La única “prueba” que tiene Pablo de su apostolado, de su nueva (y muy extraña) teología y de sus supuestos encuentros con Jesús; son sus visiones.
Dejando a un lado el curioso y muy conveniente encuentro con Jesús en el camino a Damasco; En diversas ocasiones Pablo “vio” a Jesús, y éste le dio sus instrucciones. Pero lo que al parecer no sabe es que éstas a menudo están en contradicción con las que él ya había ofrecido en vida a sus hermanos, los apóstoles.
Veamos que nos dice en Gálatas:
Gálatas 2,1-2
2:1 Después, pasados catorce años, subí otra vez a Jerusalén con Bernabé, llevando también conmigo a Tito.
2:2 Pero subí según una revelación, y para no correr o haber corrido en vano, expuse en privado a los que tenían cierta reputación el evangelio que predico entre los gentiles.
Vemos que, aunque recibió “un evangelio” del mismo Jesús, Pablo duda de su propia visión y tiene interés en hacer concordar “su” evangelio (Romanos 2,16, y 16,25) con el que poseen aquellos que vivieron con Jesús y recibieron otro en vida. ¿Qué significa esto? ¿Por qué Pablo tiene que comparar su visión y ponerla aprueba?
Si el propio Jesús le comunicó un evangelio personal. Pablo no habría de tener dudas. ¿Acaso no nos dice lo siguiente?
2 Corintios 12,2-4
12:2 Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.
12:3 Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe),
12:4 que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.
Por otra parte, aquí tenemos una segunda contradicción, ya que si lo que le fue comunicado no debe repetirlo (vers 4), no se trata de un mensaje a difundir entre las naciones. En cambio, en su primera Epístola a los Corintios, declara esto:
1 Corintios 11,23
Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado
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Veamos otras de sus “visiones”:
Hechos 22,17-21
22:17 Y me aconteció, vuelto a Jerusalén, que orando en el templo me sobrevino un éxtasis.
22:18 Y le vi que me decía: Date prisa, y sal prontamente de Jerusalén; porque no recibirán tu testimonio acerca de mí.
22:19 Yo dije: Señor, ellos saben que yo encarcelaba y azotaba en todas las sinagogas a los que creían en ti;
22:20 y cuando se derramaba la sangre de Esteban tu testigo, yo mismo también estaba presente, y consentía en su muerte, y guardaba las ropas de los que le mataban.
22:21 Pero me dijo: Ve, porque yo te enviaré lejos a los gentiles.
¿Notó amigo lector Cristiano la respuesta de Pablo? Pablo se permite contradecir y discutir las órdenes de la aparición del mismísimo Jesús ¡Increíble!
Además, en su respuesta, tiende a explicarle a Jesús (que supone que lo ignora), que dadas sus acciones anteriores contra los discípulos no tiene nada que temer de los judíos. En cambio, un poco antes, en el capítulo 21 de los mismos Hechos, se nos muestra a éstos intentando linchar a Pablo, y que éste agradeció su salvación exclusivamente a la intervención inmediata del tribuno de las cohortes Claudio Lisias:
Hechos 21,31-32
21:31 Y procurando ellos matarle, se le avisó al tribuno de la compañía, que toda la ciudad de Jerusalén estaba alborotada.
21:32 Este, tomando luego soldados y centuriones, corrió a ellos. Y cuando ellos vieron al tribuno y a los soldados, dejaron de golpear a Pablo.
¿Entiende lo que planteo amigo lector? Pablo le responde a Jesús que está equivocado y que está seguro con los judíos, cuando en el capitulo anterior querían matarlo. Verdaderamente incoherentes y contradictorias las palabras de Pablo incluso refutando al mismo Jesús.
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Las contradicciones continúan, aquí tenemos otros pasajes sobre las visiones de Pablo:
Hechos 18,9-11
18:9 Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles;
18:10 porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.
18:11 Y se detuvo allí un año y seis meses, enseñándoles la palabra de Dios.
Esta ciudad es Corinto, ciudad voluptuosa, que poseía una escuela de cortesanas célebre, y famosa por el relajamiento de sus costumbres, de donde la expresión significativa de “vivir a la corintia”. Pues bien, en 2 Corintios 1,19 se dice que la Iglesia de Corinto fue fundada por Pablo y sus dos colaboradores, Silas (Silvano) y Timoteo, y los Hechos nos lo confirman:
Hechos 18,5-6
18:5 Y cuando Silas y Timoteo vinieron de Macedonia, Pablo estaba entregado por entero a la predicación de la palabra, testificando a los judíos que Jesús era el Cristo.
18:6 Pero oponiéndose y blasfemando éstos, les dijo, sacudiéndose los vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra propia cabeza; yo, limpio; desde ahora me iré a los gentiles.
Para poder ver “un pueblo numeroso en esa ciudad” Jesús tenía que ser muy optimista, tanto más cuanto que sin la intervención del procónsul Galión, hermano de Séneca y “amigo del César”, Pablo habría pasado una situación muy mala:
Hechos 18,12-18
18:12 Pero siendo Galión procónsul de Acaya, los judíos se levantaron de común acuerdo contra Pablo, y le llevaron al tribunal,
18:13 diciendo: Este persuade a los hombres a honrar a Dios contra la ley.
18:14 Y al comenzar Pablo a hablar, Galión dijo a los judíos: Si fuera algún agravio o algún crimen enorme, oh judíos, conforme a derecho yo os toleraría.
18:15 Pero si son cuestiones de palabras, y de nombres, y de vuestra ley, vedlo vosotros; porque yo no quiero ser juez de estas cosas.
18:16 Y los echó del tribunal.
18:17 Entonces todos los griegos, apoderándose de Sóstenes, principal de la sinagoga, le golpeaban delante del tribunal; pero a Galión nada se le daba de ello.
18:18 Mas Pablo, habiéndose detenido aún muchos días allí, después se despidió de los hermanos y navegó a Siria, y con él Priscila y Aquila, habiéndose rapado la cabeza en Cencrea, porque tenía hecho voto.
No parece ser como dice Jesús: “porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad” (Hechos 18,10). Y cuando Pablo finalmente se embarca para Siria, la Iglesia de Corinto no debe de ser muy importante. ¡Error para Jesús!
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Con todo esto de las visiones y las apariciones que percibía Pablo podemos hacer varias observaciones:
Primera observación: Unas veces es el Espíritu Santo, y otras el Espíritu de Jesús el que se comunica con Pablo.
Afirmar después de esto que se trata de un Dios único nos parece muy audaz. Se observará, además, que el Padre, por su parte, continúa ignorando a Pablo. Está más bien de parte de los judíos. “Hasta en las mejores familias pasan cosas como estas”; cada cual tiene sus preferencias.
Segunda observación: ¿Basándose en qué criterios reconocía Pablo si se las veía con el uno o con el otro? ¿Cómo sabía cuando era el Espíritu Santo y cuando era Jesús? ¿Bajo qué forma se manifestaba el Espíritu Santo?
Tercera observación: Después de su “resurrección” se dice que Jesús apareció en carne y hueso, con tres dimensiones, comiendo y bebiendo, atravesando paredes, y se nos precisa que no se trataba de “un espíritu, que no tiene ni carne ni huesos”:
Lucas 24,39
Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.
Pues bien, un cuarto de siglo después de esa resurrección, parece ser que Jesús había perdido aquel extraordinario privilegio, y se contentaba con no ser sino un espíritu, como los que había de todos los muertos según las creencias de aquel tiempo. A menos que en la época de la redacción de los Hechos de los Apóstoles la resurrección en carne y hueso todavía no se hubiera inventado.
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Y no solo esto. Leamos otra de sus “Visiones”:
Hechos 16,9-10
16:9 Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos.
16:10 Cuando vio la visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio.
Sería difícil negar que Pablo debía tener algún tipo de problema mental o neuropatía, ya que un hombre que anda vagando así a través de todo el Imperio romano, prestando oídos a sueños o a visiones, que pueden ser Jesús, el Espíritu Santo o incluso extrañas personas; además sin método y sin un plan bien madurado, sin duda tiene problemas de tipo psicológico; no puede ser otra cosa que eso.
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Amigo Creyente Cristiano lector, podemos concluir con bastante propiedad luego de leer estas extrañas y contradictorias visiones que hay tres posibilidades:
- Que todo esto de las visiones son solo mentiras y engaños de Pablo (de los cuales ya nos tiene muy acostumbrados) para lograr sus objetivos y aspiraciones personales.
- Que Jesús, el libro de Hechos de los Apóstoles y el resto de las epístolas Paulinas se contradicen escandalosamente.
- Que las visiones de Pablo son solo producto de algún tipo de enfermedad que le ha afectado de manera definitiva su psique y estabilidad mental.
Y claro, no podemos de dejar pasar la posibilidad de que usted como buen Cristiano simplemente cierre los ojos (y su entendimiento) a todo esto y diga que lo aquí expuesto son solo “inventos y mentiras” para desacreditar a Pablo, a Dios y a la santísima y todopoderosa Biblia…
Siga creyendo eso amigo Cristiano…así dormirá más tranquilo…
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Fuentes:
- A. N. Wilson, Paul, The Mind of the Apostle
- Hyam Maccoby, The Mythmaker: Paul & the Invention of Christianity.
- New Bible Dictionary; Howard Marshall, A.R. Millard, J.I. Packer, D.J. Wiseman
- R. Ambelain, La Vie secrète de Saint Paul
- J. Murphy-O'Connor, Paul, A Critical Life
- Hermann Detering, The Falsified Paul, Early Christianity in the Twilight
Ver: Pablo; Conclusiones desde el Ateismo
Ver Artículos sobre: Pablo de Tarso
Ver: Jesús no Existió. Introducción.
Ver Sección: Análisis Bíblico.
‘La creencia en lo sobrenatural refleja un fracaso de la imaginación” Edward Abbey