lunes, 19 de diciembre de 2016

Los Sacrificios Humanos de los Testigos de Jehová. (Colaboración)





Nota Inicial:
La presente publicación fue escrita y elaborada por un colaborador y amable lector de este Blog. Este artículo NO fue escrito por el habitual escritor y responsable de este sitio Noé Molina. (*)

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Los Sacrificios Humanos
de los Testigos de Jehová

  
   Un sacrificio humano es la ofrenda de un ser humano a la divinidad, en señal de homenaje o expiación. En un sentido amplio es  toda muerte ritual de una o muchas personas, a manos de un tercero o de una institución. El conocer detalles de estas prácticas causa indignación a toda persona racional y humanista.

    Entre los celtas, los escandinavos y en otras culturas se conocieron estas prácticas de sangre inocente derramada. En Cartago se usaba el sacrificar a infantes recién nacidos para aplacar a los dioses. En Egipto antiguo existieron sacrificios humanos de sirvientes u oficiales que fueron sepultados junto al Faraón, para ser atendidos después de muertos en el más allá.

  En Roma el Pater Familias tenía la facultad de matar a sus hijos (filicidio), esa patria potestad  lo autorizaba a vender, matar, ofrecer a los dioses, subordinar a cualquier ocupación o hasta devorar a sus hijos si lo deseaba.

  En los palacios de Aboney (Benin), África occidental, se pueden ver la tumba del rey Guezo. En 1858 sus esposas accedieron a ser sepultadas vivas junto al monarca, previamente ellas tomaron un líquido que les facilitara su muerte.

   Agamenón, para obtener vientos propicios antes de emprender un viaje, sacrificó a su hija Ifigenia, la cual posteriormente fue salvada por Artemisa la cual le asignó un rol en su templo, ni más ni menos que la repetición de la historia bíblica de la hija de Jefté, el cual hizo la promesas a Jehová de matar al primero que saliera a recibirlo, si le entregaba en su mano a sus enemigos.

   En Japón se acostumbraba a sepultar personas para el buen augurio de diques, puentes y fortalezas.  Esa costumbre también aparece en el Antiguo Testamento hebreo.
   




   En el devenir histórico de la humanidad, los sacrificios humanos han obedecido a distintas razones. Enumeremos algunas:

BUENA FORTUNA: 
Cuando las personas deseaban emprender una acción de guerra, un viaje, o la construcción de un castillo, era costumbre sacrificar a alguna persona para congraciarse con los dioses.

APACIGUAMIENTO:
Ante circunstancias adversas, se pretendía aplacar o tranquilizar a las deidades, mar, clima, naturaleza, y así obtener triunfo o gratificaciones personales.

OBEDIENCIA: 
Los dioses, normalmente se representan como crueles y agresivos. En muchas ocasiones, en diferentes culturas se aparecen solicitando vidas humanas, para medir el grado de obediencia de sus criaturas. Ejemplo típico de esto es el llamado sacrificio de Isaac por su padre Abraham.

CONTENTAR A LA DIVINIDAD: 
En ocasiones no hace falta que el dios solicite una vida humana. Son los propios creyentes quienes se sacrifican ellos mismos, o a otras personas.  Esto lo podemos ver hasta en nuestros días, cuando en festividades religiosas, personas se someten a vejaciones, autoflagelaciones, azotes. Ejemplo de esto lo entrega al llamado Apóstol Pablo en su epístola 1º a los Corintios 9:27:

       " … antes bien aporreo mi cuerpo y lo conduzco como a esclavo, para que después de haber predicado a otros,  yo mismo no llegue a ser desaprobado en modo alguno…"

PRESERVAR PARA EL OTRO MUNDO: 
Cuando un  dignatario importante fallecía, era costumbre en algunas culturas, sepultar junto con el a parte de sus servidores, para que lo siguieran asistiendo en el más allá.  

ADIVINACIÓN: 
Ocurría cuando se deseaba conocer la respuesta del dios, asesinando a un esclavo. Entren los celtas, era costumbre de matar a un esclavo con una espada, los sacerdotes observaban los espasmos de muerte, sacando conclusiones dependiendo de ellos.

DESASTRE NATURAL: 
Ya sea que se quisiesen evitar o aminorar los efectos de algún fenómeno natural,  se procedía a sacrificar a personas o animales. En la isla de Creta se sacrificaban personas para que los dioses preservaran la isla.

JUSTICIA Y CULTURA DEL ESPECTÁCULO: 
En Roma se prohibieron los sacrificios humanos el año 97 A. de C., pero fueron substituidos por lucha a muerte entre guerreros, o entre hombres y fieras, la justicia divina determinaba al justo ganador.  Actualmente el espectáculo del box o la lidia de toros, los deportes de aventura extrema, son derivaciones de aquellas prácticas.




      El cristianismo en occidente, superada la etapa de la Santa Inquisición Católica, las guerras de religión, las cruzadas, la Conquista de América por la cruz, se ha moderado bastante, asimilando estructuras ideológicas de valor humanista, en casi todas ellas.

      Sin embargo existe una religión que ha tratado por todos los medios de revivir la moral de los sacerdotes levitas, según se entiende por la lectura de los libros del llamado Antiguo Testamento, me refiero a los Testigos de Jehová, la Watchtower Bible and Tract Soc., que ahora se hace llama JW-ORG.

       Esta empresa comercial religiosa, se ufana de adorar al Dios JHVH o YHVH, la deidad de los hebreos, con practicas realmente fundamentalistas, entre las cuales encontramos los sacrificios humanos.

       Nos apresuramos a advertir al lector que no estamos tratando de acusar a los Testigos de Jehová de asesinar a personas directamente, sin embargo, dentro de sus dogmas aparecen normas de conducta que tienen por objetivo hacer una ofrenda de sangre a Jehová, ya que ellos citan las prohibiciones sacerdotales veterotestamentarias acerca de la prohibición del uso de la sangre.

        Consultada la Biblia, editada por la organización Watchtower llamada por ellos Traducción del Nuevo Mundo, y su Concordancia, encontramos, cosas sumamente curiosas:

       - La palabra Sangre, aparece citada de la siguiente manera:

En el Génesis 11 veces; En Éxodo 29 veces; en el Levítico 89 veces; en el libro de Números 16 veces; en el Deuteronomio 22 veces.

En resumen, en todo el Pentateuco, la palabra "sangre" la encontramos en 167 ocasiones.


    - Asombrosamente, la palabra "AMOR" aparece solo cuatro veces en todo el Pentateuco (4 veces).

     
    Nos preguntamos entonces, si el Dios bíblico es un Dios de amor o un Dios de sangre.

   Cuando tratamos de responder a esta interrogante de acuerdo a nuestros conocimientos de la Biblia, no podemos menos de sorprendernos, constatamos que los sacrificios humanos en la Biblia son numerosos, apelando de diferentes motivos:

      1) La buena fortuna (Caso de Jefté)

      2) Apaciguamiento de la deidad (Moisés y el Becerro de oro)

      3) Obediencia (Isaac y Abraham)

      4) Desastre natural (Diluvio y Sodoma)

      5) Preservación de muros de la ciudad.

      6)  Redención de pecados (Jesucristo)

      Además aparecen otras referencias a sacrificios humanos en 1º de Reyes 13:2;  2º de Crónicas 34:5; Ezequiel 20:26;  para llegar finalmente a la guinda de la torta, el sacrificio humano del rabino hebreo Jesucristo en los Evangelios.

      

    Para los Testigos de Jehová y su Cuerpo Gobernante, obedecer las órdenes del Dios Jehová tiene mayor prevalencia que la vida de las personas. Ese hecho se constata por su radical interpretación de los versículos bíblicos aplicados a las transfusiones de sangre.

      Cuando un feligrés de esta religión tiene la desgracia de sufrir una enfermedad o una operación quirúrgica, que requiere de ser sometido a una transfusión, han ideado un procedimiento insensato. Cada miembro debe portar dentro de sus documentos de una tarjeta, la cual indica que en caso de accidente, no debe ser transfundido, y para asegurarse de que eso suceda disponen de un cuerpo de personas destinadas a asegurar su determinación dentro de los hospitales, clínicas o centros de salud. Además, esa, o esas personas también darán cuenta a los dirigentes (llamados ancianos) de que el Testigo de Jehová ha procedido de acuerdo a las normas internas de su religión.

       Cuando una madre Testigo de Jehová,  tiene un parto difícil, en el cual su bebé necesita una transfusión de sangre, se han dado muchos casos (las estadísticas se ocultan), en que las personas han negado a sus hijos la posibilidad de vivir. Con lo cual se ha honrado al Dios de la sangre Jehová, en lugar del ser humano.

        Podemos llamar a la omisión de un tratamientos médico, un sacrificio para honrar al Dios Jehová, al Dios de la sangre, a Jehová que somete a sus criaturas a dejar morir a sus hijos,  para recibir el homenaje de sus criaturas selectas y escogidas, basados en textos escritos por nómadas de hace más de dos mil años.


        Me he puesto a cavilar, en más de una ocasión, respecto a este espinudo tema. Tratando de descubrir en qué momento del tiempo, los sacerdotes urdieron estas diabólicas prácticas.

        Sabemos que los hebreos como nómadas sufrieron numerosos cambios culturales, conociendo a los dioses de una gran parte del Oriente Medio.  Uno de ellos fue Moloch, o Moloch Baal, fue un dios de origen cananita, que fue adorado por los fenicios, cartagineses y sirios. Era considerado el símbolo del fuego purificante, que a su vez simboliza el alma. Se le identifica con Cronos y Saturno.  Como resultado de una catástrofe ocurrida en el despertar de los tiempos, el espíritu de Moloch se había transformado a si mismo en oscuridad, al convertirse en materia. De acuerdo con las creencias fenicias y una vertiente del gnosticismo, el hombre era la encarnación de esa misma tragedia y para redimirse era necesario ofrecer sacrificios a Moloch, incluyendo el sacrificio de bebés, niños y jóvenes.

       Los sacerdotes levitas, hebreos, asimilaron esas culturas, y las incorporaron a su ideario religioso en forma de sincretismos que por desgracia, los miembros del Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová utilizan, hoy en día,  para diferenciarse del resto de la cristiandad y al mismo tiempo, atrapar a las personas dentro de su organización comercial.



      En la antigüedad, los maquiavélicos sacerdotes barajaron varias estrategias para atrapar a las personas y dominarlas a su voluntad:


    ¿Qué es lo más preciado para las personas?: su vida, ya que bienes materiales no poseían.

    ¿Y dentro de sus vidas qué era lo más frágil? :  su sangre, porque cualquier herida en la batalla o por accidentes domésticos podía tener fatales consecuencias.

   ¿Cuál era su bien más preciado?: sus hijos.


    Entonces toda la parafernalia sacerdotal se dejaba caer para someter, subyugar y esclavizar al creyente, diciendo que el Dios estaba ávido de sangre, y que este vital fluido corporal le pertenecía (a pesar de que el Dios Jehová de los hebreos, siendo un ser incorpóreo, un espíritu, mal podría usar la sangre, la cual no le sirve para nada), haciendo especial referencia a los primogénitos.


     Se puede decir que la verdadera obsesión, la manía neurótica del Dios Jehová son los primogénitos, ya que un padre que entrega a su hijo al sacerdote para ser inmolado, quedará amarrado a su voluntad.

      Las personas, sin ilustración, sin  disponer de sentido crítico se dejaban manipular, no tenían otra alternativa. Por ese motivo vemos en las páginas de la Biblia que el Dios Jehová exige pasar por el fuego a los primogénitos (Ezequiel 20:26), para desolarlos, para que supieran que Él es el Dios Jehová.  Un Dios ególatra, sádico y despiadado que no vacila en asesinar a los primogénitos de Egipto y a las crías de los animales domésticos, curiosamente también las crías primogénitas de las bestias.

       Por desgracia, en pleno siglo veintiuno, aquellas prácticas sacerdotales siguen vigentes, el Dios bíblico sigue exigiendo sangre humana de la mano de una organización comercial, financiera y religiosa, la organización denominada: Watchtower Bible And Tract Society,  conocida como Testigos de Jehová.





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(*) Nota Final:

El autor de esta publicación es "Rubén Echeverría Lastarria", fiel seguidor y colaborador de este Blog; quien amablemente me solicitó el compartir este artículo con el resto de los lectores; y al no estar en contra de la filosofía del Blog, es un honor para mí el poder publicarlo. El mismo "Rubén" se encargará de responder las dudas de los lectores a través de los comentarios.


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"No puedo concebir un Dios que premia y castiga a sus criaturas, o que tiene voluntad, tal como la tenemos nosotros. Tampoco quiero ni puedo concebir que un individuo sobreviva a su muerte física: dejad a los espíritus débiles atesorar estos pensamientos, movidos por el miedo o absurdo egoísmo"

Albert Einstein





lunes, 12 de diciembre de 2016

Jesús Barrabás, el verdadero libertador. (Colaboración)





Nota Inicial:
La presente publicación fue escrita y elaborada por un colaborador y amable lector de este Blog. Este artículo NO fue escrito por el habitual escritor y responsable de este sitio Noé Molina. (*)

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Jesús Barrabás,
el verdadero libertador.


La siguiente analogía se confeccionará en base a datos bíblicos e históricos, considerando como fiable la etimología de los nombres y no los subterfugios de la cristología interpretativa de ellos, pues como han demostrado los apologetas a través de la historia, los datos bíblicos interpretados ramifican en denominaciones cristianas, cada una tan conveniente y cuestionada como la otra. Aclarado esto, ustedes y yo vamos a ver directamente a los ojos al hombre que se hizo llamar La Roca (no no no, el otro…) Así que comencemos por lo básico:
La piedra angular del cristianismo es la fe que se deposita sobre la cabeza de Jesús de Nazaret, supuesto Hijo de Dios (y ojo que no Dios Hijo), artífice del nuevo pacto de reconciliación entre Dios y la humanidad por medio de su sacrificio como cordero sin defecto, y por medio del cumplimiento de la Ley Mosaica, demostró que era posible seguirla y justificó su imposición, además con su resurrección, anuló la muerte que es la consecuencia del pecado. Por tanto la salvación no dependería de la observancia de la Torá, disparatada y poco aplicable en una civilización como la romana, sino de la aceptación del sacrificio en la cruz de Nuestro Señor Jesucristo sin prueba alguna, y la realización de buenas obras que vitalicen esa fe (a libre oferta y demanda, nada de Deuteronomio y Levítico). Noten que hasta aquí, no hemos quitado el pecado del mundo.
Solución: sacrificar a un hombre más o menos inocente para el perdón de nuestros pecados, y hagámoslo según la Ley del Yom Hakkippurim en hebreo o Dies Expiationum en latín o Día de la Expiación en español, como prefieran, para que sea sacrificio glorioso considerando que es el estatuto del día más sagrado para los judíos, y qué mejor libro para aprender sobre esto, que el aburrido y estéril Levítico capítulo 16, del cual extraeremos los pasajes que atañen a la ceremonia distintiva:

“Con esto entrará Aarón en el santuario: con un becerro para expiación, y un carnero para holocausto.” Lev 16:3

“Y de la congregación de los hijos de Israel tomará dos machos cabríos para expiación, y un carnero para holocausto.
Y hará traer Aarón el becerro de la expiación que es suyo, y hará la reconciliación por sí y por su casa.
Después tomará los dos machos cabríos y los presentará delante de Jehová, a la puerta del tabernáculo de reunión.
Y echará suertes Aarón sobre los dos machos cabríos; una suerte por Jehová, y otra suerte por Azazel.
Y hará traer Aarón el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por Jehová, y lo ofrecerá en expiación.
Mas el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por Azazel, lo presentará vivo delante de Jehová para hacer la reconciliación sobre él, para enviarlo a Azazel al desierto.
Y hará traer Aarón el becerro que era para expiación suya, y hará la reconciliación por sí y por su casa, y degollará en expiación el becerro que es suyo.” Lev 16:6-11

“Después degollará el macho cabrío en expiación por el pecado del pueblo, y llevará la sangre detrás del velo adentro, y hará de la sangre como hizo con la sangre del becerro, y la esparcirá sobre el propiciatorio y delante del propiciatorio.”
Lev 16:15

“Cuando hubiere acabado de expiar el santuario y el tabernáculo de reunión y el altar, hará traer el macho cabrío vivo;
y pondrá Aarón sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo, y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, todas sus rebeliones y todos sus pecados, poniéndolos así sobre la cabeza del macho cabrío, y lo enviará al desierto por mano de un hombre destinado para esto.
Y aquel macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos a tierra inhabitada; y dejará ir el macho cabrío por el desierto.” Lev 16:20-22

Hay que tener fiebre de 45 grados judeocristianos para pensar que un Ser Supremo Creador del Universo se inventó un baño de sangre como medio purificador de imperfecciones y que no era un ritual ideado por el Aarón para comer gratis. Lo primero que llama la atención de este oscuro pacto es el nombre Azazel, que según la tradición popular judeocristiana, es el nombre de un demonio del desierto nombrado solo aquí y en el libro de Enoc; si esto fuese así, parece que Yahvéh Sebaot lo respeta y prefiere no meterle los dedos en el platillo. Sin embargo existen más hipótesis del origen de este complicado término. La Vulgata Clementinam lo traduce como “cabro emisario” en vista de que se libera vivo al desierto, conceptualizado por el judaísmo rabínico. Comentaristas mediavales como Yoma 67b, Sifra, Ahare, ii2, Targ Yer xiv lev 10, concuerdan en la hipótesis de que el macho cabrío una vez liberado al desierto, debía caerse por un despeñadero por la culpa de los pecados que carga.
Lo cierto de esto es que la doctrina de la expiación es una superchería en la cual cada individuo merece la muerte por pecar, y como todos los días pecamos, todos los días merecemos la muerte. Para salvarse de ese destino, los israelitas sacrificaban en las mañanas y en las tardes, un becerro, cordero o chivo en holocausto que tomaba su lugar, o sea, quemado con todo y estiércol, para que el humo suba al susodicho Padre, que lo considera grato aroma. Pero si se era un campesino de pocos recursos, el sacerdote levita permitía otro tipo de korbán (ofrenda) como pan, aceite, sal, vino, sémola, flor de harina de trigo o incienso. Muy considerado de su parte... Y si definitivamente el pecador no tenía más que un hueco en el bolsillo, entonces se sacrificaban palomas. Sin embargo al parecer, la naturaleza del pecado lo caracteriza por ser perpetuo y acumulativo, pues cada año los judíos debían efectuar esta ceremonia distintiva para alejar no los pecados individuales, sino los del pueblo en colectivo, y aparte del chivo expiatorio cuya sangre será inmolada para la reconciliación con Adonai, se necesita otro que se libere con la carga de todos los pecados que Aarón en este caso le impuso sobre la cabeza para que se los lleve lejos. Así como la Ley es eterna, su transgresión sería eterna, pero gracias a esta barbárica ceremonia anual que se efectuaba durante la pascua, los judíos podrían quitar los pecados del pueblo. Creo que esto va tomando forma.



Jesús Hijo de Dios, sería el cordero inmolado que pactaría la nueva comunión entre Dios y la humanidad, y el cabro emisario sería liberado, precisamente durante la Pascua para que cargue con los pecados de los hombres, o sea, Barrabás, cuya raíz aramea es Bar Abbâ ( בר-אבא) o “Hijo del Padre”. Ecce homo! He aquí al personaje salvador del Hombre, paradójicamente desdoblado en Jesús Hijo de Dios, como mesías divino y afeminado; y su Alter Ego, Jesús Barrabás (según Orígenes), el Hijo del Padre, mesías guerrillero, cuyo nombre de guerra es propio de zelotes y sicarios líderes de las sectas sediciosas anti-romanas, que podría hacer referencia a Adán como Padre o como “Hijo del Hombre” (ὄ ὑιὸς τοῦ ἀνθρῶπου) como lo leemos en los evangelios, o בר אנש Bar-'enash, significa "aquel que posee los atributos de 'Adam (Adán) antes de ser expulsado del Gan 'Éden" como lo leemos en Daniel 7:13, teniendo en mente que Adán significa hombre (אָדָם) o bien, “hecho de la tierra”. Por tanto, Hijo del Hombre o Hijo del Padre es un título que confiesa una naturaleza terrenal que dio una pirueta idiomática para acercarlo a Abbá como Dios Padre, puesto que Jesús comenzaba sus oraciones de esta forma según Hyam Maccoby.
A todo esto, los registros no muestran evidencia de que en Roma existiera la costumbre de liberar a presos durante la Pascua judía, mucho menos insurrectos, asesinos o enemigos de Roma famosos y peligrosos como “el Hijo del Padre”, aunque sí se registra el acclamatio, honor otorgado por oficiales romanos en contadas ocasiones, donde una muchedumbre escoge el destino de un sentenciado a muerte, más que todo por razones políticas y no religiosas.
Al llegar a este punto, el cristiano se encuentra en un paradigma. Sucedió realmente toda esta hilarante historia o es una alegoría del Día de la Expiación? Si no sucedió, que es lo más probable puesto que las pruebas documentarias y arqueológicas riñen con los datos bíblicos, entonces Jesús nunca existió ni soldados romanos echaron suertes sobre su manto. Por otro lado, si Jesús existió, es evidente que sería el cordero inmolado (el que se desangraba para pringar el velo del templo, que en el caso de Jesús este se rompió), y no sería el cabro emisario que lleva sobre sí los pecados del mundo. Tal honor sólo lo pueden llevar dos personajes: o Judas Iscariote, el sicario, quien se descalabró al colgarse como posiblemente sucedía con los Azazel que caían por el despeñadero al ser liberados, o Jesús Barrabás como le llaman en los manuscritos del siglo I y II d.c. provenientes de Cesárea, Sinaí y Siria. En cualquier caso, esto haría al responsable copartícipe de nuestra redención, Jesús El Salvador compartiría el crédito y su título de Hijo de Dios utilizado varias veces en el A.T. para otros personajes no sería más que eso.
Imagino que los cristianos no aceptan esta hipótesis aunque a todas luces sea razonable y desean que el Jesús mitológico sea su único salvador, para ello, el Hijo de Dios y el Hijo del Hombre deben ser el mismo, y uno de los dos debe morir y el otro debe ser liberado. Esta parafernalia de mitos anacrónicos es realmente de locos, pero en el mundo cristiano todo es posible!!!
Así que solucionemos la encrucijada. Si el Hijo de Dios murió realmente en la cruz y la liberación del Hijo del Hombre es simbólica, entonces el Hijo de Dios debe resucitar para anular la muerte. Si el Hijo de Dios murió simbólicamente en la cruz, entonces el Hijo del Hombre fue liberado y éste solo tendría que “volver” a cumplir con sus amenazas apocalípticas. Veamos lo que nos dice la biblia:

“Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo.
Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.
Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?”
Mateo 24:1-3

“E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.
Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.”
Mateo 24:29-30

“Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.”
Mateo 19:28

“y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios.”
Hechos 7:56

“Jesús dijo: Yo soy; y veréis al HIJO DEL HOMBRE SENTADO A LA DIESTRA DEL PODER y VINIENDO CON LAS NUBES DEL CIELO.”
Marcos 14:62

“Pero de ahora en adelante, EL HIJO DEL HOMBRE ESTARA SENTADO A LA DIESTRA del poder DE DIOS.”
Lucas 22:69

“Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro.”
Apoc 1:12-13

Confirmado, el principio del fin fue marcado por la destrucción del templo de Jerusalén, luego de eso habría tribulación y Jesús Barrabás, el Hijo del Hombre, volvería, nada de esperar dos mil años. Y Dónde está el Hijo de Dios? Al parecer murió simbólicamente en la cruz. Por otra parte, Jesús Barrabás habrá cumplido su promesa de volver? Claro que sí:

Primera Guerra Judeo-Romana: 66 d.c.-73 d.c.
Victoria del Imperio romano comandado por Vespasiano y Tito; contra Judea comandada por Simón Bar Giora y Juan de Giscala y un personaje hipotético llamado Judas el Galileo. Se produjo en el año 70 d.c la destrucción del Templo de Jerusalén y la caída de Masada.

Segunda Guerra Judeo-Romana: 115 d.c-117 d.c
Victoria del Imperio romano comandado por Quinto Marcio Turbo y Lusio Quieto. Comandantes judíos: Lucas, Artemión, Julián y Papo. Se produjo la destrucción de la colonia judía de Chipre.

Tercera Guerra Judeo-Romana: 132 d.c.-135 d.c.
Victoria del Imperio romano, se prohíbe la entrada de los judíos a Jerusalén e inicia la Diáspora. Comandante romano, Adriano; comandante judío, Simón Bar Kojba (Hijo de la Estrella), el mesías esperado según Números 24:17.

“Lo veré, mas no ahora;
Lo miraré, mas no de cerca;
Saldrá ESTRELLA de Jacob,
Y se levantará cetro de Israel,
Y herirá las sienes de Moab,
Y destruirá a todos los hijos de Set.”

La pura y real verdad histórica, es que los judíos veían como mesías a todo aquel cabecilla que los llevara a la victoria contra Roma, pues en el A.T. nunca se conceptualizó un mesías como Dios el Hijo, sino como un guerrero. El incendio que fue atribuido a Pablo de Tarso, por lo que fue perseguido y encarcelado, desde la óptica del cristiano ebrio del Espíritu Santo (ese telescopio con lente empañado que sirve para divisar a lo lejos una figurilla nebulosa que parece ser un dios), fue responsabilidad de Nerón, como si un solo hombre con una antorcha, traicionado por sus más allegados y declarado enemigo público, pudiese prender fuego consumidor a toda una ciudad. No señoras y señores, el Apocalipsis ya se cumplió, y no tuvo relación con fantasmas en el cielo, sino con conflictos bélicos entre judíos y romanos. La figura de un mesías piadoso y débil, fue muy posiblemente desarrollada para apaciguar la sangre caliente judía, trocando la espada por la palabra, el fuego por el evangelio, el deseo de renacimiento del extinto reino davídico por una especie de trance nirvánico llamado “el Reino de Dios”, y el recelo de la pleitesía exclusiva para Yahvéh el Guerrero por “dadle al César lo que es del César…”. Así que en verdad en verdad te digo, que quien esté esperando el regreso de Jesús el Galileo, está perdiendo el tiempo.





Fuentes consultadas:
Primera Rebelión Judeo-romana, Wikipedia.
Rebelión de Kitos, Wikipedia.
Rebelión de Kojba, Wikipedia.

http://www.monografias.com/trabajos105/azazel-angel-que-dios-fortalece/azazel-angel-que-dios-fortalece.shtml#ixzz4QrEFp5PF
El macho cabrío a Azazel. Andrés Menjívar.
Craig vs Carrier: https://www.youtube.com/watch?v=akd6qzFYzX8 

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(*) Nota Final:


El autor de esta publicación es "Cuerno de la Abundancia", fiel seguidor y colaborador de este Blog; quien amablemente me solicitó el compartir este artículo con el resto de los lectores; y al no estar en contra de la filosofía del Blog, es un honor para mí el poder publicarlo. El mismo "Cuerno" se encargará de responder las dudas de los lectores a través de los comentarios.


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“Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó.
Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.
Y aun somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él haya levantado a Cristo; al cual no levantó, si en verdad los muertos no resucitan.
Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó.
Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aun estáis en vuestros pecados.
Entonces también los que durmieron en Cristo son perdidos.
Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, los más miserables somos de todos los hombres.”

San Pablo, 1 Corintios 15:13-19.