El Origen de los Mitos Cristianos
"Los mitos no tienen nada de malo. Algunos son hermosos y muchos de ellos son interesantes, pero no son historia propiamente dicha. Por desgracia, mucha gente inculta, sobre todo en Estados Unidos y el mundo islámico, piensa que lo son”
El Antiguo Testamento nos lleva más lejos, al sombrío terreno de los mitos y leyendas, y los expertos en la Biblia no se lo toman seriamente como historia. Pero los mitos son interesantes e importantes por derecho propio, y este capítulo utilizará el Antiguo Testamento como punto de partida para echar un vistazo a los mitos y cómo se originan.
Abraham fue el patriarca original del pueblo judío y fundador de las tres principales religiones monoteístas del mundo actual: judaísmo, cristianismo e islam. ¿Pero existió de verdad? Al igual que ocurre con Aquiles y Hércules, con Robin Hood y el rey Arturo, es imposible saberlo y no hay ninguna razón para creer que existió. Por otro lado, la existencia de Abraham no es una afirmación extraordinaria que requiera una evidencia extraordinaria. A diferencia del largo día de Josué, de la resurrección de Jesús o de Jonás viviendo tres días en el interior de un gran pez, la existencia de Abraham, o la no existencia, no es un asunto de suma importancia. Simplemente, no existe ninguna prueba que indique una cosa u otra. Lo mismo ocurre con el rey David, otro gran héroe de la historia judía. David tampoco dejó rastro alguno en la arqueología o en la historia escrita más allá de la Biblia. Esto sugiere que, si de verdad existió, fue probablemente un jefe tribal de poca importancia más que un gran rey merecedor de leyendas y canciones.
Hablando de canciones, el Cantar de Salomón (también conocido como el Cantar de los Cantares, un título mucho más adecuado, ya que no fue escrito por el rey Salomón) es tan solo el sexto libro de la Biblia. Resulta bastante sorprendente que el Concilio de Roma lo aceptase como parte del canon oficial. Respecto al Cantar, hay un detalle divertido. La Biblia del rey Jacobo, la traducción inglesa más famosa, tiene comentarios en la parte superior de cada página. El Cantar es una expresión poética maravillosa de amor sexual entre una mujer y un hombre. ¿Pero qué dice el comentario cristiano en la parte superior de la página? «El amor mutuo entre Cristo y su Iglesia». No tiene precio. Y es un ejemplo muy típico de cómo piensan los teólogos: ignorar lo que realmente se ha dicho y fingir que su objetivo original era ser un símbolo o una metáfora.
Hay algunos textos hermosamente escritos en la Biblia de san Jacobo. El Eclesiastés es al menos tan bueno como el Cantar de los Cantares, aunque su poesía es lúgubre, hastiada del mundo. Si no lee nada más de la Biblia, le recomiendo esos dos libros, el Eclesiastés y el Cantar de los Cantares. Pero asegúrese de que lee la Biblia del rey Jacobo. Las traducciones en inglés moderno, por lo que respecta a su calidad poética, no son lo mismo. Ambas sirven si lo que quiere es tener una idea más verdadera sobre lo que decía la versión original hebrea. Es posible que le ayude a comprender cosas ¡que los profesores de religión preferirían que no comprendiera! Si no entiende a qué me refiero con eso, espere al capítulo 4.
Mis dos libros favoritos, el Eclesiastés y el Cantar de Salomón, no pretenden pasar por relato histórico. Lo contrario ocurre con otros libros del Antiguo Testamento, como el Génesis, el Éxodo, el Levítico, los Números y el Deuteronomio, conocidos en conjunto como Pentateuco por los cristianos, y como Torah por los judíos. Tradicionalmente, se supone que Moisés los escribió, pero ningún experto serio lo cree. Lo mismo que ocurre con las historias de Robin Hood y sus Merry Men, o el rey Arturo y sus caballeros de la Mesa Redonda, puede que haya algunos oscuros fragmentos de verdad enterrados en el Pentateuco, pero no hay nada que podamos considerar que sea historia auténtica.
El gran mito ancestral del pueblo judío es su cautividad en Egipto y su heroica huida a la tierra prometida. Se trataba de Israel, la tierra en la que abundaba la leche y la miel, la tierra que Dios les dijo que sería suya y por la que lucharon contra las tribus que ya vivían allí. La Biblia repite de manera obsesiva esta leyenda. Y el líder que se supone tenía que liderar a los judíos en su huida de Egipto hasta la tierra prometida era Moisés, el mismo Moisés que, según ellos, fue el autor de los cinco primeros libros de la Biblia.
Pensará que un suceso de tal envergadura como la esclavización de toda una nación, y su migración en masa generaciones después, habría dejado rastros en el registro arqueológico y en las historias escritas de Egipto. Por desgracia, no existen pruebas de ninguna clase. Ninguna evidencia de algo parecido a la esclavitud de los judíos en Egipto. Probablemente, nunca sucediera, aunque la leyenda está grabada a fuego en la cultura judía. Cuando la Biblia menciona a Dios o a Moisés, su nombre suele ser seguido de «quien os sacó de Egipto» o de alguna frase equivalente.
La supuesta huida de Egipto es recordada por los judíos cada año en la fiesta de la Pascua judía. Ficción o realidad, no es una historia bonita. Dios quería que el rey de Egipto, el faraón, liberara a los esclavos israelitas. Puede que usted ya haya pensado que Dios tenía el poder suficiente para hacer cambiar de parecer milagrosamente al faraón, pero hizo exacta y deliberadamente lo contrario, tal como veremos. Primero presionó al faraón mandándole una serie de diez plagas sobre Egipto. Cada plaga era más desagradable que la anterior, hasta que, finalmente, el faraón se rindió y liberó a los esclavos. Entre esas plagas hubo una de ranas, otra de forúnculos dolorosos, otra de langostas y otra con la que los tuvo a oscuras durante tres días. La última plaga fue el factor decisivo, y es la que se conmemora en la Pascua. Dios mató al primogénito de cada casa egipcia, pero «pasó de largo» si la casa era de algún judío, salvando a sus hijos. A los israelitas les dijeron que tenían que pintar las puertas de su casa con sangre de cordero para que así el ángel de la muerte supiera qué casas tenía que evitar en su matanza de niños. Puede que el lector piense que Dios, omnisciente, podría haber sido capaz de saber quién habitaba cada casa. Pero puede que el autor pensara que la sangre de cordero añadiría un toque de color a la historia. En cualquier caso, ese fue el suceso legendario de la Pascua judía que hoy en día siguen celebrando judíos de todo el mundo.
La verdad es que el faraón estaba a punto de rendirse y dejar que los israelitas se marchasen antes, y eso hubiera estado bien porque todos esos niños inocentes se habrían salvado. Pero Dios utilizó deliberadamente sus poderes mágicos para hacer que el faraón fuera obstinado y así poder enviarle más plagas, como «señales» para que los egipcios supieran quién era el jefe. Esto es lo que Dios le dijo a Moisés:
Endureceré el corazón del faraón, y aunque haré muchas señales milagrosas y prodigios en Egipto, él no os hará caso. Entonces descargaré mi poder sobre Egipto; ¡con grandes actos de justicia sacaré de allí a los escuadrones de mi pueblo, los israelitas! Y cuando yo despliegue mi poder contra Egipto y saque de allí a los israelitas, sabrán los egipcios que yo soy el Señor. (Éxodo 7: 3-5).
Pobre faraón. Dios «endureció su corazón» para que así rechazara liberar a los israelitas, y para que Dios pudiera hacer su truco de la Pascua. Dios incluso le dijo a Moisés por adelantado que haría que el faraón le dijera que no. Y el resultado fue que los inocentes niños primogénitos de los egipcios fueron asesinados. Como dije, no es una historia bonita y podemos estar agradecidos de que nunca sucediera realmente.
Mucho más auténtico que la supuesta cautividad de los judíos en Egipto es su posterior cautiverio en Babilonia. Hay muchas pruebas que lo respaldan. En el año 605 a. C., el rey babilonio Nabucodonosor sitió la ciudad de Jerusalén y secuestró a muchos judíos. Unos sesenta años después, la propia Babilonia fue conquistada por el rey persa Ciro el Grande. Ciro permitió que los judíos regresaran a su hogar, cosa que hicieron algunos. Fue aproximadamente durante la época del exilio en Babilonia cuando se escribieron la mayoría de los libros del Antiguo Testamento. Por lo que, si usted pensó que las historias de Moisés o David, Noé o Adán fueron escritas por personas que tuvieron un conocimiento directo de los acontecimientos, piénselo de nuevo. La mayoría de la supuesta historia que aparece en el Antiguo Testamento fue escrita mucho más recientemente, entre los años 600 y 500 a. C., muchos siglos después de los sucesos que pretenden describir.
Tenemos pistas sobre cuándo se escribió el Antiguo Testamento gracias a anacronismos que aparecen en el texto. Un anacronismo es algo que aparece en la época equivocada, por ejemplo, cuando un actor que participa en una obra dramática de época sobre la antigua Roma se olvida de quitarse el reloj de pulsera. Bien, hay un hermoso anacronismo en el libro del Génesis. Según este libro, Abraham poseía camellos. Pero las pruebas arqueológicas demuestran que el camello no fue domesticado hasta muchos siglos después de cuando se supone que murió Abraham. Pero sí que se habían domesticado durante la época del cautiverio en Babilonia, que es cuando realmente se escribió el libro del Génesis.
¿Qué se puede decir entonces sobre los mitos que aparecen al inicio del Génesis? ¿Sobre Adán y Eva? ¿O sobre el arca de Noé? La historia de Noé procede directamente de un mito babilonio, la leyenda de Utnapishtim, lo cual no resulta sorprendente, dado que el Génesis fue escrito durante el cautiverio babilónico. Esa historia aparece en la epopeya de Gilgamesh, que cuenta cómo este legendario rey sumerio, en su búsqueda para escapar de la muerte, oyó hablar de la gran inundación al propio Utnapishtim. Los babilonios, al igual que los sumerios, eran politeístas. Su versión de la epopeya dice que los dioses decidieron ahogar a todo el mundo con una gran inundación. Pero uno de los dioses, el dios del agua, Ea (el Enki sumerio), aconsejó a Utnapishtim que construyese una gran nave. El resto de la historia es bastante parecida a la versión de Noé: los detalles y dimensiones del arca están especificadas meticulosamente, se subieron a bordo animales de cada clase, soltaron una paloma, una golondrina y un cuervo para comprobar si la inundación estaba amainando, el arca acababa descansando en la cima de una montaña, etc. En otra versión antigua de Mesopotamia del mito de la inundación, el papel de Noé está interpretado por un personaje llamado Atrahasis, y la razón por la que los dioses querían ahogar a la humanidad era porque eran muy ruidosos. Las historias difieren en varios detalles, pero son parecidas en lo esencial.
La mitología griega tiene una historia similar. Zeus, el rey de los dioses, decidió, lleno de furia, acabar con la humanidad. Inundó la Tierra y ahogó a todo el mundo. A todos, excepto a una pareja, Deucalión y su esposa Pirra. Sobrevivieron subidos en un cofre que flotaba y que acabó varado en el monte Parnaso. En todo el mundo se pueden encontrar mitos parecidos relacionados con una gran inundación en la que solo sobrevivió una familia. En la leyenda azteca del antiguo México, los únicos supervivientes, Coxcox y su esposa, flotaron sobre un tronco hueco y, finalmente, al igual que Noé, se detuvieron en la cima de una montaña, descendieron y repoblaron el mundo.
Ignorando felizmente las raíces politeístas de la historia de Babilonia, los cristianos de Kentucky devotos de la Biblia reunieron el dinero (libre de impuestos) necesario para construir una gigantesca arca de Noé de madera, que la gente paga para poder visitar. El lector puede pensar que deberían haber reflexionado un poco más sobre la historia de Noé. Si esta fuera cierta, los lugares en los que encontramos cada clase de animal deberían mostrar un patrón de propagación cuyo centro inicial sería el lugar en el que el arca bíblica se detuvo finalmente cuando el agua descendió: el monte Ararat en Turquía. En cambio, lo que vemos es que en cada continente e isla habitan animales únicos y característicos: marsupiales en Australia, Sudamérica y Nueva Guinea, osos hormigueros y osos perezosos en Sudamérica, lémures en Madagascar. ¿Qué pensaba esa gente de Kentucky? ¿Se imaginaron que el señor y la señora Canguro salieron saltando del arca y que, dando brincos, llegaron hasta Australia sin tener descendencia durante el camino? Y con ellos el señor y la señora Wombat, el señor y la señora Lobo de Tasmania, el señor y la señora Demonio de Tasmania, el señor y la señora Bilbi y muchos otros marsupiales que no se encuentran en ningún otro lugar que no sea Australia. ¡El señor y la señora Lémur, los ciento uno pares distintos, fueron derechitos a Madagascar y a ningún otro sitio! ¿Y el señor y la señora Oso perezoso fueron reptando, eso sí, muy lentamente, hasta llegar a Sudamérica? De hecho, todos los animales, y sus fósiles correspondientes, están donde deberían estar según los principios de la evolución. Esta fue una de las primeras pruebas que utilizó Charles Darwin. Los mamíferos marsupiales ancestrales evolucionaron de forma separada en Australia durante millones de años, ramificándose en montones de marsupiales diferentes: canguros, koalas, zarigüeyas, quokkas, falangéridos, etc. En Sudamérica evolucionó un conjunto diferente de mamíferos, ramificándose durante millones de años, en osos perezosos, osos hormigueros, armadillos y animales como esos. Y en África evolucionó otro conjunto. E incluso otro, en el que están todos los lémures, en Madagascar. Y así sucesivamente.
El relato de Adán y Eva, y el de Noé y su arca, no son historia, y ningún teólogo instruido piensa que lo fueran. Al igual que ocurre con innumerables historias que se pueden encontrar por todo el mundo, son «mitos». Los mitos no tienen nada de malo. Algunos son hermosos y muchos de ellos son interesantes, pero no son historia propiamente dicha. Por desgracia, mucha gente inculta, sobre todo en Estados Unidos y el mundo islámico, piensa que lo son. Todos los pueblos tienen sus mitos. Los dos de los que acabo de hablar son mitos judíos que se han vuelto muy populares en todo el mundo solo porque dio la causalidad de que fueron incluidos en los cánones del judaísmo, el cristianismo y el islam.
Apenas está claro cómo se originaron los mitos antiguos. Puede que existiera una historia original sobre algo que ocurriera de verdad, por ejemplo, una intrépida hazaña realizada por algún héroe local como Aquiles o Robin Hood. Puede que un contador de historias muy imaginativo entretuviera a la gente alrededor de la fogata del campamento con un cuento, que podía ser una versión confusa de algo que ocurrió en algún momento, o una invención creada solo por diversión, algo como el cuento de Simbad el marino. Un contador de historias como ese podría haber utilizado mitos previos que ya eran bien conocidos por su público: figuras como Hércules, Aquiles, Apolo o Teseo. O, ya en nuestro tiempo, personajes como el Hermano Conejo, Superman o Spiderman. Además, puede que el contador de historias no pensara que sus historias eran ficción pura creada para entretener. Puede que para él fueran cuentos morales. Como la parábola de Jesús del buen samaritano. O como las fábulas de Esopo.
A menudo, los mitos tienen una naturaleza onírica y, en ocasiones, puede que el inventor original de la historia estuviera relatando un sueño que acababa de tener. A lo largo de la historia, muchas personas han creído que sus sueños tenían algún significado o que presagiaban el futuro. La mitología de los aborígenes australianos procede de una misteriosa época inicial de su pasado ancestral, a la que llaman Tiempo del Sueño.
Empiece como empiece una historia, sea verdadera o ficticia, parábola o sueño, el efecto del teléfono escacharrado hará que vaya cambiando a medida que se repite una y otra vez a lo largo de las generaciones. Las hazañas se exageran hasta llegar en algunas ocasiones a niveles sobrehumanos. A veces los nombres se cambian, como cuando el personaje de Utnapishtim de la leyenda sumeria se convirtió en el personaje de Noé en la nueva narración hebrea. Cambian toda clase de detalles. Los sucesivos contadores de historias la «mejoran», añadiendo detalles que la hacen más divertida. O para que encaje con las creencias o deseos previos. O, simplemente, para hacer que los sucesos que acontecen en la historia encajen más con un personaje que ya era muy querido. De esta manera, cuando finalmente se escribe la historia, ha sobrevivido muy poco del relato original. Se ha convertido en un mito.
El desarrollo de un mito puede ser muy rápido, tal como sabemos por esos casos fascinantes que empezaron en nuestro propio tiempo, por lo que podemos observar su nacimiento y desarrollo. Hay muchos mitos sobre personas que afirman haber visto vivo a Elvis Presley, que a lo mejor le hacen reflexionar sobre las historias parecidas sobre la resurrección de Jesús.
Mis ejemplos favoritos de mito moderno son los cultos «cargo» (o cultos al cargamento) de Nueva Guinea y de varias islas melanesias del Pacífico. Durante la Segunda Guerra Mundial, muchas islas fueron ocupadas por tropas japonesas, estadounidenses, británicas o australianas. A estos puestos de avanzada militares se les suministraban muchos productos: comida, neveras, radios, teléfonos, coches y muchas más cosas. Algo parecido estuvo pasando desde el siglo XIX, cuando las mercancías las traían los administradores coloniales, los misioneros, etc. Pero la cantidad de suministros enviados en tiempo de guerra deslumbraron especialmente a los isleños. Nunca habían visto a un extranjero cultivando, o fabricando coches o neveras, o haciendo algo útil. Y aun así esas cosas maravillosas seguían llegando desde el cielo. Y eso era literal durante la guerra, ya que lo hacían en enormes aviones de carga. Los isleños pensaron que, seguramente, todo ese apreciado cargamento era enviado por los dioses o por los antepasados (a los que adoraban como dioses). Y, dado que los invasores nunca realizaron ningún trabajo útil a partir del cual obtener esas cosas, seguro que realizaban ceremonias religiosas destinadas a satisfacer a los dioses del cargamento y persuadirles para que enviaran todavía más cosas desde el cielo. Por lo que los isleños intentaron imitar estas ceremonias, pensando que eso satisfaría a los dioses del cargamento.
¿Cómo lo hacían? Bueno, estaba claro que el aeropuerto era algún tipo de lugar santo y sagrado, porque era allí adonde se dirigían los aviones que traían el cargamento. Por lo que los isleños decidieron construir su propio «aeropuerto» en un claro del bosque, con su ficticia torre de control, sus ficticias antenas de radio y sus ficticios aviones sobre la ficticia pista. Después de la guerra, cuando los destacamentos militares se marcharon y los cargamentos dejaron de llegar desde el cielo, los isleños esperaban una «segunda venida». Redoblaron sus esfuerzos para satisfacer a los dioses del cargamento y lograr que regresara la época perdida pero recordada de gloriosa plenitud.
Los cultos «cargo» surgieron docenas de veces de forma independiente, en muchas islas muy alejadas unas de otras. En algunas de ellas se siguen practicando. En la isla de Tanna (Vanuatu) todavía existe un culto parecido, el de «John Frum». John Frum es una figura mítica, mesiánica, que, según creen los isleños, regresará un día para cuidar de su pueblo. Al igual que Jesús. Al parecer, el nombre proviene de un soldado estadounidense al que conocían como «John from America» (en inglés americano, from suena como «frum», lo que rima con «come»). En otra versión de este tipo de culto, a quien se adora es a «Tom Navy». En cada uno de esos casos, el nombre se ha integrado en una personalidad derivada de un dios tribal antiguo, lo mismo que ocurrió cuando «Utnapishtim» se convirtió en «Noé».
Existe otro culto, también en Tanna, en el que se adora al príncipe Felipe, duque de Edimburgo, como si fuera un dios. En este caso no tiene que ver con el cargamento, pero sí con un oficial de la marina, alto y guapo, que debió de parecerles muy deslumbrante con su uniforme blanco y suficientemente parecido a un dios como para ser vitoreado por la masa allá donde fuera. Eso parece que puso en marcha rápidamente el efecto del teléfono escacharrado. El mito del príncipe Felipe ha crecido desde que en 1974 visitó la isla, y algunos de sus habitantes siguen esperando su Segunda Venida.
Estos cultos religiosos modernos nos dan una buena idea de lo fácil que es que surjan estos mitos. Puede que usted haya visto La vida de Brian, de los Monty Python. El héroe, Brian, es confundido, a su pesar, con el Mesías. Mientras huye frenéticamente de la ferviente masa, vierte una calabaza y también pierde una de sus sandalias. Casi de inmediato se produce un «cisma» entre los fieles y se dividen en dos grupos rivales. Uno venera a la sandalia sagrada y el otro a la calabaza sagrada. Si tiene la ocasión, vea la película, es muy divertida y una sátira perfecta sobre cómo se inician las religiones.
David Attenborough, una de mis personas favoritas y, casi con toda seguridad, una de las personas favoritas de todo el mundo, cuenta una conversación que tuvo en Tanna con un adorador de John Frum llamado Sam. Le recuerda a Sam que después de diecinueve años, la segunda venida de John Frum todavía no se ha producido.
Sam alzó la vista y me miró. «Si usted lleva dos mil esperando a que venga Jesucristo, y todavía no ha venido, yo puedo esperar más de diecinueve años a John».
Sam tenía algo de razón (aunque se equivocaba al suponer que David Attenborough es un cristiano creyente). Los primeros cristianos creían que serían testigos de la Segunda Venida de Jesucristo, y sus propias palabras citadas en los evangelios sugieren que Jesús (o, al menos, las personas que escribieron sus enseñanzas) también lo pensaba.
Traducido del original:
Outgrowing God: A Beginner’s Guide to Atheism
Richard Dawkins




¡ Muy entretenido el artículo de hoy!...
ResponderEliminarTengo una anécdota de una persona, que hablando conmigo sobre la Biblia me dijo: "Mentiras para todos"..
¡Bueno!...le dije, suavicémoslo un poco, así que me quedé con "Historias para todos".
Hay algo que no se comenta y a mí me choca muchísimo:
"Aquí viene el "Señor" y supuestamente saca a su pueblo de Egipto, (se quedarían descansando los egipcios) para mandarlos a una tierra rica en leche, miel, etc.
Sin embargo ¡No importa! que ya estuviese habitada y sus moradores establecidos...aquí vamos a pasarlos a cuchillo a todos y quedarnos con sus tierras.
Y todavía le dicen "bueno" al "Señor"...¡Claro!..según desde el lugar que se le mire.
Nada...ya hace tiempo no me "caliento" la cabeza con textos religiosos sean cuales fueren. Simplemente los leo por curiosidad a ver que disparates dicen."
Pero a la gente le hace falta estas cosas para "pasárselo bien"..si no leed:
"El macroevento evangélico "The Change Madrid 2026", celebrado el sábado 2 de mayo de 2026 en el Estadio Metropolitano.El encuentro, que reunió a más de 35.000 personas, fue uno de los mayores encuentros cristianos contemporáneos en Europa. Se centró en la música góspel, la oración y la evangelización. Invitado especial el exfutbolista Dani Alves".
Parece ser que ahora vienen para Europa, entrando por España, con dinero, según comentan procedente de EE.UU.
A mi me da igual, mientras no hagan nada malo, que cada uno disfrute como pueda.
Saludos.
Saludos
Eliminar¿todavia sigue españa en poder de los musulmanes?
Ya falta menos...a la velocidad que se nos están metiendo aquí, debido a una inmigración ilegal y una muy deficiente gestión del gobierno, añadiendo que, la natalidad entre españoles apenas 1 hijo o dos como mucho y sobre todo los marroquíes, no bajan de 3...pues luego a luego, no se si ir ya "despertando" a D.Pelayo.
EliminarY no es broma, los españoles "de a pie" observamos estupefactos las crecientes ayudas, reconocimiento de sus festividades, negación de las españolas "de toda la vida" por parte del gobierno y la pérdida constante de nuestra identidad.
Un ejemplo: Felicitación por parte del gobierno español a los musulmanes por la finalización del "Ramadán" e ignorancia total de otras autóctonas.
Sin mencionar, facilidades de todas clases para mezquitas y lugares de culto, sin correspondencia alguna con los paises "exportadores" de inmigrantes.
¡En fin!...terminaremos por saludarnos: "As-salamu alaikum (que la paz sea contigo/con vosotros). A esto se responde Wa alaikum assalam (y con vosotros la paz) nada de "adiós" y esperamos que las mujeres no tengan que llevar velo pronto y nosotros turbante.
Saludos.
Di Negri nuevamente.
EliminarPaco: aquí no estamos en exactamente esa situación, pero sí con un presidente imbécil que haría anexar nuestro país a Argentina si fuera posible, pretendiendo cambiar todas las cédulas del Uruguay para ponerles "DNI" como en Argentina, diciendo que los uruguayos "somos argentinos sin intensidad", que Alberto Fernández era un clase A como presidente...sin comentarios. Y ni hablemos de otras cosas, como la constante permisividad con el narcotráfico. LAMENTABLE.
Saludos
Siguen con el autoengaño
ResponderEliminarQue tristeeeeeeeeeeeeeee
Dios les bendiga ricamente
Decir "mitos cristianos" es incorrecto; sería mejor decir "los mitos del pueblo hebreo", que están recogidos en la Biblia, y como la Biblia (debido a un error garrafal de los primeros "padres de la Iglesia") heredó los antiguos libros hebreos que fueron compilados como "Antiguo Testamento", entonces muy forzadamente y equivocadamente se puede hablar de "mitos cristianos".
ResponderEliminarEl Cristianismo, en su esencia, en su centro medular, son las instrucciones que dio Jesús para que sus seguidores realizaran la Verdad y se hicieran libres.
Y NADA más (ni nada menos)...
Como los seguidores de Jesús eran judíos del siglo I, que creían en sus escrituras a pies juntillas, y veneraban a la letra la Ley de Moisés, y no hubieran siquiera escuchado a Jesús si sospechaban que se apartaba un ápice de ella, Jesús tuvo que apelar muchas veces a elementos de las antiguas escrituras para transmitir su mensaje.
Pero estrictamente, no es necesario agregar ninguna hojarasca en forma de historias míticas a sus enseñanzas prácticas.
El argumento aquí es que separar el cristianismo de sus raíces judías es históricamente imposible, porque el cristianismo no nació en el vacío.
EliminarLa mente de Jesús y los apóstoles: Jesús, los doce y los primeros grupos cristianos eran judíos. Su lenguaje, sus metáforas y su cosmovisión estaban moldeados por la Torá y los Profetas. Jesús no pretendía fundar una religión desde cero, sino, desde su perspectiva, cumplir y llevar a su máxima expresión la revelación hebrea.
La Biblia de la Iglesia primitiva: En el siglo I, cuando los cristianos se reunían, no existía el Nuevo Testamento. Su única escritura sagrada era la Biblia hebrea (generalmente en su versión griega, la Septuaginta). Usaban esos textos para legitimar a Jesús como el Mesías prometido. Para ellos, quitar esa base habría sido vaciar de contenido la identidad de Cristo.
El argumento de la continuidad: La teología de los Padres de la Iglesia apostó por la continuidad. Para ellos, el Antiguo Testamento era la preparación y el Nuevo la consumación («El Nuevo Testamento está latente en el Antiguo y el Antiguo está patente en el Nuevo», diría san Agustín).
Di Negri nuevamente.
ResponderEliminarInteresantes los relatos de Eucadlión y el dato de los camellos. Los desconocía totalmente.
Pues Di Negri: Yo quería caldo pues`¡toma dos tazas!
Eliminar"La existencia histórica de Moisés es un tema de intenso debate. No existe evidencia arqueológica directa ni registros egipcios que confirmen su existencia o los eventos del Éxodo. Para la mayoría de los historiadores, es una figura legendaria y simbólica, aunque podría estar inspirada en líderes reales de la antigüedad."
Saludos
Di Negri nuevamente.
EliminarBuen aporte Paco.
Saludos
Otra vez Franz metiéndonos los dedos en la boca (por no decir en algún otro orificio anatómico y dar lugar a malos entendidos):
ResponderEliminarDice que los primeros cristianos incluyeron «por error» las escrituras hebreas y que lo que hizo Jesús no tiene nada que ver con ellas.
El único que comete un error es mister (o Herr) Franz. Estas escrituras se conservaron por una simple razón: eran las únicas que había.
Después de que Jesús fuera ejecutado como un delincuente, los once apóstoles (Judas se había ahorcado o se había tirado por un precipicio... nunca lo he sabido bien), el hermano de Jesús ( Santiago ), y María Magdalena iban tocando de casa en casa con la «Reina-Valera» de aquellos días (a la que llaman la Septuaginta) y discutían con los judíos de la época los versículos que demostraban que Jesús era el mesías de Isaías. Y eso era por una simple razón: tocó esperar varias décadas hasta que alguien comenzara a escribir el Nuevo Testamento.
Así que ese era el material que se tenía para evangelizar: una humilde Septuaginta. Por lo tanto, «no fue por error»; fue porque el Nuevo Testamento tardó en escribirse varios años después de que Juan el Bautista muriera decapitado por el nieto del ayudante de Hircano, el último rey macabeo.
Casagrande: Según me informa el Sr Google, la Iglesia compiló y definió oficialmente el canon de la Biblia (la lista de los libros sagrados) a finales del siglo IV. El proceso clave tuvo lugar en el año 382 d.C. durante el Concilio de Roma, bajo el liderazgo del Papa Dámaso I.
EliminarEs entonces cuando se produce el "error garrafal" de los primeros padres de la Iglesia al que me refiero.
A esas alturas, hace rato que estaban escritos los Evangelios, los únicos textos que (en mi criterio) debieron haber conformado la Biblia Cristiana, que contienen las enseñanzas de Jesús, las que son necesarias, y perfectamente suficientes, para que el cristiano con hambre y sed de Verdad guíe su vida tanto en el aspecto exterior como interior, y sólo eso necesita un cristiano para llamarse como tal.
Y TODO LO DEMÁS, las antiguas escrituras de los judíos, las cartas del buen muchacho Pablo, y otros (por favor no incluir en ningún caso el Apocalipsis, que sólo ha servido para confundir y para hacer surgir "sectas apocalípticas", de dudoso valor espiritual), debió haberse dejado como TEXTOS DE REFERENCIA, para entender mejor el contexto en el que predicó Jesús.
Mientras no se escribieron los Evangelios, entre fines del siglo I y principios del II, la predicación estuvo basada en una transmisión oral de parte primero de los apóstoles, y luego de los seguidores de éstos, de las enseñanzas de Jesús, que tenían muy frescas y vívidas en sus memorias.
Imagínese que Tomás no se iba a ir hasta la India para hablarles a los hindúes de la salida de los judíos de Egipto, ni del Diluvio Universal y el Arca de Noé, ni de la ballena que se morfó (comió) a Jonás... les hablaba del mensaje de Jesús, basado en el Amor, en el Perdón, en el desapego de bienes materiales y de lazos basados en el egoísmo, etc, etc...
PD: Ahora veo el origen de su error: ud entendió mi expresión de "los primeros padres de la Iglesia" como "los primeros cristianos".
EliminarNo es así, o al menos yo no lo tomo así; me refiero a los primeros que organizaron la Iglesia de un modo más o menos sistemático, que definieron el corpus de creencias (los dogmas), los textos sagrados, los sacramentos, y demás, y eso fue a partir de Constantino, en el siglo IV.
Antes, el Cristianismo no tenía una estructura organizada de Iglesia como tal; sólo había grupos de cristianos que predicaban por donde podían y los dejaban (y no los perseguían ni los mataban), pero de forma no organizada ni sistemática.
Sabe más de Buda el buen PacoB que Franz de cristianismo:
EliminarVuelvo y repito, con paciencia: cuando murió Jesús... alguien debió continuar con lo que el caballero dijo, hizo o, como eufemísticamente dicen los neohippies, «realizó la realidad última».
Esos «alguien» no son otros que los seguidores inmediatos que se le conocen a Jesús, sea por tradición, leyenda o historicidad: los apóstoles, las familias de esos caballeros (incluida la familia de Jesús) y las mujeres que andaban con ellos. De ese grupo tenemos a Priscila, a la misma María (madre de Jesús) y a María Magdalena; también estaban los ayudantes de los primeros apóstoles: Marcos era el ayudante de Pedro, según dicen las malas lenguas.
Y este primer grupo cristiano ya usaba la Escritura hebrea. La estudiaban de día y de noche, y la citaban para probar que las profecías de esa escritura se cumplían en Jesús.
No había más textos.
Así que «no es por error o descuido» que esas escrituras sean parte del cristianismo.
El mismo Jesús las citaba frecuentemente y seguramente también practicaba con esmero los preceptos de esas escrituras (como abstenerse de sangre, no fornicar, no vestir lino mezclado con algodón o no cocinar carne en leche, etc.).
Así que en los primeros siglos, principalmente se usaba la Septuaginta para dar la misa a los catecúmenos, y también había uno que otro evangelio.
De modo que no es por accidente que apareció la escritura hebrea entre los cristianos: la venían usando desde los mismos días en que Jesús multiplicaba peces y panes.
Error sería que los caballeros del siglo IV hubieran dejado por fuera de la «Reina-Valera» de aquellos días los textos hebreos.
La percepción cristiana es que el Antiguo Testamento ya contiene al Nuevo y viceversa.
Ahora bien, esto sin meternos en el berenjenal de que, apenas murió Cristo, nacieron muchos cristianismos... el paulino, que es el que practicamos hoy en día millones de seres humanos, por aquellos días era solo uno de múltiples posibles; y todos esos cristianismos primitivos (gnósticos, judaicos, griegos, etc.) o corrientes (juaninas, petrinas, paulinas, tomistas, etc.) apreciaban de manera extraordinaria la escritura hebrea.
El primero en poner voces de alerta fue Marción: él concluyó que los textos hebreos no tenían nada que ver con lo que hizo Jesús. Pero fue declarado herético. Y ese estigma de herejía... de seguro quedó en la mente de la gente... nadie quería ser un Marción (que, de paso, formó el primer canon del Nuevo Testamento según sus gustos y entendimiento espiritual).
Aprovecho y envío un saludo al excelente Marción donde quiera que esté.
Y aclaro: yo sé quiénes son los padres de la Iglesia, conozco perfectamente los diez primeros siglos del cristianismo y puedo recitar al derecho y al revés a los principales teólogos de aquellos días. Cosa que discutíamos acaloradamente con Cristiano Oriental, pues él prefería a Orígenes (castrado y todo, porque el Evangelio dice que hay que sacarse los ojos si son ocasión de pecado). También Arrio y Nestorio son de mis lecturas de cabecera, y leo antes de acostarme el pensamiento espiritual de esos caballeros con bastante entusiasmo.
Diría yo que prácticamente soy el único aquí en APC que sí conoce la historia del cristianismo, y ya Antonio Piñero está buscándome para que le aclare algunas cosas que él no entiende o no sabe del cristianismo.
Yo diría que Franz sacó sus absurdas ideas de un tal ingeniero Conde... creyendo que el cristianismo recién apareció en el siglo IV.
Marción no veía un error de descuido; veía un engaño. Para él, el Dios creador del Antiguo Testamento (el Demiurgo) era un dios menor, severo y limitado, totalmente distinto del Dios Supremo y Bondadoso que envió a Jesús. Por lo tanto, Marción propuso el primer canon cerrado de la historia, eliminando por completo el Antiguo Testamento y quedándose solo con el Evangelio de Lucas (editado, quitando las referencias judías) y diez cartas de Pablo (el único apóstol que, según él, había entendido la ruptura con la Ley).
EliminarLa propuesta de Marción causó tal terremoto que obligó a la Iglesia mayoritaria a reaccionar. Para combatir lo que consideraban una herejía destructiva, los Padres de la Iglesia (como Ireneo de Lyon o Tertuliano) aceleraron la creación de su propio canon oficial. Su respuesta fue contundente: reafirmar las escrituras hebreas como parte indisoluble del canon cristiano, fijando así la estructura de la Biblia que conocemos hoy.
Casagrande: Le cedo la derecha: ud sabe mucho más de Cristianismo que yo.
EliminarPero ratifico que no es necesario en absoluto el AT para predicar el mensaje de Jesús, y creo que es evidente que muchos de sus pasajes e historias van en contra del espíritu cristiano.
Lo cual no es para desgarrarse las vestiduras ni enjuiciar al AT severamente: iba dirigido a otro público, con otro grado de comprensión mental y espiritual.
Jesús mencionaba y se apoyaba en las escrituras antiguas, y los (ahora sí) primeros cristianos predicaban con la Septuaginta en la mano, porque el público al que se dirigían lo necesitaba, como dije antes, y ni siquiera hubieran escuchado el mensaje de Jesús en caso contrario.
Bueno, siguiendo esa "lógica", yo puedo decir que el mormonismo no necesita del Nuevo Testamento ni del Viejo, sino que su “historia” se puede sostener sola, con los textos de Joseph Smith.
EliminarPero bueno, aquí sí admito que sé más de Budai que de mormones; en este caso, tendríamos que ceder la palabra a algún otro forista que ya se haya leído "La perla de gran valor".
"Bueno, siguiendo esa "lógica", yo puedo decir que el mormonismo no necesita del Nuevo Testamento ni del Viejo, sino que su “historia” se puede sostener sola, con los textos de Joseph Smith".
EliminarY ASÍ MISMO DEBERÍA SER; si Joseph Smith hubiera sido un gran maestro espiritual, que hubiera realizado en sí la Verdad (que no lo sé, no conozco ni tengo ninguna referencia al respecto), le tendría que haber transmitido a sus seguidores todas las enseñanzas necesarias para que también ellos realizaran la Verdad, y se hicieran libres.
La Religión no es para estudiar la historia y peripecias del pueblo judío (ni de ningún otro pueblo), sino para realizar la Verdad eterna e intemporal, y hacernos libres, y AQUÍ Y AHORA, y no en un hipotético "más allá" después de la muerte.
Si no es así, se trata de una versión muy diluida de Religión...
Entonces la religion se desliga del pasado como si este fuera irrelevante para el catecumeno?
EliminarLe repito: el contexto en el que predicó Jesús, dentro del cual juega un rol muy importante la religión y la veneración extrema por los patriarcas hebreos y por la Ley de Moisés que tenían sus oyentes, judíos del siglo I, es importante para entender las formas particulares que tuvo que emplear Jesús en su predicación para transmitir su mensaje.
EliminarPero no es esencial; la Religión apela a la chispa eterna, divina e incondicionada siempre presente en el fondo del corazón humano, y no es dependiente de ningún contexto social, cultural o religioso.
Si Jesús hubiera predicado en la India, hubiera transmitido su mensaje apelando a otros relatos, otros textos sagrados y otras figuras espirituales venerables, pero el mensaje hubiera sido el mismo en esencia.
Todo eso responde a lo mismo a lo largo de la historia, la necesidad de los humanos de tener referentes para seguir y adorar, explicar lo desconocido, etc, los inútiles "colosos espirituales" son solo un ejemplo, hoy en pleno siglo XXI, hay quienes creen que algo "sale del corazón", órgano que solo bombea sangre, llegamos a adorar otros humanos, como un Lama, que son parásitos que no han hecho nada por su pueblo, futbolistas, hay algunos que consideran a un tenista que juega lesionado como un coloso espiritual.....
EliminarEs un entretenido artículo. Es cierto que los mitos tiene su poesía y puede ser que alguna verdad simbólica. Pero sería un error creer literalmente en esos mitos. Como creer en la Fuerza de Star Wars, creando un supuesto templo jedi.
ResponderEliminarLa vida de Brian es una recomendable película.
Comparto un OFF Topic
ResponderEliminarDe la ya conocida Roxana Kreimer
https://www.youtube.com/watch?v=x1_DhEanmmY
Segun Franz como es una mujer ya bastante entrada en años eso lo distrae y no puede ponerle cuidado.
El Tema :
El Ateismo Religioso y el Religiosismo Ateo
No tiene desperdicio
Pienso que todas las narraciones mitológicas de la biblia, deberían ya ser superadas y ni siquiera ser sometidas a discusión si fueron o no reales; más bien, la discusión debería centrarse en el porqué tales narrativas pretendieron ser pasadas como reales.
ResponderEliminarCon esas historias inventadas, plagiadas y alteradas, se pudo haber pretendido darle una identidad con un pasado glorioso, dada la insignificancia de los hebreos en el mundo antiguo comparado con otras culturas contemporáneas, pues en los registros de esas culturas ni siquiera aparecen las supuestas grandes proezas, hazañas, gestas, empresas y epopeyas del pueblo hebreo.
Hay indicios que los hebreos no fueron nada más que una rama cananea, que nunca fueron extranjeros enviados por dios alguno, sino que compartieron el mismo origen y el idioma hebreo lo confirma, pues no era diferente a los dialectos de las tribus de la región. La escritura, cerámica, las costumbres, además del ADN, parecen ser indistinguibles de los hebreos más antiguos con los cananeos contemporáneos.
Parecería ser, que fue un ansia de sobresalir de entre los enanos, lo que llevó a los hebreos a tomar historias ajenas y darle un toque de identidad y hacerlas pasar como reales, teniendo también su propio dios, claro está, que si querían sobresalir por sobre los demás, ese dios tenía que ser el “único” y “verdadero,” y obviamente teniendo ellos el favoritismo exclusivo de su dios, pues él los “eligió”.
Es un tema que se presta a analizar, dejando fuera dogmas, mitos, creencias, fe y espiritualidades, entre otras cosas.
Si los ateos conocen todos los errores y contradicciones de la biblia, la podrían corregir y publicar su versión de la biblia "verdadera". Seguro estaría muy interesante leerla
ResponderEliminarSería una Biblia donde se justificarían todos los pecados que cometemos.
EliminarPero a la Luz de la justicia divina, solamente se justifica el pecado, al empaparlo en la sangre de Cristo.
No entiendo yo que sea "una Biblia donde se justificarían todos los pecados que cometemos"
EliminarSupongo se haría una "fe de erratas" por ejemplo y hacer constar los errores, tergiversaciones o inventos de dicho "Libro"
Pero los pecados, no hay por que justificarlos. Lo que está mal, lo está y ya está.
Y esa historia de "el perdón de los pecados mediante la sangre de Cristo es una cuestión para debatir aparte, me parece a mí, que un dios "todopoderoso" tenga que recurrir a un sacrificio humano para eso, se me antoja mas bien reminiscencias de lo que se acostumbraba a hacer para contentar a los dioses antiguos. ¿Que?...¿No había otra solución?
Saludos
El señor Cardenas supone que todo ateo :
EliminarRoba, miente y asesina
Y cuando no esta en eso: fornica
Para Cardenas es imposible pensar en un ateo moralmente bueno
Yo creo que efectivamente los ateos no son malos, incluso conozco ateos que llevan vidas sensatas
EliminarNo dejemos que alguien como Cardenas los persiga y condene
Incluso tengo un amigo que es ateo y me parece a todas luces alguien normal
Ja, ja...¡Que ocurrencias sobre los ateos!
EliminarHay de todo en "esta viña del Señor",como suele decirse.
No hay por que perseguir a nadie, siempre y cuando "no se salga de madre".
Yo tengo amigos/as creyentes, nos llevamos muy bien, cada uno "no toca" las creencias del otro, unos "semos" mas normales y otros menos, pero estamos en buena armonía.
Eso sí cada uno "fornica" como puede, ja,ja....algunos una vez cuando hace calor y otra cuando hace frío.
"Hola amigo, ¿Como te va
-Mayormente bien.
-¿Y tu vida sexual?
-Ah!...pues a mi mujer le gusta jugar a los médicos.
-¡Anda! ¿Y como es eso?
-Pues me tiene seis meses en "lista de espera". ja,ja.
Que lástima perder el tiempo "machacándonos" los unos/as a los otros/as" cuando hay tantas cosas para hacer pasándoselo bien.
Pero mentalmente, esta Humanidad, en lo que a hoy respecta, es que "no tiene solución".
No hay cosa que me produzca mas "dolor de barriga" que ver la cantidad de miles de millones en armamento, para ver como mejor destrozarnos, cuando si todo ese capital se aplicase al bienestar general, viviríamos, poco mas o menos como "maharajás".
Lo dicho, "esto no tiene arreglo".
Saludos.
Pregunta: cuando un ateo, que era bueno, muere
EliminarHacia donde va el alma de tan gentil caballero?
Más allá de que el individuo fuera creyente o no creyente, lo cual importa tanto como nada, ¿"va" el alma hacia algún lado, o permanecerá donde siempre estuvo, y siempre estará?
EliminarLos grandes maestros nos llaman a indagar en ello...
Dicen que el alma de los ateos es amarga, mientra que el sabor de los cristianos es similar al del whisky de malta
EliminarTodos sabemos las almas terminan en la panza del Budai
Por eso es mejor no morir, en el mas alla seremos un festin para los colosos, gigantes y titanes que nos devoran sin mostrar clemencia alguna
EliminarPues yo creo que el alma va a un "almacien". Lugares donde se "almacenan" de cien en cien hasta su juicio final.
EliminarBueno...sinceramente, no creo en el alma, tal y como explicó Neil de Grasse, que me parece mas creíble, la energía contenida en nuestras moléculas se transfiere al suelo, si somos enterrados.
"Del mismo modo que en nuestra vida hemos estado aprovechándonos del sistema, nutrientes y demás, al morir, pasamos al lado opuesto".
Si somos incinerados, dicha energía se convierte en calorífica, que "vaga libremente"
Y "Requiescat in pace" ¡Amén!.
Eso significa, que morimos y dejamos de existir
EliminarPor tanto ni Buda, ni Jesus van a salir a recibirnos en el otro mundo
Morimos y se apaga la luz de nuestra efimera existencia
Resultando que el cuento de los colosos era eso: fabulas para que niños y las mascotas duerman bien
Saludos Paco.
EliminarTodas esas opiniones que ud vierte, incluida la del buen botija (muchacho) Neil de Grasse, parten de una premisa: de que lo que somos, es un cierto complejo cuerpo/mente, limitado en el espacio y en el tiempo, separado del resto del Universo, que nació un día y morirá otro día.
Es la visión común y habitual que predomina en la humanidad, basada en los datos que nos informan los sentidos, y la mente que los procesa, razona y saca sus conclusiones.
Los grandes maestros espirituales nos dicen sin vueltas: ésta es una idea COMPLETAMENTE EQUIVOCADA.
No somos un cuerpo/mente; esta es una mera apariencia, una "máscara temporaria", dicen los místicos.
Lo que somos, no se puede expresar con palabras; lo hemos de descubrir.
Le pondría una cita de Einstein, que he puesto otras veces, en la que parece intuir esta realidad, pero ahora que la busqué en internet, veo que es una cita que está en discusión si es correcta o no, y si es lo que quiso decir Einstein. Bueno, deberé dejar de citarla.
Lo cual no importa demasiado; el buen Einstein tenía una inteligencia brillante, pero no era un místico ni un maestro espiritual; sus intereses discurrían por otros carriles.
Pero lo más interesante es que los grandes maestros no nos piden que meramente creamos en sus palabras, sino que nos dan caminos para que COMPROBEMOS, en y por nosotros mismos, la patente, evidente y apabullante veracidad de sus dichos... y nos hagamos libres...
Lo cual haremos, sin duda, cuando dejemos de deslumbrarnos y distraernos con los espejitos de colores efímeros y transitorios que nos ofrece el mundo (y que es todo lo que el mundo tiene para ofrecer), y se despierte el hambre y sed de Verdad en nosotros...
Salu2.
No nos cansaremos de repetir: Lo que dijeron, vivieron, pensaron y “realizaron” los maestros espirituales
EliminarEs SUBJETIVO
Es decir , no es verificable.
Mejor hagamosle caso a Tyson que dice:
“Un Hombre dice: «tengo 30 años» , pero no cae en cuenta que los atomos que temporalmente forman su cuerpo, son muy viejos…. Quizas billones de años”
Y dale con lo mismo. Le digo que lo que dicen los místicos SÍ es verificable; ud sólo tiene que SEGUIR sus enseñanzas con fe, esfuerzo y persistencia.
EliminarSi ud no está suficientemente dispuesto o motivado para hacerlo (seguramente porque sigue apegado a los espejitos de colores del mundo), la culpa es SUYA, no de los místicos...
Hágase responsable, caramba... hombre grande...
Hay por allí un anónimo que ha dicho, que yo etiqueto a los ateos como ladrones, mentirosos y asesinos.
EliminarLejos está de mí eso. Todos somos pecadores. Si hiciéramos una Biblia bajo nuestra propia inclinación y deseos, no podríamos esperar algo bueno. Lo digo por mí mismo: si yo hiciese una Biblia, no sería algo provechoso.