contra de celebrar estas fiestas (estoy en contra de los motivos); Creo que cualquier pretexto es bueno para celebrar en familia y compartir regalos, abrazos y buenos deseos. Simplemente debemos tener bien clara la naturaleza de lo que celebramos.

Por esta razón le deseo a usted que lee estas líneas que disfrute al máximo estas fiestas; lleguen estos deseos a su familia y seres queridos. Que las personas que han leído algún artículo de este sitio y más aun las que nos siguen y comentan, que tengan unos días de acercamiento y reflexión, y sobre todo de descanso y renovación. Les deseo de corazón lo mejor en estos días de festividades.

¡Io Saturnalia! ¡Ave Sol Invictus! ¡Feliz Navidad!... perdón, perdón de nuevo… es la costumbre…

¡Felices Fiestas!

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Fuentes:
http://kindsein.com/es/15/tradiciones/362/
http://en.wikipedia.org/wiki/Saturnalia

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"Yo no creo en nada. Para mí la fe es algo tan odioso como lo es pecado para los creyentes. El que sabe, no puede creer. El que cree, no puede saber. El término "fe ciega" es una redundancia, pues la fe es siempre ciega"

Ernest Bornemann