miércoles, 16 de febrero de 2011

Pablo y sus Visiones. Más mentiras y contradicciones (Jesús no Existió)

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La única “prueba” que tiene Pablo de su apostolado, de su nueva (y muy extraña) teología y de sus supuestos encuentros con Jesús; son sus visiones.

Dejando a un lado el curioso y muy conveniente encuentro con Jesús en el camino a Damasco; En diversas ocasiones Pablo “vio” a Jesús, y éste le dio sus instrucciones. Pero lo que al parecer no sabe es que éstas a menudo están en contradicción con las que él ya había ofrecido en vida a sus hermanos, los apóstoles.

Veamos que nos dice en Gálatas:

Gálatas 2,1-2

2:1 Después, pasados catorce años, subí otra vez a Jerusalén con Bernabé, llevando también conmigo a Tito.

2:2 Pero subí según una revelación, y para no correr o haber corrido en vano, expuse en privado a los que tenían cierta reputación el evangelio que predico entre los gentiles.

Vemos que, aunque recibió “un evangelio” del mismo Jesús, Pablo duda de su propia visión y tiene interés en hacer concordar “su” evangelio (Romanos 2,16, y 16,25) con el que poseen aquellos que vivieron con Jesús y recibieron otro en vida. ¿Qué significa esto? ¿Por qué Pablo tiene que comparar su visión y ponerla aprueba?

Si el propio Jesús le comunicó un evangelio personal. Pablo no habría de tener dudas. ¿Acaso no nos dice lo siguiente?

2 Corintios 12,2-4

12:2 Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.

12:3 Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe),

12:4 que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.

Por otra parte, aquí tenemos una segunda contradicción, ya que si lo que le fue comunicado no debe repetirlo (vers 4), no se trata de un mensaje a difundir entre las naciones. En cambio, en su primera Epístola a los Corintios, declara esto:

1 Corintios 11,23

Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado

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Veamos otras de sus “visiones”:

Hechos 22,17-21

22:17 Y me aconteció, vuelto a Jerusalén, que orando en el templo me sobrevino un éxtasis.

22:18 Y le vi que me decía: Date prisa, y sal prontamente de Jerusalén; porque no recibirán tu testimonio acerca de mí.

22:19 Yo dije: Señor, ellos saben que yo encarcelaba y azotaba en todas las sinagogas a los que creían en ti;

22:20 y cuando se derramaba la sangre de Esteban tu testigo, yo mismo también estaba presente, y consentía en su muerte, y guardaba las ropas de los que le mataban.

22:21 Pero me dijo: Ve, porque yo te enviaré lejos a los gentiles.

¿Notó amigo lector Cristiano la respuesta de Pablo? Pablo se permite contradecir y discutir las órdenes de la aparición del mismísimo Jesús ¡Increíble!

Además, en su respuesta, tiende a explicarle a Jesús (que supone que lo ignora), que dadas sus acciones anteriores contra los discípulos no tiene nada que temer de los judíos. En cambio, un poco antes, en el capítulo 21 de los mismos Hechos, se nos muestra a éstos intentando linchar a Pablo, y que éste agradeció su salvación exclusivamente a la intervención inmediata del tribuno de las cohortes Claudio Lisias:

Hechos 21,31-32

21:31 Y procurando ellos matarle, se le avisó al tribuno de la compañía, que toda la ciudad de Jerusalén estaba alborotada.

21:32 Este, tomando luego soldados y centuriones, corrió a ellos. Y cuando ellos vieron al tribuno y a los soldados, dejaron de golpear a Pablo.

¿Entiende lo que planteo amigo lector? Pablo le responde a Jesús que está equivocado y que está seguro con los judíos, cuando en el capitulo anterior querían matarlo. Verdaderamente incoherentes y contradictorias las palabras de Pablo incluso refutando al mismo Jesús.

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Las contradicciones continúan, aquí tenemos otros pasajes sobre las visiones de Pablo:

Hechos 18,9-11

18:9 Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles;

18:10 porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.

18:11 Y se detuvo allí un año y seis meses, enseñándoles la palabra de Dios.

Esta ciudad es Corinto, ciudad voluptuosa, que poseía una escuela de cortesanas célebre, y famosa por el relajamiento de sus costumbres, de donde la expresión significativa de “vivir a la corintia”. Pues bien, en 2 Corintios 1,19 se dice que la Iglesia de Corinto fue fundada por Pablo y sus dos colaboradores, Silas (Silvano) y Timoteo, y los Hechos nos lo confirman:

Hechos 18,5-6

18:5 Y cuando Silas y Timoteo vinieron de Macedonia, Pablo estaba entregado por entero a la predicación de la palabra, testificando a los judíos que Jesús era el Cristo.

18:6 Pero oponiéndose y blasfemando éstos, les dijo, sacudiéndose los vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra propia cabeza; yo, limpio; desde ahora me iré a los gentiles.

Para poder ver “un pueblo numeroso en esa ciudad” Jesús tenía que ser muy optimista, tanto más cuanto que sin la intervención del procónsul Galión, hermano de Séneca y “amigo del César”, Pablo habría pasado una situación muy mala:

Hechos 18,12-18

18:12 Pero siendo Galión procónsul de Acaya, los judíos se levantaron de común acuerdo contra Pablo, y le llevaron al tribunal,

18:13 diciendo: Este persuade a los hombres a honrar a Dios contra la ley.

18:14 Y al comenzar Pablo a hablar, Galión dijo a los judíos: Si fuera algún agravio o algún crimen enorme, oh judíos, conforme a derecho yo os toleraría.

18:15 Pero si son cuestiones de palabras, y de nombres, y de vuestra ley, vedlo vosotros; porque yo no quiero ser juez de estas cosas.

18:16 Y los echó del tribunal.

18:17 Entonces todos los griegos, apoderándose de Sóstenes, principal de la sinagoga, le golpeaban delante del tribunal; pero a Galión nada se le daba de ello.

18:18 Mas Pablo, habiéndose detenido aún muchos días allí, después se despidió de los hermanos y navegó a Siria, y con él Priscila y Aquila, habiéndose rapado la cabeza en Cencrea, porque tenía hecho voto.

No parece ser como dice Jesús: “porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad” (Hechos 18,10). Y cuando Pablo finalmente se embarca para Siria, la Iglesia de Corinto no debe de ser muy importante. ¡Error para Jesús!

jesus y pablo

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Con todo esto de las visiones y las apariciones que percibía Pablo podemos hacer varias observaciones:

Primera observación: Unas veces es el Espíritu Santo, y otras el Espíritu de Jesús el que se comunica con Pablo.

Afirmar después de esto que se trata de un Dios único nos parece muy audaz. Se observará, además, que el Padre, por su parte, continúa ignorando a Pablo. Está más bien de parte de los judíos. “Hasta en las mejores familias pasan cosas como estas”; cada cual tiene sus preferencias.

Segunda observación: ¿Basándose en qué criterios reconocía Pablo si se las veía con el uno o con el otro? ¿Cómo sabía cuando era el Espíritu Santo y cuando era Jesús? ¿Bajo qué forma se manifestaba el Espíritu Santo?

Tercera observación: Después de su “resurrección” se dice que Jesús apareció en carne y hueso, con tres dimensiones, comiendo y bebiendo, atravesando paredes, y se nos precisa que no se trataba de “un espíritu, que no tiene ni carne ni huesos”:

Lucas 24,39

Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.

Pues bien, un cuarto de siglo después de esa resurrección, parece ser que Jesús había perdido aquel extraordinario privilegio, y se contentaba con no ser sino un espíritu, como los que había de todos los muertos según las creencias de aquel tiempo. A menos que en la época de la redacción de los Hechos de los Apóstoles la resurrección en carne y hueso todavía no se hubiera inventado.

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Y no solo esto. Leamos otra de sus “Visiones”:

Hechos 16,9-10

16:9 Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos.

16:10 Cuando vio la visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio.

Sería difícil negar que Pablo debía tener algún tipo de problema mental o neuropatía, ya que un hombre que anda vagando así a través de todo el Imperio romano, prestando oídos a sueños o a visiones, que pueden ser Jesús, el Espíritu Santo o incluso extrañas personas; además sin método y sin un plan bien madurado, sin duda tiene problemas de tipo psicológico; no puede ser otra cosa que eso.

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Amigo Creyente Cristiano lector, podemos concluir con bastante propiedad luego de leer estas extrañas y contradictorias visiones que hay tres posibilidades:

- Que todo esto de las visiones son solo mentiras y engaños de Pablo (de los cuales ya nos tiene muy acostumbrados) para lograr sus objetivos y aspiraciones personales.

- Que Jesús, el libro de Hechos de los Apóstoles y el resto de las epístolas Paulinas se contradicen escandalosamente.

- Que las visiones de Pablo son solo producto de algún tipo de enfermedad que le ha afectado de manera definitiva su psique y estabilidad mental.

Y claro, no podemos de dejar pasar la posibilidad de que usted como buen Cristiano simplemente cierre los ojos (y su entendimiento) a todo esto y diga que lo aquí expuesto son solo “inventos y mentiras” para desacreditar a Pablo, a Dios y a la santísima y todopoderosa Biblia…

Siga creyendo eso amigo Cristiano…así dormirá más tranquilo…

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Fuentes:
- A. N. Wilson, Paul, The Mind of the Apostle
- Hyam Maccoby, The Mythmaker: Paul & the Invention of Christianity.
- New Bible Dictionary; Howard Marshall, A.R. Millard, J.I. Packer, D.J. Wiseman
- R. Ambelain, La Vie secrète de Saint Paul
- J. Murphy-O'Connor, Paul, A Critical Life
- Hermann Detering, The Falsified Paul, Early Christianity in the Twilight

                   Ver: Pablo; Conclusiones desde el Ateismo

                       Ver Artículos sobre: Pablo de Tarso                 

                       Ver: Jesús no Existió. Introducción.               

                              Ver Sección: Análisis Bíblico.

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lunes, 14 de febrero de 2011

Pablo y los problemas de su conversión hacia Damasco (Jesús no Existió)

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Pero sin ninguna duda, el hecho principal de la vida de Pablo y que vendrá a ser el desencadenante, no solo de su labor como “apóstol” de Jesús sino como el fundador y artífice de una nueva religión que será conocida como Cristianismo; es la conversión de Pablo en el camino hacia Damasco. Suceso el cual no está exento de problemas, contradicciones y mentiras.

Lo primero que hay que objetar en todo esto es lo contradictorio que es este viaje a Damasco para “Perseguir y encarcelar Cristianos”; Ni Gamaliel su tutor, maestro y pontífice de Israel, ni ningún otro levita o sacerdote tenían autoridad para emitir una orden que le permitiera operar lejos de Jerusalén en misión de búsqueda de Cristianos. Recordemos que Damasco (hoy capital de Siria) era un reino completamente diferente e independiente de Israel.

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El libro de los Hechos de los Apóstoles nos relata en tres ocasiones diferentes los acontecimientos ocurridos en el camino hacia Damasco:

Hechos 9,3-9

9:3 Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo;

9:4 y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

9:5 El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.

9:6 El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.

9:7 Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie.

9:8 Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco,

9:9 donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.

Hechos 22,6-21

22:6 Pero aconteció que yendo yo, al llegar cerca de Damasco, como a mediodía, de repente me rodeó mucha luz del cielo;

22:7 y caí al suelo, y oí una voz que me decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

22:8 Yo entonces respondí: ¿Quién eres, Señor? Y me dijo: Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues.

22:9 Y los que estaban conmigo vieron a la verdad la luz, y se espantaron; pero no entendieron la voz del que hablaba conmigo.

22:10 Y dije: ¿Qué haré, Señor? Y el Señor me dijo: Levántate, y ve a Damasco, y allí se te dirá todo lo que está ordenado que hagas.

22:11 Y como yo no veía a causa de la gloria de la luz, llevado de la mano por los que estaban conmigo, llegué a Damasco.

22:12 Entonces uno llamado Ananías, varón piadoso según la ley, que tenía buen testimonio de todos los judíos que allí moraban,

22:13 vino a mí, y acercándose, me dijo: Hermano Saulo, recibe la vista. Y yo en aquella misma hora recobré la vista y lo miré.

22:14 Y él dijo: El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, y veas al Justo, y oigas la voz de su boca.

22:15 Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído.

22:16 Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre.

22:17 Y me aconteció, vuelto a Jerusalén, que orando en el templo me sobrevino un éxtasis.

22:18 Y le vi que me decía: Date prisa, y sal prontamente de Jerusalén; porque no recibirán tu testimonio acerca de mí.

22:19 Yo dije: Señor, ellos saben que yo encarcelaba y azotaba en todas las sinagogas a los que creían en ti;

22:20 y cuando se derramaba la sangre de Esteban tu testigo, yo mismo también estaba presente, y consentía en su muerte, y guardaba las ropas de los que le mataban.

22:21 Pero me dijo: Ve, porque yo te enviaré lejos a los gentiles.

Hechos 26,12-18

26:12 Ocupado en esto, iba yo a Damasco con poderes y en comisión de los principales sacerdotes,

26:13 cuando a mediodía, oh rey, yendo por el camino, vi una luz del cielo que sobrepasaba el resplandor del sol, la cual me rodeó a mí y a los que iban conmigo.

26:14 Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebrea: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón.

26:15 Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues.

26:16 Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti,

26:17 librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío,

26:18 para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.

- Lo primero que llama la atención es que a Pablo no se le presenta un ángel de Dios cualquiera… Sino el mismísimo Jesús. Lo cual es bastante curioso ya que en ese momento hay 10 discípulos sobrevivientes que hablaron, compartieron y estuvieron en contacto directo con Jesús. Es muy extraño que de repente, a Jesús después de muerto, se le ocurra no solo elegir un nuevo discípulo, sino que selecciona a este discípulo para ser el más grande y el portavoz de una doctrina que el mismo nunca ni siquiera insinúo en vida.

CaravaggioConversionPaul“La conversión de Pablo” Caravaggio (1600-01)

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Hay una contradicción en los detalles de la reveladora visión de Pablo en Hechos que ha sido objeto de mucho debate. En concreto, la experiencia de compañeros de viaje de Pablo como dijo en Hechos 09:07 y de 22:09 ha suscitado dudas sobre la fiabilidad histórica de los Hechos de los Apóstoles , y el debate generado sobre las mejores traducciones de los pasajes pertinentes. Los dos pasajes describen la experiencia de los compañeros de viaje de Pablo en la revelación, con Hechos 09:07 (descripción del autor del libro de Hechos) diciendo que los compañeros de viaje de Pablo escucharon la voz que le hablaba, y Hechos 22:09 (cita del autor de las propias palabras de Pablo) Tradicionalmente, indicando que no lo hicieron.

Veamos que dice la versión Reina Valera 1960:

Hechos 9,7

Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie.

Hechos 22,9

Y los que estaban conmigo vieron a la verdad la luz, y se espantaron; pero no entendieron la voz del que hablaba conmigo.

El argumentador Cristiano alegará que en el segundo caso los acompañantes si escucharon las voz, solo que no entendieron lo que decía. Esta teoría se cae estrepitosamente al revisar la versión en griego:

22:9 οι δε συν εμοι οντες το μεν φως εθεασαντο και εμφοβοι εγενοντο την δε φωνην ουκ ηκουσαν του λαλουντος μοι

Donde “ουκ ηκουσαν” en griego antiguo significa “No escucharon” (algunas traducciones antiguas sugieren que también puede significar “No entendieron”, pero esta interpretación es de menos uso y poco frecuente)

El verbo utilizado para “entender” es καταλαβενο; el cual es utilizado en varias ocasiones en el Nuevo testamento como “entender o reconocer”:

Hechos 4,13

θεωρουντες δε την του πετρου παρρησιαν και ιωαννου και καταλαβομενοι οτι ανθρωποι αγραμματοι εισιν και ιδιωται εθαυμαζον επεγινωσκον τε αυτους οτι συν τω ιησου ησαν

Hechos 4,13

Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús.

Esta contradicción ha dado lugar a múltiples debates y diálogos.

michelanggelo“La conversión de Saulo” Atribuida a Miguel Ángel (1542-45) 

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- También es curioso que el las cartas de Pablo nombre muy poco este hecho que debió ser una base de uso frecuente en sus predicaciones: ¡Que más convincente que la anécdota cuando se encontró con Jesús por primera vez!

Solo es nombrado en tres ocasiones en sus epístolas:

1 Corintios 9,1

¿No soy apóstol? ¿No soy libre? ¿No he visto a Jesús el Señor nuestro? ¿No sois vosotros mi obra en el Señor?

1 Corintios 15,8

y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí.

Gálatas 1,3-16

1:13 Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba;

1:14 y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres.

1:15 Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia,

1:16 revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre,

Es apenas en los versículos de Gálatas donde medianamente describe los hechos ocurridos vía Damasco, lo cual contrarresta fuertemente la insistencia de este fenómeno en los Hechos donde lo repiten con lujo de detalles en tres ocasiones.

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Como ya se ha insinuado en el articulo “Pablo, mentiroso por convicción propia”, es muy probable (si es que estos hechos ocurrieron realmente alguna vez) que la visión de Pablo camino a Damasco se haya debido a alguna enfermedad que sufría Pablo.

En 1987, D. Landsborough publicó un artículo en la Revista de Neurología, Neurocirugía y Psiquiatría , en la que afirmaba que la experiencia de conversión de Pablo, con la luz brillante, la pérdida de la postura corporal normal, un mensaje de fuerte contenido religioso, y su ceguera posterior, sugirió que fue “un ataque de epilepsia del lóbulo temporal, tal vez terminando en una convulsión ... La ceguera que siguió era tal vez post-ictal .

Sin embargo no solo un ataque epiléptico podría ser la respuesta a esta “visión mística”; ya veremos mas adelante que hay una explicación médica más acorde a los acontecimientos. En todo caso, esta “Visión celestial” no tiene nada de divino ni sobrenatural. Es simplemente la sintomatología de una patología física.

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Si estos hechos fueron reales o no; o si fue un signo de su enfermedad; o si, en todo caso, fue simplemente una obra de teatro magistralmente interpretada por Pablo… la famosa “Conversión” en el camino hacia Damasco es un acontecimiento clave para el inicio de la expansión de la Teología personal de Pablo hacia el resto del mundo, llegándonos a alcanzar incluso a nosotros en esta época con el nombre de Cristianismo.

¿Se lo imagina amigo Creyente lector?… ¿Que toda su creencia Cristiana esté basada en la manifestación de la enfermedad de un hombre del cual se ha comprobado que es mentiroso y manipulador?

¿Puede usted estar tranquilo y conforme con todo esto?

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william_blake_the_conversion_of_saul_print “The Conversion of Saul”  William Blake

Fuentes:
- J. Murphy-O'Connor, Paul, A Critical Life
-  Edward Stourton, In the Footsteps of Saint Paul
- Hyam Maccoby, The Mythmaker: Paul & the Invention of Christianity.
- R. Ambelain, La Vie secrète de Saint Paul

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                  Ver: Pablo; Conclusiones desde el Ateismo

                       Ver Artículos sobre: Pablo de Tarso                 

                       Ver: Jesús no Existió. Introducción.               

                              Ver Sección: Análisis Bíblico.

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"De la misma manera en que un hombre puede beber agua de cualquier lado de un tanque lleno, asimismo un teólogo hábil puede extraer de cualquier escritura aquello que sirva a sus propósitos."      Bhagavad Gita

viernes, 11 de febrero de 2011

Interpolaciones en el Nuevo Testamento. (Jesús no Existió)

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Amigo Cristiano lector ¿Sabe usted que es una interpolación?

Según RAE: interpolación. (Del lat. interpolatĭo, -ōnis) f. Ecd. Palabra o fragmento añadido en la transmisión de un texto.

Las interpolaciones (en este caso Bíblicas) son aquellos fragmentos de textos que se han ido añadiendo a lo largo de los años a la Biblia para conformar el libro que poseemos hoy. De sobra está decir que esto no tiene absolutamente nada de “Inspiración divina”, todo lo contrario, nos desenmascara la “Santa” Biblia como un libro manipulado y alterado por intereses personales.

En el presente artículo nos alejaremos ligeramente de nuestro tema sobre la no existencia de Jesús y el personaje de Pablo, para adentrarnos en esto de las “Añadiduras Bíblicas”; aunque ya veremos que están íntimamente relacionados estos tópicos.

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¿Cómo se detectan las interpolaciones?

Existen diversas fórmulas. Puede introducirse un texto, largo o corto, en una obra antigua, en el curso de una nueva copia manuscrita, arreglándoselas para que el lector inexperto no pueda darse cuenta.

El investigador entrenado discernirá fácilmente esta interpolación al constatar que, la mayor parte del tiempo, el hilo del discurso inicial se rompe, y que aparece perturbada la armonía del estilo. Citaremos como ejemplo el célebre pasaje de Suetonio sobre el incendio de Roma:

«Se impusieron límites al lujo, se redujeron los festines públi­cos a distribuciones de víveres; se prohibió vender en las tabernas ningún manjar cocido, a excepción de las verduras y las legumbres, cuando antes se servía todo tipo de comidas; se entregó al suplicio a los cristianos, gentes dadas a una superstición nueva y peligrosa; se prohi­bieron los juegos de los conductores de cuadrigas, a los que una anti­gua costumbre autorizaba a vagar por toda la ciudad para divertirse, y se relegaron a la vez las pantomimas y sus facciones».

(Cf. Suetonio, Vida de los doce Césares: Nerón, VI.)

Es evidente que el estilo de Suetonio merecía más que esa interpo­lación, tan burda como torpe. Y en efecto, ¿qué hace esa condena de los cristianos en medio de la venta de la lechuga cocida y de las verduras, y de las juergas nocturnas de los conductores de carros? Por eso creen la mayoría de los exégetas imparciales que toda la parte que está escrito en negritas en esta cita es una interpolación extraña al texto inicial de Suetonio.

En los evangelios canónicos, una de las interpolaciones más audaces que existen es indudablemente la que se refiere a las célebres “llaves de Pedro”, y que afirma así la primacía del obispo de Roma sobre todos los demás. Veamos ese célebre texto. Jesús acaba de preguntar a sus discípulos (sus hermanos, de hecho) qué piensan de él. Todos responden que le creen cristo, hijo del Dios vivo (Mateo 16,13-20; Marcos 8,27-30; Lucas 9,18-21; por lo que respecta a Juan, ignora la totalidad de este episodio).

Pero en el capítulo de Mateo citado, después del versículo 16 se interpoló un nuevo texto, que se convirtió en los versículos 17 y 18, y que dice así:

Mateo16,17-19

16:17 Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

16:18 Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

16:19 Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

Esta audaz interpolación es, necesariamente, posterior al siglo IV, dado que en aquella época, como ya hemos dicho, por orden de Cons­tantino y bajo la vigilancia de doctores como Eusebio de Cesárea, se unificaban los evangelios oficiales, se enviaban en series de cincuenta ejemplares a los diversos obispados del Imperio Romano y se recogían los antiguos, no conformes.

Es perfectamente evidente que si este pasaje lo hubieran conocido los anónimos redactores y copistas, los manuscritos más antiguos de Marcos, Lucas y Juan también lo llevarían. Y no hay nada de eso. Por otra parte, en nuestra época nadie tendría la audacia de introducirlo en las versiones de esos mismos evangelios, a los que sin embargo se llama sinópticos.

De todas las sucesivas interpolaciones de que fueron víctimas los textos canónicos, ésta fue sin lugar a dudas la más gratificante, y justifica la creación e implementación de todo el montaje que hoy conocemos como el Vaticano y su cohorte papal.

interpolacion

Interpolación repetida.

Viene a continuación lo que se ha convenido en llamar la interpolación repetida. Los manuscritos antiguos eran rollos compuestos por tiras de papel o por páginas cuadradas de papiro, encoladas unas después de otras, a fin de formar una larga banda. Para introducir un texto nuevo en el manuscrito inicial bastaba con despegar dos páginas o dos bandas, e intercalar entre ellas, encolándola a su vez, la fracción de piel o la página de papiro que contuviese el o los nuevos textos.

De todos modos, al proceder así, a veces podía sucederle al interpolador la fatalidad de ver que una frase quedaba cortada en dos. Y entonces estaba obligado a terminar, encima de la fracción introducida, la frase desventuradamente partida. Luego, en la parte de abajo de la última página introducida, tenía que colocar, como fuera, un texto que enlazara con el encabezamiento de la antigua página inmediatamente posterior. Cada uno de esos dos fragmentos daba entonces origen a una nueva frase, pero la segunda constituía una burda “copia” de la primera. Repetía los términos y el giro. De ahí el nombre de “interpolación repetida” que se aplica a ese artificio fraudulento de los escribas anónimos de los primeros siglos.

El teólogo alemán protestante Wendt fue el primero que descubrió en los Hechos de los Apóstoles dos casos patentes de interpolación repetida. El primer ejemplo está relacionado con la lapidación de Esteban:

Hechos 7,57-58

7:57 Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él.

7:58 Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo.

7:59 Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu.

A fin de introducir a un Saulo todavía joven en la narración de los Hechos, el interpolador ha efectuado un corte entre los versículos 57 y 59. Sin duda se trata tan sólo de una pequeña banda horizontal. Pero esta interpolación resulta torpe, porque, como observa divertido el abad Loisy: “Al pobre Esteban parece que lo hayan lapidado dos veces”.

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Veamos ahora la segunda interpolación descubierta por Wendt. Aquí el falsificador no se anduvo con bromas, porque comprende nada menos que varios capítulos.

Tomemos los Hechos 8, versículo 4:

8:4 Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio.

Saltémonos ahora todo el resto, es decir el asunto de Simón el Mago enfrentándose con Simón-Pedro, luego la historia del diácono Felipe y del eunuco etíope de la reina Candaces de Etiopía (Esto se puede leer en todo el capitulo 8 de Hechos). Detengámonos para reímos un poco por el camino, porque el diácono Felipe bautiza al citado eunuco por el camino de Jerusalén a Gaza. Cuando está hecho, el Espíritu Santo lo alza por los aires, y nuestro diácono se encuentra, asombrado, en la ciudad de Azoto, a unos cuarenta kilómetros de allí, ¡a vuelo de pájaro, claro! (Azoto no es otra cosa que el Ashdod bíblico; que en hebreo significa “pillaje”, antigua ciudad filistea situada en la misma latitud de Jerusalén, al norte de Gaza.) Luego sigue el relato de la conversión de Saulo, la curación de Ananías, la resurrección (¡sí!) de Tabita gracias a los cuidados de Pedro, la conversión de Cornelio, el aviso que el Cielo dio a Pedro de que abandonara todos los tabúes de la Ley judía, etcétera.

Y nuestro astuto interpolador concluye (en el siglo IV por lo menos):

Hechos 11,18

11:18 Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!

Y aquí volvemos a encontrarnos con la frase del principio:

Hechos 11,19

11:19 Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino sólo a los judíos.

Es evidente que todo lo que se había interpolado, desde 8,4, hasta 11,19 lo fue con la intención de justificar a Pablo, su apostolado entre los gentiles, el acceso de éstos a la nueva comunidad, y el abandono de los tabúes alimentarios judaicos, que, al igual que la circuncisión, desagradaban a los paganos y frenaban su conversión. Y los relatos en los que abunda lo sobrenatural están destinados a hacer admitir la autoridad de aquellos que supuestamente los vivieron.

La fecha de esta interpolación, una de las más importantes del Nuevo Testamento, puede situarse en los alrededores del año 360, si recordamos lo que hemos señalado al estudiar la Confesión de san Cipriano.

Y probablemente es concomitante a esas “copias conformes” enviadas por series de cincuenta ejemplares a las Iglesias del Imperio Romano por orden de Constantino, copias efectuadas bajo la vigilancia de su panegirista Eusebio de Cesárea y luego repartidas, a lo que siguió, evidentemente, la recuperación de los textos antiguos. No obstante, lo que es seguro es que ese cínico arreglo no estuvo coordinado; el “nivel intelectual” de los destinatarios no imponía a los escribas anónimos del siglo IV muchas precauciones o controles.

interpolacion4

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Inclusive, muchos estudiosos Cristianos hasta han aceptado (aunque casi siempre de muy mala gana) que muchos de los versículos que se encuentran en el Nuevo Testamento son interpolaciones y añadiduras posteriores. Veamos algunos de los versículos donde gran parte de los Cristianos coinciden en que la Biblia ha sido manipulada con añadiduras y adiciones:

Mateo
16 versículo 3
17 versículo 21
18 versículo 11
21 versículo 44
23 versículo 14

Marcos
7 versículo 16
9 versículo 44
9 versículo 46
11 versículo 26
15 versículo 28
16 versículos 9 al 20

Lucas
17 versículo 36
23 versículo 17

Juan
5 versículo 4
7 versículo 53
8 versículo 11

Romanos
8 versículo 1
16 versículo 24

Hechos
8 versículo 37
9 versículos 5 y 6
15 versículo 34
24 versículo 7
28 versículo 29

1 Corintios
1 versículos 14 al 16

1 de Juan
5 versículos 7 y 8

Apocalipsis
1 versículo 11

No son solo estas, hay muchísimas más interpolaciones (algunas más aceptadas que otras). Si el lector tiene paciencia y hace una revisión concienzuda, encontrara muchas posibles interpolaciones que explicarían gran cantidad de incoherencias que posee la Biblia.

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Es conveniente recordar que una de las interpolaciones no Bíblicas más famosas y frecuentemente citadas en los debates Ateos-Cristianos, es la añadidura hecha en el célebre fragmento de Flavio Josefo donde nombra a Jesús y que es utilizado como “evidencia” de su existencia. Afortunadamente ya esto ha sido desmentido desde hace tiempo. (Ver articulo: Flavio Josefo; o como hacer histórico a Jesús)

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Amigo Creyente Cristiano; no queda la más mínima duda de que la Biblia que usted lee y ese Jesús del Nuevo Testamento que usted adora; no son más que cuentos e historias que personas interesadas han creado a su conveniencia manipulando escritos que usted pensaba que eran inspirados y que ya hoy sabe que es un vulgar engaño.

NO se deje engañar más por la Biblia y por los personajes que han estado tras ella moviendo sus hilos. Si quiere creer en Dios o en Jesús o en lo que desee, hágalo, pero no diga que se basa en la “Santa Biblia” para apoyar su creencia. Se estaría engañando usted mismo.

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interpolacion3

Fuentes:
- New Bible Dictionary; Howard Marshall, A.R. Millard, J.I. Packer, D.J. Wiseman
- Suetonio, Vida de los doce Césares
- R. Ambelain, La Vie secrète de Saint Paul
- Henry H. Milman, The History of the Jews
- Asimov's Guide to the Bible: The Old and New Testaments
- Leslie Houlden, Judaism & Christianity

                  Ver: Pablo, Conclusiones desde el Ateísmo

                       Ver Artículos sobre: Pablo de Tarso                 

                       Ver: Jesús no Existió. Introducción.               

                              Ver Sección: Análisis Bíblico.

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“Una afirmación sin pruebas, no es aceptada como verdad”       Anónimo

miércoles, 9 de febrero de 2011

Pablo; Mentiras sobre el apedreamiento de Esteban. (Jesús no Existió)

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lapidacion-de-san-esteban 

Uno de los episodios claves en la vida de Pablo es precisamente la primera vez que vemos hablar de él en el Nuevo Testamento: El apedreamiento de Esteban. Este hecho es muy importante para entender a quien posteriormente se convertirá en el más grande apóstol del Cristianismo ya que nos muestra a un Saulo que “Aprueba” la muerte de un discípulo directo de Jesús y evidencia que este Saulo es un perseguidor de incipientes Cristianos.

Veamos como nos lo cuenta la Biblia, específicamente el libro de Hechos de los Apóstoles:

Luego de un largo monologo, que fue visto por los miembros de la sinagoga como una blasfemia, Esteban es conducido a las afueras de la ciudad para ser ejecutado de la forma tradicional de los judíos de la época: Lapidación.

Hechos 7,54-60

7:54 Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él.

7:55 Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios,

7:56 y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios.

7:57 Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él.

7:58 Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo.

7:59 Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu.

7:60 Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.

Y seguidamente se nos muestra a Saulo como perseguidor de los miembros de la “Iglesia”, asumiendo que este término se refiere al recientemente creado movimiento Cristiano:

Hechos 8,1-3

8:1 Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles.

8:2 Y hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él.

8:3 Y Saulo asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel.

 esteban

Como el lector Cristiano imaginará, procedo a señalar a continuación una serie de irregularidades (llámense mentiras y manipulaciones descaradas) con respecto a esta ejecución y a la posición de Saulo como “perseguidor de Cristianos”:

- Si Saulo-Pablo es judío, y según los historiadores cristianos, nacido “en los primeros años de la era cristiana, si no un poco antes incluso...” (cf. monseñor Ricciotti, Saint Paúl, apotre, p. 149), debía contar aproximadamente unos treinta y cinco años de edad cuando se produce la muerte de Esteban, en el año 36 de nuestra era. Entonces se concibe perfectamente que pudiera:

a) Encontrarse al mando de un cuerpo de policía (Hechos, 8,3, y 9,1);

b) Obtener del pontífice de Israel, en este caso Gamaliel, una orden que le permitiera operar lejos de Jerusalén en misión de búsqueda de cristianos

c) Haber aprobado la condena y ejecución de Esteban, en virtud de su edad y su función (Hechos, 8,1, y 22,20).

El problema está en que durante el curso de esta ejecución, no puede ser visto solamente como un simple joven judío a quien tan sólo se le confía la guardia de las vestiduras de los encargados de la lapidación. Porque si es judío, y de unos treinta y cinco años de edad, hace mucho que tiene la mayoría de edad religiosa y civil en Israel, y por lo tanto debe participar, legalmente, en la lapidación, ya que se encuentra en el lugar (Deuteronomio, 17, 7). Para él es obligatorio. Saulo tenía que participar en la ejecución.

La única manera de no haber participado en la lapidación es que no fuese judío, sino idumeo, como ya lo hemos mencionado en los tres artículos anteriores.

- Lo que verdaderamente asombra es que si en el año 36 está al mando de un cuerpo especial de policía a las órdenes del Sanedrín y del pontífice, y si ya cuenta unos treinta y cinco años de edad, probablemente ejerció ya dicha profesión en los años 34 y 35, cuando tuvo lugar la detención de Jesús en el monte de los Olivos. Entonces sin duda el debió no solo conocer a Jesús, sino debía estar al tanto o incluso haber participado en su detención y posterior ajusticiamiento. Pablo miente al declarar que no conocía a Jesús ya que por su edad y su profesión de “Perseguidor de Judíos, debía conocerlo de sobra. Él, o bien Lucas, su “secretario”, o el escriba anónimo autor de los Hechos de los Apóstoles, mintió al hacer creer que no lo había visto antes... Es más, en este caso incluso debió de proporcionar o al menos estar enterado sobre el cuerpo de guardia que habría reclamado el Sanedrín para la vigilancia de la tumba de Jesús.

Esteban lapidado

- Veamos también la cantidad de falsedades y engaños que rodean la logística de la ejecución de Esteban. Lo primero es analizar algunos detalles sobre la lapidación judicial en Israel:

A cuatro codos del lugar del suplicio se le retiraban al condenado sus vestiduras, a excepción de una sola, que lo tapara por delante, si era un hombre, y por delante y por detrás si era una mujer. Ésta es la opinión del rabino Judá, pero los rabinos declaran que tanto al hombre como a la mujer se les debía lapidar desnudos. La altura del emplazamiento era la de dos alturas de hombre. Uno de los testigos (acusador) tumbaba al condenado, de manera que quedara sobre los riñones; si se daba la vuelta, el testigo lo devolvía a la posición deseada. Si a causa de esta caída moría, la Ley se consideraba satisfecha. Si no, el segundo testigo (acusador), cogía la piedra y se la lanzaba apuntando al corazón. Esta “primera piedra” (Juan, 8, 7) debía ser lo suficientemente pesada como para que fueran necesarios dos hombres (los dos testigos requeridos por la acusación) para levantarla: “Dos de ellos la levantan en el aire, pero uno solo la lanza, de manera que golpee más fuerte” (Sanedrín, -45, b.) Si el golpe resultaba mortal, se había hecho justicia. Si no, la lapidación incumbía colectivamente a todos los israelitas. Porque está escrito: “La primera mano que se levantará contra él para matarlo será la mano de los testigos; a continuación será la mano de todo el pueblo”. (Deuteronomio, 17, 7.)

Este es un resumen de las reglas judiciales de la lapidación tal como están prescritas por el Talmud, y mucho antes por el Pentateuco en su Deuteronomio.

Como vemos, el condenado tenía que estar necesariamente tendido sobre su espalda antes de que le lanzaran la primera piedra, muy gruesa, que, en princi­pio, tenía que ser mortal. Entonces, ¿cómo pudo contarnos el autor de los Hechos lo siguiente?: «Y mientras le apedreaban, Esteban oraba, y decía: “Señor Jesús, recibe mi espíritu...”. Luego se hincó de rodillas y gritó con fuerte voz: “Señor, no les imputes este pecado...”. Y di­ciendo esto, se durmió». (Hechos 7, 59-60.) ¿Cómo pudo Esteban decir esto si ya tenia una enorme piedra sobre su cuerpo que de seguro lo habría dejado como mínimo sin sentido?

Podría creerse que la lapidación lo dejaba indiferente.

Así pues, tenemos la prueba de que todo este derroche de imagina­ción incontrolada y sin ninguna posibilidad histórica echa una eno­josa luz sobre la veracidad de los relatos apostólicos.

Ahora bien, si un “joven llamado Saulo” se limita a montar guardia delante de las vestiduras de los testigos, es que no participa en la lapidación. Para esta anomalía sólo hay dos posibles explicaciones.

La primera es que el joven es un chiquillo de menos de doce años, y por consiguiente todavía carece de la mayoría de edad legal para estar sujeto a todas las obligaciones de la Ley judía. Pero en ese caso, ¿cómo podía tener voz en el capítulo, y aprobar la condena de Esteban? ¿Y cómo puede, poco después, “devastar la Iglesia, y entrando en las casas”, con una inevitable escolta de gente armada (necesariamente levitas del Templo, puestos a su disposición por el estratega de éste), arrastrar a las gentes y hacerlas encarcelar? ¿Y cómo se atreve este chiquillo a presentarse frente al pontífice de Israel y pedirle cartas de recomendación para operar en Damasco, ciudad que pertenece a otro reino? (Hechos, 9, 1-2.)

Otra opción que aluden algunos “estudiosos” es que (como lo he venido diciendo) Saulo-Pablo no era Judío, sino Romano; en este caso se justifica que no participase activamente en la muerte del primer mártir. Pero esta hipótesis trae otro problema ¿Un romano al mando de un grupo de judíos? Esto no es para nada creíble, ni los romanos ni los miembros de sanedrín aceptarían semejante cosa.

Otra posibilidad es que fuese “Idumeo”; Recordemos que fue con Herodes Agripa II y con Menahem (Idumeos) con quienes fue criado Saulo. Pero el problema no se plantea bajo este ángulo. De todos modos, se ha dicho que aprobó el asesinato legal de Esteban (Hechos, 22, 20). Así pues, estuvieron obligados a recurrir a una aprobación, al menos tácita, de Saulo, lo que implica que tenía ya cierta autoridad. Y en efecto, inmediatamente después del entierro de Esteban, lo vemos penetrar en las viviendas y arrancar de ellas a hombres y mujeres para meterlos en prisión (Hechos, 8, 3); luego abandona Jerusalén para extender sus pesquisas y sus batidas hasta Damasco, en Siria (Hechos, 8, 1-2).

Por consiguiente, la juventud de Saulo cuando lapidaron a Esteban, e inmediatamente después su papel en la represión del neomesianismo, no hacen sino confirmar la tesis según la cual no se habría tratado sino de un judío corriente (como nos lo quieren hacer ver), cuando todo demuestra, por el contrario, que era un príncipe herodiano, que gozaba de todos los privilegios de su cuna y de todas las responsabilidades inherentes a ésta.

Otra cosa que es indispensable añadir es que no es posible que los judíos hubieran tenido en el año 36 el derecho de condenar a muerte a Esteban por haber blasfemado, ya que no habían tenido ese derecho con Jesús, en el año 34, para el mismo tipo de acusación: «Los judíos respondieron a Pilato: “No nos está permitido dar muerte a nadie”». (Juan 18,31.) En efecto, el jus gladii les había sido retirado en el año 30, en el ámbito religioso, y apenas llegaron los primeros procuradores, en el año 9, también lo fue en el ámbito del derecho común.

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stoning

Pero con solo analizar de forma superficial esta “extraña” ejecución, lo primero que nos viene a la mente es que si Saulo realmente fue vigilante del Judaísmo ortodoxo, cuando la lapidación de Esteban, convirtiéndose en el principal persecutor de los cristianos (nada menos) uno se pregunta ¿donde estaba Saulo, poco antes, cuando un rabino radical llamado Jesús estaba alborotando poblaciones y aldeas?

Esto podría sugerir que Jesús de Nazaret no tenía gran impacto. Después de todo, Saulo fue contemporáneo de Jesús en tiempo y lugar, criado en Jerusalén ("a los pies de Gamaliel": Hechos 22.3) precisamente en la época en que Jesús estaba volteando las mesas de los cambistas en el templo, y en general provocando a los Fariseos y Seduceos.

Saulo, como joven y exaltado religioso, "sumamente celoso de las tradiciones” (Gálatas 1.14) ¿no se habría incorporado a las turbas para atacar y abuchear al Nazareno en persona? ¿No habría sido un entusiasta testigo de la blasfemia de Jesús ante el Sanedrín? Y donde se hallaba Saulo durante la "semana de pasión", ¿seguramente en Jerusalén con los otros fanáticos celebrando el más santo de los festivales? ¿Y porqué no dice absolutamente nada de la crucifixión?

Y mucho mas extraño aun es que para el momento que se escribieron los 4 evangelios (desde el año 65-70) ya Pablo debía ser ya el famoso evangelizador que viajó por todo el mundo llevando “las buenas nuevas” (recordemos que Pablo murió aproximadamente en el año 67); sin embargo los evangelios no mencionan, ni siquiera sugieren nada acerca de un apóstol pionero llamado Pablo.

Podemos concluir con propiedad que todo esto de la ejecución de Esteban y la supervisión de Pablo son solo más mentiras, engaños y manipulaciones de las cuales ya la Biblia y el mismo Pablo nos tienen muy acostumbrados.

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Lapidacion03

Fuentes:
- Giuseppe Ricciotti, Saint Paúl, apotre
- Henry H. Milman, The History of the Jews
- Leslie Houlden, Judaism & Christianity
- R. Ambelain, La Vie secrète de Saint Paul
- J. Murphy-O'Connor, Paul, A Critical Life
- J. Murphy-O'Connor, Paul, His Story

                 Ver: Pablo; Conclusiones desde el Ateísmo               

                       Ver Artículos sobre: Pablo de Tarso                 

                       Ver: Jesús no Existió. Introducción.               

                              Ver Sección: Análisis Bíblico.

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"Todas las religiones, con sus dioses, semidioses, profetas, mesías y santos son el producto del capricho y la credulidad del hombre quien no ha alcanzado todavía el desarrollo total y la personalidad completa de sus poderes intelectuales"                Mijaíl Alexándrovich Bakunin

lunes, 7 de febrero de 2011

Pablo, mentiras sobre su oficio como fabricante de tiendas. (Jesús no Existió)

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Vivo en un pueblo llamado Aegio, que está ubicado al norte de la península del Peloponesso, en la región de la Axaia (Acaya), Grecia. Es un pueblo pequeño de apenas unos 25 mil habitantes establecido en una zona agraria famosa por la calidad de su aceituna (de donde se obtiene un excelente aceite) y un vino espectacular. A pesar de ser un pueblo pequeño tiene una historia legendaria; fue fundado incluso antes que Atenas, perteneció a la liga Aquea y fue sumamente importante en las batallas emancipadoras de Grecia en contra de sus invasores. La gente de este pueblo se siente muy orgullosa de su pasado histórico. Pero curiosamente una de las cosas que más enorgullece a sus pobladores, no son precisamente los aspectos mencionados antes, sino el hecho de ser el sitio donde en el siglo I vivió y trabajó Pablo de Tarso en su oficio de hacer tiendas.

La presuntuosidad del habitante de Aegio sobre este “hecho Bíblico” es muy notoria, hasta tal punto que es una de las primeras cosas que mencionan cuando preguntan sobre los aspectos culturales e históricos de la ciudad. Sin embargo cuando se trata de profundizar en los detalles de la historia todo se comienza a confundir y a difuminar: no hay una referencia precisa ni del sitio donde se estableció ni del año exacto. Al parecer todo está basado en lo que la “tradición” dice.

Inclusive hay dudas bastante serias sobre el oficio de constructor de tiendas con pelos de cabra por parte de Pablo. Sobre esta “teoría” tratará el presente articulo.

Recordemos que todo judío tenía que poseer un oficio manual, y los rabinos igual que los demás. Esta costumbre era ley, y un viejo proverbio judío decía que “Un hombre sin oficio era considerado como un bandido en potencia”

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¿De donde viene la idea de la actividad laboral de Pablo?

Hechos 18,2-3

18:2 Y halló a un judío llamado Aquila, natural del Ponto, recién venido de Italia con Priscila su mujer, por cuanto Claudio había mandado que todos los judíos saliesen de Roma. Fue a ellos,

18:3 y como era del mismo oficio, se quedó con ellos, y trabajaban juntos, pues el oficio de ellos era hacer tiendas.

El hombre que tiene el mismo oficio que Pablo es Aquilas, originario del Ponto, reino del Asia Menor del Nordeste. De modo que no es sino un judío de la Diáspora, procedente de una región donde se vive en tiendas. Su propio nombre no es hebreo.

Ahora bien. Pablo, según se nos dice, viene de Jerusalén, donde ha realizado todos sus estudios rabínicos a los pies del gran doctor Gamaliel (Hechos, 22,3), lo que representa toda su adolescencia y su edad madura hasta su conversión.

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paul3

Problemas con el “oficio” de Pablo:

- Hace más de un milenio que los judíos se han vuelto sedentarios en Palestina. Al haber dejado de ser un pueblo nómada, ya no viven bajo tiendas, sino en aldeas y ciudades. Numerosos rabinos son carpinteros y canteros.

- El tejer tiendas con pelo de cabra solo estaban destinadas a nómadas paganos, sería indigno de un judío legalista como presumía ser Pablo. Se trata de un oficio y una necesidad propia de aquellos que han salido de pueblos en gran parte dedicados al pastoreo, es decir de árabes, idumeos y nabateos.

Interesante esto. Recordemos que es muy posible que Pablo estuviese emparentado de forma directa con la dinastía Herodiana, los cuales eran Idumeos (ver el artículo: Pablo, Falsedades sobre su nacimiento y ascendencia); si este era su oficio real, sin duda estaba muy ligado a los Idumeos. Incluso algunos afirman que Pablo estaba emparentado con Cypros (su bisabuela) que es de filiación nabatea. Esta última, según nos dice Flavio Josefo, pertenecía a una de las más ilustres familias de Arabia (cf. Flavio Josefo, Guerra de los judíos. I, vi), familias a las que todavía hoy se conoce como las de los «señores de las grandes tiendas».

- Otra cosa que nos hace dudar de su “oficio” es que ni los aristócratas (como se supone que es Pablo) ni los hombres en general son quienes tejen las tiendas de pelo de cabra, pues esta tarea está reservada a las mujeres del pueblo o a los esclavos.

- Ya en la época cuando se supone que Pablo vino a Grecia a trabajar como fabricante de tiendas, no habían pueblos nómadas que las necesitasen. Como hemos visto anteriormente, esta era una vivienda típica de árabes y orientales, no de Griegos establecidos.

- Como nos dice el ya leído pasaje de Hechos 18,3 donde Pablo conoce a el colega de trabajo Aquila y su mujer Priscila; éstos acaban de llegar a Corinto, expulsados de Roma por el edicto de Claudio César (cf. Suetonio, Vida de los doce Césares: Claudio, XXV). Nuestro Pablo se asocia a ellos en la fabricación y comercialización de tiendas (según se nos dice Hechos 18,3).

Veamos ahora dos preguntas embarazosas:

I. ¿Qué posibilidad tiene el hecho de que Aquilas y Priscila vivie­ran jamás en Roma, fabricando y vendiendo tiendas, cuando Italia no tenía ya ninguna población nómada? Los campesinos vivían en chami­zos o en granjas importantes, y los ciudadanos habitaban en casas de varios pisos, hechas de madera o de piedra. El populacho vivía en las catacumbas.

II. ¿Qué plausibilidad hay en el hecho de que Aquilas, Priscila y Pablo vivieran en Corinto, ciudad griega, capital de la provincia ro­mana de Acaya, célebre por su urbanismo, y que se mantuvieran a base de una fabricación y un comercio semejantes? En la Grecia anti­gua sucede lo mismo que en la Roma imperial: no existe el noma­dismo. E imaginar que esas tiendas eran exportadas supone ignorar que los pueblos itinerantes de Asia Menor, de un tipo particular, viven desde siempre en una autonomía latente. Además, los importantes re­baños de cabras que acompañan a sus regulares migraciones cíclicas subvienen a las necesidades de sus artesanos. Cada clan familiar en el seno de cada tribu posee su «oficio» rudimentario, efectuado por las mujeres. Y por otro lado, ¿con qué moneda, con qué dinero hubieran saldado semejantes adquisiciones esas arcaicas etnias? Es indudable que los embutidos gálicos se vendían en Roma, y que los vinos de Grecia se exportaban, pero los únicos capaces de aprovecharlo eran la rica aristocracia romana y algunos plebeyos enriquecidos.

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Resulta difícil imaginar a Saulo-Pablo trabajando interminables horas en un oficio como el de tejer para asegurar la cama y la mesa a unos colaboradores que se arrellanan mirándolo. Además, no era cohén (sacerdote) ni doctor de la Ley, al no ser judío. (Ver artículo: Pablo no era judío de nacimiento). Por lo tanto no podía subsistir del diezmo sacerdotal en las comunidades que visitaba. Concluimos pues que era rico, o que poseía unos recursos misteriosos. Cosa que viene justificada por el hecho de que viviera en Roma durante dos años sin hacer ninguna otra cosa que lo que dicen los Hechos:

Hechos 28,30

Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían,

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Así que amigos Cristianos lectores, (y mis cuasipaisanos de Aegio) nos vemos obligados a deducir que, una vez más, el escriba anónimo que redactó este pasaje de los Hechos de los Apóstoles dio rienda suelta a su imaginación también aquí, y que Saulo-Pablo jamás fabricó tiendas. Disponía de otros recursos, y aquí tenemos la prueba:

Hechos 20,33-34

20:33 Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado.

20:34 Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido.

Lo lamento de verdad… pero esta es otra mentira más de nuestro querido y astuto Pablo.

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aegio(Aegio en la actualidad)

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Fuentes:
- Suetonio, Vida de los doce Césares
- Sir W. M. Ramsay, Cities of St Paul 
- Stephen Mitchell, Geoffrey Greatrex, Ethnicity and Culture in Late Antiquity
- Flavio Josefo, La Guerra de los judíos

                   Ver: Pablo, Conclusiones desde el Ateismo

                       Ver Artículos sobre: Pablo de Tarso                 

                       Ver: Jesús no Existió. Introducción.               

                              Ver Sección: Análisis Bíblico.

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